ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 12 de Diciembre de 2004

GREMIOS. El presidente de Telefónica CTC ganaría sin correr la sucesión de Juan Claro en la Sofofa:
La hora de Philippi

No habrá elecciones competitivas en la Sociedad de Fomento Fabril. La cúpula industrial consensuó un candidato único que mantendría el perfil técnico y apolítico que le imprimió el actual timonel. Sin embargo, se espera que hable más golpeado.
SANDRA NOVOA y LAURA GARZÓN

Las reñidas elecciones que en los últimos meses dejaron a la vista grietas en gremios como la Sociedad Nacional de Minería, la Cámara Nacional de Comercio y más recientemente en la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) no se repetirán en la Sociedad de Fomento Fabril. Hace casi tres meses, el todopoderoso comité ejecutivo de la Sofofa acordó que Bruno Philippi, presidente de Telefónica CTC, será el candidato único para suceder a Juan Claro como líder de los industriales.

Aunque el periodo de Claro expira oficialmente en junio de 2005, el dirigente puso el tema en la mesa con bastante antelación -hace más de dos meses-, porque, como en diciembre dejaba la presidencia de la CPC -ejerció ambos cargos en paralelo durante dos años-, su idea era alejarse también antes de la Sofofa, a fin de no hacerle "sombra" a la nueva cabeza de la Confederación. Lo que era más probable de haber ganado el ex presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Fernando Echeverría, pero el martes se impuso Hernán Somerville, quien por su personalidad es difícil de opacar.

Aún así se rumorea que su alejamiento se produciría a más tardar en abril.

También le preocupaba evitar una confrontación como la que se dio en 2001, cuando él mismo se batió en una dura campaña con la candidatura de Hermann von Mühlenbrock, promovida por los viejos tercios del gremio. Su idea, y la de la cúpula, era retomar la tradición de que el presidente saliente y el comité ejecutivo buscan al sucesor y lo "apadrinan".

Otro objetivo era asegurar la continuidad de su gestión. Por eso el nombre obvio fue el de Philippi, quien inicialmente era la primera opción para suceder a Felipe Lamarca en 2001. Entonces se automarginó porque había aceptado la oferta de Telefónica España para encabezar el directorio de CTC, que demandaba dedicación exclusiva por los conflictos tarifarios y los ajustes que requería.

Además, ésta es una vuelta de mano, porque Philippi fue entonces uno de los promotores de Claro y estuvo entre quienes lo convencieron de ir a la pelea con Von Mühlenbrock. "Como Bruno metió a Juan en esto, ahora tenía que ayudarlo a dejar un buen reemplazante" en la Sofofa, comenta un conse-jero.

En todo caso, en el comité ejecutivo aseguran que Philippi no fue la única carta que barajaron. También se mencionó a Pablo Bosch, ex presidente de Asimet, a quien dejaron para más adelante porque le falta "entrenamiento". Otro en la lista de espera es Alfonso Swett, el controlador del holding Forus.

"Ministro del Interior"

¿Qué hizo que el presidente de la CTC tan reacio a la exposición pública aceptara saltar al ruedo?

Según sus cercanos, que hoy tiene más tiempo porque ya están despejados los problemas tarifarios de Telefónica CTC para los próximos 4 años, concluyeron las reestructuraciones internas y, enajenada la filial de telefónica móvil, lo que queda para adelante es administrar el negocio. Tarea de los gerentes.

"También influyó el cómo se lo plantearon. Porque cuando a uno le dicen que concita aprobación unánime y que eso evitará entrar en contiendas que hacen daño el gremio, resulta difícil decir que no", comenta uno de sus amigos.

Pero hay que tener claro que la tácita aceptación de Philippi al cargo no implica necesariamente que decidió abandonar el bajo perfil o que se curó de su fobia a la prensa.

Quienes lo conocen adelantan que lo más probable es que no saldrá a cada rato a la palestra, sino que mantendrá su estilo de recurrir a los voceros. En las empresas que ha dirigido siempre ha delegado este rol en los gerentes generales y en la Sofofa recaerá en el secretario general Andrés Concha, quien es su amigo y socio en la empresa eléctrica Pilmaiquén, que acaba de aliarse con Citicorp International Finance Corporation para desarrollar proyectos en el país. Además, han compartido en varios directorios, como antes en el de Gener y ahora en el de Telefónica.

