DEPORTES

Miércoles 4 de Mayo de 2005

Campamentos para gigantes


Juan Aguad K.

Patricio Briones ya está de vuelta en Chile, después de jugar poco más de diez partidos en Panteras de Miranda. El gigante nacional se integró a Ancud y debutó en la Libsur con su equipo, que está segundo en la liga, tras la puntera e invicta Universidad Autónoma del Sur.

Los 2,12 metros de estatura de Briones y su amplio bagaje nacional e internacional no fueron suficientes para que pudiera seguir jugando en Venezuela. Claro que no fracasó: partió muy bien, como titular y siendo gran figura en una competencia con excelentes jugadores. Se lesionó un tobillo, estuvo 15 días afuera y su regreso fue flojo.

El torneo venezolano es de alto nivel y eso valoriza su actuación y sus porcentajes de conversión. Pero también es exigente y hay que estar bien toda la temporada, porque si no, el recambio es inmediato.

Actuar en Venezuela, Argentina, Brasil y Europa, por el momento, es una proeza para los jugadores nacionales. La vara es muy alta y las exigencias, mayores. Los refuerzos extranjeros que llegan a esas ligas deben ser jugadores completos, que no necesiten correcciones. Ágiles, potentes, fuertes, de buena técnica y amplios conocimientos tácticos. Briones, que en Chile está en el primer plano, que es indiscutiblemente el mejor basquetbolista criollo hace 13 años, multicampeón nacional y siempre seleccionado, tiene carencias en técnica y defensa, algo grave en las grandes lides. Pero con lo que posee le basta para reinar en Chile por varios años más, porque sólo tiene 33, le encanta el básquetbol y es disciplinado.

Su problema es el de la mayor parte de nuestros jugadores, en especial los gigantes: están desamparados del trabajo correctivo individual de parte de los técnicos y son ignorados por sus compañeros durante los partidos. Se mueren de frío, en otras palabras, esperando un buen pase de los conductores o jugando en parejas bajo los cestos. Y cuando les llega la pelota, no saben qué hacer con ella.

Todos nuestros hombres altos necesitan urgente un campamento para mejorar sus habilidades. Al estilo de la NBA, pero no por una semana, sino un par de meses, con entrenador dedicado sólo a ellos, en doble jornada.

En nuestros torneos hay al menos 15 jóvenes, de entre 19 y 26 años, de más de dos metros de altura. Ellos no pueden perderse para el básquetbol, pero necesitan aprender mucho para alcanzar un estándar internacional. Entre ellos, Giulio Baselli (Valdivia), de 2,02 y 21 años, de Valdivia, quien jugó sin éxito el año pasado en Suiza y Alemania; Francisco González (Osorno), de 2,02 y 23; Francisco Alvarado (Puente Alto), de 2,04 y 18; o el fogueado pero todavía imperfecto Jorge Valencia (UAS), de 2,07 y 27. Y la lista es aún más larga cuando se consideran jugadores de entre 1,97 y 1,99 metro.

Nuestros gigantes se mueren de frío esperando un buen pase de los bases


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