REVISTA DEL CAMPO

Lunes 6 de Febrero de 2006

Álvaro Rojas, nuevo ministro de Agricultura
El agro debe empujar la innovación

Su nominación sorprendió a todos. El actual rector de la U. de Talca superó a sus competidores para suceder a Jaime Campos, debido a su perfil que combina un fuerte apoyo a la innovación tecnológica, con un énfasis profesional marcado por la agricultura campesina.
Eduardo Moraga Vásquez

Su nominación el lunes pasado como nuevo ministro de Agricultura sorprendió a moros y cristianos. Ni en las encuestas ni en los trascendidos circulaba el nombre de Álvaro Rojas (52), actual rector de la U. de Talca, dentro del grupo que formaría parte del gabinete de la Presidenta electa Michelle Bachelet.

Incluso Rojas reconoce que la elección que hizo Bachelet también lo descolocó.

"Desconozco cómo mi nombre llegó a ella. Me llamó el domingo como a las 8 de la noche. Aunque me sorprendió, no pude negarme a dar mi aporte al país. Sin embargo, todavía tengo sentimientos encontrados, pues llevo varios años en la universidad y me apena alejarme de ella", afirma Rojas.

Miembro del núcleo de profesionales agropecuarios de la Democracia Cristiana - de hecho participó en el grupo que diseñó del programa sectorial de la precandidata Soledad Alvear- , Rojas ganó en los últimos años un fuerte prestigio entre los empresarios del agro. Bajo su mandato la U. de Talca se transformó en uno de los referentes de biotecnología en el país, gracias a los centros tecnológicos de pomáceas y de la vid y el vino.

Sin embargo, el perfil "científico" de Rojas, aunque un plus a su favor, no fue el elemento central en la decisión de Bachelet.

Después de todo, varios de los más renombrados pretendientes al sillón de Teatinos 40 cumplían con esas características.

Lo que primó fue que Álvaro Rojas es uno de los más reputados académicos chilenos en el área de la modernización de la agricultura campesina.

Esa característica le permitía entroncarse perfectamente con el énfasis social que la Presidenta electa quiere darle a su gobierno, que en la práctica se traducirá en un gasto extra de US$ 6 mil millones durante su gestión.

Con la decisión, Bachelet ganó un buen administrador con un fuerte enfoque al tema campesino, todo sin generar ruido entre el empresariado agrícola.

"Mis objetivos en el Minagri son proyectar a Chile como potencia agroalimentaria e incorporar a la agricultura campesina a la modernidad", afirma Rojas.

En la primera área, su meta es que al término de su período el sector silvoagropecuario llegue a los US$ 10 mil millones en exportaciones, con un crecimiento de 25% respecto de la cifra actual. En tanto, en el tema social, su objetivo es tener campesinos con una gestión empresarial.

"Para esos objetivos, el agro debe empujar el carro de la innovación", señala.

Joven militante

Tranquilamente se puede afirmar que toda la trayectoria profesional de Álvaro Rojas está atravesada por el eje social, incluso desde antes de obtener su título universitario.

Luego de egresar del Liceo Alemán en Santiago, Rojas se matriculó en Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile a comienzos de los setenta.

Rápidamente comenzó a militar en la Democracia Cristiana.

En un partido que había hecho de la Reforma Agraria uno de sus objetivos políticos, eso significaba para un estudiante como Rojas una preocupación por el éxito de las cooperativas y de la agricultura campesina en general.

Rojas abrazó esa ideas con fuerza. Entre 1972 y 1974, representando a su partido, fue presidente del centro de alumnos de la carrera.

Debido al cambio de régimen, Rojas congeló su militancia activa, pero no renunció a sus principios.

En 1975, comenzó a trabajar para el Inproa, una institución de la Iglesia Católica dedicada al desarrollo campesino, en San Fernando, San Vicente y Rengo.

"Tenía que ayudar al gerenciamiento de las cooperativas para hacerlas viables en un modelo económico que se hacía cada vez más abierto", recuerda Rojas.

Esa preocupación se transformó en una de las obsesiones que marcan la vida profesional del todavía rector de la U. de Talca: la modernización de la agricultura campesina.

"Desde el punto de vista económico, un país como Chile no puede darse el lujo de tener recursos naturales subutilizados y personas, como los campesinos, que quieren aportar", explica Rojas.

En 1978, fue aceptado para cursar un doctorado en el Instituto de Política Agraria de la Universidad Técnica de Munich, uno de los más prestigiados en esa área en el mundo.

Su opción profesional y la militancia partidaria fueron claves en ese viaje.

En ese tiempo, la Democracia Cristiana alemana financiaba, a través de la Fundación Konrad Adenauer, la formación de posgrado de los profesionales falangistas.

De hecho, Rojas forma parte de una generación decé que luego obtendría importantes cargos con el retorno de la democracia: Juan Carlos Latorre, Mariano Fernández, Edgardo Riveros y Eduardo Dockendorff, entre otros.

Desembarco en Talca

A los 29 años ya estaba de vuelta en Chile con el diploma de Doctor bajo el brazo.

A inicios de los ochenta, la Universidad de Talca estaba en pleno proceso de formación a partir de las sedes regionales de las universidades de Chile y Técnica del Estado.

Íñigo Díaz, su profesor en Veterinaria, le sugirió a las autoridades del nuevo plantel que Rojas podía formar parte del equipo que iba a crear allí las carreras de Veterinaria y Agronomía.