En este esquema, públicamente se limitaría a pronunciar los discursos de la cena anual y a aparecer en las intervenciones oficiales. Concha será quien enfrente el día a día, respondiendo las demandas de los medios de comunicación.

"Ahora Concha será un verdadero ministro del Interior y tendrá un papel más visible, que le hará justicia a la importante labor que juega en la torre de los industriales", dice un dirigente empresarial.

Hay consenso entre los consejeros en destacar el rol clave que ha tenido en la conducción del gremio, desde 1996, como mano derecha de Pedro Lizana, Felipe Lamarca y Juan Claro. Le atribuyen la coordinación de los equipos que elaboraron la Agenda Pro Crecimiento y la conquista de nuevos socios.

Recuerda que durante los más de 10 años que presidió la empresa eléctrica Gener dio apenas dos entrevistas, una por la pelea de los gasoductos y otra a raíz de un conflicto con uno de los accionistas, el Chicago Continental. Las únicas veces que hablaba con los medios era en las conferencias de prensa posteriores a las juntas de accionistas.

Y desde que está en Telefónica debe sumar cientos de solicitudes, pero sus respuestas van desde un rotundo no, hasta la promesa de que "la primera será para ustedes", que hasta ahora nunca ha cumplido.

Sin embargo, quienes lo conocen bien aseguran que no abdicará la "responsabilidad política, en el sentido de la representatividad que asume todo dirigente". Para ilustrarlo plantean que resulta impensable que no salga él a responder al ministro de Hacienda o al Presidente en las periódicas polémicas que inevitablemente se generan entre los privados y las autoridades. "Si no estuviera dispuesto a asumir las obligaciones que conlleva un cargo de esta naturaleza no lo aceptaría", comenta un empresario.

Un analista hace hincapié en que su inflexibilidad respecto del tema público estará determinada por el protagonismo que tome Hernán Somerville en la CPC. Quien por su personalidad indudablemente querrá ejercer el liderazgo empresarial, por el hecho de estar al frente del paraguas de todas las cúpulas y hacer que la CPC recupere el sitial que perdió en los últimos períodos a manos de la Sofofa.

La Sociedad de Fomento Fabril superó en figuración al gremio de los gremios, convirtiéndose en el único interlocutor del Gobierno con los privados para políticas país como la Agenda Pro Crecimiento.

Producto de esta hegemonía, Juan Claro terminó asumiendo paralelamente la presidencia de la Confederación.

Pero Somerville ya está abocado a hacer un catastro de los principales problemas de las pymes, capital de riesgo y tecnología, para tomar la bandera de un sector que siempre ha acusado a la banca de cerrarle la puerta.

En todo caso las apuestas están cargadas a que harán una buena dupla. Si bien no son íntimos, se conocen de años porque Somerville era amigo del padre de Philippi -el destacado jurista Julio Philippi- y porque trabajaron juntos en el gobierno militar, cuando el primero era negociador de la deuda externa y el segundo estaba a cargo de algunos temas tributarios.

Además, dos pesos pesados hacen más fuerza para el empresariado, y en cierta forma la afición a las cámaras del representante de los banqueros puede ser funcional a la alergia por las mismas de Philippi, haciendo menos necesaria su participación en los contrapuntos con el Gobierno.

Entre Lamarca y Claro

Lo que esperan los industriales con la llegada de Philippi es que se mantenga la línea técnica y despolitizada de la conducción gremial, impuesta por Claro. Al igual que éste, es ingeniero, muy ejecutivo, sabe armar equipos y no tiene militancia partidaria.

"Técnicamente está bien equipado y probado. Es un caballo corrido. Y aunque en la Sofofa hay socios a los que no les gusta que no sea un industrial con overol, tiene currículo para representar una asociación de empresarios, porque ha manejado empresas y las ha hecho ganar plata", comenta un ejecutivo concertacionista.

También es de los que escucha y sabe entender otros puntos de vista.

