Jueves 10 de Febrero de 2000![]()
El intrincado camino hacia Sydney
En 1996, el Comité Olímpico de Chile (COCh) le cedió los derechos de sus entradas correspondientes a los próximos Juegos Olímpicos a la empresa estadounidense Jet Set Sports, que se especializa en la venta de paquetes de lujo. Además, el organismo nacional consintió para que un particular adquiriera a la entidad norteamericana el 25 por ciento total del respectivo cupo.
Después del agónico gol que le convirtió Reinaldo Navia a Argentina el domingo pasado, las ganas de más de algún chileno por estar presente en los Juegos Olímpicos de Sydney, cuya ceremonia de inauguración será el 15 de septiembre venidero, seguramente se habrán acrecentado.
El problema es que conseguir una entrada para cualquier disciplina deportiva de esta cita es una odisea que necesariamente se topa con una intrincada madeja de intermediarios.
Para los australianos el asunto es más sencillo: el 16 de julio de 1999 se cerró una oferta pública de 3,1 millones de boletos (otras versiones hablan de 3,5 millones), correspondientes a las 640 jornadas del magno campeonato - cada una se divide en mañana, tarde y noche, y tienen una duración que va de los 90 minutos a las cuatro horas- .
Tickets adicionales pueden ser adquiridos por ciudadanos de esa nacionalidad, de acuerdo a los retornos que dejen los distintos auspiciadores (que por lo general tienden a ser los mayores compradores). De hecho, el 4 de febrero pasado se cerró una nueva oferta de 735 mil boletos.
Toda persona natural dispone de un límite de cuatro aposentadurías para las ceremonias de inauguración y de clausura, y de seis para los restantes días.
SER DEL JET SET
En el caso de las naciones "extranjeras", la entidad que posee los derechos sobre las entradas es el comité olímpico respectivo.
Sin embargo, en Chile tal norma se encuentra desvirtuada, pues en 1996 - después de los Juegos de Atlanta- el COCh firmó un convenio con la empresa estadounidense Jet Set Sports (el mismo procedimiento han efectuado sus símiles de Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Macedonia, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Yugoslavia, entre otros), en virtud del cual le traspasó la tuición sobre sus cupos para Sydney 2000 a la orgánica con sede en Nueva Jersey y que preside Sead Dizdarevic.
Los montos de la transacción y lo realizado con el dinero recibido no fueron dados a conocer por las fuentes interrogadas, aunque el actual mandamás del olimpismo criollo, Ricardo Navarrete, afirmó que los recursos conseguidos mediante el contrato ayudan a financiar el viaje de los deportistas nacionales (ver recuadro).
El acuerdo, en la práctica, se ha traducido en que los 2.341 tickets destinados para aficionados locales por el "Sydney Organizing Comitee for the Olympic Games" (SOCOG) sean administrados por la empresa norteamericana.
Dejando claro el porqué de su nombre, la razón social de la mentada organización - fundada en 1975 y operativa desde los Juegos Olímpicos de Invierno de Sarajevo 1984- es de "Corporación Oficial para Hospitalidad VIP (persona muy importante, en sus siglas en inglés) en los Juegos Olímpicos".
Los principales clientes de Jet Set Sports son comités olímpicos, sponsors corporativos y otras agrupaciones mayores.
Se entiende que entre sus compradores habituales no figuren "vecinos de barrio", toda vez que lo que ofrece son programas de lujo, que abarcan desde una bienvenida en el correspondiente aeropuerto hasta un regalo final. Los visitantes son provistos de dos boletos preferenciales para cada día (para el deporte que quieran) y, además, se les otorga una credencial tipo, que los faculta para ingresar a sedes, recepciones y restaurantes inaccesibles para el público común.
Un día normal para un cliente de Jet Set Sports en Sydney incluirá un suntuoso desayuno en un hotel de primera categoría, traslado en un vehículo especial hasta su ubicación VIP en el estadio (todo el tiempo estará acompañado de un funcionario de la institución que responde dudas), almuerzo en locales especialmente seleccionados, nuevo traslado a algunas de las actividades recreativas anexas a los Juegos y, posteriormente, al segundo compromiso deportivo del día, a una cena con un círculo exclusivo de huéspedes y a un posible "remate" en un night club.
Tanta pompa tiene su precio. Por ejemplo, el paquete denominado "Presidents Club", abierto a 20 afortunados, cuesta 135 mil dólares por cabeza; el "Platinum", concebido para 25 aficionados, 95 mil; y el "Gold", de 150 cupos, 25 mil.
EL INTERMEDIARIO SANTIAGUINO
En teoría, si algún chileno quiere ir a los Juegos Olímpicos tendría que contactarse con Jet Set Sports.
En la práctica, desde 1984 opera en Chile un particular, Renato González Lazo (asegura ser ingeniero industrial y tener 71 años), que se ha convertido en el gran agente criollo para la venta de entradas y paquetes, sucesivamente, en Los Angeles '84, Seúl '88, Barcelona '92, Atlanta '96 y Sydney 2000.
"Yo fui durante muchos años encargado de la venta, por licitación, unas veces, y otras, por llamado directo, de los boletos para las distintas olimpíadas. Cuando el Comité Olímpico se encontró con que tenía un 25 por ciento de las entradas llamó a algunos interesados y finalmente me contactaron a mí y me dijeron: "¿Te gustaría hacerte cargo de las entradas?" Por supuesto, dije yo. Fue el año pasado".
