REPORTAJES

Domingo 6 de Octubre de 2002

ARTURO FONTAINE ALDUNATE. Ex director de "El Mercurio":
De Ibáñez a Pinochet

Hoy, a las 22.00 horas, en ARTV, en el ciclo de encuentros con personajes de la vida pública chilena - un espacio que se repite los jueves y que ha sido desarrollado por Reportajes de "El Mercurio" y el Centro de Investigación y Documentación en Historia de Chile Contemporáneo, CIDOC, de la U. Finis Terrae- , se entrevista al ex director de este diario, Arturo Fontaine Aldunate. Presentamos una síntesis de esa conversación.
PATRICIA ARANCIBIA CLAVEL, Historiadora

Arturo Fontaine Aldunate ingresó como redactor de "El Mercurio" en 1963, para asumir más adelante la subdirección, en un período conflictivo de la historia chilena, entre 1970 y 1973. En ese entonces la "Semana Política" que redactaba se hizo famosa por sus acertados análisis. Fontaine asumió la conducción del diario tras el fallecimiento de su anterior director, René Silva Espejo. Después se desempeñó como embajador de Chile en Argentina. Ejerce su profesión de abogado y se ha destacado en la cátedra universitaria en derecho y periodismo. Autor de varios libros de historia política es reconocido por su extraordinaria pluma. Este año dejó la presidencia del Consejo de Ética de los Medios de Comunicación, en donde continúa como director.

- Para la elección de 1952 el grupo de la revista "Estanquero", que presidía Jorge Prat Echaurren y al cual Ud. pertenecía, apoya a Carlos Ibáñez del Campo. Junto con ese grupo nacionalista conservador también apoyan a Ibáñez socialistas, como Carlos Altamirano. ¿Cómo se entiende ese apoyo?

- En ese entonces, el hecho de pertenecer a una misma generación, más o menos, vinculaba a unos y a otros. Tal vez no con los comunistas que tenían una línea ortodoxa y categórica, pero con los demás sectores era posible algún entendimiento. Además, la presidencia de Ibáñez es una especie de torrente de gente, venido de todos lados.

- Entonces "convivíamos". Jorge Prat convidaba a su casa a Clodomiro Almeyda. Teníamos un trato, no diría de amistad, pero sí de buena relación. La gente era bastante amiga, civilizada y aldeana. Eso se quiebra con Allende.

- Ud. bajo el gobierno de Carlos Ibáñez, y siendo ministro Jorge Prat, fue subsecretario de Hacienda. ¿Cómo fue esa experiencia?

- La verdad es que más que como subsecretario de Hacienda estuve como guardaespaldas de Prat, porque había mucha intriga. Los ministros eran objeto de muchas conspiraciones, especialmente Jorge Prat que era muy brillante y que llevaba una línea constitucional. En el gobierno Prat representó una línea constitucionalista contra las tentaciones de algunos de llevarnos a la dictadura.

- ¿Y los echaron o renunciaron?

- A Jorge Prat le pidieron la renuncia. A mí el Presidente no me quería dejar ir. Ibáñez era encantador como persona y para tentarme me dijo: "hasta ministro lo puedo hacer..." Y yo no me quería quedar porque estaba para trabajar con Prat.

El hombre de la Semana Política

- En el gobierno de Jorge Alessandri, desde el 58 al 64, Ud. no tuvo al parecer actividad pública. Ejerció como abogado, pero en el 63, antes de la elección de Frei Montalva, Ud. es llamado a "El Mercurio". ¿Cómo y por qué entró a "El Mercurio"?

- Siempre había tenido interés en el periodismo, era buen lector de diarios, pero no tenía aspiración de actuar en la prensa porque tenía compromisos profesionales.

- Don Carlos Urenda, con quien éramos profesores en la Escuela de Derecho de la Católica, me dijo: "¿qué te parece ser redactor de 'El Mercurio'?". Le contesté cualquier cosa, no tenía nada que ver con mis planes. Pasó el tiempo y recibí una invitación de don Agustín Edwards para que fuera a su oficina. Fue muy cordial, me insistió en esto. Le dije que lo iba a pensar, creyéndome muy diplomático, y él me dijo: "¿por qué no me acompañas a la reunión de redactores que está en estos momentos funcionando?" Fuimos, me presentó y una cosa notable: me sentí como en mi casa cuando se comenzaron a tratar los temas del día. Y sin preguntarme más, me dijeron: "¿por qué no te haces un artículo sobre tal cosa?" Esa fue la primera etapa. Más adelante el director René Silva Espejo me comprometió a quedarme de funcionario permanente.

