ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 23 de Febrero de 2003

KLAUS, FRANK Y JAN STENGEL MEIERDIRKS. Dueños de Pesquera Bío Bío:
Una vocación marítima plasmada en los negocios

Llegaron a Chile en un barco cuando todavía eran niños. Hijos de marino, llevan la navegación en la sangre y han formado un próspero conglomerado pesquero en la VIII Región.
María Cristina Silva

"Mientras más lo recorría, más susto me daba. Era monstruosamente grande... El colapso nervioso me vino cuando entramos a la sala de máquinas. Me tuve que salir, no lo soporté. Le dije a mi hermano que me sentía raro, y él me contestó con la calma que siempre lo ha caracterizado, no te preocupes, vamos a ser capaces de manejar esto".

Esta cita, que parece el parlamento de una novela de suspenso, corresponde a la descripción que hace Jan Stengel de la impresión que tuvo cuando 23 años atrás partió con su hermano Klaus al puerto alemán de Cuxhaven a comprar barcos para la pesquera que acababan de formar.

Su impacto tiene explicación. Los buques pesqueros chilenos apenas superaban los 24 metros y en Alemania les estaban ofreciendo uno de 65. En longitud tal vez no se aprecie muy bien la diferencia, pero si se considera que las embarcaciones nacionales tenían 80 toneladas de registro grueso y la que les ofrecían alcanzaba 1.000, se entiende la impresión.

"Esa noche llamamos a Frank a Chile y le contamos", continúa Jan. "Sabiamente nos dijo que la sociedad estaba integrada por 3 personas así que las decisiones siempre las tomaban 2, por lo que debíamos decidir los que estábamos ahí".

Los hermanos Stengel compraron el buque y desde entonces su pesquera Bío Bío no ha dejado de crecer, al igual que sus demás negocios. Éstos consisten en una fábrica de harina de pescado, la empresa Congelados del Pacífico, la conservera Unifish Canning y la compañía dedicada a la piscicultura, Río Peulla.

Con el mar como fuente de recursos y testigo de sus andanzas, el trío de inmigrantes alemanes ha logrado ser próspero en sus incursiones empresariales. Un desafío nada de simple, ya que se han debatido con fenómenos climáticos - como la Corriente de El Niño- y con las incertidumbres de la política pesquera.

Pero no le temen al mal tiempo y han capeado varios temporales. No los han sorteado solos, sino en conjunto con la industria pesquera local: Jan es presidente de la Asociación de Industriales Pesqueros de la Región del Biobío (Asipes) y vicepresidente de Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca).

Una historia de alta mar

La historia de los Stengel Meierdirks en Chile comenzó a escribirse adentro de un barco pesquero, ya que la familia llegó desde su Alemania natal en una embarcación de este tipo tras una travesía de 81 días.

Corría octubre del '55 y Walter Stengel (fallecido 3 años atrás) se vino con su mujer Margot y sus hijos a Talcahuano para hacerse cargo de la Pesquera Quiriquina. Él era marino y había participado en la caza de ballenas en la costa chilena con Aristóteles Onassis, por lo que tenía ciertos conocimientos sobre el rubro.

Entonces Klaus tenía 13 años, Frank 12 y Jan 7, por lo que no tuvieron absolutamente ninguna injerencia en la decisión.

"La venida a Chile tuvo mucho que ver con la posguerra, había una mayor disposición a viajar a otros países. Yo jamás escuché un comentario de mi mamá del tipo pucha, dónde estamos", cuenta Jan.

Cuando Walter Stengel llevaba dos años trabajando en la pesquera ésta se disolvió y en la repartición de activos tuvo derecho a quedarse con un barco. Gracias a esa embarcación pudo comenzar su actividad empresarial independiente, y en 1960 creó la Pesquera El Golfo que mantuvo durante muchos años (hoy pertenece al grupo Yaconi-Santa Cruz).

Sus dos hijos mayores, Klaus y Frank, hicieron cursos de máquina y navegación en la Armada y entraron a trabajar con él. Jan fue la excepción, ya que estudió ingeniería mecánica y se dedicó a la docencia.

