CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Domingo 5 de Diciembre de 1999

La Posibilidad de Remontar No Estaba al Alcance

Luis Ajenjo, director ejecutivo de Canal 2, explica las razones del cierre de la estación televisiva y analiza el fracaso del proyecto. "Fue un fracaso financiero, no televisivo", asegura.
Luis Ajenjo dice haber terminado la semana más tranquilo de lo que imaginó al comenzarla. Y la inició provocando un remezón en la industria, la prensa y el público.

En menos de 24 horas, el director ejecutivo de Canal 2 informó el cierre de la estación, despidió a más de 120 funcionarios y anunció la venta de la empresa a partir de enero próximo: el más novel de los proyectos televisivos locales, el que más expectativas generó a raíz de su exitosa versión radial predecesora y el más osado para los especialistas por su propuesta de segmentación del público, quedó reducido a ocho horas diarias de transmisión continuada de videoclips.

- ¿Qué lo tiene tranquilo?

"La convicción de que actuamos correctamente. Pusimos fin a este proyecto cuando tuvimos la seguridad de que podíamos cumplirle a todos nuestros deudos, por decirlo así. Le pagamos a nuestros trabajadores todo lo que correspondía legalmente. Lo mismo a nuestros proveedores. Sé que ocasionamos molestias en algunos funcionarios, pero eso no impide que tengan un buen juicio de su trabajo aquí".

La molestia citada se refiere a la forma en que ocurrieron los hechos. La noche del martes, una vez terminados los programas "Plaza Italia", "Factor Humano" y la edición nocturna de "El Pulso", Ajenjo comunicó la medida a sus conductores y realizadores. A partir de ese momento, nadie pudo volver a aparecer en pantalla para un último capítulo o para despedirse de los televidentes. De ahí el enojo.

El miércoles fue un día de reuniones solamente. El director ejecutivo se juntó con el resto del personal, les explicó la situación y les informó de los pagos que recibirían a la salida de ese encuentro. A las seis de la tarde se cerraron las puertas. Ahora sólo las cruzan los cinco técnicos que mantienen al aire el canal y un par de funcionarios administrativos. También Ajenjo, en cuya oficina recibió a "El Mercurio" al terminar ya la agitada semana.

- ¿Cuándo deciden cerrar el canal?

"La decisión práctica fue durante el fin de semana anterior. Ahí se decidió la fecha precisa, el día, el momento, la forma, el procedimiento, el horario. O sea, todo fue muy inmediato. Las cosas no se pueden estirar más de la cuenta. Se toman las decisiones y se aplican".

- ¿Por qué deciden cerrar?

"Porque se llega al convencimiento de que es imposible pasar a una nueva etapa de desarrollo. El año pasado yo decía públicamente que éste era un período sin muchas pretensiones, pero que queríamos hacer cosas con dignidad. Y logramos hacerlas. Podríamos haber mantenido esa situación durante mucho tiempo. Pero las posibilidades de remontar, de tener un nuevo proyecto televisivo, no estaban a nuestro alcance. Se requerían recursos mayores a los que tenemos".

- Hasta septiembre registraban pérdidas por 721 millones de pesos. De haber continuado, ¿cómo habrían terminado el año?

"Con una cifra muy parecida. Siempre los últimos meses son mucho mejores que los primeros".

- ¿Con qué nivel de endeudamiento se quedan?

"Con ninguno. El canal y la Compañía Chilena de Comunicaciones (propietaria de la estación) no le deben nada a nadie. Es un gran orgullo para nosotros haber terminado pagándole todo a todo el mundo. Es lo que legalmente corresponde hacer, pero es muy agradable poder hacerlo".

- Ustedes estaban buscando un socio estratégico. ¿Qué pasó?

"No lo buscamos intensamente".

- ¿Pese a que, dada la situación del canal, resultaba necesario buscarlo intensamente?

"Es muy difícil tratar de llevar adelante honestamente un proyecto televisivo modesto y sin grandes pretensiones y a la vez tratar de venderlo. Ahora sí nos dedicaremos a la venta".

- ¿Cómo pensaban revertir la situación, entonces?

"Si la crisis económica hubiera sido un poquito menos profunda, habríamos alcanzado un resultado cero en 1999 y eso hubiera permitido buscar un nuevo horizonte para el 2000".

"Hay un dato relevante en todo esto: el año pasado, como todo el mundo sabe, el canal estaba técnicamente vendido, los compradores no pudieron materializar la transacción, pagaron la multa y nosotros, impensadamente, nos encontramos con que teníamos el canal todavía. No fue una opción libre. Entonces, lo que se hizo desde octubre de 1998 era lo posible de hacer".

Por Que Todo en un Dia

- ¿Por qué se eligió esa forma de comunicar el cierre?

