REPORTAJES

Domingo 25 de Junio de 2006

KAREN PONIACHIK POLLAK, MINISTRA DE MINERÍA:
Señorita energía

Hija de familia de derecha, el gobierno de Allende lo vivió en Miami. Soltera, sin hijos y periodista-ministra a los 40 años, hoy preside los directorios de Codelco, Enap y Enami. Antes, con 34, comandó las inversiones extranjeras en Chile. Máster en relaciones internacionales, ex estudiante de danza, escritora sin publicar, obsesionada de los kilos y amante de las comedias musicales. ¿Hasta dónde llegará?

Rodrigo Barría Reyes

Karen Paulina Poniachik Pollak (40), con su cuerpo menudo, pelo negrísimo que se ha mantenido a ras de cuello durante años, su rostro natural poco amigo del maquillaje y su aire juvenil, parece diminuta en esa enorme oficina que ocupa allá en el noveno piso de calle Teatinos 120.

Instalada en la jefatura del ministerio de Minería, la escena de Poniachik sentada en un mullido sillón y con una enorme fotografía de un centro minero de fondo, puede engañar: en sus manos de dedos alargados y uñas breves están la presidencia del directorio de Codelco, Enap, Enami y el comité de ministros de la Comisión Nacional de Energía (CNE).

Matea de primera fila

Los abuelos de Karen Poniachik llegaron desde Rumania y Polonia escapando del asedio nazi que ya empezaba a sentirse con fuerza a comienzos de los 30.

Desde entonces la familia se dedicó a los negocios y el comercio. De hecho, uno de los abuelos fue el que dio vida a "Pollak Hermanos", una de las fábricas textiles más grandes del país.

El padre de la ministra fue un activo empresario que pasó por distintas actividades, como el rubro industrial, textil y financiero. En todos ellos tuvo altos y bajos. La madre fue una dueña de casa que, cuando terminó de tener sus cuatro hijos, estudió Derecho.

Karen Poniachik fue la mayor de cuatro hermanos.

Vivían en Vitacura. Cómodamente.

La niña, por ser la mayor, fue objeto de las severas exigencias de unos padres claramente conservadores y políticamente de derecha. Karen, de alguna manera, debía ser el modelo que debían seguir el resto de los hermanos.

Por eso la herencia de niña ordenada, estudiosa y responsable.

Sin embargo, lejos de ser una chiquilla sumisa, Karen era complicada, rebelde, contestataria.

Quizás por eso, enfrentada en esa dicotomía de obediencia e indomabilidad, es que la relación con los padres no fue sencilla. En realidad fue más bien "compleja".

Entró a kínder al Instituto Hebreo, pero con el triunfo de Salvador Allende, la familia decidió emigrar.

Fueron a Estados Unidos. Casi dos años estuvieron en Miami. Allá aprendió rápidamente a hablar inglés y se fascinó con la idea de ir sin uniforme al colegio.

Los Poniachik Pollak regresaron poco antes del golpe militar.

La muchacha, para mantener el idioma, ingresó a The Grange School.

Ahí se encantó con el área humanista y se divorció de lo científico.

Sentada siempre en primera fila de la sala, "la Karen", la entonces niña regordeta, apenas hacía deportes -hasta ahora saca las secciones deportivas de los diarios para no leerlas- y prefería concentrarse en unas calificaciones que siempre estaban sobre el seis.

También por entonces la escolar comenzaba a definir su lejanía del gobierno militar. Tanto que, además de iniciarse en las lecturas de las revistas "Hoy" y "Análisis", intentó asistir a la concentración que el ex Presidente Eduardo Frei organizó en el ex Caupolicán el año 80.

CD con Insulza

Karen Poniachik fue una adolescente solitaria. Lejana de las fiestas, más amiga de leer la revista "Time" que llegaba a su casa, las verdaderas amistades y amores surgieron cuando ingresó a la universidad.

Tenía claro que quería estudiar periodismo, aunque también postuló a derecho.

Ingresó a la Universidad Católica y ahí se acercó al mundo de lo que sería la futura Concertación.

No optó por militar entonces en ningún partido y así ha estado hasta ahora.

"Milito en la Concertación...", suele decir para explicar su lejanía partidaria.

En la UC, ya desde segundo año en periodismo, comenzó a tomar cursos de política internacional en el Instituto de Ciencias Políticas.

Tenía claro que su interés era más lo que sucedía en el mundo que lo que pasaba en Chile.

Tenía apenas 20 años cuando partió trabajando en la revista "Cosas". Ahí se dedicó a efectuar entrevistas políticas.