Según cuenta, fueron sus propios padres quienes lo desincentivaron a dedicarse a la actividad marítima. "Hoy un satélite permite anticipar un temporal 24 horas antes, pero en los años '70 el grado de seguridad era bastante menor", explica.

Pero como "el que nace chicharra muere cantando", Jan inevitablemente derivó al mundo pesquero. Acostumbrado a opinar y criticar las actuaciones de sus hermanos con una actitud de "sabelotodo", llegó el día en que éstos le dijeron: "ya que tienes la clave de cómo se hacen las cosas, llévalas a la práctica con nosotros".

El '77 los tres hermanos se asociaron y crearon la Pesquera Bío Bío que partió con 2 pequeños barcos que ellos mismos capitaneaban: el Quillay y el Pelican. Frank y Jan estuvieron a cargo de la gestión de la empresa, mientras Klaus siguió trabajando con su padre hasta que vendió Pesquera El Golfo.

Consultados por qué formaron una pesquera si su padre ya tenía una, los Stengel responden que quisieron crear algo conceptualmente distinto, que dentro de la empresa de su papá no tenían cabida por la diferencia generacional. El concepto novedoso, explican, consistió en poner la operación en función del área comercial y no al revés. "La idea era salir a pescar para cumplir con un fin comercial previamente establecido. Antes, en cambio, salíamos a vender lo que habíamos pescado".

La empresa de los Stengel comenzó como monopescadora, dedicada a la captura de merluza (conocida entonces como "pescada"). No realizaba procesos industriales.

Más negocios acuáticos

Uno de los primeros desafíos de Pesquera Bío Bío fue contar con las embarcaciones necesarias para poder ofrecer al mercado pescado fresco todos los días. Hasta entonces sólo tenían barcos pequeños que no hacían posible esto y, según explican, el pescado se comía sólo "cuando había".

Entonces decidieron comprar barcos grandes y partieron a Cuxhaven, donde Jan se llevó la gran impresión por el tamaño éstos.

Del '81 al '83 atravesaron por las apreturas propias de la coyuntura económica chilena. Estaban endeudados en dólares, y por el alza de la divisa sus compromisos financieros se incrementaron mucho. "Lo pasamos muy mal. Sin el apoyo del papá y de la banca no habríamos pasado el temporal", confiesan.

Pero como todas las crisis ofrecen oportunidades, los Stengel se dieron cuenta de que la estrategia que habían seguido hasta entonces, consistente en abastecer sólo al mercado interno, no era la mejor opción a largo plazo. Entonces se diversificaron a las exportaciones.

Como el producto estrella de entonces era la harina de pescado, optaron por la extracción de pelágicos pequeños (sardina, anchoveta y jurel) necesarios para su producción. Todo esto sin dejar de lado la pesca para consumo humano.

El '86 tenían tal volumen de captura de pelágicos que se les hizo conveniente instalar su propia planta de harina de pescado, la que estuvo lista dos años después.

"Nuestra idea original era instalar una planta del tamaño de la captura que teníamos. Pero conversando con personas del rubro y con quienes recibían nuestra materia prima, nos convencimos de la conveniencia de hacerla del doble del tamaño, que sólo valía un 15 por ciento más", relata Jan.

Al poco tiempo vieron la posibilidad de exportar merluza gayi, por lo que empezaron a filetearla y congelarla para el mercado externo. Así nació la empresa Congelados del Pacífico, que hoy procesa 15.000 toneladas de pescado al año, principalmente merluza, orange roughy, besugo y salmón.

El '89 los Stengel en sociedad con Pesquera del Cabo, entonces ligada a Bruno Fritsch, crea-ron la compañía conservera Unifish Canning. En 2000 fundaron la empresa de piscicultura Río Peulla, con lo que constituyeron un conglomerado que da empleo directo a 1.500 personas e indirecto a otras 3.000, y exporta a más de 50 países. El 25% de la producción va directamente a consumo humano y el resto a compañías reprocesadoras.

