REPORTAJES

Domingo 9 de Noviembre de 2008

Hidroelectricidad y menor consumo son algunas salidas para enfrentar la presión internacional que viene:
La urgencia de Chile para teñirse de verde


ANDREA SIERRA y MATÍAS BAKIT

La oficina que el ex Presidente Ricardo Lagos tiene en la calle Roberto del Río no sólo paga cuentas como cualquier casa. Desde mediados de marzo, la calefacción, el aire acondicionado y la electricidad del enclave, ubicado en Providencia, son medidos meticulosamente por una empresa externa que determina cuánto daño causó al medio ambiente. Acto seguido, la Fundación Democracia y Desarrollo emite un cheque y devuelve, a través de la compra de "bonos de carbono" -o energía limpia-, todo lo usado.

Lo mismo ocurre con los viajes de largo aliento que organiza la ONU.

Cuando Lagos vuela a Madrid para alguna reunión, los organizadores incluyen dentro del ítem "gastos" el pago a una empresa de bonos de carbono por todo el efecto negativo al ambiente que generó el vuelo en avión.

Pero más allá de la anécdota, lo cierto es que el cambio climático se instalará con fuerza en la agenda política chilena de los próximos años. Y no habrá vuelta atrás.

"Las emisiones de Chile crecerán 400% entre 2005 y 2020", afirma Christiana Figueres, asesora del grupo Endesa en Latinoamérica para Cambio Climático. Lo peor, dice, es que pondrán al país en el top one de los más contaminantes de la región.

¿La razón? El crecimiento en la producción de electricidad para los próximos diez años está basado principalmente en diésel y carbón, los más sucios para el ecosistema, lo que disparará la cifra, que hoy está a un nivel de casi cinco toneladas de CO{-2} anuales por habitante, mientras en Estados Unidos es de 22. Además, se espera que, en el marco del Protocolo de Kioto, las Naciones Unidas aumenten sus exigencias.

Ricardo Lagos: "Nos preguntarán cuánto contaminamos"

Así las cosas, Figueras está segura de que Chile será llamado en la próxima década a tomar compromisos serios con el medio ambiente.

"Chile va a tener una presión política muy grande. Pero además, una gran presión comercial, porque para entonces los países grandes de la región, como México o Brasil, ya habrán girado hacia una economía baja en emisión de carbono. Y ese va a ser el estándar comercial internacional", afirma la experta.

En esto coincide el ex Presidente y enviado especial de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en América Latina, Ricardo Lagos.

"Hay que entender que si el mundo desarrollado toma medidas, tarde o temprano van a llegar acá también", afirma a "El Mercurio". "Hoy andamos orgullosos por nuestro PIB per cápita, pero después nos preguntarán cuánto contaminamos. Por eso, Chile tiene que ponerse a la vanguardia si queremos pensar en ser más como país", sostiene.

De hecho, los principales socios comerciales de Chile en el hemisferio norte comenzarán a incorporar la llamada "huella de carbono" en las exportaciones. Y el país tendrá que evidenciar en cada envío de cobre, fruta o vino cuánto CO{-2} emitió para producirlo.

Además, en Estados Unidos se estudia incorporar un impuesto a los productos que vienen de países en vías de desarrollo que no hayan tomado medidas de mitigación, lo que podría afectar a Chile.

"Es un hecho político, está en la agenda, y en la medida que se evidencien de manera más notoria los efectos, el realce de este tema será mayor. Debemos estar preparados para enfrentar un proceso de negociación", comenta el director ejecutivo de la Conama, Álvaro Sapag. Sin embargo, agrega que "para nosotros es importante que las medidas de mitigación sean racionales y se puedan cumplir sin frenar el crecimiento económico y la equidad social".

Más hidroelectricidad, menos carbón

Para Figueras, Chile debe tomar medidas ya. Especialmente en materia energética, donde la construcción de nuevos proyectos demora años.

"Con una matriz ya tan sucia, será mucho más caro cambiar de curso más adelante", señala.

Una salida, dice ella, es poner en marcha más proyectos hidroeléctricos. "Si queremos seguir adelante con el crecimiento económico, pero sin generar altas emisiones, no podremos hacerlo sin el recurso hídrico. América Latina tiene básicamente dos opciones: crecer con carbón o con hidro. Y, desde la perspectiva medioambiental, me parece que hay que abrir más campo aquí para las plantas hidroeléctricas", afirma Figueres.

También, la opción nuclear -"desde la perspectiva del cambio climático es limpia", dice- y las llamadas energías renovables son opciones.

"El tema hidro es muy importante, pero también los otros sistemas, como el solar; pero como son más caros, a lo mejor hay que subsidiarlos", propone Ricardo Lagos. Adicionalmente, a su juicio, "es fundamental iniciar una campaña para crear conciencia y así pasar a ser una sociedad con baja emisión de carbono. Urge tomar las medidas".

La temperatura media mundial aumentó 0,74 grados centígrados entre 1906 y 2005 como consecuencia de la emisión de CO{-2}. Y lo peor es que está subiendo a niveles que hacen pensar en un grave peligro para la especie humana en el 2050.

El economista y académico británico Nicholas Stern -conocido por sus informes sobre cambio climático- advierte que la única forma de evitar esta debacle es consiguiendo que cada habitante de la Tierra no emita más de 2 toneladas de CO{-2} por persona, lo que implica bajar entre 50% y 60% las emisiones totales del planeta, mientras la población sube. La tarea es ardua. Y también para Chile.


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