DEPORTES

Miércoles 10 de Junio de 2009

Lo saben


Edgardo Marín

Conocí de cerca a los periodistas especializados en deportes más distinguidos del país. A meses de inaugurarse la tribuna de prensa del Estadio Nacional, en los días alegres del Mundial del 62, me encontré compartiendo ese largo tablón -el de apoyo para las libretas de notas-, con Renato González, con Antonino Vera, con Julio Martínez, con Alberto Buccicardi. El sueño del pibe.

Todos ellos venían ya con largos años de ver fútbol y de sufrir con el seleccionado. Salvo aquellos momentos luminosos y escasos que permitían mantener la esperanza, el panorama era normalmente sufriente. De escozor, de bronca, de vergüenza.

El que más sufría era Julio Martínez. Impulsivo, sanguíneo, apasionado, padecía dramáticamente los malos resultados de la Roja y de los equipos de club chilenos. En alguna ocasión, en el extremo de su disgusto, decidió no ir a Buenos Aires a comentar partidos de la Copa Libertadores para no pasar un mal rato. En otra, en diálogo con Fioravanti, le planteó al famoso relator argentino que seguramente era muy grato ser comentarista de la selección albiceleste, porque gana siempre, pero que no es grato comentar cuando siempre se pierde.

Creo poder ver el dolor de Julio -cuando no su indignación- por muchas derrotas. Y sus reflexiones sobre las victorias. Todo, en el marco imposible de explicar la razón última de unas y otras. Por eso, hizo una filosofía de la cautela en el triunfo. Nunca se excedió en el entusiasmo y se preparó siempre para lo peor.

¿Por qué perdíamos y ganábamos? ¿Somos buenos o somos malos? JM llegó a una conclusión: somos buenos en casa y malos afuera.

Hoy, tras lo de Asunción, Chile ha ratificado su condición de mejor visitante de la clasificatoria. Es posible jugar bien en casa y fuera de casa. Incluso ser el mejor. Se ha demostrado con Marcelo Bielsa y el respaldo total que ha recibido de la ANFP.

Entonces, apenas terminó el partido no pude evitar el recuerdo de mis maestros, que no alcanzaron a verlo. Lo merecían, por todo lo sufrido. Lo habrían disfrutado Renato, Antonino, Julio, Alberto. Pero deben saber lo que está pasando y deben haber visto ese partido. Donde ellos están se sabe todo y se ve todo.


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