EL SÁBADO

Sábado 20 de Febrero de 2010

Miodrag Marinovic
El rey de la Patagonia

El diputado electo por Magallanes no sólo será clave para desequilibrar la lucha entre los dos bloques políticos en el nuevo parlamento. También representa el fenómeno regionalista que hierve en Punta Arenas. Empresario, polémico y dueño de 300 mil hectáreas en la Patagonia, se le conoce como el "Piñera magallánico". Sepa de quién estamos hablando.  
Por Gazi Jalil F., desde Punta Arenas Miodrag Marinovic llega de urgencia a la Clínica Magallanes. No se ve bien. Tiene fiebre, vómitos, escalofríos y colitis.

-¿Qué comiste? -le pregunta el médico y le inyecta un Viadil.

Pero eso ocurrirá más tarde, cuando comience a anochecer. Ahora son casi las 10 de la mañana y no hay señas de la toxina que probablemente ya se multiplica en su sistema digestivo.

Vamos en su 4x4 bordeando el Estrecho de Magallanes hacia Pecket Harbour, una antigua estancia que su familia compró en 2003, ubicada a 30 kilómetros al norte de Punta Arenas. Recién paró de llover y por el espejo retrovisor aún se puede ver la ciudad que parece recortada de una postal.

Datos que hay que saber: Miodrag Marinovic Solo de Zaldívar, 42 años, ingeniero comercial, es el mayor de tres hermanos, está separado hace dos años y maneja la fortuna de una de las familias más acaudaladas de la región, con inversiones inmobiliarias, turísticas y ganaderas. Hoy es diputado electo y el nuevo rostro del fenómeno regionalista que se instaló con fuerza en la política de esta zona. Las últimas elecciones han puesto al alcalde Vladimiro Mimica en la municipalidad, a Carlos Bianchi en el Senado, y ahora a Marinovic en la Cámara Baja. Los tres ganaron como independientes, alejados de la Concertación y la Coalición, enarbolando la bandera amarilla y azul de Punta Arenas y con el mismo discurso: terminar con los costos del aislamiento y poner los problemas regionales por sobre los nacionales.

-Aquí todo es un 30 por ciento más caro que en el norte y siempre hemos sentido la falta de consideración hacia la Patagonia -dice Marinovic-. Si estuviéramos en alguno de los dos bloques políticos pasaríamos inadvertidos. La única vía para hacernos notar fue salirnos del sistema. Nunca habíamos tenido una representación tan propia como hoy.

Una ráfaga de viento sacude el vehículo. Más cerca de Argentina que del resto del país, los puntarenenses siempre se han sentido distintos. Tienen su propia Teletón, que en Magallanes recauda más dinero que la de Don Francisco; hay cinco canales regionales, la mayoría con más sintonía que los nacionales; hablan con un acento diferente; y usan palabras que no se entienden en ninguna otra parte del país. Dicen birome en vez de lápiz, confite en vez de dulce y salida de cancha en vez de buzo.

Pero también resienten la lejanía y el desconocimiento que existe sobre ellos. Me lo contaba la noche anterior el abogado Claudio Bluck en el Sky bar del Hotel Dreams: "Uno va a Santiago y la gente cree que aquí andan pingüinos sueltos en la calle, que nieva todo el año y que te tomas un bus y llegas a Puerto Montt en un par de horas. Lo peor es que te lo dicen en serio".

Tal vez eso explique la verdadera devoción que hay aquí por la bandera de Magallanes, creada a mediados de los 90 y masificada en esos años a través de una campaña que hizo Radio Camelot, una emisora local cuyo eslogan es "República Independiente de Magallanes".

"La gente canalizó la sensación de aislamiento a través de la bandera y empezó a tomarse a pecho esta identificación", me había dicho un par de días antes Rodrigo Utz, socio de Camelot. "Todo el fenómeno que ves hoy día en la política, viene de allí".

En Bories, la calle principal, la bandera se puede ver en los edificios públicos, en las vitrinas del comercio, en los parabrisas de los automóviles y en las mochilas de los escolares. El obispo Bernardo Bastres la adaptó para su escudo episcopal, un supermercado la tiene como imagen corporativa y Marinovic la ocupó para su campaña.

