REPORTAJES

Domingo 21 de Noviembre de 2004

El secretario de Estado del Vaticano y su "mitad chilena":
Sodano, el contacto de Chile en el Vaticano

La segunda autoridad de la Santa Sede después de Juan Pablo II, el cardenal Angelo Sodano, fue nuncio apostólico en Chile por diez años. Hoy, ese hombre que se siente mitad italiano y mitad chileno sigue fijando su mirada atenta a los procesos políticos del país y se da tiempo para atender personalmente a sus amigos chilenos en Roma.

Gabriel Pardo

El miércoles 10 de noviembre -casi a la misma hora en que monseñor Sergio Valech le entregaba al Presidente Lagos en La Moneda el informe de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura-, en el segundo piso del Palacio Vaticano, el secretario de Estado de la Santa Sede, Angelo Sodano, se reunía con el Comandante en Jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre.

En la oficina de Sodano, un solícito Cheyre -que minutos atrás se había reunido con el Papa en audiencia pública- ahora privadamente explicaba el documento que había escrito sobre la responsabilidad institucional que le cabía al Ejército en las violaciones a los derechos humanos en el período de la dictadura.

En el encuentro, de unos 40 minutos, un muy atento cardenal Sodano, que ya conocía de antemano el documento, asentía con amabilidad.

Uno de los testigos de la reunión fue el embajador de Chile en la Santa Sede, Máximo Pacheco. A él no le extraña que el hombre con más poder en el Vaticano después del Papa estuviera tan enterado no sólo de lo que Cheyre le diría sino también de los resultados de las recientes elecciones municipales en Chile y hasta de la posición de parlamentarios chilenos en distintos proyectos del Parlamento.

Aunque desde su cargo está dedicado a dirigir las relaciones internacionales de la Santa Sede y es el hombre fuerte de la Curia romana dado el estado de salud de Juan Pablo II, no se olvida de su paso por Chile como nuncio apostólico entre 1978 y 1988. Tan estrecha es su relación con nuestro país que incluso el Papa ha dicho ante autoridades eclesiásticas que es "mitad italiano y mitad chileno".

Sodano cumplirá 77 años el martes 23 de noviembre, y de no ser por la decisión del Papa, quien rechazó su renuncia a los 75 años, probablemente el general Cheyre no podría haber conversado tan distendidamente ni en fluido castellano con un secretario de Estado del Vaticano.

"Las reuniones de las autoridades chilenas con el Papa son breves. La reunión de los temas más contingentes es con el cardenal Sodano. Él hace preguntas a sus visitas, aun sabiendo las respuestas", asegura el sacerdote Baldo Santi, amigo del cardenal italiano.

Sus difíciles años en Chile

Quienes lo conocen saben que sigue cultivando contactos en Chile, preocupándose de las designaciones de obispos y de agilizar las gestiones para que autoridades nacionales se reúnan con el Papa. Y cada 18 de septiembre preside una misa con los chilenos residentes en Roma.

Angelo Sodano llegó a Santiago en 1977 para encabezar la Nunciatura Apostólica. Su tarea era difícil: debía reemplazar al clérigo español monseñor Sótero Sanz en pleno régimen militar.

Eran los tiempos en que las relaciones entre Chile y Argentina por el conflicto limítrofe del Canal Beagle tenían a ambas naciones al borde de un conflicto bélico. Y fue él quien, antes de que se decretara la mediación papal de Juan Pablo II en 1979, realizó las primeras gestiones un año antes con el Papa Paulo VI y luego con Juan Pablo I para organizar reuniones privadas entre los pontífices y el canciller chileno Hernán Cubillos.

En la época -pese a que su labor era bien vista desde el Vaticano-, en Chile, sectores más progresistas de la Iglesia local veían al nuncio como un hombre conservador, contrario a la teología de la liberación y se le enrostraba que no se pronunciara en contra del régimen militar.

"No era su rol como embajador -dice Baldo Santi-, pues la Santa Sede debía velar por mantener las relaciones con todos los Estados. Además, gran parte de sus acciones en favor de los perseguidos nunca salieron a la luz pública".

Una de ellas es recordada por el senador Andrés Zaldívar. Él confidencia que el año 80 monseñor Sodano y el cardenal Raúl Silva Henríquez se reunieron privadamente con Pinochet para solicitar el regreso al país de varios dirigentes que estaban exiliados, entre ellos Zaldívar. Pero, la respuesta fue negativa.

Sin embargo, el conflicto de mayor tensión vendría después, el 16 de enero de 1984. Ese día, cuatro miristas entraron armados a la Nunciatura pidiendo "asilo". Eran intensamente buscados porque a tres de ellos -Jaime Yovanovic, José Aguilera Suazo y Elba Duarte- se les sindicaba como miembros del comando que dio muerte al intendente de Santiago Carol Urzúa.

El hecho provocó una disputa entre el Vaticano y el gobierno militar. Pero el nuncio hizo respetar la territorialidad del Vaticano, y realizó gestiones para obtener salvoconductos que les permitieran salir al exilio.

El caso se resolvió el 7 de abril de ese año, cuando finalmente los miristas fueron conducidos hasta el aeropuerto en dirección a Ecuador.

