ZONA DE CONTACTO

Viernes 22 de Octubre de 1999

EL ALBUM QUE MOTIVO A LOS MUSICOS CHILENOS:
¿Que escuchabas cuando armaste tu banda?

Un fenómeno clásico en el rock es que el nacimiento de cada banda está motivado por el ejemplo de un disco inspirador o un grupo fuera de lo común. Para saber cuáles han sido las principales influencias en Chile le preguntamos a los rockeros locales qué estaban escuchando cuando quisieron armar su propia banda.
Casi nadie compró los discos de Velvet Underground cuando recién salieron, pero todos quienes lo hicieron formaron sus propias bandas, señaló hace un tiempo el célebre músico y productor Brian Eno, refiriéndose a la gran influencia que tuvo en la historia dle rock el grupo liderado por Lou Reed. De hecho, el mismo Eno formó Roxy Music. Y no fue el único. Entre los discípulos de Velvet Undergrond también estuvieron artistas tan influyentes en la música de los 70, 80 y 90 como David Bowie, Patti Smith, Talking Heads, Iggy Pop, Joy Division, Echo & the Bunnymen, R.E.M., U2 y Sonic Youth.

Aunque en Chile la influencia de Velvet Underground está menos expandida, sí se repite un fenómeno que es común en la historia del rock: la decisión de abrazar la carrera musical está motivada por el ejemplo de un disco inspirador o un grupo fuera de lo común. Para saber cuáles han sido las principales influencias en Chile le preguntamos a los rockeros chilenos qué estaban escuchando cuando decidieron armar su propia banda.

Carolina Tres Estrellas (bajo de Pánico): V.U. (1985) de Velvet Underground. Era fanática, en esa época tenía quince años y ese disco tenía el tipo de música que podía embalarte. Me impactó que fueran canciones de los sesenta, porque la música de esa década que conocía era más garage o tipo Pink Floyd. En cambio, ese álbum era súper innnovador y yo pensé que era de los ochenta. Me gustaba la voz de Lou Reed y Nico, había una mujer baterista, tenía violín y había una cosa ingenua aunque no lo era para nada. Me identificaba y empecé a tener ganas de tocar.

Mauricio Melo (guitarra de Santos Dumont): Magical mystery tour (1967) de The Beatles. Cuando murió John Lennon, yo tenía once años y buscaba cualquier cosa de los Beatlescomo Help!, lo que conocía de ellos por las películas. Compré ese álbum porque me produjo curiosidad que no saliera ninguna canción conocida. Y descubrí un tratamiento diferente, sicodélico y compré todos los demás. Eso me dio ganas de tomar una guitarra.

Carlos Cabezas (ex guitarra y voz de Electrodomésticos): White album (1968) de The Beatles y Smash hits (1969) de Jimi Hendrix. Las motivaciones para hacer música son más complejas, pero creo que esos discos me dieron ganas de tocar guitarra y enganché con eso. Escuchar esos dos discos era oir cosas fuera de su tiempo. A esa edad partí con el gusto por la música, aunque la decisión de trabajar vino bastante después, luego de un viaje a Inglaterra a los 25 años donde vi que la música era algo tan cotidiano y entretenido como jugar fútbol.

Joe Vasconcelos: Chicago Transit Authority (1969) de Chicago Transit Authority. Es bien contestatario y musicalmente bien interesante, un álbum al que le saqué el jugo, alrededor del año 73, y fue especial porque ahí hacían una música que era rock, pero que tenía trompetas, saxo, trombón, teclados y era una gran banda donde todos cantaban. Eso fue lo que me puso pila.

Sebastián Piga (guitarra y saxo de Upa): Led Zeppelin II (1969) de Led Zeppelin. Tenía como once años y me gustó mucho. Era lo que quería hacer, yo tocaba guitarra pero en forma muy aficionada y desde ese momento la guitarra dejó de ser un juguete. Además, creo que me motivó para entrar al conservatorio y tomar más en serio a la música. Todavía tengo ese disco en vinilo.

Colombina Parra (bajo y voz de Ex): Abbey Road (1969) de The Beatles. Tenía como siete años, lo escuchaba mucho y me gustaba. No creo que un solo disco dé ganas de tocar, sino que viene de muchas cosas que uno vive. De hecho, yo tomé un instrumento tocando cueca por una cuestión de familia. Pero igual es el disco que me marcó y cada vez que lo escucho todavía me pasa lo mismo.

