NACIONAL

Jueves 30 de Octubre de 2003

Pesar en el mundo político:
Con el fallecimiento de Jaime Castillo Velasco la DC pierde a su maestro

Al extinto abogado acudían todas las tendencias internas del falangismo cuando había crisis.

MÓNICA GUERRA

A las 9 de la mañana, Jaime Castillo Velasco le dijo a su enfermera que se fuera a la casa. Con dificultosa respiración, pero lúcido, le declaró a Gema Gronert -una mujer peruana que lo cuidaba desde hacía dos años- que no quería morir, que aún le quedaban muchas cosas por hacer. Quince minutos después, una descompensación causada por una infección pulmonar terminó con su vida, a los 89 años de edad, en el hospital clínico de la Universidad Católica.

El deceso de Castillo Velasco causó consternación en su partido, la Democracia Cristiana, y en el ambiente político en general. Apenas conocida la noticia, llegaron hasta el recinto hospitalario el presidente del partido, Adolfo Zaldívar, el senador Rafael Moreno, el vicepresidente Patricio Rojas, el ex diputado Juan Carlos Latorre y su esposa, la superintendenta de Previsión Social, Ximena Rincón; el capellán de La Moneda, Percival Cowley; el ex ministro Enrique Correa, además de la familia, encabezada por Fernando Castillo Velasco y su esposa Mónica Echeverría.

El director de las áreas asistenciales del hospital, Luis Castillo, explicó que el destacado abogado de derechos humanos, el "maestro", como le decían sus camaradas, fue internado nueve días antes a raíz de las afecciones renal y cardíaca de carácter crónico que padecía desde hace años, además de una diabetes que le exigía someterse a diálisis todas las semanas. Pero la infección pulmonar precipitó el desenlace.

El senador Andrés Zaldívar, presidente del Senado, se enteró de lo ocurrido quince minutos después, cuando llamó para decirle que iba en ese momento a visitarlo, como habían quedado el día anterior. "Estuve con él y me despedí diciéndole que nos veríamos al día siguiente. Se le veía débil, pero muy lúcido, no creí que su muerte fuera inminente. Me contó que quería escribir un texto, pero para evitar que se cansara le dije que después me contaría", recordó el parlamentario.

Castillo Velasco le dijo a Gema que apenas regresara a la casa escribiría un artículo sobre "la amistad y la fraternidad en la política". También quería revisar su correo electrónico, por si había llegado respuesta de un escritor francés al que le había enviado un texto para que prologara un libro. Nada de eso alcanzó a hacer.

A las 12:45, en una sencilla urna de madera su cuerpo fue trasladado hasta la sede de su partido, en Alameda 1460, en donde esperaba un acongojado grupo de camaradas, que caminó junto al féretro desde la calle hasta la sala de consejo. Silenciosos y notoriamente emocionados, Adolfo Zaldívar, Rafael Moreno, el diputado Jaime Mulet, Patricio Rojas y Humberto de la Maza desplegaron sobre la urna una bandera falangista y montaron una guardia de honor.

"El gurú"

"Fue el hombre de las crisis, el maestro, el gurú", decía Andrés Zaldívar. En otro sector, el senador Moreno recordaba que Castillo Velasco había boxeado en su juventud, porque era un apasionado del boxeo y de la hípica, y sonreía al acordarse del buen humor que desplegaba habitualmente. El joven Gabriel Pozo, quien recién perdió la presidencia de la JDC, rememoraba la visita que le hizo a la clínica hace una semana.

Integró el Comité Pro Paz, la primera entidad defensora de los derechos humanos en el gobierno militar, durante el cual fue exiliado dos veces. "Suyas son dos grandes frases: una patria para todos y el derecho a vivir en mi patria", recordó Andrés Zaldívar.

Su hermano Fernando Castillo Velasco, alcalde de La Reina, lo recordó con lágrimas en los ojos. "La esencia de su ser fue la bondad y la humildad", declaró.

Su capacidad de llegar a acuerdos le significó mediar en distintas situaciones. La última: la ocupación de la sede por parte de la lista que encabezaba Pozo para la JDC.

"No he podido dejar de llorar", declaró con la voz cortada por la pena el ex Presidente Patricio Aylwin. Dijo que compartieron los mismos ideales del Humanismo Cristiano y que "fue un faro iluminador, un hombre de pensamiento profundo, muy ilustrado, con una sólida formación intelectual".

El presidente DC, Adolfo Zaldívar -quien fue su secretario político en los años 60 y cofundador con él de la CChDH-, destacó que "si bien últimamente lo buscaban más para que articulara acuerdos y consensos, y él, en su infinita bondad y con su visión más trascendente de las cosas, estuvo siempre dispuesto, no hay que engañarse con Jaime Castillo. Él también fue un hombre de lucha, que mostró una gran pasión en la defensa de la verdad y la justicia, valores en los que creía".

