ENFOQUES

Sábado 13 de Abril de 2002

Familia Tagle Quiroz. Cuatro abogados, cuatro ingenieros comerciales y un civil:
Entre finanzas y rezos

Los nueve hermanos traen el servicio público y la sensibilidad social genéticamente incorporados. La autoexigencia también se da en todos y el interés por las finanzas, en varios de ellos.
María Cristina Silva Méndez

En 1958, los papás de los Tagle Quiroz cambiaron un sitio en Los Dominicos por otro en La Florida, donde el matrimonio vive hasta el día de hoy.

El cambio no fue por motivos económicos ni de calidad de vida, sino que estuvo determinado por una razón religiosa: la joven pareja quería vivir al lado del santuario de Schoenstatt en dicha comuna.

Este hecho, que tuvo lugar hace más de cuatro décadas, ha sido determinante en la vida de los nueve hermanos Tagle Quiroz.

En primer lugar, los hizo crecer en una comuna bastante más "campestre" que lo que es hoy, lejos del resto de sus familiares y muchos de sus amigos. Además, la cercanía al santuario - el jardín de la casa daba a éste- hizo que Teresita (45), Guillermo (44), Arturo (42), Eduardo (41), Alfredo (40), Pablo (38), Pedro (36), Juan (34) y José (31) inevitablemente vivieran rodeados de religiosas, rezos y cantos.

"Sin haber estado en Schoenstatt igual estábamos", comentan a propósito del activo rol que jugaban sus padres en el movimiento.

Puertas adentro, la casa de los Tagle ciertamente era poco común. La madre, María Cristina Quiroz (Kikí), pasaba noches en vela cosiendo bastas y pasando a máquina los trabajos escolares de sus hijos, quienes confiaban en que si le dejaban en su almohada un papel que describiera el favor requerido, éste iba a estar cumplido a la mañana siguiente. El padre, el abogado Guillermo Tagle Castillo, no se hacía problemas en ayudar con sus hijos en labores domésticas como lavar platos.

"Teníamos un sistema de turnos. A mí me tocó lavar los platos todos los lunes hasta que me casé", comenta Alfredo.

Para las amistades de los Tagle, ir a la casa del familión era un panorama sumamente atractivo. Con nueve hermanos, ésta estaba siempre llena, y la cancha de fútbol era escenario de disputados partidos. Hasta hoy los Tagle escuchan frases del tipo "yo estuve una vez jugando fútbol en tu casa, pero no me acuerdo quién me llevó para allá".

Abogados e ingenieros

Los Tagle crecieron en un ambiente exigente en términos intelectuales. Según cuentan, de escolares eran aplicados sin que se los exigieran - Arturo era el más "mateo"- , y bastante competitivos entre sí.

Como resultado, cuatro son abogados (Teresita, Alfredo, Juan y José), cuatro son ingenieros comerciales (Guillermo, Arturo, Eduardo y Pablo) y uno (Pedro) es ingeniero civil. Ocho estudiaron en la UC y cuatro hicieron posgrados en EE.UU.

Independientemente de la profesión que eligieron, las finanzas y el trabajo corporativo son temas que los han entusiasmado. El padre trabajó en el Banco de Chile durante más de 40 años, y varios de ellos han pasado por ahí.

Arturo - el único que está actualmente en el banco- es gerente de la división de estudios y gestión, puesto en el cual le tocó estar a cargo de la reciente fusión. Eduardo estuvo 10 años entre la gerencia corporativa y el departamento de análisis de créditos, y Teresita y Alfredo trabajaron en el departamento legal.

Además de Arturo, otros tres integrantes del clan tienen la palabra "gerente" en sus cargos. Eduardo es subgerente de finanzas de Minera Pelambres, Pablo es gerente de administración y finanzas de Watt's y Pedro es gerente general de Trilogic, empresa de operación logística que fundó en 1998.

El mayor de los hombres, Guillermo, es probablemente el más conocido de todos. Por su cargo de director general de Santander Investment suele ser citado por la prensa económica en temas de inversiones y finanzas.

De gran inquietud intelectual, los Tagle son buenos para discutir. Cuando conversan todos cuesta seguirles el hilo, porque surgen continuamente interrupciones y tallas.

En este ambiente, los dos menores tuvieron que ponerse a la altura del resto para ganar su espacio. Juan cuenta que aprendió a ser irónico a fin de defenderse cada vez que sus hermanos lo molestaban, y José confiesa que ser el más chico no ha sido sencillo: "Ser el menor de tantos hermanos, todos buenos para hablar, destacados profesionales y bromistas, no ha sido fácil. Somos de esas familias en que equivocarse cuesta y al que se equivoca se lo hacen notar", asegura desde Duke, donde está sacando su máster.

Vocación social y servicio público

No hubo domingo que el matrimonio Tagle Quiroz no rezara junto a sus hijos - algunos cuentan que adoptaron la costumbre- , ni semana que no participara de las actividades de Schoenstatt o de las reuniones de los centros de padres de los colegios de sus hijos. (Teresita se educó en el Colegio Mariano, los 4 hombres mayores en el San Gaspar y los 4 menores en el San Gaspar y el Verbo Divino).

El testimonio de los papás fue fuerte en el plano religioso. Si bien el grupo asegura estar dividido entre "los alineados y los no alineados" (los que pertenecen y los que no pertenecen a Schoenstatt), todos heredaron el ideal de familia católica comprometida.

Entre los "alineados" están Teresita, quien colabora con los sacerdotes de la congregación; Alfredo, quien dirige a grupos de matrimonios nuevos que entran al movimiento; Pablo, quien también trabaja con matrimonios nuevos; Arturo y Pedro.