Pablo Ugarte (bajo y voz de Upa): Get ready (1970) de Rare Earth. Escuchaba la canción Get ready unas cuatro veces al día y el solo de batería de ese tema unas ocho veces. Posteriormente, en mi etapa de cantautor Joan Manuel Serrat me sirvió de influencia para componer, pero el vértigo de la música esta más en Get ready que en Serrat. En el colegio ya tocaba en festivales escolares, pero la decisión de dedicarme vino después de estar cuatro meses en Brasil, cuando tenía 17 años. Allá vi lo que era la música, con millones de personas que la adoraban, el fútbol y la música eran cosas que se respiraban en el ambiente y ser músico era ser un tipo aventajado. Al volver a Chile me dediqué a la música.

Javiera Parra (voz de Javiera y Los Imposibles): Let it be (1970) de The Beatles. Nunca se me prendió la ampolleta de querer ser músico, ya venía prendida y empecé naturalmente. Pero ese disco me marcó a los 13 años, especialmente la canción Across the universe. Tenía una mezcla de dulzura y fuerza, era un álbum muy melódico y entretenido por lo vocal, ya que se podía cantar y hacer varias voces. Después nos metimos en la onda Emerson, Lake and Palmer.

Angel Parra (guitarra de Los Tres): Todos juntos (1971) de Los Jaivas y Trilogy (1972) de Emerson, Lake and Palmer. Mi papá se juntaba con Los Jaivas cuando grabaron ese disco, ellos se lo fueron a mostrar a la casa y me encantó. El Gato Alquinta fue muy inspirador. Después en México me regalaron el de Emerson, Lake and Palmer y la música me volvió loco, aunque no lo he vuelto a escuchar. También citaría a la música de mi papá y la de la Violeta.

C-Funk (voz y guitarra de Los Tetas): Headhunters (1973) de Herbie Hancock. Lo escuché el 85 o 86, cuando empecé a abrir las orejas a la música. El disco estaba en mi casa, mi papá me lo mostró y fue donde encontré el funk y la música de verdad tocada por dedos humanos, diferente a la moda fea de los ochenta. También nombraría toda la carrera de Charly García y a mi papá, Hugo Moraga, que es el soundtrack de toda mi vida.

Silvio Paredes (bajo y stick de Los Mismos): Starless and Bible Black (1974) de King Crimson. Fue lo primero que me impactó cuando estaba en octavo básico, hasta entonces yo escuchaba música de la radio y me encontré con un mundo que yo no sabía que existía. Ahí empecé a escuchar más música y ponerle atención a los bajos. Su exploración musical fue lo que me gatilló el interés por esta carrera. Tuve una época Emerson, Lake and Palmer y saliendo del colegio escuché el bajo de Bill Laswell en Baselines (1983).

Quique Neira (voz y guitarrra de Gondwana): Moonflower (1977) de Santana y Made in Japan (1972) de Deep Purple. Con esos discos yo dije quiero hacer lo mismo. El de Santana es mágico, tiene al mejor cantante de su carrera, Greg Walker, y la mejor versión de Black magic woman. También me gusta ene el rock y de Deep Purple me impactó cómo cantaba Ian Gillan. Conocía sus canciones clásicas y me gustaba, pero lo escuché en vivo y me di cuenta de la dimensión de uno de los mejores cantantes. Eso te motiva.

Cristián Arroyo (voz y bajo de Canal Magdalena): Never mind the bollocks heres the Sex Pistols (1977) de Sex Pistols. Tenía trece años, era el 85 y en Sudamérica no había mucha información musical. Un amigo me lo pasó y me pareció una música distinta y después vi videos de ellos y encontré que su actitud era contestataria y diferente a todo. Ese disco me sorprendió porque fue grabado en una época de pura ópera rock y a pesar de eso era explosivo. Además, no eran músicos convencionales, de hecho eran pésimos músicos, y hacían un trabajo buenísimo.

Claudio Narea (ex guitarra de Los Prisioneros): Kiss alive (1975) de Kiss y Sandinista! (1980) de The Clash. A los 12 años empecé a entusiasmarme más que mis amigos con ese disco en vivo de Kiss. Me llamó la atención porque era un mundo tan lejano, eran extraterrestres, la facha, la música y cómo cantaba Paul Stanley. Eran muy raros. Ahí me dieron ganas de armar un grupo y nos hicimos una guitarra de cholguán y cuerdas de lana. Después en el Liceo 6 conversábamos con Jorge (González) y Miguel (Tapia) para armar una banda. Ahí escuchamos a The Clash y fue clave para lanzarnos a la vida y hacer música de verdad. Era una banda alucinante, ese disco tenía un sonido de rock distinto y había de todo: temas suaves, chistosos, otro con puros ecos. Eran cosas que no habíamos escuchado nunca. Fue tan importante para Los Prisioneros que diría que marcó la pauta para el grupo y después podíamos tocar cualquier cosa.

