REVISTA YA

Martes 28 de Abril de 2009

Tatiana Gaviola y Teresa Willms, La protagonista de su nueva película

A Tatiana Gaviola, pionera del cine en Chile, la escritora Teresa Wilms Montt la persiguió en sus pensamientos desde los 17 años, hasta que logró convertir su vida en la película "Teresa", que se estrenará a mediados de junio.
Por MARÍA CRISTINA JURADO.

A Tatiana Gaviola le apareció una socia. Una socia rubia y llena de ímpetu, que no sabe de cine, que a veces fuma y se viste como en los años '20, con faldas llenas de vuelos y envolventes chales hasta el suelo. La cineasta la acompaña a veces en sus locuras. Juntas - relata Tatiana Gaviola- , desarrollan una energía creativa pocas veces vista. Eso sí, cada una en lo suyo. Porque Teresa Wilms Montt nada sabe de cine y Tatiana Gaviola, poco de poesía. Hay tardes en que salen a caminar por el barrio de la cineasta, esquivan empedrados, saltan charcos de agua en La Reina, se sientan en un banco a mirar la caída de un sol rosado que insiste en no dejar el día. Con el rumor sordo del Hoyts a tiro de piedra.

Cuchichean, a veces pelean - no siempre están de acuerdo- se soplan secretos o consejos al oído. Y vuelven renovadas a la casa, con la mente y las manos llenas de planes.

Los de afuera no entienden nada. Todo lo que estas socias ven, escuchan y conversan es sólo para ellas. Y es que Teresa Wilms Montt, nacida en 1893 en rancia familia, se suicidó con veronal a los 28 años, en 1921. Faltaban casi cuarenta años para que Tatiana Gaviola - exitosa realizadora cinematográfica y una de las pioneras del oficio en Chile- naciera.

Hoy, a sólo dos meses del estreno de "Teresa", largometraje basado en la carismática poetisa, su directora explica: "Teresa me hablaba ya desde los 17 años. Hasta me gritaba al oído a veces. Su lucha por romper los moldes, su fuerza para vivir, ese misterio, esa profundidad que ella peleó tanto por desparramar hacia afuera, me hablaban. Me sentí identificada con su vida desde que la conocí. Y nunca se me olvidó".

Tanto anduvo con ella, acompañándola - la siguió por los pasillos de la Escuela de Artes de la Comunicación donde se graduó en 1979, fue a su matrimonio, la aplaudió en sus éxitos y la consoló cuando la censuraban en los '80- que Teresa Wilms Montt se acostumbró a Tatiana. "Y yo, a ella. Por eso, después de veinticinco años de carrera, filmar esta película para ¡retratarla o reivindicarla o todo junto! me salió natural. La película ha tenido muchísimos ángeles protectores. Deberíamos haber gastado casi 500 millones de pesos y nos alcanzó con 150 millones: mucha gente increíble, que apenas me conocía, nos ofreció cosas gratis, desde locaciones extraordinarias a noches de hotel. Esta película se la debo a un montón de ángeles, pero no me cabe la menor duda de que el principal está allá arriba: es la misma Teresa, que debe estar feliz".

Lo dice con un brillo inusitado en los ojos y casi con complicidad. Tatiana Gaviola sabe de triunfos y de dificultades. Con "Ángeles", un mediometraje de 1989 basado en la dolorosa desaparición de Juan Maino, hijo de la cineasta Filma Canales, dio un paso hacia su identidad creadora. Pero ya antes, mucho antes, había dicho lo que tenía dentro: "Cuando empecé en el cine, tenía mucho miedo. Entre otras cosas, porque fue en plena dictadura. Un día, con mi amiga, la artista visual Lotty Rosenfeld, decidí tomar el toro por las astas. Hice un video que se llamaba "Yo no le tengo miedo a nada". Un video de siete minutos. Era una filmación fragmentada de mi imagen a través de reflejos, de sombras, de vidrios partidos y rotos, una imagen donde yo decía: "Yo no le tengo miedo a nada, ni a los perros, ni a las gitanas, ni a la soledad, ni a la vejez ni a ponerme vieja, loca y sola. Ni a que pateen mi puerta, mi casa, mis cosas. Yo no te tengo miedo a ti tampoco...". Fue importante porque lo que más me daba miedo era a volverme vieja, loca y sola. Lo de patear mi puerta y mis cosas era porque todos vivíamos aterrados de sufrir allanamientos militares. Con ese video, desterré mis fantasmas. Lo increíble es que, muchos años después, en el 2003, Gonzalo Justiniano retomó mis palabras y las metió al guión en su película B Happy".

Después vino "Mi último hombre", de 1996, filme que obtuvo reconocimiento internacional.

