NACIONAL

Domingo 2 de Febrero de 2003

Región Metropolitana:
La delincuencia acecha a las pandillas juveniles

En sectores desposeídos, los jóvenes están en riesgo y los esfuerzos por enrielarlos son insuficientes.
PABLO NOVOA

Cuatro niñas de Puente Alto fueron heridas por disparos de escopetas artesanales. El ataque, realizado por una pandilla - cuyos integrantes eran menores de edad- , se dirigía al vecino de las víctimas. Por venganza. Otro niño fue herido y un adulto muerto en tiroteos de bandas rivales ligadas al tráfico de drogas en Maipú.

Estos hechos extremos de reciente data demuestran una realidad presente en la Región Metropolitana, con distinto nivel de penetración, pero que tienen un blanco común: los grupos de jóvenes, victimarios y víctimas a la vez.

En la marginalidad es más fácil caer en la delincuencia, en el alcoholismo o en la drogadicción. Los jóvenes están conscientes del riesgo. Y aunque no quieren ser parte, muchas veces son empujados.

"No ayuda la visión peyorativa. Muchos adultos, sólo viendo un grupo de raperos en la esquina, piensan que los van a asaltar", sostiene el sociólogo Raúl Zarzuri, quien en el recuadro enumera las principales razones que empujan a los jóvenes hacia las esquinas.

Visión de los municipios
El alcalde de Maipú, Roberto Sepúlveda, dice que apoya a los jóvenes, "pero los que eligen la delincuencia deben saber que tenemos una fiscalía que los va a combatir".

Se refiere a "La pandilla del loco Mario" (hip-hoperos), "Stranger" (punks), "Sombra Latina" (raperos) y "Skin heads", las que aprovechan todo descuido para "machetear", agredirse o delinquir. La primera, de la villa El Abrazo de Maipú, según la municipalidad, se infiltra en la Garra Blanca.

Los problemas en Cerro Navia, según su alcaldesa Cristina Girardi, están en la población Santa Elvira y en Las Viñitas, donde la barra brava de Colo Colo se enfrenta con Los de Abajo, de Universidad de Chile, "pero no se dan los choques entre hip-hoperos y punks, por ejemplo".

Girardi comenta que están abocados al Plan de Desarrollo Juvenil, con proyectos para 40 grupos. "Uno de ellos está dirigido por jóvenes mapuches, quienes trabajarán confeccionando murales con aquellos que están en las esquinas".

Según Pablo Zalaquett, alcalde de La Florida, el tema es preocupante, porque "la pandilla es el lugar donde se forman los futuros delincuentes". El camino va por dar a los jóvenes alternativas de recreación, deportivas y, en el futuro, laborales, sostiene el edil.

De ahí que un grupo municipal, a cargo de David Castro, comenzara a trabajar con "Los Ñocos", "Los Navíos" y "Los Chinos", quienes acostumbraban a portar escopetas artesanales para enfrentarse.

"Los Ñocos cometieron varios delitos de connotación pública, por ahí hasta una violación, tiroteos a diestra y siniestra y enfrentamientos con la policía", señala Castro. Agrega que no fue difícil lograr su confianza al mostrarles otras perspectivas, como nivelación de estudios y capacitación laboral, que generaron un cambio de conducta efectivo.

Sin embargo, el camino es difícil: "la esquina seduce".

Hay mucho por hacer. Como en la villa "4 de Septiembre" de El Bosque, comuna con más baja nota en el combate contra la drogadicción según el último informe anual de Paz Ciudadana.

Basta hacer un recorrido para apreciar a jóvenes bebiendo en las calles y vecinos que no quieren hablar por temor a represalias.

Los "narcos" detectan a las familias con necesidades y las insertan en la droga, con la promesa de solucionar sus problemas.

Para Zarzuri, el mundo está presentado así y los jóvenes no pueden sustraerse.

"Te muestran el país de las oportunidades, donde todo puedes alcanzar y no es así. Tener cosas es ser alguien y se llega hasta delinquir para comprarse las zapatillas de moda".

Factores que llevan a la esquina

Falta de espacios: en sectores populosos las casas o bloques de departamentos no cuentan con áreas verdes, por lo que los jóvenes se reúnen en las esquinas. Esto lleva a beber en la calle, a "machetear" cuando se acaba el dinero, lo que aprovechan los narcotraficantes para introducirlos en el consumo.
Hogar: pobreza, baja escolaridad, hacinamiento, violencia intrafamiliar y alcoholismo se dan a menudo. "Temas de los que no se habla, que están ahí y que tienen que ver con la convivencia, con la sexualidad, cómo tienes que tratar a tu pareja". El joven intenta evadirlos a través de su grupo, pero irremediablemente dejan una huella.
Medios de comunicación y publicidad: la televisión y los diarios destacan sólo hechos negativos de los grupos juveniles. "Es lo que vende, sin embargo no favorece un cambio porque sólo provoca una confirmación de los prejuicios. "Si dicen que soy malo, soy malo". Además, el consumismo, exaltado por la publicidad, genera necesidades que por su nivel de ingresos no logran cubrir. Ahí se genera resentimiento, que se manifiesta a través de la violencia o de actos delictivos.
Entorno: La relación con el mundo educacional, municipal y laboral es difícil. La educación no apunta a lo técnico, donde los muchachos presentan habilidad. La deserción es habitual. A las municipalidades les ha costado acercarse, los jóvenes se sienten abandonados y no creen en las autoridades. En el trabajo, su escaso nivel de especialización sólo les permite desempeñarse en labores mal remuneradas, donde el trato abusivo del empleador determina que los jóvenes deserten y se refugien en la pandilla.




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El esfuerzo demostrado por "Letras fuertes" para optar por una salida alternativa a los problemas de su entorno, fue reconocido por la corporación sueca Cozmoz con un aporte en dinero para que graben un disco.
Foto:Héctor Yáñez
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