Sábado 17 de Enero de 2009
Gordon Ramsay
Gordon Ramsay, el loco de la cocina
Es uno de los chefs más exitosos del Reino Unido. Posee un imperio gastronómico esparcido por Europa, Estados Unidos y Asia.
POR MACARENA PERI
Con las mangas arremangadas y la camisa afuera, sin delantal, con el pelo desordenado y jeans, Gordon Ramsay comienza su programa de televisión. Es grosero, acelerado, irreverente. Más que un chef, es un verdadero showman en su escenario: la cocina.
Gordon Ramsay (42), uno de los cocineros más populares de Gran Bretaña, es dueño de un imperio gastronómico que incluye 11 restaurantes en el Reino Unido, cinco en Estados Unidos, cuatro en Europa, uno en Dubai y otro en Tokio.
Sin embargo, la suerte de este chef de origen escocés no siempre fue así. Antes de descubrir la cocina, su vida era un verdadero infierno. Su padre era alcohólico; su hermano, adicto a la heroína; su madre, víctima de violencia intrafamiliar. Los Ramsay no eran felices.
Cuando sus padres se divorciaron, Ramsay, aburrido de todo, decidió que tenía que buscar un camino para salir de allí.
A los 16 años se fue a vivir con su hermana mayor a Londres. Primero probó con el fútbol profesional, en el Glasgow Rangers. Casi lo logró, pero una lesión en su rodilla lo dejó fuera de las canchas. Quiso entrar, entonces, a la Armada, también a la Academia de Policía, pero no tenía los méritos suficientes. Hasta que probó con estudiar administración hotelera. Le gustó la idea, pues era una carrera corta y le daría la posibilidad de salir fuera de su país. En ese momento no lo sabía, pero aquella decisión lo conduciría al éxito y a dejar definitivamente atrás su propio infierno.
En el mundo hotelero aprendió los secretos del arte culinario con los chefs más talentosos del planeta. A los 20 años se unió al equipo del cocinero Marco Pierre White. Dos años después continuó sus estudios con los chefs franceses Albert Roux y Guy Saboy.
Al poco tiempo su nombre ya sonaba fuerte en el ambiente. Y con apenas 31 años de edad, inauguraba su primer restaurante.
Hoy, pese a que la cocina inglesa no tiene la fama ni la calidad que ostentan otros países europeos, el local de Ramsay tiene tres estrellas en la guía Michelin. El único del Reino Unido con esa distinción.
Sus restaurantes han alcanzado en poco tiempo un nivel de exclusividad y sofisticación impensados. A ellos no se entra de cualquier forma. No se aceptan ni blue jeans, ni polera. Para los hombres se exige camisa, corbata y chaqueta. Para las mujeres, cualquier atuendo que no sea deportivo.
Además de su imperio de restaurantes, se sumergió en el mundo de la televisión. Hiperquinético, obsesivo y arrogante, el chef conquistó pronto a la audiencia. Primeros planos a sus expresiones, extremados zooms a los ingredientes y a sus manos trabajando, sumado a una música intensa, hacen de cada espacio del chef uno de los shows favoritos de los londinenses.
Fuera del estudio, las cosas no son muy distintas. Sin importar donde esté, la intensidad de Ramsay es la misma: viaja a toda velocidad en su Ferrari descapotable, monta búfalos y bucea en los mares de Escocia para capturar moluscos y peces, que después termina cocinando en la playa más cercana.
En 2008, cuando filmaba en Islandia la caza de un ave marina, Ramsay perdió el equilibrio y cayó 86 metros por un precipicio. Aunque se define como un hombre valiente y aventurero, en esa oportunidad, durante los 45 segundos que estuvo bajo las aguas congeladas, sintió miedo: "Cuando estuve sumergido, lo único que pude pensar fue en Tana y mis niños", contó en una entrevista después del accidente.
Tana es Cayetana Elizabeth Hutcheston, de 33 años, profesora de colegios Montessori, a quien conoció en 1996. Junto a ella tiene cuatro hijos: Megan, de diez años; los mellizos Jack and Holly de ocho, y Matilda, de seis.
Ramsay no se quedó tranquilo con su imperio ni con sus shows. Su tenacidad en los negocios y su sello distintivo lo llevaron a administrar una de las escuelas de cocina más importantes del Reino Unido, la Tante Marie. Después incursionó en la literatura con gran éxito. Desde 1996, el chef ha escrito 16 libros; el último de ellos fue publicado a fines de 2008, Cooking for friends: Food from my table (Cocinando para mis amigos: Comida de mi mesa). Además, actualmente escribe una columna de comida y tragos en la revista The Times.
"Me reviento en la cocina" es una de sus frases típicas. Nada raro para alguien que siempre dice que busca implicarse al máximo en lo que hace, tanto física como mentalmente.
En 2004 fue escogido para protagonizar Ramsay's Nightmares, una serie que lo mostraba en la maratónica tarea de sacar a flote restaurantes de Gran Bretaña. A este programa le siguió el reality Hell's Kitchen, en el que Ramsay entrenaba a personas durante dos semanas para convertirlos en chefs de restaurantes galardonados con estrellas Michelin. Este espacio se transmite actualmente en Chile en el canal de cable Casa Club TV.
La última de sus producciones fue The F-Word, nombre que hace alusión a una de sus palabras favoritas: fucking. El programa ha estado, más que los otros, en la polémica, pues los insultos suenan a cada instante: en 40 minutos, el conductor una vez pronunció 80 veces fucking.
El hombre es exigente, perfeccionista y soberbio. Por ello, cuando algo no sale bien en las transmisiones se le ve enojado y gritándole a los participantes, incluso expulsándolos de la cocina. Lo curioso es que, a pesar de esta agresividad, los personajes lo terminan adorando. Muchos de ellos agradecen los gritos e insultos que recibieron. Lo idolatran. Pocos lo aborrecen.
"Sé que soy un controlador", ha confesado en algunas entrevistas. Su esposa también lo sabe, y cuando le han preguntado cómo logra soportar la situación, ella bromea diciendo que, la verdad, es que no lo soporta. Pero después, más seria, responde: "Lo conozco desde los 18 años. He vivido con él toda la presión, he visto todos sus esfuerzos. Ahora lo entiendo".
Hoy, ambos llevan 12 años de casados.
Como pocas veces, en una reciente entrevista para la BBC, Ramsay apareció vestido de cuello y corbata. Allí resumió lo que, tal vez, ha sido la receta de su éxito: "Pienso que todo esto es un sueño hecho realidad. Un sueño que yo mismo llevé al límite".
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