REVISTA DEL DOMINGO

Domingo 25 de Junio de 2000


Entrevista: Lucho Muñoz, la viajada voz de Los Galos

El próximo 6 de julio, Lucho Muñoz cumple 30 años como cantante profesional. Un período en el que obtuvo discos de oro en casi toda América, recibió las llaves de la ciudad de New Orleans y acumuló más de 4 mil vuelos en avión. Cantó en el Madison Square Garden y se dio el lujo de juntar a la guerrilla y el Ejército salvadoreños en un mismo concierto. Actualmente su agenda de recitales se reparte entre Centroámerica y la población latina de Estados Unidos ¿Pero por qué es tan desconocido en Chile? Ni siquiera él lo sabe.
por Juan Pablo Meneses

retrato de Juan Ernesto Jaeger

Lucho Muñoz llega a la cafetería de La Reina arriba de un Vitara azulino, lo estaciona, y camina por entre las mesas como el más anónimo empleado municipal. No lo reconocen los garzones, no lo reconoce la cajera, ni siquiera la pareja de enamorados que lloran sobre sus tazas de café: y eso que Lucho Muñoz es el cantante cebollero más famoso en Centroámerica y el Caribe.

Las cifras que acumula su carrera artística pondrían verde de envidia a cualquier cantante local. Lucho ha cantado en más de mil shows por todo el continente, acaba de dar una serie de recitales en Estados Unidos y Colombia, ya prepara su próximo viaje a Honduras y en total, de sus treinta años de cantante, ha logrado coleccionar 22 pasaportes, "timbrados hasta en las tapas", se apresura en aclarar, en mitad de una avalancha de cifras que dispara como metralleta, soberbio e inseguro a la vez.

Lucho (casado, dos hijos) nació en Victoria, Novena Región, pero al año de edad ya estaba viviendo en Santiago: "Mi papá era carabinero, y teníamos que ir a donde lo trasladaran". Como todo ídolo que se precie, y pese a la insistencia, no revela su edad. Se limita a decir que, profesionalmente, partió en 1970, cuando grabó el primer disco con Los Galos.

Era la época en que tocaban en fiestas de liceos, en un repertorio que incluía canciones de Sandro, Palito Ortega y Leo Dan. A todos terminaría conociéndolos personalmente.

Después de muchos problemas, en 1970 llegamos a grabar. Yo estaba con un miedo horrible. Había dos horas disponibles, que le habían sobrado al Pollo Fuentes. Nos habían pedido que grabáramos dos canciones, pero teníamos una sola. Entonces Carlitos Baeza, el guitarrista, llegó con un tema al que yo le metí mano en la letra. Lo grabamos por cumplir. Esa canción se llama "Como deseo ser tu amor", y fue la que pegó fuerte. Fue un golazo. Hasta hace 5 años iban 14 millones de copias vendidas.

¿Ese éxito le cambió la vida a Los Galos?

Claro, andábamos en el sur, de relleno en una gira, y cuando volvimos a Santiago éramos los número uno.

¿Tan rápido fue?

Sí, claro. Vino un representante argentino, se llevó un disco y también lo pegamos en Buenos Aires. En tres meses vendimos 500 mil copias. Empezó fuerte altiro. De hecho mandaron a buscar al cantante para ir a recibir el disco de oro. Lo recuerdo muy bien porque fue la primera vez que me subí a un avión.

¿Qué tal ese primer viaje?

Me subí nerviosísimo. Me agarré del asiento y me fui apretado hasta que llegamos a Buenos Aires. Entonces miré por la ventanilla y veía periodistas, fotógrafos, y entonces le digo a mi productor: "Debe venir alguien muy importante". Me paré, bajé las escaleras y ahí vino la sorpresa... ¡Me estaban esperando a mí! Me subieron a una limosina, primera vez que subía a una limosina, y me llevaron al centro. Para mí era una fantasía.

¿Cuándo partes como solista?

A fines del 73 estábamos en Guatemala, en mitad de una gira, cuando vinieron los problemas. Nuestras giras eran muy largas y pasábamos mucho tiempo juntos. Cuando pasa eso las relaciones se van deteriorando. Bueno, en diciembre del 73 la mayoría del grupo había tomado la decisión de sacarme de Los Galos.