Otro de los episodios complejos de la relación con Pinochet surgió en la preparación de la venida del Papa en 1987. Cuenta el ex ministro del régimen militar Francisco Javier Cuadra que en una de las reuniones que sostuvieron para analizar el cronograma oficial Pinochet estaba visiblemente molesto porque no había sido incluido en las actividades masivas realizadas por el Papa en Santiago. Sin embargo, el nuncio le explicó que se realizaría una ceremonia en la capilla de La Moneda donde él sí participaría. Pese al bajo perfil de la cita, ésta se transformó cuando Pinochet conminó al Santo Padre a salir por los balcones de la casa de Gobierno a saludar a la multitud que concurrió a vitorearlo en la Plaza de la Constitución. "El hecho debe haber sorprendido incluso a Sodano, porque no estaba presupuestado", comenta Cuadra.

Para la visita papal, el propio nuncio gestionó la reunión del Sumo Pontífice con los dirigentes de la Alianza Democrática en la Nunciatura. Entre ellos estaba el presidente Ricardo Lagos.

Así y todo, siete sacerdotes a principios del año 87 enviaron una carta al Vaticano pidiendo su destitución y denunciando su "cercanía con el régimen militar". Pero esas críticas no impidieron que el Papa le diera un alto cargo en la Curia: Secretario del Consejo para Asuntos Públicos del Vaticano, en 1988.

Antes de partir, ofició una misa en la Catedral de Santiago y en la parroquia Santa Rosa de Lo Barnechea y les pidió a sus seguidores que no cayeran "en la cuneta de la izquierda ni de la derecha".

Sodano celebrando goles

De regreso en Italia, su meteórica carrera no se detuvo. Sólo tardaría dos años en llegar a ser el secretario de Estado de la Santa Sede. Y hoy, en los pasillos del Vaticano su nombre suena como papable. Sin embargo, su alto cargo no significó que dejara de mirar atentamente los procesos políticos que se vivían en Chile.

Quizás una de sus actuaciones más polémicas se dio a fines de 1998, estando Pinochet detenido en Londres. En ese momento, fue el subsecretario de Relaciones Exteriores Mariano Fernández quien recurrió a él para que intercediera en lograr la libertad del senador vitalicio.

La solicitud se tradujo en una carta del cardenal al primer ministro británico Tony Blair. La misiva, enviada el 27 de noviembre de 1998, decía que "el Gobierno chileno considera que es una ofensa a la soberanía territorial de Chile como nación el hecho de ser privados del poder para juzgar a sus propios conciudadanos".

No fue el único gesto con el gobierno de Eduardo Frei. El día de la visita del Primer Mandatario a Roma con motivo de la beatificación del Padre Hurtado, se aceptó que la recepción organizada por el gobierno chileno se realizara en los jardines de la Santa Sede. Un hecho inédito.

Con el Presidente Lagos, pese a sus diferencias valóricas, también tuvo gestos conciliatorios cuando éste visitó al Papa en 2002 y se enfrentó a los ataques del cardenal Jorge Medina frente a la prensa en las afueras del Vaticano. En ese instante, no dudó en afirmar públicamente que la relación entre la Iglesia y el gobierno era muy cordial.

Pero la cercanía de Sodano no sólo se manifiesta en las gestiones diplomáticas sino también en sus acciones más privadas.

Uno de los políticos que se reúnen con el cardenal cada vez que visita Roma es el senador DC Gabriel Valdés. Y en sus reuniones hay un tema que al senador le preocupa: el proceso de beatificación de Maximiano Valdés, su hermano, más conocido como padre Francisco, quien fue amigo del cardenal Sodano.

Otro DC con cercanía a Sodano es el senador Rafael Moreno. Tras vivir varios años en Italia como asesor de la FAO y visitarlo en su casa asiduamente, tuvo el privilegio de que su hijo Pablo fuese confirmado por el cardenal en su capilla privada en el Vaticano el año 90. Tras la ceremonia celebraron con torta en la casa del cardenal junto a Raúl Troncoso, embajador de Chile en Italia, y Sergio Ossa, entonces embajador de Chile ante la Santa Sede. Rafael Moreno relata que incluso vieron un partido del Mundial de Italia 90 y Sodano festejó como el que más los goles de la "Scuadra Azzurra".

De esos años, Ossa recuerda que era uno de los pocos embajadores que podían llamar a Sodano hasta altas horas de la noche. Así lo hizo una vez a petición del Presidente Aylwin, quien quería que se anunciara en Latinoamérica y no en Roma la canonización de Sor Teresa de los Andes. No más de un día se tardó Sodano en reunir a Ossa con el Papa y se incluyó el ítem en el cronograma de la visita pontificia a República Dominicana.

El embajador Máximo Pacheco comenta que Sodano también mantiene una relación fluida con el empresario Eliodoro Matte, a quien también recibe personalmente en Roma.

En octubre pasado, Matte fue condecorado por el propio cardenal a nombre del Papa junto a otros empresarios luego de que financiaran una estatua en honor de Santa Teresa de los Andes en la Basílica de San Pedro, la primera santa sudamericana representada en el Vaticano. Fue uno de los últimos gestos que el secretario de Estado Vaticano ha realizado por Chile en el último tiempo.



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El Papa Juan Pablo II ha dicho del secretario de Estado de la Santa Sede que es mitad chileno y mitad italiano. Es que su paso por la Nunciatura Apostólica entre 1978 y 1988 marcó su carrera episcopal y su ligazón con el país no se ha roto.
El Papa Juan Pablo II ha dicho del secretario de Estado de la Santa Sede que es mitad chileno y mitad italiano. Es que su paso por la Nunciatura Apostólica entre 1978 y 1988 marcó su carrera episcopal y su ligazón con el país no se ha roto.


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