-Aunque tuve que quitarle una estrella para poder usarla -explica.

Un letrero indica el ingreso a Pecket Harbour, y Marinovic toma el desvío hacia un camino de tierra. A ambos lados, pastan cientos de ovejas.

-A la derecha -dice apuntando con la mirada-, las que son para esquilar. A la izquierda, para el consumo. Muchas van a terminar vendidas en un supermercado de España o Alemania.

Dueño de 300 mil hectáreas en la Patagonia -equivalente a todo el Parque Pumalín- y hábil en los negocios, algunos lo llaman el "Piñera magallánico". Uno de sus proyectos es crear un parque natural privado en Cabo Froward, un sector de 90 mil hectáreas de terrenos vírgenes, fiordos, glaciares e islas en el punto exacto donde termina el continente.

-Para mí es donde comienza.

Marinovic agrega que dejará ese proyecto en poder de sus hermanos y que se desligará de todos sus negocios desde el 11 de marzo, el día en que asumirá en la Cámara.

-¿Incluso del diario El Pingüino?

Pausa. En Punta Arenas se lo menciona como propietario del periódico que comenzó a circular en 2008 y que ha sido un éxito de ventas gracias a su bajo precio: 300 pesos. Muchos me comentaron que Marinovic lo financió para levantar su campaña y que, prueba de ello, el diario -que hoy forma un conglomerado que incluye internet, radio y televisión- nunca fue crítico con él ni publicó propaganda política de ningún otro candidato.

-No soy el dueño -asegura Marinovic-. Participé al principio en la gestión comercial, pero ya no estoy. Puede haber un familiar mío entre los propietarios, pero el accionista principal es Mauro Vidal (director del periódico).

En el Café 1900 de calle Bories, Vidal me explicaría luego que los demás candidatos no contrataron espacios. Sólo Marinovic.

A la distancia se ven las casas y el inmenso galpón de la estancia. Sólo aquí posee 35 mil hectáreas.

Hijo de un empleado de Enap nacido en Croacia y de una descendiente de una de las familias más aristócratas de Magallanes, Marinovic ya es visto como figura clave de la nueva Cámara, que tendrá 57 diputados de la Concertación y 58 de la Coalición. Junto al independiente Pedro Velásquez y a los del PRI, Alejandra Sepúlveda, Pedro Araya y Luis Lemus, conformará una fuerza que podrá negociar, decidir e inclinar la balanza de las decisiones más importantes de los próximos años.

El propio Piñera ha tenido gestos hacia él, recibiéndolo en Santiago junto al senador Bianchi sólo tres días después de la segunda vuelta.

Y antes, durante su gira a Punta Arenas en plena campaña, Piñera no sólo estuvo aquí, en Pecket Harbour, andando a caballo y dando entrevistas, sino que cuando los periodistas le preguntaron quién era su candidato a diputado por la zona, respondió:

-Bueno, los de la Coalición aquí son Claudio Radonic y Arturo Storaker, pero Miodrag es mi amigo.

Marinovic camina entremedio de un piño de ovejas. Es época de esquila y una cuadrilla de 10 hombres trabaja sacando la lana que será exportada a Europa y China.

En esta estancia tiene cerca de 40 mil ovejas y 3 mil vacas.

Pese a su arrastre, sobre todo en los sectores populares y en la población femenina, Marinovic es un personaje polémico en Punta Arenas. Sus detractores lo acusan de apartarse de la génesis del proyecto regionalista y de "comprarse el puesto" con una campaña desproporcionada. Un ex miembro de su comando asegura que gastó cerca de 500 millones de pesos.

-Yo competí de igual a igual con el resto de los candidatos -explica Marinovic, aunque evita dar cifras-. Lo que pasa es que usé la creatividad y trabajé todos los días desde las 7 de la mañana entregando personalmente mis folletos.

Habría que decir también que intentó impugnar la candidatura de Radonic, repartió naipes con fotos de mujeres semidesnudas, mandó a pintar plazas con los colores de la bandera local y tuvo un programa de radio en que contestaba preguntas de los auditores.

Otros piensan que sólo busca poder político y ponen en duda su independencia, señalando que ha militado en la UDI y en RN.