"No creo en ninguna otra fórmula posible. Buscamos bastante una manera práctica de permitir que nuestros rostros se despidieran del público, pero no la encontramos. Desgraciadamente, soy un convencido de que no se le puede decir a la gente que trabaja con un producto noble - como lo son las comunicaciones- que el programa se acaba mañana o la próxima semana o en un mes más".

- ¿Por qué no? ¿Desconfianza?

"No es un problema de desconfianza. Emocionalmente, uno no puede someter a las personas a ese grado de tensión, que es muy superior, incluso, a la molestia que significa que no te dejen despedir. Tengo bastante experiencia en medios audiovisuales y sé que es así".

- ¿Ni siquiera 24 horas antes? ¿Por la mañana del mismo día?

"No".

- ¿Aunque los trabajadores, como lo dijeron, lo sientan una falta de respeto para con ellos y el público?

"Les encuentro toda la razón a quienes se molestaron. Porque aquí hay una cosa esencial: ellos querían mucho al canal y la posibilidad de hacer televisión en un marco de respeto y libertad, aun cuando fuera con recursos escasos. Sobre todo en esta última etapa, había pocos programas, pero una gran alegría por lo que estaba saliendo al aire. La reacción tiene que ver con eso".

"Sin embargo y pese a la molestia, la mayoría de las personas se despidió de mí con un gran abrazo y quienes no lo hicieron de inmediato, vinieron después".

Las Razones del Fracaso

- ¿Por qué fracasa el canal?

"Fracasa desde el punto de vista económico, financiero, comercial. No televisivamente. Si uno mira las figuras que han surgido en la televisión chilena en los últimos cuatro años, la mayoría tiene su origen aquí. Antes que el canal partiera, la TV en general estaba bastante de espalda a los jóvenes, sean televidentes o protagonistas. Ahora hay una invasión de jóvenes en la TV y creo que eso es positivo para el país".

"Además, en un marco relativamente estrecho de variedad de medios de comunicación y de un pluralismo bastante restringido en su propiedad y ejercicio, este canal ponía una cuota que aumentaba ese pluralismo. Aquí se podían hacer y decir cosas que probablemente sea difícil hacer o decir en otra estación televisiva. El fracaso es relativo, entonces".

- ¿Y cuál es el autocrítica?

"Partimos con expectativas muy altas respecto de una programación juvenil que no tuvo la calidad que todos esperábamos y hubo que aplicarle correctivos rápidos. Sobreprometimos al mundo comercial lo que íbamos a hacer. Y hubo una distancia muy grande entre los que dijimos y lo que hicimos".

"También subvaloramos las barreras de entrada que tiene esta industria, la que después de 30 años de protección generó dos monstruos que en la industria televisiva se llama el Canal 20: la suma del 13 y el 7. Ellos lo hacen muy bien y serían canales exitosos en cualquier parte del mundo. Pero constituyen una barrera de entrada enorme. Y así lo han sufrido los otros canales privados también. Diría que una de las mayores barreras de entrada son las remuneraciones que ellos pueden pagar y los demás no; que tengan un porcentaje alto de la audiencia y aún más alto de la inversión publicitaria. Subvaloramos esas barreras".

"También exageramos nuestra confianza en la externalización de ciertos servicios, como la producción de los primeros programas. Sobrevaloramos la buena disposición del sector financiero. Partimos con ciertas expectativas de financiamiento tanto de la banca pública como privada que no se cumplieron. Hay un montón de razones. Estos hechos no tienen una explicación única. Hay algunas más evidentes que otras, pero son varias".

- También se aduce mala administración, incluso por parte de personas del interior del canal.

"Respeto esa postura, pero uno tiene que opinar de las cosas que entiende. Son opiniones dichas al calor de un despido. Habría que ver cuál es el concepto de mala administración. Si uno dice aquí hubo errores en el planteamiento del proyecto, sí. Pero en la administración diaria, para nada. Aquí se han hecho cosas con una escala de costos que no parecía posible. Y eso no es mala administración".

- ¿También piensa que "el país no está preparado para una TV de este tipo", como dijeron algunos animadores?

"No. No se trata de un problema de preparación o no preparación del país. Yo no culpo a los avisadores, no culpo a la audiencia, no culpo a las autoridades. Las reglas del juego estaban dadas antes de que nosotros empezáramos. Sabíamos que existía el people meter, sabíamos cómo funcionaba, sabíamos sus virtudes y defectos, sabíamos las barreras de entrada a la industria. Cuando no tuvimos acceso a los crédito, sabíamos que era difícil acceder a ellos. Nosotros hicimos un proyecto que no funcionó. Hay razones, pero no culpables".

- Una de las conclusiones finales es que la TV segmentada no es posible en la TV abierta.

"Se podría sacar esa conclusión. Sin embargo, creo que hay TV segmentada en Chile. De alguna manera la hay. Los canales tienen un perfil, piensan en un determinado tipo de público. La TV segmentada es posible hacerla y que tenga éxito. Este proyecto de televisión segmentada no fue exitoso".

Patricio Ovando S.




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