En sus últimos años de universidad postuló a varias universidades americanas para un postgrado. Quedó en la Universidad de Columbia, donde se especializó en relaciones internacionales.

Poniachik hizo una práctica veraniega en la revista "Newsweek". Ahí estuvo en una unidad de investigación que se dedicaba a chequear los datos que colocaban los corresponsales de la prestigiosa publicación.

Por esa experiencia de "verificadora de datos" es que la actual ministra desde hace tiempo se dedica a confeccionar ella misma todos los discursos que da. No lee nada que no haya escrito ella y no señala nada a una audiencia si es que antes ella misma no lo ha comprobado personalmente.

La joven vivía sola en Nueva York, en un departamento, y repartía su tiempo libre en el cine, museos y obras musicales.

Fue en esa época, con varios amigos escritores, cuando comenzó a escribir. Nada de poesía. Sólo relatos y cuentos que se enviaban por mail entre un grupo reducido de amigos.

Quizás porque la primera película que vio en su vida fue "La Novicia Rebelde" es que la ministra, cuando estaba en Nueva York, terminó de armar su amorío con las grandes comedias musicales.

Incluso, durante mucho tiempo, en las noches, partía al "Broadway Academy of Dance" para asistir a sus clases de jazz dance, las que siguió hasta el año pasado en Chile, cuando, a las 7:30 de la mañana, estaba instalada frente a un espejo y su profesor en una academia de calle Seminario.

Insólitamente, años después, Poniachik encontraría en el ex ministro José Miguel Insulza un compinche con el cual se dedicaban a intercambiar CDs de diferentes musicales.

Negro for ever

El año 95 ingresó al "Council of the Americas". Como directora del programa de negocios de la entidad, Poniachik estaba dedicada al intercambio comercial, de negocios e información entre América Latina y Estados Unidos.

Leía los diarios chilenos y una vez al año viajaba a Chile.

Poco a poco comenzó a interesarse en lo que sucedía en su país.

Seguía con sus escritos, con sus musicales y su jazz dance. Hasta que en 2000 recibió un llamado del ex ministro José de Gregorio. Era por encargo del entonces Presidente Ricardo Lagos que le pedía venirse para hacerse cargo del Comité de Inversiones Extranjeras.

No pudo rechazar el ofrecimiento. Poniachik desde siempre fue una admiradora del ex Presidente. Por eso, pese a las posibilidades que tenía en EE.UU., se vino de inmediato.

Desde Nueva York, la herencia más visible de su vida en la cosmopolita ciudad que se trajo de vuelta fue su afición permanente por las vestimentas color negro.

En su nuevo cargo, muchos la miraron con recelo, no tanto por ser mujer, sino porque una periodista se hiciera cargo de idear las estrategias para que los extranjeros llegaran a invertir en Chile.

Cinco años estuvo ahí, hasta que en el pasado verano, después de haber ido al cine a ver el "Jardinero Fiel", su celular sonó. Era la entonces Presidenta electa que le pedía hacerse cargo del Ministerio de Minería.

Y ahí está instalada. Con apenas 40 años y logrando mantener su condición de mujer concertacionista, pero independiente.

Cercana a personajes como Carlos Álvarez (vicepresidente de Corfo), Ricardo Lagos Weber, Sergio Espejo, Mario Marcel y Andrés Velasco, Poniachik ya ha dispuesto algunas medidas en su ministerio que dejan en claro su estilo ejecutivo e innovador: nadie trabaja con las puertas de sus oficinas cerradas e instaló un funcionario con dedicación exclusiva a leer, contestar y solucionar las cartas y dudas que llegan hasta la repartición pública.

Sin hijos, soltera -pero en pareja con Pablo Dittborn, gerente general de "The Clinic" y director general de la sede chilena de la editorial Random House Mondadori-, con anillo Mont Blanc color negro en su dedo -el que esta semana generó revuelo y especulaciones respecto de un posible futuro compromiso-, con un cáncer mamario ya alejado, ex candidata a reina "guachaca" y en dieta permanente, Karen Poniachik Pollak no para de ascender.



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Lee, escribe y adora los musicales. Tiene leídos todos los diarios antes de llegar a la oficina. No hace deportes, le obsesiona el tema del peso y sólo los sábados en la mañana los dedica a ella.
Lee, escribe y adora los musicales. Tiene leídos todos los diarios antes de llegar a la oficina. No hace deportes, le obsesiona el tema del peso y sólo los sábados en la mañana los dedica a ella.
Foto:El Mercurio


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