- ¿Cómo fue el apoyo de "El Mercurio" al gobierno de Frei?

- Creo que "El Mercurio" ha sido siempre mal comprendido en su línea editorial. Es respetado, pero siempre se cree que es muy diablo. La verdad es que pienso que "El Mercurio" tiene una idea fundamental que es el orden institucional. A quien esté a cargo del orden institucional hay que respetarlo y aplaudirlo mientras se conserva ese orden. Y si hay un cambio político, hay que estar con quien represente el orden. No se puede estar con Napoleón en Santa Elena, sino que hay que ponerse con el sucesor de él. No queda otra cosa en un diario respetable.

- Entonces "El Mercurio" se encontró de pronto con que había una elección en que estaba muy fuerte el Frente de Acción Popular (FRAP), que llevaba como candidato a Allende, y radicales y la derecha a Julio Durán que estaba muy débil. La derecha se volcó a la candidatura de Frei, no le quedaba alternativa.

- El apoyo se mantuvo hasta que llegó el minuto en que don Eduardo Frei empezó a mostrar ciertas características que a "El Mercurio" no le cayeron simpáticas, como fue la reforma agraria.

- ¿Ud. conocía a Eduardo Frei?

- Fue profesor mío. Yo no estudiaba mucho y me colocaba notas que no merecía. Él no iba mucho a clases tampoco, así que estábamos pagados. Siempre se portó bien conmigo. Pero vino la segunda guerra mundial, que produjo una gran división entre los elementos nacionalistas chilenos que pensaban, con ilusión, mantener cierta neutralidad frente a EE.UU. y no seguir la línea política de Washington, porque
creían que esa era la pérdida de la soberanía, y el otro grupo que era ya el ala naciente de la DC, la Falange, que era partidaria de los aliados. Me acuerdo que Bernardo Leighton, que también había sido profesor mío, un día me dijo:

"- ¿Tú eres fascista?

"- No, cómo voy a ser fascista.

"- Mira, voy a ver si eres fascista o no. En esta guerra ¿tú quieres que ganen los aliados, que gane el Eje o que haya paz pactada en Europa?

"- Paz pactada.

"- ¡Fascista... !"

- No aceptaba nada más que la derrota total del Eje. Tuvimos muchas discusiones con Frei sobre temas parecidos, sobre el comunismo, sobre el fascismo, etc.

- ¿Frei era muy anticomunista?

- En cierto momento no lo era tanto porque hay que pensar que Stalin se vendió como aliado. Se separó de Hitler y éste lo atacó. Yo conocí un caballero conservador muy ilustre que decía "ahora cambió Rusia, el comunismo se acabó y Stalin es partidario de la democracia". La gente creía así - Eduardo Frei no tanto- , pero de todas maneras la insistencia en el anticomunismo no era lo de la hora, el antinazismo era lo que fusionaba. Y Stalin justamente creció a costa de decir "todo anticomunista es nazi". Con eso fue destruyendo la derecha tradicional y dándole el calificativo de nazista a cualquiera que no lo era.

- Ud. en el año 66, después de haber escrito columnas sobre la reforma agraria, se abre un nuevo espacio dentro de "El Mercurio" y redacta la Semana Política.

- La Semana Política era una vieja columna, anterior a mi llegada. Esa la hacía a veces Rafael Maluenda, cuando era director, pero no tenía una fisonomía. Quien le dio fisonomía fue René Silva Espejo, que empezó a darle valor doctrinario. Después su redactor fue Rafael Valdivieso, gran periodista, que no se avenía con René Silva. Entonces me dieron a mí La Semana Política. Estaba terminando el gobierno de Alessandri y empezando el de Frei.

- ¿Había alguien que le decía a Ud. lo que escribía o Ud. tenía libertad para hacerla?

- Total libertad. Eso me extrañó siempre a mí. René fue en eso muy amplio de criterio. Él a veces se divertía cambiando un adjetivo y cosas por el estilo, pero nunca me hizo un cambio de fondo ni me dijo nunca que estaba en desacuerdo conmigo.

- Ud. escribió sobre Allende relacionado con Olas (Organización Latinoamericana de Solidaridad), organismo generado en Cuba, lo que generó mucha polémica.

- Sí, entre el diario y Allende. Él mandó una carta muy enfurecido porque se le reprochaba ser presidente del Senado en una democracia y ser partidario de la guerrilla, porque presidía Olas, que era la organización estratégica de la guerrilla en Hispanoamérica.

