ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Jueves 13 de Mayo de 2004

Para Claudio Orrego no hay primera sin segunda

El ex ministro de Vivienda dejó un puesto ejecutivo en Sonda para volver a lo público como candidato a alcalde por Peñalolén. Aquí cuenta las experiencias que recogió en el mundo privado, entre las que menciona la importancia de los resultados y la rapidez para sacar adelante los proyectos.

DANIELLA ZUNINO

Pareciera que Claudio Orrego lleva el servicio público en la sangre. Pero esto no se debe a que sea hijo del dirigente de la DC Claudio Orrego Vicuña -aunque este hecho también influya-, sino que se basa en que para él esto es su vocación. Y qué mejor ejemplo de ello es que dejó un buen puesto en Sonda para postularse para alcalde por Peñalolén.

En su momento, su salida del sector público fue inesperada. Si bien Orrego reconoce que dejar el Ministerio de Vivienda y Urbanismo le causó "pena y frustración", cuenta que estos años de distancia con la actividad política le han permitido darse cuenta de que esto es lo suyo y que probablemente lo que le ocurrió fueron gajes del oficio.

Por eso hoy, con 37 años, está dispuesto a volver a la arena política, donde están los "temas país" que lo apasionan. Junto con eso, actualmente es investigador de Cieplan.

Frente a su candidatura, explica: "Soy un convencido de que cuando se dice que la gente vota por personas es cierto, pero también vota por ideas".

"Lo que yo aspiro es hacer una campaña en la cual la gente diga esta es una persona que tiene un diagnóstico, sabe dónde está parado y dónde quiere ir. Pero además de eso, que son ideas, proyectos y sueños, está el testimonio personal", asegura.

Orrego agrega: "Lo mejor que puedo hacer es ir al contacto directo con las personas y que las personas digan este es Claudio Orrego, esta ha sido toda su vida. El haber estado en lo público significa al menos que hay gente que conoce lo que hice. Saben que yo dejo probablemente el mejor trabajo remunerado que tendré en mi vida por esto y es porque realmente me gusta y no porque ande buscando enriquecerme, muy por el contrario, estoy buscando empobrecerme con lo material, pero claramente a cambio de realizarme plenamente como ser humano".

-¿Cómo se produjo la decisión de volver a lo público?

"Para serte franco yo siempre pensé, desde que entré a la universidad, que mi vida tenía que ver con el servicio público y cuando salí de ministro la verdad es que tenía que buscar trabajo y no había en el sector público así es que tenía que buscarlo en el mercado real. Y fui a hablar con Andrés Navarro para pedirle consejo y fui por lana y salí más que trasquilado, pero en el buen sentido, porque me ofreció trabajo".

"Para mí era un mundo nuevo, y la verdad es que me gustó. Sin embargo, creo que no sólo de la satisfacción profesional vive el hombre y a mí siempre me ha interesado lo público, estuvo latente durante todo este tiempo. Yo tenía cerrado el capítulo porque estaba focalizado en el trabajo de los negocios, pero pasaron dos hechos: la muerte de Jaime Castillo Velasco y la de Gerardo Whelan, sacerdote del colegio donde estudié, muy importante en mi formación, que me hicieron reconectarme con esa vocación, que nunca estuvo muerta, pero que estaba por el momento en barbecho".

"Ahí me di cuenta de que lo que a mí me apasionaba realmente, profundamente, era el servicio público, pero ya no porque no conociera, no me gustara o no sirviera para lo privado, sino porque la magnitud de pasión que me provocaba esto otro era muchísimo mayor".

-De su experiencia, ¿qué cosas del sector privado cree que se pueden aplicar al sector público?

"Primero, lo imprescindible de los resultados. En la vida se avanza en base a los resultados y en el sector privado una empresa que no es capaz de producir y vender mes a mes quiebra. Esto es un poco obvio, pero para mí, que estuve vinculado al tema de la modernización del Estado y que sabía que esto era importante, no hay nada más evidente sobre eso que cuando tú tienes que hacer un informe mensual de los resultados que conseguiste".