Capeando olas

Hasta 1997 todo fue crecimiento, consolidación de mercados y de productos. Pero ese año llegó la Corriente de El Niño y la primera crisis pesquera de la zona centro sur, que obligó a los hermanos Stengel a replantear su negocio.

Esta situación fue más fácil para ellos que para muchos otros actores del sector industrial pequero, porque ya estaban diversificados y tenían un conocimiento importante de la pesca para consumo humano (el fenómeno de El Niño afectó principalmente a las especies pelágicas).

Entonces las empresas operaban bajo el concepto de "carrera olímpica" invirtiendo en barcos rápidos y de gran capacidad para poder capturar la mayor fracción posible de la cuota global. Esta situación se salvó con la ley transitoria del año 2000, y se superó - para los próximos 10 años- con la ley corta de pesca aprobada en diciembre pasado.

"Creemos que los 10 años son un plazo razonable para algún tipo de proyecto de inversión. Pero cuando uno empieza a pensar que hay que invertir en infraestructura portuaria, donde hay un déficit, se da cuenta que no se va a poder realizar con un proyecto a 10 años plazo. Por eso abogamos por el plazo del proyecto original, que era de 15 años renovable por otros 15", dice Jan.

Los Stengel están convencidos de que todos los actores de la industria pesquera están preocupados de cuidar la biomasa porque su negocio depende de la sustentabilidad de ésta. Ellos, al menos, se la juegan por proteger las especies del mar que tanto les ha dado.

El trío germano

Entre ellos y con su madre hablan en alemán. Delante de otras personas optan por el español, porque de lo contrario sería "mala educación".

Profesan la fe luterana. Comienzan a preparar la Navidad el primer domingo de Adviento encendiendo la primera de cuatro velas, y ese mismo día llega San Nicolás con caramelos y golosinas.

En sus preferencias gastronómicas se les nota lo alemán: no perdonan los kuchen ni las comidas con salsa.

Klaus (60 años, casado con Evedith Garda, 2 hijas) es un amante de la navegación. Durante 30 años fue capitán de los barcos de la pesquera y se lo pasaba en alta mar, hasta que lo dejó para estar más con los suyos. También es radioaficionado, y con un grupo que comparte este interés está tratando de hacer un satélite. Cuentan que su casa en Villarrica se distingue a gran distancia porque tiene una antena enorme.

Frank (59 años, casado con Ingrid Uslar, 3 hijos) es el gerente de operaciones de la pesquera. Además del mar ha desarrollado un gran gusto por el campo, influido por su mujer, hija de agricultor.

Frank es fanático del esquí y todos los años va con su familia a algún centro de este deporte en el extranjero.

El menor de los tres es Jan (54 años, casado con Patricia Pinto Broghamer, 3 hijos). Quienes lo rodean aseguran que es trabajador y perseverante, y que tiene una facilidad inigualable para darse cuenta cuando alguna cifra de un informe no cuadra.

Dirigente gremial desde el '79, asegura que esta actividad le ha sido muy satisfactoria por la posibilidad de contribuir al servicio público y conocer a personas de gran trayectoria y valor, entre ellos Jorge Alessandri, Ernesto Ayala y Modesto Collados.

PERFILES

Jan Stengel Meierdirks
Se educó en Concepción.
Es gerente general de Pesquera Bío Bío, presidente de la Asociación de Industriales Pesqueros de la Región del Biobío y vicepresidente de Sonapesca.

Frank Stengel Meierdirks
Se educó en el Colegio Alemán de Villa Alemana (internado).
Es oficial especial de la Armada.
Es gerente de operaciones de Pesquera Bío Bío.

Klaus Stengel Meierdirks
Se educó en el Colegio Alemán de Villa Alemana (internado).
Es oficial especial de la Armada.
Es gerente técnico de Pesquera Bío Bío.


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Los hermanos Stengel poseen empresas relacionadas con la fabricación de harina de pescado, productos congelados, conservas, piscicultura y la pesca en general.
Los hermanos Stengel poseen empresas relacionadas con la fabricación de harina de pescado, productos congelados, conservas, piscicultura y la pesca en general.
Foto:Claudio Canovas


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