Entre los "no alineados" también hay quienes participan activamente en grupos de pastoral y reflexión, como Guillermo, que lleva 21 años participando en la parroquia El Bosque junto al padre Fernando Karadima.

"El día del atentado al Papa, el 13 de mayo del '81, yo estaba en una conferencia sobre informática. Al saber me salí y me fui a misa a El Bosque, y ese día el padre Karadima me invitó a participar", relata.

Juan forma parte de un grupo de reflexión junto a padres del colegio de su hija y en otro junto a sus amigos. Si bien no participa en ningún movimiento, asegura sentirse más cercano a la espiritualidad jesuita.

El servicio social se ha hecho presente en la vida de los Tagle de diferentes maneras. En el caso de Teresita y Eduardo, han optado por las fundaciones de beneficencia.

Teresita es la mayor y única mujer del clan, quien se autodefine como "un abogado que se dedica a la familia". Destina gran parte de su tiempo a sus 4 hijos, pero también hace clases de Derecho del Trabajo en la UC y desde hace 11 años participa activamente en la Fundación Marcelo Astoreca, que da educación a niños de extrema pobreza en el colegio San Joaquín de Renca.

Eduardo, en tanto, combina su actividad de subgerente de finanzas de Minera Pelambres con la de presidente del directorio de la fundación El Carmen de Maipú, que administra recursos del arzobispado de Santiago.

"Llegué porque el padre a cargo era de los típicos curas amigos de Guille. Partí como director y ahí estoy", cuenta.

En política, los Tagle también están divididos en dos grupos. El mayoritario está constituido por los que simpatizan con la derecha, y el de los "disidentes" lo integran los dos menores (pro Concertación).

En la etapa universitaria, el que más participó fue Alfredo. Discípulo y amigo de Jaime Guzmán, fue secretario y presidente del Centro de Alumnos (CCAA) de Derecho, y secretario de la FEUC. Teresita también participó en un centro de alumnos gremialista.

A Juan no le fue bien con sus dos candidaturas al CCAA de Derecho de la UC con una lista concertacionista, pero eso no lo desmotivó a incursionar en el servicio público. Su primer trabajo lo tuvo en la división legislativa del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, en tiempos de Edgardo Boeninger.

También trabajó un tiempo en el gobierno Guillermo, que estuvo en Odeplan cuando su director era Miguel Kast.

Ajeno a la política pero bueno para congregar gente, Pablo usó sus dotes de organizador para lo que a él verdaderamente le gusta: el deporte. Así, creó las Olimpiadas de las Escuelas de Economía de Chile.

La veta empresarial y docente

En 1996, Alfredo dejó su trabajo en el departamento legal del Banco de Chile para irse a formar un estudio de abogados junto a su padre y sus hermanos Juan y José.

Hoy trabajan 9 abogados en "Tagle, Cifuentes y Compañía", oficina que se especializa en asuntos corporativos y negocios inmobiliarios. De los Tagle que partieron como "empresarios de la ley" siguen todos salvo Juan. José, que está fuera de Chile, regresará a la oficina.

Cuando Juan volvió a Chile el '98 tras sacar un máster en Derecho en la U. de Chicago y trabajar en un estudio neoyorquino, entró a trabajar a Prieto y Compañía. Allí ve principalmente temas de financiamiento, fusiones y adquisiciones. Otro de los hermanos que se han lanzado con un proyecto empresarial es Pedro, quien el '98 fundó junto a Francisco Prochaska una empresa de operación logística.

"Trilogic" permite a distintas empresas externalizar funciones, como manejo de inventarios y movimiento de productos. Entre sus clientes figuran Sony, Pizarreño y Cordillera. "Ser empresario no es un camino fácil, requiere harto esfuerzo e involucrarse en un 100%. Lo entretenido es cómo uno vibra cuando su negocio se va haciendo conocido", comenta Juan.

Así como algunos aportan con el espíritu empresarial, otros lo hacen con la vocación docente. El que está en ambos grupos es Alfredo, que durante 12 años hizo clases en la Escuela de Derecho de la UC.

Teresita va a cumplir 20 años como profesora de Derecho Laboral en la UC, Guillermo hace clases de Contabilidad y Finanzas en la UC desde que egresó (un tiempo fue profesor full time), y Arturo fue profesor de Finanzas en la Católica y la U. Gabriela Mistral.

Un duro golpe para todos

El 24 de noviembre de 2000 el matrimonio Tagle Quiroz chocó de frente contra un camión en carretera.

Ambos debieron permanecer en la UTI un mes y medio, durante el cual María Cristina tuvo un muy mal diagnóstico neurológico y Guillermo tuvo complicaciones cardíacas.

Hoy ambos están recuperados, tanto que él reasumió todos sus compromisos laborales y ella ha retomado sus actividades normales.

Tras los días de angustia por los que pasaron, la familia ya volvió a la normalidad. Siguen juntándose a almorzar todos los domingos en la casa de La Florida, donde se congregan 20 adultos y 36 nietos.

También siguen disfrutando de gustos comunes, como un partido de tenis, un rato en torno a la música o una escapada a Zapallar, donde veraneron durante años.


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EL RIGOR.-  Juan no aparece en la imagen pues está terminando un máster en Duke, EEUU. Él reconoce que la de ellos es una familia en la que equivocarse no es fácil y al que se equivoca, se lo hacen notar.
EL RIGOR.- Juan no aparece en la imagen pues está terminando un máster en Duke, EEUU. Él reconoce que la de ellos es una familia en la que equivocarse no es fácil y al que se equivoca, se lo hacen notar.
Foto:Homero Monsalves/ Montaje digital: Isabel Arellano


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