Eso suena muy feo, Lucho. ¿Por qué te lo hicieron?

Se veía venir. El primer problema vino en Costa Rica, donde me llaman a una reunión urgente y me preguntan "¿qué significa esto?". En una revista había un poster mío, solo, que decía: "Lucho, de Los Galos". Entonces uno de ellos me dijo "esto no puede ser, Los Galos somos todos". Ellos no quisieron entender que el vocalista es el líder del grupo. Finalmente, el primero de enero del 74 deciden botarme del grupo y me vuelvo a Chile solo.

Un viaje para olvidar, seguro.

Me lo lloré todo en el avión. No lo creía. Hasta ese momento Los Galos éramos Los Beatles. Me acuerdo que llegué a Chile muy mal. Al tiempo me encuentro con un productor colombiano, don Juan Cárdenas, y me dice: "Lucho, grabemos un disco con usted como solista". Dije que bueno.

¿Y?

En Chile sonó poco, pero en Centroámerica fue un batatazo. Ahí comienza mi peregrinar por América.

¿Cuándo decides radicarte en Miami?

Fue a fines de los 70. Yo vivía en giras, como solista. Entonces me di cuenta, creo que fui uno de los pioneros, de que era un lugar estratégico. Era una ciudad equidistante de Nueva York, Los Ángeles, Bogotá, San José de Costa Rica. Viví diez años allá.

Y empezaste a codearte con todos los famosos...

Y también empecé a luchar contra todos ellos. Había famosos de México, de Venezuela; José Feliciano, el Puma, Julio Iglesias y Leo Dan, mi gran amigo. Y andábamos parejos. De hecho en muchos shows estuvimos juntos, como en el Madison Square Garden...

¿Cantaste en el Madison Square Garden?

Sí, señor.La primera vez que actué en el Madison estuve con varios famosos, y famosos de verdad. Con 15 mil personas, de todas las colonias hispanas.

Háblame de Centroamérica. ¿Honduras?

El hondureño es un amante de la música romántica. Tegucigalpa es una ciudad que mezcla lo colonial y lo moderno. Además de cantar en la capital he dado shows en el interior: en San Pedro Sula, en La Ceiba, en Choluteca, en Comayahuela. Recomiendo ir a la isla Roatán, donde no he cantado, pero sí fui a pasear y lo encontré maravilloso.

¿Panamá?

Maravilloso. El puente del mundo, se dicen ellos. El panameño es gente buenísima. He cantado en Ciudad de Panamá, David, Colón, Chiriquí.

¿Costa Rica?

Es muy parecido a Chile porque los primeros decanos de las universidades fueron chilenos. El Código Civil costarricense es basado en el chileno, el de Andrés Bello. Lindos conciertos en San José, en Puntarenas, en Puerto Limón, en Heredia y en Golfito.

¿Guatemala?

He cantado en Ciudad de Guatemala, Quetzaltenango, Mazatenango y Puerto Barrios. Es un país muy turístico, de gente muy pero muy buena.

¿Todos los países centroamericanos son maravillosos, de gente muy linda y buena?

Sí, claro. Todos esos países son de gente buena. Lo que pasa es que yo los quiero a ellos y ellos me quieren a mí.

¿Nicaragua?

Obviamente que Nicaragua es el país más pobre de Centroámerica. Después del terremoto me tocó estar ahí esa noche la Navidad del 72, se destruyó Managua por completo y la reconstrucción ha sido muy lenta. Yo fui cuando estaba Somoza y volví muchos años después, hace poco. Indudablemente están más atrasados.

¿El Salvador?

Bueno, ellos tuvieron una guerra durante muchos años. El salvadoreño está catalogado como el más trabajador de todo Centroamérica. En seis años transformaron la capital en una ciudad moderna. Aparte de trabajadora, es gente buena para ir a espectáculos y para consumir discos.

¿Te tocó ir a El Salvador durante la guerra?

