EDITORIAL

Lunes 13 de Febrero de 2006

Humanismo cristiano chileno


Señor Director:

William Thayer ha escrito en estas columnas (8 de febrero) sobre humanismo cristiano chileno, y creo que ha abierto camino a un debate, que debe ser constructivo y amistoso, sobre el papel del tal humanismo en cuanto a elevar el consenso moral en la convivencia política y social de los chilenos y en la aplicación de los valores y tradiciones cristianos como un elemento positivo y de progreso dentro de esa convivencia.

Se desprende de ese primer paso que el humanismo cristiano chileno desde sus inicios se movió rechazando la identificación con alguna organización partidista o con una determinada clase social; pero tampoco se configuró como movimiento contrario a los partidos políticos. Su desarrollo en el siglo XX hizo posible, en cambio, que enfrentara al totalitarismo político que se identifica con el exclusivismo partidario y diera curso al pluralismo, que es elemento esencial en una democracia moderna.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, una de las principales cuestiones políticas en Chile fueron las llamadas luchas doctrinarias y la separación de lo civil y lo religioso. La encíclica Rerum Novarum, de 1891, que plantea la cuestión social y que fue conocida por la clase política chilena de la época, ¿no significó darle un carácter religioso cristiano a la mencionada cuestión social?

La primitiva trilogía -Dios, patria y familia (hogar)- cuya defensa permitía abogar por la unidad de los católicos bajo el alero del Partido Conservador, tuvo que abrir paso al nuevo mundo político-social que se presentaba en forma ineludible a los chilenos.

De allí para adelante, el humanismo cristiano adquiere, quizás ahora más que nunca, la necesidad de una expresión en la vida, la sociedad y la política chilenas propias de una democracia que debe enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Mi comentario se reduce, por el momento, a resaltar lo sintomático que resulta que la más alta calificación como representante de los valores del humanismo cristiano, señalados por diversas personalidades consultadas por don William Thayer, sea el padre Alberto Hurtado, no sólo por ser santo, sino por haber desarrollado una labor social y popular (Hogar de Cristo, defensa de la asociación libre de los trabajadores, etcétera).

Lo demás, hasta llegar a lo actual, es propio de un debate que ojalá sea tal y no una dialéctica propia del mundo político.

JUAN DE DIOS CARMONA PERALTA
Ex senador


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales