REPORTAJES

Domingo 11 de Mayo de 2008

Mujeres olvidadas de Chile

Olvidadas o a punto de serlo. Rostros y obras claves en la vida nacional, cuya memoria parece o borrada de un plumazo o mantenida sólo en círculos de fieles cercanos. Nombres que casi todos han escuchado, pero que pocos saben qué hicieron. Señoras y señoritas que fueron figuras en su ámbito, desde la vida social a las artes y la religión. Aquí, 11 semblanzas; podrían ser cientos.

Juan Antonio Muñoz H.

Sor Vicenta: su amor por los niños y los tuberculosos

El "nombre terrenal" de esta hermana de la caridad fue Julia Rondizzoni, hija del general José Rondizzoni y doña Dominga de la Cotera. Desde el día de su vocación en el año 1869, "la abnegación y el talento de sor Vicenta han sido buscados y dedicados a las obras más útiles entre las que se destinan a la caridad pública" ("El Mercurio", 13 de enero de 1907). Fue superiora de un sanatorio para tuberculosos en Los Andes, trabajó por los heridos de la Guerra del Pacífico y en unión con el doctor Jacinto Ugarte fue la creadora del primer dispensario de niños fundado en Chile, tarea "que le costó grandes esfuerzos", según la misma publicación. Durante su vida, la religiosa también fue superiora del Hospital San Borja.

La "opulencia" de María Lyon de Cousiño

"El Mercurio" reproduce, el 30 de marzo de 1908, un artículo del periódico bonaerense "El Diario": "Hasta esta mañana ha sido nuestra huésped la señora María Lyon de Cousiño, dama chilena de gran figuración en la sociedad trasandina y, además, poseedora de la fortuna más considerable de América del Sur (...) Es interesante dar a conocer a la distinguida dama que, por cierto, personifica la tradicional belleza y gracia de las hijas de Chile. No hay duda que la señora de Cousiño es una de las más opulentas capitalistas del mundo, ocupando quizás el segundo lugar de la serie, después de la ex condesa de Castellane. Es única propietaria de las minas de carbón de Lota y Coronel, en Chile, por las que un sindicato norteamericano ofreció no há mucho setenta millones de pesos. Posee, además, grandes extensiones de tierra laborable y espléndidas haciendas (estancias) en el sur de Chile, sin contar con varias empresas mineras de Tarapacá, Atacama y Coquimbo, de las que es principal accionista (...) Es poseedora de uno de los más ricos alhajeros que se conocen. Entre las joyas que más llaman la atención figura un triple collar de perlas, que puede llamarse histórico, puesto que perteneció a la Emperatriz Eujenia. La magnífica joya está avaluada en dos millones de pesos".

Elisa Fóster o las monjas a los conventillos

El 19 de julio de 1910 se anunció el fallecimiento de Elisa Fóster Recabarren, quien tuvo la misión de fundar -junto a la hermana Sara Cruchaga Aspillaga- la Congregación del Purísimo Corazón de María. Elisa nació en 1857, hija de Julio Mulford Fóster, de nacionalidad estadounidense, y de Luisa Recabarren Rencoret. Según su árbol genealógico, por línea materna su familia tiene línea directa de parentesco con la reina Isabel de Portugal.

En el colegio de las religiosas francesas del Sagrado Corazón, trabó amistad con Sara Cruchaga, "complemento perfecto para fundar una nueva congregación". Una muy peculiar y moderna porque, según estimaba la madre Fóster, sus monjas no debían estar tras las paredes de un convento ni vestir hábitos demasiado especiales: su trabajo debía ser directamente con los más pobres. "Quiero unas monjas clérigos que puedan entrar a todas partes, a los conventillos, a los hospitales y cárceles, y hacer el bien a manos llenas", dijo. Junto a Elisa y Sara estuvo el jesuita Antonio Garriga, quien recibió el mandato de estudiar la inspiración divina de ambas religiosas, quienes relataron haber soñado con el Corazón de María. El sacerdote reconoció que este llamado provenía de Dios y resolvió dar curso a la congregación del Purísimo Corazón de María, cuya fundación se remonta al 13 de abril de 1889. Se dedicaron al trabajo en lazaretos, hospitales, asilos y cárceles, y cuidaron niños y ancianos.

El trágico destino de Teresa Zañartu Vicuña

Teresa fue una joven madre chilena, asesinada a los 28 años por su esposo, Eduardo Undurraga García, a la salida de una función de "Poliuto", de Donizetti, en el Teatro Municipal de Santiago, en julio de 1905. Era una de las mujeres "más queridas y hermosas" de la sociedad santiaguina de entonces, hija de Lutgarda Vicuña Mackenna, hermana de Benjamín. La señora Marta Morandé Rogers recibió en sus brazos el cuerpo de la víctima, herida mortalmente por una descarga en la cabeza.

"Algunos segundos después, todos habían podido ya darse cuenta exacta de la verdad de lo ocurrido, escuchándose voces que gritaban: '¡A lyncharlo! ¡A lyncharlo! (...) Fue tal la indignación, la cólera y la ira que este crimen produjo entre los presentes, que si no es por la acción violentísima de la policía, el hechor habría sido despedazado por las propias personas que lo cercaban" (El Mercurio, 3 de julio de 1905).

Los santiaguinos se apostaron en las calles para ver pasar el cortejo de Teresa Zañartu.

Isabel Le-Brun: que las mujeres rindan examen

Propulsora de la educación profesional femenina, Isabel Le-Brun Reyes nació en San Felipe en 1845, hija de don Estanislao Le Brun, emigrado francés y antiguo oficial del ejército de Napoleón, y de doña Francisca Reyes, maestra de San Felipe.

