DEPORTES

Domingo 7 de Enero de 2007

Cobreloa cumple hoy 30 años:
Visionarios de tres décadas

El 7 de enero de 1977 se aprobó la inscripción del club en el profesionalismo. Un año más tarde, los naranjas peleaban el título de Primera y cinco después, la Libertadores. Esta es la génesis de su creación.

Nicolás Olea M.

A las 20:45 horas del 7 de enero de 1977, un anuncio radial informó la aprobación para que Cobreloa pasara a integrar la entonces Segunda División del fútbol chileno. Por 38 votos a favor y dos abstenciones, la decisión del Consejo de Clubes de la Asociación Central de Fútbol (ACF) desataba algarabía en el centro de Calama y en Chuquicamata.

La creación del club, liderada por los dos más altos ejecutivos de Chuqui, Nicolás Tschischow y José Gorrini, fue la respuesta a una solicitud para cooperar con un Regional Antofagasta venido a menos. Los mineros se negaron a aportar el 1 por ciento de sus remuneraciones y optaron por formar su propio cuadro.

Según Sergio Stoppel, entonces jefe de los servicios médicos de Calama y luego presidente del club, "la idea era entretener a los mineros, atraerlos a la familia, alejarlos de las schoperías y profundizar la integración entre Chuqui y Calama". El primer mandamás fue el prefecto de Carabineros Francisco Núñez, figura de consenso en El Loa y cercano al timonel de la ACF, el también uniformado general Eduardo Gordon.

"El fútbol no pasaba de La Serena al norte y Concepción al sur. Para que nos aceptaran, Cobreloa se comprometió a pagar las visitas a Calama. Había dinero, pero en un principio la idea era el uno por uno: los mineros aportaban una plata y la empresa la igualaba. Pero cuando comenzó el fenómeno social, la alta cantidad de socios hizo que ese plan quedara corto", dice Stoppel.

Las gestiones deportivas estaban avanzadas. El propio Fernando Riera -DT de Chile en el Mundial de 1962- visitó las ligas de fútbol en las distintas divisiones de la mina en busca de promesas. Armó una selección que posteriormente nutrió al cuadro naranja, entre los que estaban Armando Alarcón, Carlos "Chifi" Rojas, Mario Avilés, Patricio Castillo y Gustavo Cuello.

Alarcón lo recuerda con especial simpatía: "Yo quería quedarme en la mina, porque era un trabajo más seguro. Sólo me decidí por el fútbol cuando me aseguraron que si dejaba de jugar, podría volver a mi puesto en la División Fluidos, caldería de fierro".

Pero la expectación cundió y también el arribo de estrellas. De la mano del entrenador Andrés Prieto aparecieron tres uruguayos: los mundialistas Baudilio Jáuregui y Luis Garisto, además de Julio Correa, quien venía del Cosmos de Pelé.

Garisto -campeón como DT del club en 2003- cree que "nunca se debió ver un plantel tan bueno en Segunda. Además de nosotros, estaban Juan Olivares, Guillermo Yávar y 'Chamaco' Valdés. A mí me contrataron apenas el 23 de enero. No había ni timbre, así que usaron uno de Codelco y le pusieron Cobreloa con un lápiz".

También aparecieron figuras de proyección: el primer contrato lo firmó el delantero tomecino Juan "Roly" Núñez. Luego vinieron, entre otros, Manfredo González y Raúl Gómez.

"Hasta con banda musical nos recibieron en Calama", asegura este último. Todo gracias a que Prieto no gustaba de los aviones y recorría el país en bus, reclutando valores a lo largo del territorio.

Pero las proporciones no se perdían. Valdés no olvida que "jugábamos partidos contra los mineros. En los entrenamientos llegaban dos o tres mil personas. Y hasta almorzábamos a veces en la mina, en los comedores de los trabajadores".

Stoppel reconoce que "de esa manera conseguiríamos que los trabajadores se olvidaran de Colo Colo y la U, y se hicieran hinchas de Cobreloa, que era algo suyo".

También hubo problemas. Valdés tardó tres meses en aclimatarse: "Y no me gustaba, porque no queríamos que el minero pensara que íbamos a robarles su plata". Olivares sufría: "Mis hijos estaban llenos de granos por la sequedad. Y por la altura, abríamos la puerta y nos daba la corriente".

Pero los acuerdos económicos y las charlas de Prieto (que enfatizaba en la representatividad obrera del equipo), encendieron la caldera en menos de un mes.

El debut vino el 7 de febrero, ante 20 mil personas en el Regional de Antofagasta, por la primera fecha de la Copa Polla Gol. Cobreloa, vestido como la selección chilena (las camisetas naranjas aún no estaban terminadas), batió 2-0 al local, con goles de Alarcón y Núñez. Fue el inicio de una saga de 30 años.

De naranja

El color de la camiseta loína respondía al del cobre recién fundido, al atardecer calameño y a la selección holandesa de los 70.


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En su único año en Segunda División, Cobreloa fue cuarto y ascendió en la liguilla de promoción. Francisco Valdés (primero desde la izquierda) y Guillermo Yávar (tercero) aportaron la experiencia.
En su único año en Segunda División, Cobreloa fue cuarto y ascendió en la liguilla de promoción. Francisco Valdés (primero desde la izquierda) y Guillermo Yávar (tercero) aportaron la experiencia.
Foto:el mercurio de calama


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