EL SÁBADO

Sábado 11 de Noviembre de 2006

La tragedia del mejor polero chileno de todos los tiempos
El último partido de Gabriel Donoso

La desafortunada caída del deportista ocurrió en el país donde se juega el polo más competitivo del mundo: Argentina. El único que no lo vio triunfar. Campeón de salto, de polo y aventajado corralero, soñaba con vivir en Chile criando caballos. Se codeó con príncipes y reinas, pero no dejó de ser un nómade. AL CIERRE DE ESTA EDICIÓN SU DIAGNÓSTICO ERA DE EXTREMA GRAVEDAD Y SU FAMILIA SÓLO ESPERABA UN MILAGRO.

Por Ximena Pérez Villamil

Todos esperaban el Abierto de Chile para verlo jugar. Por su estilo limpio, por cómo anticipaba los movimientos del rival, por cómo convertía los tiros libres, y por su presentación impecable. Gabriel Donoso, el mejor polero de la historia de Chile, el único que llegó a tener handicap 9 ­el máximo es 10­ aparecía siempre con sus botas lustradísimas, con sus caballos y aperos brillantes, porque se preocupaba hasta del último detalle. "Iba a las caballerizas, revisaba sus caballos, nos decía '¿se fijaron que esa yegua tiene el tendón de la mano izquierda inflamado?', tenía un ojo increíble. Al Flaco le cargaba ver una punta de rienda sin su pasador", cuenta su petisero, Andrés Espinoza, el hombre que le preparaba los caballos, que lo acompañaba a todos los viajes y el que más tiempo compartió con el campeón chileno. Llevaban 18 años trabajando juntos.

Espinoza fue uno de los primeros en enterarse del accidente, el domingo 5 de noviembre a la una de la tarde, gracias al llamado de un petisero argentino. De entrada, le dijo que Gabriel estaba muy mal. Tanto, que Jorge McDonough, el padre de Matías, el polero argentino que estaba entrenando con el chileno, debió hacerle respiración boca a boca.

Donoso había programado una práctica esa mañana porque en la tarde jugaba el argentino Adolfo Cambiaso, el mejor polero del mundo, con su equipo La Dolfina, y no quería perderse el partido. Cuando lo sacaron inconsciente de la cancha del country Centauros, en la localidad de Pilar, el cielo estaba amenazante. Esa tarde llovió a cántaros y el partido de Cambiaso no se jugó.

La desafortunada caída de Gabriel ocurrió en el país donde se juega el mejor polo del mundo. Y el único que no vio triunfar al chileno. Donoso fue premiado en Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Chile, en las copas más importantes, pero nunca pudo ganar el Abierto de Buenos Aires.

Prudente como ninguno sobre el caballo, la jugada que lo dejó con muerte cerebral irreversible se produjo pegando por el lado izquierdo, el más difícil, porque el taco se toma con la derecha y hay que inclinar el cuerpo en el sentido inverso. Intentó enganchar su taco con el de otro jugador para impedirle el paso, pero su yegua frenó, trató de afirmarse, la yegua volvió a frenar y él cayó de cabeza por el costado izquierdo. De haber salido despedido por el lado derecho, habría podido afirmarse.

A él todo se le daba arriba del caballo. Su última incursión fue el rodeo y llegó al Champion de Rancagua en 2004. Fue campeón chileno de salto a los 12 años. Jugó sus primeros partidos de polo a los 15. No partió antes, porque es un deporte caro que su padre, Gabriel Donoso Philipps, un corredor de ganado, no podía solventar. "Se necesitan seis caballos, uno por cada chucker (tiempo). A eso hay que sumarle el petisero, 250 mil pesos mensuales, y 40 mil de alimentación por cada caballo", explica el polero José Antonio Iturrate, amigo de Gabriel.

De no haber sido por su tío Eduardo "Mota" Hamilton, quien le prestaba sus caballos en el Club de Polo San Cristóbal y le costeaba el arreglo de los tacos, Chile se habría perdido al primer jugador que salió a competir al extranjero. Al que ganó en 1998 y 2004 la Coronation Cup (Copa Coronación), la más importante del mundo que se disputa en Inglaterra, al que se llevó la Copa de Oro y la de la Reina en Inglaterra, y la de oro y plata de Francia. Y el que más abiertos de Chile obtuvo.

A sus 46 años, Gabriel contaba con una pequeña colección Cartier. "Es costumbre que al terminar un partido en Inglaterra, un miembro de la familia real les regale a los jugadores y al árbitro un reloj o una lapicera Cartier", cuenta Cristián Benko, director de la revista Polo, quien presenció junto a Donoso la semifinal del campeonato de Hurlingham el pasado sábado 4, y fue, por tanto, el último chileno en verlo antes del accidente. "En la última Coronation Cup, en julio, el príncipe William le regaló una lapicera a Gabriel, porque había sido árbitro. Me comentó divertido 'Tengo un montón de lapiceras, ésta se la voy a regalar a mi papá o a mi mamá para Navidad", agrega Benko, ya de regreso en Chile.

Personaje familiar para la realeza británica, Donoso jugaba hace más de una década con el príncipe Carlos y sus hijos. Sin ir más lejos, este año había disputado un par de partidos con ellos. "Amigo no soy. He jugado muchas veces con él (Carlos) y contra él. Me ubica, conversamos y muchas veces me ha hecho invitaciones especiales, pero amigo es quien me invita a tomar té a su casa", sostuvo Donoso en una entrevista a la revista Ya.