Ya a los 14 años enseñaba gratuitamente a los niños de su pueblo. En 1875 fundó en Santiago el liceo que más tarde llevó su nombre. Su colegio tuvo éxito inmediato y consiguió un numeroso alumnado. En 1876 elevó una solicitud al Colegio de Instrucción para que éste señalara el día en que sus alumnas debían rendir exámenes universitarios. Le respondieron que no correspondía. De esa valiente propuesta nació, tras algunos incidentes, el llamado "decreto de Amunátegui" del 5 de febrero de 1877: "Se declara que las mujeres deben ser admitidas a rendir exámenes válidos para obtener títulos profesionales con tal que ellas se sometan para ello a las mismas disposiciones que los hombres. Comuníquese, publíquese. Pinto y Miguel Amunátegui". Con antelación a Isabel Le-Brun, otra maestra, doña Antonia Tarragó, fundadora del Liceo Santa Teresa, había hecho la misma petición en 1872, pero no fue escuchada. Ambas tienen, en la Alameda, un monumento firmado por Samuel Román.

Leonor Urzúa Cruzat y las "Flores incultas"

Fue una de las primeras escritoras en defender y abogar por los derechos de la mujer. Murió en Constitución, el 2 de septiembre de 1924. "Aunque hacía tiempo que no figuraba activamente en las lides intelectuales (...) su biografía figura en numerosos libros chilenos y de otros países sudamericanos. Sus artículos han sido publicados honrosamente en diarios y revistas extranjeros junto a las mejores plumas de su tiempo". "Alborada", de Montevideo, y numerosas revistas argentinas, uruguayas y chilenas fueron el exponente de su producción intelectual. Entre sus libros destaca "Flores incultas". "Aparte de su labor literaria, Leonor Urzúa Cruzat, como educacionista, fue directora del Liceo de Señoritas de Curicó, en el cual, actualmente, la Academia Literaria lleva su nombre". ("El Mercurio", 3 de septiembre de 1924)

Teresa Cazotte de Concha y las "crèches"

Famosa por el baile de máscaras que se realizó en su casa en 1912, ella participó, junto a muchas otras señoras de la época, en la creación de "Les crèches", una de las primeras salas cuna fundadas en el país, en 1903. Su objetivo era cuidar a los hijos de las madres operarias mientras éstas asistían a su trabajo. Junto a ella trabajaron también, entre otras, Hortensia Lynch de Peña, Carmen Toro de Isaza, Carmela C. de Valdés, Efijenia Salinas de Zegarra, Laura Mandiola de Cerda, Rosa Salinas de Vargas Clarck.

"El Mercurio" del 28 de agosto de 1905 se refirió a la existencia incipiente en el país de instituciones de beneficencia nacidas a imitación de algunas de Londres y París. Se llamaron "crèches" y es a Francia que se debe el nombre "crèche", que significa "pesebre" y también "guardería infantil". Sitios absolutamente necesarios hasta hoy para las mujeres que trabajan.

Un auto para la reina: Aída López Buendía

Fue reina de Santiago en 1930. Ese año, resultó ganadora en el concurso de belleza organizado por la revista Zig-Zag y que auspició "El Mercurio". "El triunfo de la señorita López Buendía ha sido muy amplio e indiscutible. Alcanzó una enorme cantidad de votos: 404.264, o sea ha cuadruplicado la cifra que obtuvo la vencedora en el escrutinio final de la eliminatoria" (16 de julio de 1930). Tras anunciársele el triunfo por teléfono, Aída fue ovacionada por sus admiradores en la Casa Morrison, donde fue fotografiada con su premio: un automóvil Marquette y una máquina filmadora Agfa. También tuvo una "vermouth" de honor en el Lucerna y un té de gala en Gath y Chaves.

Las tertulias de Marta Canales Pizarro

Violinista, compositora y heredera de la tradición de tertulias que desde el siglo XVIII fue habitual en los salones santiaguinos, Marta (1895-1986) fue autora de madrigales y música religiosa. Fundó los coros Amalia Errázuriz y Ana Magdalena Bach. A comienzos del siglo XX, muchas familias santiaguinas se reunían en su casa para participar en sesiones en las que se ejecutaban piezas de grandes maestros. Entre sus obras destacan el oratorio "Marta y María" y la colección "Madrigales teresianos".

Entre las tertulias más destacadas de Chile se cuentan la de María Luisa Esterripa, esposa del gobernador de la Corona española en Chile Luis Muñoz de Guzmán; las de Isidora Zegers y Montenegro, y la de Luis Barros Borgoño.

Lietta Pirandello de Aguirre, corresponsal

"Ha regresado de Italia el mayor don Manuel Aguirre Humeres, ex adicto militar a nuestra legación ante el Gobierno italiano, acompañado de su esposa, señora Lietta Pirandello de Aguirre. La señora Pirandello de Aguirre es hija del escritor de este apellido ("Seis personajes en busca de autor") y por simpatías a nuestro país ha aceptado ser corresponsal entre nosotros del diario "Il Mondo", que redacta uno de sus hermanos" ("El Mercurio", 11 de marzo de 1922).

Carmela Mackenna, premiada en Alemania

Se formó en Chile y luego en Alemania, "donde su personalidad acabó de definirse en contacto estrecho con el movimiento expresionista", según escribe Vicente Salas Viu en su libro "La creación musical en Chile". En 1934 se estrenó en Berlín su "Concierto para piano y orquesta". Fue premiada en Franckfurt por su "Misa para coro mixto a cappella" (1936). Vivió entre 1879 y 1962.


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Sor Vicenta se preocupó de los huérfanos y los enfermos. También atendió a los heridos de la Guerra del Pacífico.
Sor Vicenta se preocupó de los huérfanos y los enfermos. También atendió a los heridos de la Guerra del Pacífico.


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