A fines de agosto de 1999, González Lazo compró 585 entradas - cantidad que asegura haber incrementado gracias a un llamado posterior a Nueva Jersey y que ascendería a las 1.395- y "se me agotaron el mismo día en que las puse a la venta. Las reservas estaban hechas de antes. Las adquirieron personas particulares, yo no le voy a dar sus nombres. Son clientes que van a todas las olimpíadas (...) Son siempre los mismos".
La pregunta que surge automática es por qué un acuerdo del directorio del COCh reconoció a este individuo como agente oficial ante Jet Set Sports, de manera que pudiese conseguir el mentado 25 por ciento. ¿Por qué él y no otro fue el beneficiado?
"Porque yo tengo la experiencia de cinco olimpíadas y he trabajado las entradas con cero problema durante todos estos años (...) A mí me contactó el gerente administrativo Rojas (Alberto, que fue sucedido por Víctor Sepúlveda) y el señor Campos (Guillermo, abogado del COCh), quien me dijo que tenía que someterlo a la aceptación del directorio, que finalmente lo ratificó (...) Yo ya tenía una organización montada".
- ¿Lo eligieron exclusivamente por la experiencia?
"Sí, esa es mi impresión, no creo que sea por otra cosa, porque la verdad es que mandé en el año 1998 una carta pidiendo que me dieran la autorización, si es que no había interés de otra gente. Ninguna agencia se interesó, porque no es tan fácil. Hay que tener mucha plata, hay que pagar al tiro (...) Yo pagué en total 67 mil y tantos dólares".
González guarda como secreto del sumario a cuánto ascienden sus ganancias, aunque asegura que sólo aplica el recargo oficial del 10 por ciento.
LA EMPRESA QUE NO EXISTE
El mencionado intermediario admite que lo suyo pasa por la venta de entradas a un círculo reducido de clientes tradicionales.
Lo paradojal es que el 5 de mayo pasado recibió un fax del presidente de Jet Set Sports, Sead Dizdarevic, en el que el alto personero interpela al chileno como manager de la agencia de viajes Cruz del Sur (cuyo nombre completo es "Cruz del Sur Agencia de Viajes Limitada").
Cualquier persona que visite la "oficina" de la empresa, nominalmente ubicada en Huérfanos 1022, oficina 201, comprobará que en tal lugar penan las ánimas.
El propio involucrado reconoce que en la organización "surgió un colapso en abril y hay juicios pendientes por el no pago de una factura de un importante cliente (...) En el asunto de las Olimpíadas opero como persona particular. En cuanto al alojamiento, no puedo operar particularmente, tengo que hacerlo a través de agencias de viaje, las que deben tener sus representantes en Sydney. Es lo que hice. A través de ellos se canalizó la reserva de hoteles y de transportes".
El importante cliente en cuestión no es otro que el Partido Demócrata Cristiano (PDC), al que González demandó (la acción fue interpuesta en la persona del entonces presidente de la colectividad, Enrique Krauss) en junio de 1998 ante el 23 Juzgado Civil de Santiago por el no pago de ocho millones de pesos, correspondientes a traslados aéreos y arriendo de vehículos, que, finalmente, llevó a Cruz del Sur a la quiebra. El afectado solicitó una indemnización por daños patrimoniales y morales por 720 millones de pesos.
Y EL FUTBOL
En el paquete de entradas adquirido por González sólo figura la final del fútbol, a disputarse el 30 de septiembre.
Con el fin de conseguir localidades para la primera fase, en la que intervendrá Chile en una sede por definir, ya está haciendo gestiones: "Ahora la colonia chilena está haciendo reservas para el soccer, en el lugar que quedemos. Dejé redactado un fax para el Comité Olímpico de Australia, porque no me interesa comprar las entradas con el recargo de Jet Set Sports, que es de un diez por ciento".
Por David Noemi Voionmaa.
Las otras alternativas
El 75 por ciento restante de boletos para Sydney 2000 correspondiente a Chile, que aún está bajo la tutela de Jet Set Sports, lo más lógico es que sea adquirido por agencias de viajes.
En la capital, el grueso de las empresas turísticas consultadas aún no tiene claro qué variantes ofrecerá a quienes deseen viajar a Australia para ver en vivo y en directo los primeros Juegos Olímpicos del siglo XXI.
Operadores de Viajes Mercury, Touravión, Turismo Cocha y Turismo Zahr se limitaron a expresar que en marzo próximo recién estarían en condiciones de confirmar si es que ofertan a los interesados determinadas alternativas para estar en el importante evento a concretarse en Oceanía.
Por el momento, otra posibilidad consiste en asegurar aposentadurías en Buenos Aires, específicamente en Sintec Tur, la agencia oficial de Argentina (teóricamente sólo pueden acceder a tales boletos ciudadanos trasandinos, pero con dinero en la mano...).
Un pasaje en avión hasta Sydney, vía American Airlines, cuesta 1.859 dólares; en United, 1.542, y en Lan Chile (que a diferencia de las anteriores líneas aéreas no efectúa escalas en Miami y Los Angeles, sino que en Papeete), 1.650.
Los no australianos que pretendan presenciar los Juegos necesitarán, además, una visa, que es posible conseguir en la respectiva embajada por 40 dólares.
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