Juan Carlos Latorre dijo que fue "un gran maestro, un educador, el principal orientador en la adhesión a los valores demócratas cristianos".

El cuerpo de Castillo Velasco será trasladado a las 11 horas de hoy, en un cortejo a pie, a la Catedral Metropolitana. A las 15 horas, monseñor Sergio Valech oficiará la misa fúnebre, y la homilía la pronunciará Percival Cowley. Los funerales serán en el Cementerio General, por avenida La Paz.

"Prestigió la política"

Con un minuto de silencio se iniciaron las actividades ayer en la Cámara de Diputados, donde la figura de Jaime Castillo Velasco fue resaltada por todos:

Alberto Cardemil (RN): "En momentos como hoy, cuando la actividad política aparece tan desprestigiada, su figura se agiganta como un pensador y un intelectual, un hombre que pesó por sus ideas y sus planteamientos".

Carlos Recondo (UDI): "Fue un político extraordinariamente consecuente; una persona que luchó y que vivió de acuerdo a sus ideas; un hombre que prestigió la política y que a través de ella defendió los derechos humanos".

Isabel Allende (PS): "No vaciló en defender a todos quienes lo necesitaban cuando los tribunales de justicia se negaban a recibir recursos de amparo".

Laura Soto (PPD): "El país tiene que reconocerle y agradecerle su apostolado por los derechos humanos y haber sido absolutamente consecuente".

Juan Bustos (PS): "Chile ha perdido a un hombre con visión de país y proyección de estadista".

Detrás de una misión histórica

Su carácter de figura ética y de ideólogo de la DC chilena puso a Jaime Castillo Velasco como un patriarca, más allá de cualquier corriente interna. Uno de aquellos que junto a Eduardo Frei Montalva, Narciso Irureta y Renán Fuentealba estuvieron en las primeras horas de la Falange, que presenciaron la Marcha de la Patria Joven antes del aplastante triunfo de Frei Montalva y vivieron como propio el primer gobierno de la Democracia Cristiana y su intento de hacer una imperiosa reforma social, pero que siempre mantuvieron un proyecto de vida personal profundamente conservador.

Filósofo de la Democracia Cristiana, seguidor del neotomista francés Jacques Maritain y guardián de los valores partidistas, Castillo fue un hombre que vivió por sus ideales hasta el fin de sus días. Entre éstos, la ferviente defensa de los derechos humanos.

Concibió a su partido como aquel que haría una "revolución en libertad" y con una misión muy clara: "Un partido centrista, convertido en partido de administración, se propone simplemente administrar el orden establecido. No procede revolucionariamente ante éste. Todo (agregaba) ocurre muy distinto si concebimos al PDC como una vanguardia. La disciplina será férrea y el sentido de unidad profundo (y habrá) una misión concreta: realizar en plenitud, desde el poder, las concepciones del partido. Se llega así al poder para no abandonarlo mientras la misión histórica no esté realizada".

Recogía al ahora casi olvidado Maritain y su humanismo cristiano y el pensamiento de la Doctrina Social católica. Pero ya en los 60 los tiempos y las ideas eran confusos. La "revolución en libertad" era una reforma y el "comunitarismo" fue sustituido por el pensamiento de tecnócratas de la Cepal.

Nació en Santiago el 13 de marzo de 1914. Se recibió de abogado en 1930 y ocho años más tarde participó en la fundación de la Falange Nacional, que en 1957 daría origen a la DC al fusionarse el núcleo original con la rama socialcristiana del Partido Conservador. Nunca fue parlamentario, pero fue en varias ocasiones presidente y vicepresidente de su partido y ministro de Tierras y Colonización y de Minería, durante el gobierno de Frei Montalva. Opositor del régimen militar, fue expulsado del país el 8 de agosto de 1976. Se permitió su regreso en 1978, pero el 11 de agosto de 1981 es nuevamente expulsado. En agosto de 1983 vuelve definitivamente a Chile. Presidió la Comisión Chilena de Derechos Humanos y formó parte de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, creada durante el gobierno de Patricio Aylwin.




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Tras decretar duelo oficial y recordar su ejemplo, el Presidente Ricardo Lagos concurrió al velatorio de Jaime Castillo Velasco, en la sede de la Democracia Cristiana.
Tras decretar duelo oficial y recordar su ejemplo, el Presidente Ricardo Lagos concurrió al velatorio de Jaime Castillo Velasco, en la sede de la Democracia Cristiana.
Foto:Mauricio Palma
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