PASIÓN POR LA LIBERTAD

Tatiana, censurada múltiples veces por el gobierno militar - entre otras, por su documental sobre la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva- aprendió a defenderse creando. Tenía, recuerda hoy, "las mismas ansias de ser libre, de vivir, de salirme de los bordes establecidos que Teresa Wilms en su época. Eso me acercó siempre a su personaje, a su sufrimiento y su lucha por ser alguien en un mundo gobernado por hombres".

La cineasta estudió e investigó a la bellísima viñamarina - su casa decimonónica quedaba en Viana con Traslaviña, en el centro de Viña del Mar- y armó un personaje vívido que, en el filme, interpretó Francisca Lewin. "Ella era de abrir las ventanas así tuviera que quebrar los vidrios. Se adelantó a su época patriarcal y estoy convencida de que si viviera hoy, igual sería una rupturista, una atrevida. Era del tipo de mujeres a las que hoy, las que quedamos vivas, les debemos casi todo: fueron apaleadas para conseguir el voto femenino, fueron encerradas y declaradas interdictas sólo por querer ser personas. El caso de Teresa, encerrada en el convento de la Preciosa Sangre en octubre de 1915, es ilustrativo. Quería escribir, enamorarse y crear. La tildaron de loca, de descarriada, le quitaron a sus hijas, sus padres la repudiaron. Tanta incomprensión la condujo al suicidio.

Teresa Wilms Montt era de una rara belleza física. Su amigo, el escritor Vicente Huidobro, fue quien, compartiendo su destino aristocrático y rebelde, la ayudó a escapar del convento y dejar atrás a Chile para siempre. Partieron a Buenos Aires y después a Madrid y París. Tatiana Gaviola reflexiona: "¿Qué movía a la Teresa, se pregunta uno hoy? La escritura, su pasión por los hombres, el amor, su loca pasión por la libertad. Esa capacidad de hacer trizas las rejas que la rodeaban. Un personaje fascinante y una referencia muy interesante. Tanto, que un día, cuando estábamos filmando, decidimos con mi equipo hacerle un Facebook. ¡Encontramos otros cuatro con su nombre! Ya tenía a varios grupos de fans: no pudimos inscribir el nombre. El universo de fanáticos de la Teresa Wilms Montt no olvida que ella fue una gran movilizadora intelectual, que dejó huella en todos los países donde vivió. Se la recuerda en Buenos Aires, en Madrid y, desde luego, en París, donde murió. Hay un investigador de Buenos Aires, Leonardo Fontao, que se ha pasado media vida estudiándola y leyéndola. Ha reunido un material increíble".

La triste aristócrata dejó descendencia en Chile. A sus hijas Elisa y Sylvia Balmaceda Wilms - hijas de su marido, Gustavo Balmaceda, y fallecidas- sucedieron su nieta, Teresa de la Cruz (así se firmaba Teresa en sus múltiples escritos literarios), y su bisnieta, Soledad Briones, por la línea de Sylvia. También hay una tataranieta, Elisa de la Luz. Y varios sobrinos nietos desperdigados por el país. Con casi todos habló la cineasta y así recogió el entusiasmo de la familia que queda en pie. Muchos le dijeron que ya era hora que a la poetisa se le restituyera su lugar en la historia, que le fue arrancado tan injustamente.

Aunque no lo dijeran, es posible que hayan tenido en la mente el libro que Gustavo Balmaceda Valdés, su marido, escribió años después de la violenta separación matrimonial. En "Desde lo Alto", novela de 1917, Balmaceda, quien nunca comprendió el carácter libertario de su mujer y terminó condenándola fieramente, declara con franqueza que su escrito pretende revelar "situaciones para las cuales no existe otra solución que la publicidad. Hay lápidas que sólo un ímpetu de dignidad pueden levantar... Estas páginas son de vindicación y si a veces despunta la pasión en ellas... semejantes desahogos estarían de sobra justificados ya que hay heridas de las que mana eternamente sangre".

Balmaceda, escritor sólo por necesidad emocional, pinta a una Teresa fría y desapegada, indiferente con sus dos hijas, inmoral y casquivana en amores. Un retrato público que mancilló su reputación por escrito y que terminó de lapidarla a los ojos de la sociedad chilena.

Cuatro años después, una glacial noche de Navidad de 1921, Teresa Wilms Montt tomó una dosis de veronal que terminó con su corta y castigada vida. Caía la nieve sobre París. Dejó decenas de escritos y diarios; cuatro libros de prosa poética y uno de cuentos. Pasaron, uno a uno, por los ojos y el alma de Tatiana Gaviola al componer su personaje cinematográfico.