Sí, señor. Actué en el Sheraton, en San Salvador, y luego me tocó ir a una ciudad del interior, a San Miguel. Teníamos que irnos por tierra y justo antes de llegar a un puente resultó que lo habían dinamitado: tuvimos que ir a darnos unas tremendas vueltas. Con mucho miedo. Pero guardo un lindo recuerdo porque antes de actuar se me acerca un caballero, vestido de civil, y me dice "Yo soy el comandante tanto, de la guerrilla, y no te preocupes. Somos todos admiradores de tu música. Mi mamá se muere por tu música, así que quédate tranquilo porque no vas a tener problemas". Yo estaba muy nervioso. Al rato se me acercó el comandante del Ejército y me dijo: "Quédese tranquilo, que está todo bajo control. No hay ningún problema. Lo único que le voy a pedir es que no se vuelva de noche a San Salvador porque el camino está minado". Estaban los dos bandos en mi show.

¿Hiciste alguna mención a la guerra durante la actuación?

No. Ellos hacían estos shows para que la gente se olvidara de la guerra y eso, gracias a Dios, yo lo logré.

¿Cómo te consigues tantas actuaciones fuera de Chile? Cualquiera quisiera ser tu manager...

Lo que pasa es que el manager de Lucho Muñoz es Luis Muñoz. Luis Muñoz aprendió con los años, mirando a otros representantes, y ahora él sabe perfecto qué hoteles le gustan a Lucho Muñoz: qué aviones, qué ciudades y qué comida.

¿Luis Muñoz reta a Lucho Muñoz?

De repente sí...

¿Qué cosas hace Lucho Muñoz que Luis Muñoz se enoja?

Uff... qué difícil pregunta. Mmm... de repente Lucho Muñoz prefiere ir a tal país y no a otro, porque cree que será un mejor show, con más público, más aplausos, y Luis Muñoz tiene que aguantarle al artista. Y, claro, les va muy bien, pero la oportunidad que se descartó en el otro país nunca más se volvió a repetir. Entonces Luis Muñoz enfrenta a Lucho y le dice "¿Y? Acá podríamos haber venido muchas veces y nos farreamos la oportunidad".

¿Es cierto que eres Hijo Ilustre de Victoria?

Bueno, había un proyecto de hacerme Hijo Ilustre, pero no prosperó. Es más, te digo que ninguna ciudad chilena me ha declarado Hijo Ilustre, pero sí te puedo contar que la ciudad de Nueva Orleans, en el estado de Lousianna, me declaró Hijo Ilustre y me entregó las llaves de oro de la ciudad. Fue el 79. Mira, el primero que recibió eso fue Frank Sinatra y el primero de los latinos fue Julio Iglesias. Después de Julio vine yo.

¿Y en Chile se sabe todo esto? ¿Se conoce realmente todo lo que has hecho?

Yo te diría que casi nada.

¿Por qué?

Primero, como yo estaba muy alejado de Chile, dejé al país huérfano de informaciones. Segundo, hubo un momento en que sí tuve esa inquietud, y me trajo Sábados Gigantes. Fue a mediados de los 80. Esa vez aproveché de llamar a un diario local, les pedí que me hicieran una entrevista y me dijeron "bueno, si quieres venir ven". Fui atendido más o menos no más. Y después de esperar como dos horas, el periodista me pregunta por lo último que había hecho. Le dije: "Mira, la semana pasada estuve actuando en Filadelfia, antes estuve en Boston, Washington, Rhode Island, Connecticut, Virginia y Nueva York. Hice todo el lado este de Estados Unidos". Entonces el periodista apaga la grabadora y me dice: "Bueno, pero ahora cuéntame la firme. ¿Dónde has estado actuando? Mira que aquí cualquiera va a Mendoza y dice que triunfó en todo el mundo. No me mientas". Me cayó tan mal que me paré y me fui.







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En 30 años de carrera no ha parado de viajar. Incluso, durante una época pensó seriamente en comprarse un avión. Sí, un jet privado que dijera Lucho Muñoz.
En 30 años de carrera no ha parado de viajar. Incluso, durante una época pensó seriamente en comprarse un avión. Sí, un jet privado que dijera Lucho Muñoz.
Foto:Juan Ernesto Jaeger


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