Marinovic lo desmiente:

-Nunca he estado ni en la UDI ni en RN. Ni siquiera he sido simpatizante. En la campaña, de hecho, los de la Alianza acuchillaron a gente de mi comando y nos empujaron un auto al río. Rodrigo Álvarez fue un diputado ausente en la zona y Carlos Larraín (presidente de RN, cuyo nombre se mencionaba para la intendencia) no ha entendido ni querido aceptar este fenómeno. Aquí no le va a ir bien. Yo le recomendaría una zona huasa. Colchagua.

Le digo, entonces, que uno de sus compañeros de curso en el Liceo San José me contaba que lo recordaba vinculado a Avanzada Nacional durante su época escolar.

-Uno, a los 16, 17 años, no sabe si es pinochetista o no -responde-. No fui dirigente, ni presidente de curso ni me involucré en el proceso final del régimen militar. Yo sólo iba a clases cuando había paro.

Su ingreso oficial a la política ocurrió cuando era dirigente gremial de la Cámara de Comercio y de la CPC en Magallanes, y Carlos Bianchi un ex concejal que, como independiente, había estado muy cerca de ganar la alcaldía de Punta Arenas.

-Allí empezamos a planificar este proyecto, y ambos nos presentamos como candidatos independientes al parlamento en 2004.

Esa vez, Bianchi ganó. Pero Marinovic perdió por poco ante el UDI Rodrigo Álvarez. Ahora, en cambio, obtuvo el 26,5 por ciento de la votación, dejando a la región sin parlamentarios de derecha.

Se ha puesto a llover de nuevo. Regresamos a Punta Arenas.

Marinovic sólo estará este día en la ciudad. Ayer estaba en Angelmó comiéndose un mariscal y mañana regresará a Pucón, donde seguirá sus vacaciones junto a sus dos hijos, Constanza (12) y Miodrag (7). Sólo ha venido para asistir a una reunión con juntas vecinales en la Población 18, uno de los sectores más populares de Punta Arenas.

En la sede hay inquietud. El diputado electo no llega a la hora acordada. El único que está es Carlos Bianchi, quien se mueve en el escenario arengando a los presentes y diciéndoles que seguirá trabajando por ellos en dupla con Marinovic. Bianchi modula como animador de festival regional. Antes de ser senador era locutor radial y tenía una pizzería y una cordonería.

De pronto, Bianchi anuncia la noticia. Marinovic está internado en la clínica por una intoxicación alimentaria. Los presentes se miran entre sí. El senador dice que fue por unos choros zapato que se comió en Angelmó, pero que si se mejora, de todas maneras llegará.

En las mesas, cubiertas con manteles plásticos, se acaban las bebidas desechables de 2 litros y el vino tinto, y los vecinos ya van en el postre cuando Marinovic entra, pálido como un fantasma.

-Casi me muero -me dice cuando me ve.

Bianchi, micrófono en mano, lo presenta como si fuera una celebridad.

-Eso te pasa por comer choritos de otra región -bromea, mientras Marinovic sube al escenario, saluda, explica qué le pasó, promete que no se va a incorporar a ninguna bancada y escucha las preguntas que le hacen: desde cuándo van a pavimentar tal calle hasta quejas por el valor del agua y el gas.

Marinovic los tranquiliza: vamos a ayudarlos, les dice, vamos a ver cómo hacemos eso, vamos a hablar con los abogados, vamos a denunciarlo; y los vecinos en masa se acercan a saludarlo cuando baja del escenario.

Demora varios minutos en abandonar la sede entre abrazos, besos, apretones de mano y preguntas al pasar. Se le ve complicado.

-Estoy que me muero, me siento pésimo -me dice cuando me ve a la salida.

Marinovic aborda un auto que conduce su primo y al rato se baja en la única farmacia de turno que hay a esta hora de la noche en el centro de Punta Arenas. Pasa una receta por la rejilla.

En el letrero luminoso de la entrada aparece un pingüino con la bandera de Magallanes.

 


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Marinovic en su hacienda Pecket Harbour vestido con el cortavientos que usó en su campaña y la bandera magallánica en el pecho.
Marinovic en su hacienda Pecket Harbour vestido con el cortavientos que usó en su campaña y la bandera magallánica en el pecho.
Foto:José Miguel Cárdenas


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