Viernes 28 de Agosto de 2009
"S.O.S. Corazón rebelde"
Bienvenidos adolescentes (adiós a los demás)
Francisco Aravena No había salido al aire y ya era exitosa. La nueva teleserie de Canal 13 no es la adaptación de una teleserie argentina cualquiera, sino de una serie exitosísima que se extendió por dos temporadas, que dio origen a un grupo multiventas -Erreway- y cuyo remake mexicano, "Rebelde", se transformó en la teleserie más exitosa de Televisa -que en Chile transmitió Mega con éxito- y en punto de partida para el también rentable grupo adolescente "RBD". La telenovela ha tenido también adaptaciones en Portugal e India ("Remix"), y en Estados Unidos la casa productora de Jennifer Lopez prepara su propia versión para el público latino y puertorriqueño. Lo anterior es relevante no sólo para recalcar que Canal 13 compró y adaptó un producto con un probado suceso internacional (en rigor, trabajó con una productora externa, Alce), sino principalmente para apuntar también que "S.O.S. Corazón rebelde" es en cierto sentido una jugada arriesgada: implicaba poner en pantalla un producto muy conocido -especialmente en su versión mexicana- y muy identificado con un público que sin duda puede ser masivo y rentable, pero que puede enajenar a buena parte del otro público de teleseries de ese horario.El resultado, por lo visto en sus primeras semanas de emisión, es contundente. "S.O.S. Corazón rebelde" es una telenovela adolescente casi impecable. La fórmula tiene todos los clichés posibles de una teleserie de ese público: los jovencitos malcriados, los taquilleros, los pobres y sacrificados, los gorditos simpáticos, la arrogante niña rica, la insolente niña rebelde, la gordita insegura y romántica, la provinciana, la deportista... usted siga. Es una sucesión de lugares comunes que la hace algo aburrida y desde luego anula cualquier posibilidad de suspenso y sorpresa. Pero eso es en general irrelevante en un producto dirigido a un público casi definido por la necesidad de identificarse con lugares comunes y que además va renovándose convenientemente. Los de "Ámame" no son los mismos de "Adrenalina", que son distintos a los que vieron "Rebelde" en Mega. "S.O.S. Corazón rebelde" tiene la oportunidad de ser único, a su manera, para su público.Por supuesto, una cosa es aplicar una fórmula y otra es hacerlo con la dirección adecuada y los ingredientes locales correctos. Y es ahí donde se pueden apreciar mejor los méritos de "S.O.S...", que bajo la dirección experimentada de Herval Abreu puede fácilmente transformarse en la teleserie-semillero de actores juveniles (Denise Rosenthal, Augusto Schuster y otros) anteriormente relegados a producciones menores y en general deficientes como la muy olvidable "Química", "El blog de la Feña" y "Amango". Quienes mejor se perfilan son talentos ajenos al laboratorio infantojuvenil de Canal 13: Luciana Echeverría (ex "Karkú", de TVN, y por extensión, ex "Six Pack", el grupo musical derivado de esa serie) y el debutante Ignacio Garmendia. En una teleserie donde los adultos son personajes de cartón (partiendo, por ejemplo, por ese inverosímil senador interpretado por Tomás Vidiella), los actores adultos parecen ir casi al sacrificio: esta telenovela es para los jovencitos, y el que no canta y saca disco -el paso siguiente de los protagonistas- se queda en el fondo. Es curioso, en todo caso, que un canal que se ha esforzado tanto por elaborar productos dramáticos al estilo brasilero parezca tener más éxito aplicando fórmulas más gruesas como la argentino-juvenil y la mexicana. Contradicciones de la adolescencia, quizás.
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