Rodrigo Bari (ex guitarra de Cinema y Diva): Moving pictures (1981) de Rush. Crecí escuchando música clásica, de ahí pasé al solo de batería de Peter Criss y salté a la locura de Ted Nugent, Después escuché a Rush el 82 o 83 y me motivó a tocar. Ese álbum me cambió el esquema, porque estábamos metidos en el rock típico de cuatro cuartos y ese disco sonaba distinto y con melodías diferentes.

Alvaro Henríquez (voz y guitarra de Los Tres): Help! (1965) de The Beatles, Alturas de Machu Picchu (1981) de Los Jaivas y Hatful of hollow (1984) de The Smiths. A Los Jaivas los vi en vivo en Talcahuano, tenía once años y nunca había visto un recital. Cuando murió John Lennon pusieron ese disco de The Beatles y me volví loco, la música y la melodía me dejó para adentro. Y un tiempo después The Smiths me impresionó desde la primera canción de ese disco, William, it was really nothing. La guitarra era muy rara, tenían un sonido antiguo y una composición moderna.

Cristián Heine (voz y guitarra de Shogun): Ninguno. Todavía no me han dado ganas de dedicarme a la música y cada ejemplo de músico que conozco me desmotiva. Nunca he dicho la música es mi camino, es sólo un accidente que me pasa todos los días. Yo empecé sacando el bajo de discos de Charly García como Clics modernos o Parte de la religión, que me gustaba porque sonaba mejor que el resto del rock latino, que era lo que se escuchaba en ese momento. Y el primer disco que me impactó mucho fue Thriller (1982) de Michael Jackson, porque el sonido lo encontraba súper bueno, aunque me lo compré de nuevo hace una semana y ya no sonaba tan bien.

Anton Reissenegger (voz y guitarra de Criminal): Killem all (1983) de Metallica. Era algo nuevo, tenía una actitud distinta a lo que se veía en esa época, más de verdad y no tan posado. Lo encontré distinto al heavy metal antiguo tipo Judas Priest o Iron Maiden, que también me gustaba, pero tenía poses un poco caricaturescas. Metallica se encargó de dejar eso atrás. Su primer disco fue el más radical,algo que no se había escuchado nunca.

Jimmy Fernández (voz de La Pozze Latina): Buscando America (1984) de Rubén Blades y The message de Grandmaster Flash and the Furious Five. Yo me crié en Panamá y allá por una cuestión de lenguaje se escuchaba mucho Blades. El mismo Pedro Navaja allá era tan común como aquí es el cachipún, un tema que se cantaba con los amigos echando la talla. Y era como hablado. Me influyó la pluma de Blades, su punto de vista particular y el aspecto social. Más en la onda hip hop fue Grandmaster Flash, que lo escuché cuando tenía como siete años y vacilaba bailando electro.

Eddie Pistolas (voz y guitarra de Pánico): Seventeen seconds (1980) de The Cure y Psychocandy (1985) de The Jesus and Mary Chain. Descubrí a The Cure el 85 y me gustó ese disco, era misterioso y muy inspirador. Ese año los vi en vivo con toda su onda y me volví loco, tenían un look increíble, parecían irreales y me encantaba esa magia. Después descubrí a The Jesus and Mary Chain y de nuevo fue un shock. Los vi en vivo en Londres, eran irreverentes y todo el público tenía el pelo rojo. Ahí dije qué vida tendrán, para poder vivirla voy a tener que ser músico.

Nicole: Kiss y Madonna. Cuando era chica lo primero que me llamó muchísimo la atención fue Kiss, que los conocí a través de mi hermano. Me encantó su puesta en escena, su forma de rock y yo me imaginaba arriba de un escenario tocando rock. Tiempo después escuché a Madonna que también me gustó y me influenció. En todo caso, el haber elegido la música va mucho más allá de eso.

Gabriel Vigliensoni (ex teclados de Lucybell): Movement (1981) de New Order y Pateando piedras (1986) de Los Prisioneros. Partí tocando guitarra y sacando las canciones de Joy Division y New Order, que se tocaban en una sola cuerda. Después aparecieron Los Prisioneros, me gustó cómo sonaban y tenían un teclado Casio que me dejó atravesado, así que me compré uno. Cuando lo tuve, no sabía tocar nada, así que saqué The Cure tocando con sólo dos dedos.

Sara Ugarte (voz y guitarra de Venus): To mother (1991) de Babes inToyland y Pretty on the inside (1991) de Hole. Nunca había escuchado algo así, antes sólo había heavy metal tipo Sepultura, una cosa muy de hombres. En cambio, Babes in Toyland era la primera banda femenina súper pesada y más agresiva. En el de Hole también estaba la fuerza y las letras ultrafeministas. Eso fue lo que me inspiró a tomar la decisión de tocar guitarra y entrar en el cuento del rock.

Raúl Márquez M.


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