- El diario la contestó, pero en vez de hacerlo el director la contesté yo bajo el pseudónimo de Clec e ilustrada por una caricatura de Coke (Jorge Délano), que consistía en un naipe en que en la carta del rey aparecía Allende vestido de senador romano. Y abajo el mismo Allende vestido de guerrillero con metralleta. Entonces empezó una "guerra mundial"; el caballero volvió a insistir y le volví a contestar. Esto duró cuatro o cinco oportunidades. Y eso llamó la atención.

Desayunos en Hindenburg

- Ud. compartía el desayuno una vez por semana o cada 15 días, con el presidente Frei.

- Frei convidaba al director de "El Mercurio" cada 15 días a un desayuno privado en su casa de Hindenburg. Entonces cuando René Silva estaba en el extranjero, me tocaba a veces subrogarlo.

- Él deslizaba, no críticas al diario, sino que algún comentario u observación fina. Y ahí nos íbamos de finura en finura, pero algo pasaba. Él se informaba de lo que pensaba uno y uno sabía lo que pensaba él, pero siempre Frei tenía una forma, a veces llego a pensar que tenía cierta lejana similitud con nuestro actual presidente, en el sentido de que era un hombre que estaba casi siempre contigo, no directamente pero no objetaba. Pero después sus mandos medios tomaban otra posición.

- Un carácter así, un intelectual - los dos son intelectuales- que no se decidía mucho cuando estaba en la conversación polémica por alguna alternativa, y después quedaban los chicos haciendo sus cosas.

- Sobre la influencia de la Revolución Cubana en un sector de la DC, ¿qué opinaba Frei?

- No se franqueaba en esa materia. Él elogió mucho a dirigentes juveniles que después pasaron al Mapu, estaba muy orgulloso con ellos. El actual embajador en México, por ejemplo, Luis Maira. "Para mí, me dijo, este es un hombre de lujo". Creo que fue una época muy amarga para él, pero que se la tragó entera porque tenía capacidad de resistir callado. Él no daba pelea, pero tomaba una posición de caracol y aguantaba cualquier temporal.·

LA CENSURA MILITAR

El 11 del 73

- Ud. como director de "El Mercurio", ¿se enteró antes de que venía la intervención militar del 11 de septiembre de 1973?

- En la tarde del lunes 10 apareció en mi oficina el abogado Fernando Bravo Valdivieso, quien trabajaba con Hernán Cubillos y era muy amigo de Emilio Sanfuentes. Ahí me anunció que al día siguiente venía el movimiento.

- Con el régimen militar, ¿cómo funcionó la censura?

- Hubo censura total de prensa para todos los diarios sin excepción, con una advertencia: prohibición de dejar blancos en los puntos censurados.

- ¿Quiénes lo censuraban?

- Coroneles o tenientes coroneles. Inflexibles pero con buenas maneras. Pero fue un período corto; en el caso nuestro la censura total no duró 15 días. Ahí empezó después entregas por partes y después fueron soltando la mano y no tuvimos censores.

- ¿Ud. recuerda qué es lo que les censuraban?

- Nosotros estábamos con el gobierno militar porque habíamos visto que siguiendo la línea del orden institucional con Allende era imposible. Estábamos a punto de una guerra civil, de un quiebre completo del sistema.

- Cuando llegaron los militares, interpretando a una enorme mayoría del país, estaba dispuesto a apoyar para que ellos salieran adelante. Eso sí que, por ejemplo, nosotros dábamos cuenta de todos los fusilamientos iniciales, ya sea por crónicas si era posible o si no por cables que venían de afuera fechados en Santiago de Chile.

- ¿Ud. tuvo vínculos con algún miembro de las FF.AA. antes del 11 de septiembre?

- No conocía a nadie. Teníamos una separación tan grande entre lo civil y lo militar y en el diario era particularmente así porque "El Mercurio" era muy civilista. La información del diario en materia de defensa era la oficial.

CHICAGO

El aterrizaje de los economistas

- Hacia el año 67 algunos economistas que venían de Chicago empiezan a escribir en "El Mercurio" y se crea una página económica. ¿Cómo fue que se produjo este contacto entre economistas y El Mercurio?

- La gran influencia fue de Hernán Cubillos, quien era el brazo derecho de Agustín Edwards. Él tuvo mucha influencia en la creación de un instituto de estudios que hubo paralelo a "El Mercurio", en el cual fueron incorporándose estos jóvenes universitarios que exponían su doctrina y trabajaban en algunos proyectos en los que "El Mercurio" tenía interés.