Sin embargo, su ingreso también tuvo algo de azaroso.

"Mi militancia no era algo positivo en ese tiempo. Pero el rector militar de la universidad conocía a mi padre, pues él había sido oficial de la rama de Artillería del Ejército", recuerda Rojas.

Aunque finalmente la carrera de Veterinaria no prosperó, Rojas siguió como profesor en temas de desarrollo agrario.

Paralelamente, comenzó a trabajar como consultor en agricultura campesina. Su primer trabajo fue en el equipo de Emiliano Ortega en la Cepal.

Con ellos colaboró en el primer catastro sobre el peso económico de ese sector en Chile.

Cuando su nombre comenzaba a adquirir presencia en el área, decidió interrumpir su actividad profesional para hacer un posdoctorado en Alemania entre 1989 y 1990.

A su vuelta fue elegido decano de la Facultad de Recursos Naturales, cargo que, eso sí, dejaría muy luego. En 1991, la comunidad académica lo nominó rector.

Visión social

Ya sea como escritor de papers o a través de sus consultorías, Rojas ha perfilado una visión propia respecto de las políticas públicas sobre la pequeña agricultura, algo que puede dar pautas de los acentos de su futura gestión.

El núcleo de su "filosofía" es que, a diferencia de las visiones que estiman que sólo los grandes productores son viables, Rojas cree que es posible que la pequeña agricultura funcione en un mundo globalizado.

Para Rojas, las herramientas claves para lograr ese objetivo son la innovación tecnológica, el fortalecimiento de las capacidades de gerenciamiento y el acceso a recursos de inversión.

"Los pequeños productores saben de su negocio. Lo que les falta es la gestión empresarial para ser exitosos", afirma.

Eso sí, para el nuevo ministro esa política no tiene que ir aparejada necesariamente de un aumento de la burocracia.

Cita los ejemplos de la remolacha, el tomate conservero y los berries. En esos rubros las grandes empresas procesadoras han transferido eficientemente tecnologías a pequeños y medianos productores.

"Es difícil que la agricultura campesina pueda exportar directamente, pero sí pueden integrarse a un cluster, en los que participen en uno o dos aspectos de la producción. La función del gobierno es promover que las grandes empresas integren a su cadena a los pequeños", señala Rojas.

Al respecto, un modelo que a Rojas le interesa replicar es el holandés. Destaca que es una potencia exportadora que funciona en base a pequeños productores, quienes reciben una fuerte transferencia tecnológica por parte del estado y de empresas.

Rojas apela a su habilidad en la Universidad de Talca, la que dio un salto de calidad con recursos prácticamente iguales a los que había antes, para afirmar que en Chile, sin los fuertes subsidios agrícolas de la Unión Europea, es posible generar esas políticas.

Respecto a su evaluación del Indap, organismo encargado de la política campesina y bastión de la Democracia Cristiana, Rojas es reticente a asumir una posición frente a las críticas que ha sufrido su manejo de los recursos y eficiencia.

"Es prematuro prejuzgar a un servicio. Lo que hay que garantizar son nuevas ideas y el uso de recursos conforme a los cánones de calidad y transparencia", señala.

Temas candentes

¿Con el valor actual del dólar es viable que Chile se transforme en potencia agroexportadora?

"Indudablemente que influye sobre el agro, pero son ciclos de precios. Quien puede actuar sobre el valor del dólar es el Banco Central y no el Gobierno. Esas son las reglas del juego y los agentes deben operar con ellas. Un inversionista está equivocado si sólo considera los valores puntuales, debe ver el largo plazo".

Mientras las exportaciones suben fuerte la modernización del SAG avanza lento, ¿se la jugará por mejorarlo?

"La institucionalidad del SAG data de los años 60 y el sector agropecuario ha tenido cambios importantes. No puedo ofrecer nada, estoy en un período de análisis, pero si hay que hacer ciertos ajustes, no dudaré en apoyarlos".

Algunos privados afirman que las investigaciones del Inia no están sintonizadas con las necesidades de los rubros exportadores, ¿cómo enfrentará esta crítica?

"No puedo emitir juicios a priori. Hay que ver cuál es su aporte científico, las publicaciones que genera y cómo lo perciben los agricultores".

Debido a su perfil más social, ¿estará dispuesto a tomar medidas más proteccionistas frente a amenazas externas.

"Mi misión es articular las políticas agrícolas del Gobierno, no tengo espacio para establecer ideas propias".

Su peso político

Si bien desde todos los sectores se valoró el perfil de buen administrador de Álvaro Rojas en la U. de Talca y su prestigio intelectual, también quedó flotando la duda respecto de una eventual falta de peso político de alguien proveniente del ámbito académico.

En un año en que se discutirán elementos como el destino de los US$ 120 millones anuales provenientes del royalty minero, la ley de bosque nativo o el traspaso de funciones - y planta de funcionarios- del Ministerio de Salud al futuro Ministerio de Agricultura y la Alimentación, un ministro con una buena "muñeca" política es fundamental.

Rojas rechaza terminantemente las dudas que surgen en este ámbito.

"La rectoría de una universidad pública no es la isla de la fantasía. Hay que dialogar con muchos actores, hacer lobby con parlamentarios y ministros. Además, el gran apoyo interno - en la última elección obtuvo cerca del 90% de los votos- implica que tengo la capacidad para interpretar y sacar adelante los proyectos colectivos", responde Rojas.

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Foto:Juan Carlos Romo


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