Pero tiene una personalidad más asertiva que el actual presidente, un carácter fuerte y directo -dice las cosas por su nombre-, que algunos definen como "acaballado", por lo que auguran que cuando tenga discrepancias con el Gobierno será menos conciliador que Claro y más parecido a Felipe Lamarca.

En los consejos se ha manifestado por una defensa férrea de la flexibilidad laboral y por una oposición cerrada al royalty a la minería.

"Es un buen contrincante, un tipo irónico, culto y habiloso, al que cuesta rebatirle. No duda en reconocer si otro tiene la razón, pero cuando está seguro de algo es duro de matar. Y es de los que nunca olvida", afirma un ex personero de Gobierno.

Sin embargo, nadie desconoce sus habilidades negociadoras. El hecho de haber estado varios años al otro lado del mesón, como secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía durante el gobierno militar, le enseñó a ponerse en todos los posibles escenarios de diálogo.

Además tiene buenos contactos con la Concertación. De partida, el ministro de Economía, Jorge Rodríguez, fue gerente general de Guacolda, filial de Gener; Fernando Bustamante, uno de los mejores amigos del Presidente Lagos, a quien conoció en el directorio de Telefónica CTC; su amigo, el ex presidente de CTC Oscar Guillermo Carretón; el senador PPD Fernando Flores y el físico Claudio Teitelboim.

A la hora de mencionar las tareas que enfrentará, aparece el consolidar el avance de la Agenda Pro Crecimiento, especialmente la segunda versión, que apunta a los temas de largo plazo como la innovación tecnológica, la regionalización, las pymes y la eficiencia del gasto público. Temas que le entusiasman.

PODER GREMIAL

La Sofofa agrupa a cerca de 2.500 empresas, 36 asociaciones sectoriales y 8 filiales regionales, que, en conjunto, representan el 80% de la actividad industrial del país y el 30% del PIB nacional.

Los cocineros de la mesa redonda

En general, los gremios no practican la democracia en el sentido más estricto de un socio un voto.

Y la Sofofa no es una excepción. Allí las decisiones siempre se "cortan" en la mesa redonda del comité ejecutivo, integrado por 11 miembros de confianza del timonel de turno, que administra la institución.

Quienes quedan fuera de ella la califican como una cofradía que practica la "amigocracia".

Según explica uno de sus miembros, cosas como la definición del presidenciable "se conversan entre un grupo grande de personas y después se van abonando opiniones". Los encargados de hacerlo son Juan Eduardo Errázuriz, Gonzalo García, Andrés Concha y Roberto Izquierdo, quienes sondean a los distintos consejeros.

En el Comité Ejecutivo se apuran en aclarar que aunque prima un ambiente de mucha informalidad para reunir los acuerdos y asegurar el consenso, siempre hay un estricto cumplimiento de las normas estatutarias.

"Por eso, decir a priori que Philippi es el próximo presidente de la Sofofa y que no tiene competencia es aventurado", advierte.

Sin embargo, desde fuera del círculo de hierro comentan que al lanzar Claro a la prensa su nombre, buscan asegurarse de abortar cualquier aspiración en ese sentido. Y "Bruno, con su tácito asentimiento, evita que otros entren en carrera".

Además ven difícil que esta vez aparezca un contendor, porque los estandartes de los viejos tercios -Ernesto Ayala, Hernán Briones y Eugenio Heiremans- ya no tienen las fuerzas de antes para levantar una candidatura alternativa. Y no se avizoran liderazgos paralelos como el que ejercían "los tres mosqueteros".

Además, ya en la elección a dos bandas de 2001 se hizo patente que explotar las diferencias entre fabriles y no fabriles estaba obsoleto, porque en la economía actual las actividades industriales se han ampliado a áreas sin chimenea como telecomunicaciones, energía y servicios.

Los representantes de los gremios más chicos poco tienen que decir en el proceso eleccionario, pero aunque están descontentos por esta marginación señalan que se mantienen como socios porque es la única vía para llegar al Gobierno con sus planteamientos.

Analistas externos comentan que independiente de los méritos de Philippi, lo que llama la atención es que no surjan rostros nuevos y que la pelota siga dando bote entre los mismos.


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Foto:Christián Iglesias


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