- Y ahí surgió la idea de una Semana Económica. El que la formó fue Emilio Sanfuentes. Estaba también con él Alvaro Bardón, que era miembro de la comisión política de la DC.

- El hecho es que era siempre una línea liberal, la de Chicago. Hubo gente como José Yuraszeck, Adelio Pipino, que tuvo mucha importancia. No me acuerdo de todos, pero fue casi toda esta gente que ha figurado después la que hacía La Semana Económica.

UNIDAD POPULAR

La elección de Allende

- "El Mercurio" tomó una posición contraria al gobierno de Allende. ¿O es el gobierno de Allende el que se tira en picada contra el diario?

- "El Mercurio" en 1970 apoyó a Jorge Alessandri. Allende nunca le tuvo simpatía al diario.

- Tras ese día de la elección de Allende, hicimos un editorial tranquilo. Y después, cuando ya había asumido, dije en un editorial que "Allende entraba a la historia como presidente y esperábamos que siguiera la misma línea de siempre, la autoridad presidencial por encima de los partidos y de las ideologías, en beneficio del país". Y Allende reaccionó muy mal. "El Mercurio está tratando de controlarme".

- Dentro del período de la UP ¿cuál fue el momento más difícil?

- Es difícil contestar la pregunta porque desde el primer momento empezamos a ver los peligros y a sentirnos no diría víctimas pero amenazados de hecho por un gobierno que no aceptaba la democracia como nosotros la entendíamos. Recuerdo que en el mensaje presidencial del 21 de mayo de 1971, Allende hizo una exposición sobre su doctrina, creo que tomada de Joan Garcés, porque estaba muy bien escrita, bien hecha y muy lógica. En buenas cuentas decía: "nosotros el pueblo vamos a seguir avanzando hasta el poder completo. Yo le reclamo a la Cámara que se pliegue a esto o, si no está, a las consecuencias".

- O sea, puso al congreso pleno entre la espada y la pared. O siguen mi programa o va a haber una violencia incontrolable y no puedo responder de eso. Eso fue muy criticado por nosotros en La Semana Política, diciendo que era ya una manifestación de guerra.

- Así que "El Mercurio" muy luego tomó posiciones, no diría hostiles pero sí críticas. Un momento grave fue cuando por orden judicial cerraron "El Mercurio"; fue la única vez en la historia que lo han cerrado.

- En otra oportunidad agentes de Investigaciones tomaron el diario de hecho. Fue una situación un poco brutal, dictada por el ministro del Interior con ocasión del "tanquetazo" del 29 de junio del 73.

- Por lo demás, el Jefe de la Plaza apenas lo supo ordenó suspender la medida. Así que, en definitiva, alcanzamos a sacar el diario, pero tarde.

- ¿Uds. tenían contactos con otros medios de comunicación anti Unidad Popular? ¿Conversaban entre directores?

- Es que en realidad los anti UP eran los partidos políticos. La Democracia Cristiana y el Partido Nacional, que tenían un diario cada uno.

- Su hermano Jorge era entonces presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio. ¿Discutían la situación política?

- Teníamos pocas conversaciones porque no disponíamos de tiempo. Él tenía una responsabilidad enorme y fue muy valiente. Jorge decía delante de todo el mundo que estaba reinando la ley de la selva. Algo así, dicho por el presidente de la Confederación, era bastante fuerte. Además, cuando los gremios se manifestaron contra el gobierno tuvo mucha importancia, hizo reuniones, asambleas, etc.

- Lo que sí ocurrió fue que en un momento de pesimismo nos juntamos - yo tenía 52 años y él 50- y dijimos: "están tan mal las cosas que nosotros posiblemente seamos los primeros a los que nos corten la cabeza, pero creo que tenemos que jugarnos. Hagamos un pacto de que nos vamos a jugar sin acordarnos de esa eventualidad. Y lo cumplimos porque cada uno hizo lo que pudo. Él más expuesto que yo probablemente, pero yo también bastante expuesto y mis hijos también porque estaban en la FEUC en el tiempo en que los mineros ocuparon la Universidad Católica. Mi hijo mayor era cabeza de la toma en la Universidad en ese momento.



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"Empezamos a sentirnos amenazados por un gobierno que no aceptaba la democracia como nosotros la entendíamos", dice Arturo Fontaine Aldunate, ex director de "El Mercurio".
Foto:El Mercurio


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