"Lo segundo es el sentido de urgencia. O sea, uno no logra ver desde el Estado el sentido de urgencia de las cosas. Esto es dicho por alguien que estuvo por modernizar el Estado y que estaba consciente de las lentitudes. Uno no termina de darse cuenta de que los negocios son todos para ayer. Con esto no quiero decir relajemos las normas medioambientales y hagámonos los lesos con las normas, aquí el Estado de Derecho es para todos, pero no es lo mismo aprobar una empresa en 72 días o en 140, que en dos días como Nueva Zelandia. No es lo mismo tener 17 trámites, como el caso de Chile, o tener dos trámites como es en Nueva Zelandia".

"Otra lección que es interesante es la valoración de la calidad de la política. Como ejecutivo de una empresa chilena con presencia en América Latina viajé por la región y vi que el barrio está con serios problemas en eso".

-Luego de haber trabajado en la empresa privada, ¿qué opinión tiene de los empresarios chilenos?

"Tengo buena opinión. Creo que la gente que evalúa a los empresarios desde el mito o desde el estereotipo no tiene idea lo que es apostar la plata y el esfuerzo de toda la vida cada vez que haces un negocio nuevo. Hay algo de coraje, de vocación de riesgo, de capacidad de emprendimiento que es súper admirable en el mundo empresarial".

"Para serte franco, creo que es cierto que todavía en este empresariado con enormes capacidades de pujanza y creatividad hay dejos de una enorme sobreideologización al revés. O sea, así como el mundo público de la Concertación mira con este recelo y desconfianza a priori, creo que también a veces el mundo del empresariado está demasiado alineado políticamente y desconfía mucho de los que estamos al otro lado desde el punto de vista político".

"En todo caso esto es una generalización, muchos empresarios hoy dicen esta es la persona que me gusta y ya no es que esté en tal o cual partido".

-¿Qué cosas del mundo público cree que podrían ser adoptadas por el sector empresarial chileno?

"Tiene que adoptar esta valoración por la importancia de instituciones de todos que velen por el bien común y no por el bien de unos pocos".

"Tengo la impresión de que todavía no hay suficiente aquilatamiento en el mundo empresarial. Creo que los empresarios que han salido fuera de Chile lo tienen mucho más aquilatado, porque tú llegas a un país y dices ¿con quién hablo? Si el poder judicial no funciona, las aduanas tampoco y es todo una coima de principio a fin".

"Un asunto importante, y creo que hay sectores que lo están haciendo, es el tema de la responsabilidad social".

"Es cierto que mi primera responsabilidad como empresario es la de crear empleos sustentables, pero eso no es suficiente, uno tiene que crear redes con la sociedad".

¿Por qué Peñalolén?

Repetirse el plato. Eso es lo que hará Claudio Orrego en las próximas elecciones municipales, ya que en 1996 perdió ante el actual edil de la comuna, Carlos Alarcón.

Sobre Peñalolén dice: "Esta es una comuna que yo conozco desde que tengo 14 años, cuando empecé a hacer trabajo social ahí.

Yo no nací en la comuna, pero he vivido ahí, he trabajado como concejal y ahora como director de la Corporación Encuentro en Peñalolén (que está preocupada de los temas de brecha digital en los sectores pobres) y la he visto cambiar", cuenta.

Y agrega entusiasmado con el tema: "Cómo no hacer en un lugar como ese el proyecto país que tenemos. Un país de justicia, equidad, de integración social, de calidad de vida".


IDENTIDAD

CLAUDIO ORREGO

Abogado de la Universidad Católica y master en políticas públicas de Harvard.

Fue ministro de Vivienda y Urbanismo y de Bienes Nacionales, secretario ejecutivo de la comisión interministerial de modernización del Estado, vicepresidente de desarrollo de negocios de Sonda y vicepresidente de ACTI.

"Yo dejo probablemente el mejor trabajo remunerado que tendré en toda mi vida por esto y lo hago porque realmente me gusta y no
porque busque enriquecerme".





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"Uno no logra ver desde el Estado el sentido de urgencia de las cosas. Esto es dicho por alguien que estuvo por modernizar el Estado y que estaba consciente de las lentitudes", dice Orrego.
Foto:ALEX VÁLDES
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