Llevaba una vida nómade: de enero a marzo jugaba en Estados Unidos; de mayo a julio en Inglaterra; en agosto viajaba a Francia; entre septiembre y diciembre estaba en Chile. Siempre, jugando por diferentes equipos. José Antonio Iturrate reflexiona: "Parte del éxito de Gabriel es que cada peso que ganó en sus comienzos lo reinvirtió en su equipamiento personal, en caballos, en tacos. Hoy comentaba con unos amigos que él tuvo un sueño, lo realizó, pero no lo alcanzó a disfrutar. Tenía planeado retirarse en un año para dedicarse a criar caballos en el campo". Un porcentaje importante de sus ganancias provenía de la venta de caballos de polo que criaba en su campo de Codigua, en Melipilla, y entrenaba en La Cañada, en la localidad de Lo Pinto, de la familia Rabat.

Andrés, el petisero, posee otra visión. "El gozo era día a día, andar a caballo, taquear, Gabriel disfrutaba jugando, tomando mate en las caballerizas. Habíamos conversado el tema, pero la verdad es que nunca me dijo que se iba a retirar, sí pensaba hacer cosas para quedarse a vivir en Chile".

Ordenado, Donoso se sacaba las botas o los zapatos antes de entrar a su departamento en Santiago. "Veía una pelusa y la recogía", afirma Alvaro Menanteau, el mayordomo al que el polero le dejaba las llaves de su departamento en Santa María de Manquehue cuando estaba fuera de Chile. "Era tan sencillo que conversaba con el rey o con la persona más humilde. Era el mismo Gabriel con todos", recuerda Menanteau.

"Cuando llegaban sus niñitas era otro"

"Me han pedido que esté listo para recibirlo, para hacerle la misa en Chile. Yo no hago más que rezar, y le pido al Señor el milagro que me gustaría para este chiquillo", dice el jesuita José Donoso, tío de Gabriel.

Cuando fue desconectado del respirador el lunes por la tarde, la familia temió lo peor. Sin embargo, siguió respirando con la ayuda de un ventilador y conectado a suero. Junto a él estaban su padre, su madre Rebeca Rosselot, su hermana Carolina, y Patricio Goycolea, el mejor amigo chileno de Donoso. El martes llegó desde Australia José, el hermano menor y polero de handicap 7. El miércoles se sumaba su hermana María Teresa, casada con el inglés Charles Beresford (hijo del marqués de Waterford). Alejandra, la penúltima de los hermanos, debió quedarse en Chile por su avanzado embarazo.

José Donoso, el tío cura, recuerda que le dio una "bendición especial para callado" a su sobrino Gabriel y a la inglesa Lisa Butcher cuando contrajeron matrimonio por civil, el 12 de febrero de 1994. "En un momento yo entré a la pieza, ellos se sentaron y les dije 'los voy a bendecir, porque la bendición es para todo el mundo' ", cuenta quien fuera uno de los 30 invitados a la ceremonia privada que se celebró en el departamento de Gabriel.

A pesar ser hombre de pololeos largos ­estuvo comprometido con la norteamericana Mary Moldun, hija de su patrón Charly Moldun, y con una argentina­ con Lisa se casó a los seis meses de haberla conocido. Ella, diez años menor, era una cotizada modelo en Londres, por lo que su matrimonio fue noticia en los medios ingleses. Estuvieron cuatro años casados.

El 10 de octubre pasado Gabriel Donoso partió a Argentina manejando su jeep BMW ­era fanático de los autos, recién había adquirido un Porsche Carrera S­ mientras su petisero iba en el camión con 19 caballos para jugar al polo. Allá, en una casa arrendada en el country de Centauros, recibió a sus dos hijas, Olivia, de 12, y Ámbar, de 10, que viven en Londres con su madre. Ellas, para todos los que lo conocen, son sus ojos. "Cuando llegaban era otro Gabriel, andaba contento, las regaloneaba, era como un cabro chico", recuerda el mayordomo, testigo de los viajes de las niñitas en Navidad y en septiembre a Chile. Regresaron a Londres el jueves 26 de octubre. Al cierre de esta edición, volaban rumbo a Sudamérica junto a su madre. Lamentablemente, volverán a ver a su padre en otra condición. Jugando el partido más importante de su vida, como dijo el martes en la misa en el Club de Polo, Isabel Aninat, la galerista y madre de Jaime García Huidobro, polero handicap 8 que tal vez llegue a ser tan bueno como Gabriel.

La imagen de Donoso en el Abierto de Chile del año pasado, que se disputa cada mes de diciembre, quedará en la retina de todos aquellos que tuvieron el placer de verlo jugar. Aún sin accidente, Gabriel había decidido que este año no participaría.

Nunca hubo apoyo

Lionel Soffia, presidente de la Federación de Polo de Chile, explica que con Gabriel Donoso "nunca hubo un apoyo institucional bien hecho. Todo lo que hizo fue con esfuerzo personal, con su coraje".

El Estado chileno le entrega a la Federación de Polo 9 millones de pesos al año para gastos de administración, y 8 más para lo deportivo. "Es insuficiente. El polo pasó de tener 20 jugadores federados a mil y estamos considerados entre los tres mejores equipos del mundo. Pero se sigue pensando que es un deporte de gente rica", concluye.




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Jorge Serrano, Gabriel Donoso, José Donoso y el español David Stirling se quedaron con la Copa Handicap de Chile en 2002.
Jorge Serrano, Gabriel Donoso, José Donoso y el español David Stirling se quedaron con la Copa Handicap de Chile en 2002.


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