LOS HIJOS, SUS CABLES A TIERRA

Tatiana ve a Vicente Huidobro como un espíritu hermano de Teresa Wilms. "Me caen muy bien los dos, con ese afán de rebeldía frente a la sociedad y esa manía por escribir el destino con letras propias. Creo que, más que amantes, fueron una pareja astral. Los dos tenían 22 años cuando se conocieron, estaban peleados con sus familias, venían de una ruptura total, iniciaban una carrera en la escritura. Destinos casi idénticos. La Teresa fue muy marcadora de Vicente Huidobro, mucho más de lo que la gente cree. Uno se da cuenta cuando lee lo que él escribió a su muerte, en 1921. Dijo: "La Teresa es la mujer más grande que ha creado América".

Gaviola se impresionó con "Las siete perfecciones", escrito de Huidobro que retrata a la Wilms. "Perfecta de cara, perfecta de inteligencia, perfecta de sensibilidad, perfecta de belleza, perfecta de elegancia, perfecta de gracia, perfecta de creación".

- La encontraba el paradigma de la perfección. Y esa cosa movilizadora que tenía, esa potencia, fueron conquistando el mundo a su paso. Casi nadie en Chile sabe que a Teresa la prologó Ramón del Valle Inclán. Y era una mujer que podía enojarse con fiereza. Hay un episodio en que le gritaba a Joaquín Edwards Bello a todo pulmón en la Gare du Nord en París, tildándolo de esnob, de aparentar lo que no era. Me hubiera gustado ponerlo en la película, pero tuve que acotar.

Tatiana siente a "Teresa" - que será estrenada el 18 de junio- como su proyecto más personal de los últimos tiempos. En el 2000, ganó un fondo de la Corfo para la investigación y la escritura del guión. En el 2006 y 2007 lo presentó al Fondo de Fomento del Audiovisual, sin resultado. Tuvo que armarse de voluntad para empezar a filmar porque todos le decían que era imposible, que con 150 millones no llegaría lejos. "Al final, en diciembre del 2008, el fondo audiovisual me otorgó 50 millones, cuando la película estaba hecha. Me servirán mucho en la post–producción".

No sólo los ángeles salvaron a "Teresa". También la perserverancia de su autora.

- ¿No pensó en conseguir coproducción con Argentina, España o Francia? Son los países donde Teresa vivió...

- Es que nunca he vivido afuera y nunca me dediqué a promover mi trabajo en otros países. Mi gran cable a tierra han sido Chile y mis dos hijos, Carlos y Elisa. Soy una cineasta que no puede ser volada porque me casé muy joven, me separé después de once años de matrimonio y siempre he mantenido casa y niños. Yo sabía que la Teresa tendría que esperar. Y esperó largos años...

- Y en ese camino ¿no se enamoró de nuevo?

- A ver... he tenido muchas pasiones arrolladoras, hasta en eso me parezco a mi protagonista. ¿Pero enamorarme de nuevo?... ¡una vez nomás y a concho! Él era economista. Me pasó como a muchas creadoras y como le pasó a la Teresa: cuando uno está en pareja, la creación se interpone. Yo creo que hemos elegido, casi sin darnos cuenta. Mi vida casi completa han sido mis hijos, mi casa y mi creación. En el fondo, hemos querido estar solas.

- Y su carrera la ha gratificado.

- ¡Siempre! A pesar de los altibajos. Me las bato bien: trabajo mucho, ahora mismo soy directora audiovisual de Imagen País. Y hago documentales, cortometrajes, videos, no paro. En una época, desde el 2003 al 2006, diseñé y dirigí la Escuela de Cine de la Universidad Pérez Rosales. Sus autoridades la vendieron en cuanto estuvo bien armada y luego fui despedida. Esa experiencia me marcó mucho.

- ¿Nunca ha tenido sueldo estable?

- Nunca. Y además, no soy previsora, recién ahora me estoy comprando esta casa, la primera de mi vida. En eso soy como los artistas. Me salva que soy muy trabajadora y, hasta en los minutos más malos, invento mil proyectos. En este momento estoy en una racha muy buena, todas las estrellas ayudan, estoy logrando todo con "Teresa". Y yo sé que ella está feliz, mirando desde arriba, haciendo fuerza. Esta película ha roto todas las barreras, todos los diques, avanza con una fuerza que yo no conocía. Y es que mi vida ha sido tan movilizadora como la de Teresa. Y esta historia, que guardé tanto tiempo, esta historia de esta mujer extraordinaria, espero que tenga contacto con el público. Es una película que me salió del alma y, por eso, es de verdad.


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Foto:CARLA DANNEMMAN


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