ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 9 de Enero de 2000

EX SUPERINTENDENTES DE BANCOS Y VALORES:
Los Patrulleros Del Mercado

Como la vida tiene sus vueltas, entre los hombres que han resguardado el mercado de capitales encontramos hoy desde diplomáticos a dirigentes empresariales.
Por Gabriela Ríos M.

Se busca persona con conocimiento a fondo de las operaciones bancarias, de integridad indiscutible, de gran entereza y mucho tino. Ese era el perfil necesario para llenar la vacante de Superintendente de Bancos, de acuerdo a la asesoría que hizo la Misión Kemmerer, hace ya 75 años, cuando recomendó crear el organismo encargado de vigilar la seguridad, transparencia y desenvolvimiento del mercado financiero chileno, en 1925.

Las características personales para desempeñar el cargo no han variado aunque sí las exigencias de fuerte conocimiento se han ido acentuando en la época reciente, llevando a este lugar a quienes habitualmente incluyen en su currículo posgrados en Derecho o Economía en prestigiosas universidades extranjeras.

Por tratarse de un selecto grupo de hombres, quisimos saber en qué están actualmente quienes encabezaron como superintendentes los organismos fiscalizadores de la banca, y de valores y seguros, desde la década del 70 en adelante.

Varios jovencitos que en los años ochenta tuvieron la investidura de superintendente siguen hoy, 15 años más tarde, ocupando cargos destacados, pero esta vez, en el sector privado. Es el caso de Felipe Lamarca Claro, actual presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) y cabeza desde hace más de una década de Copec. Tenía sólo 33 años cuando asumió la Superintendencia de Valores y Seguros, y ya en ese entonces se distinguía por su carácter fuerte y su independencia para aplicar la ley "cayera donde cayera".

En este grupo de elite también estuvo una "figura símbolo" de las transformaciones económicas del gobierno militar, Hernán Büchi, quien hizo una breve pasada por la Superintendencia de Bancos, que fue decisiva para la normalización del mercado. Ahí se le conoció su gran capacidad de trabajo y el fuerte grado de control que ejercía sobre sus subalternos. Era clásico que pidiera un mismo informe y recomendaciones a varios de los que trabajaban con él para contrastar ideas y cruzar opiniones. Algunos le recuerdan incluso algo desconfiado.

Otro de los jóvenes economistas que trabajó en la "línea de fuego" para modernizar el sistema bancario fue Guillermo Ramírez Villardel, hoy presidente de Puerto Ventanas y asesor de gobiernos y organismos internacionales, quien se desempeñó como Superintendente desde el 85 al 90. A él le tocó lidiar por la intervención del Banco Nacional con el empresario Francisco Javier Errázuriz.

A Ramírez se le recuerda como hombre de carácter, riguroso en su labor y muy bueno para formar equipos.

Un cambio generacional y de estilo se produjo con la llegada de José Florencio Guzmán a la Superintendencia de Bancos, en 1990. Esto fue así porque en los 10 años anteriores había tenido una preeminencia la visión de jóvenes especialistas en economía y finanzas, y Guzmán, que ya bordeaba los 60 años cuando llegó al cargo, traía un enfoque más legalista por su profesión de abogado. Algunos le recuerdan como de carácter irascible e impaciente.

Guzmán es el único que ostenta el récord de haber sido superintendente en los últimos tres gobiernos encabezados por la Democracia Cristiana (Frei Montalva, Aylwin y Frei Ruiz-Tagle). Hoy, tras un período como Ministro de Defensa, está como embajador de Chile en Argentina.

En el registro de hombres que han tenido la investidura de superintendente figuran también directores de empresas, consultores y administradores como Fernando Alvarado Elisettche y Hugo Lavados Montes.

Y como la vida tiene sus vueltas, está el caso del ex ejecutivo de Enersis, Arsenio Molina Alcalde, quien fue Superintendente de Valores y Seguros por casi cinco años durante el período militar y, a pesar de haber tenido esa investidura, al pasar al sector privado enfrentó hace dos años una fuerte multa de 200 mil unidades de fomento, vale decir, alrededor de $3 mil millones. Esto ocurrió tras su participación en la denominada "Operación del Siglo", que marcó el ingreso de Endesa España al holding Enersis. Sin embargo, este caso está actualmente en discusión en los tribunales.

Los hombres de la banca en los años de la crisis

Inmediatamente después del golpe militar llegó al cargo Enrique Marshall Silva, el 16 de septiembre de 1973. En ese entonces la banca ya había sido estatizada por Allende, el sistema mostraba poco crecimiento y, por lo tanto, no requería de mucha fiscalización.

Este abogado, hoy fallecido, era el padre del actual consejero del Banco Central, Jorge Marshall Rivera, y fue llamado a ocupar el cargo considerando que fue el último titular previo al gobierno de Allende. Sin embargo, estuvo sólo 10 meses siendo algo así como un superintendente de transición.

Posteriormente, asumió Miguel Ibáñez Barceló quedándose como superintendente del 75 al 81, lapso en el cual se produjo la liberalización del sistema financiero. En ese período se registró un verdadero "boom" en el cual el número de bancos subió de 20 a 70 y los préstamos crecieron hasta 18 veces. Sin embargo, muchos banqueros entendieron mal este proceso porque hubo varios grupos económicos que comenzaron a prestarse dinero a sí mismos.

Fue así como sobrevino la crisis en 1981 y hacia octubre de ese año fueron intervenidos los primeros bancos. En este escenario se registró la renuncia de Ibáñez. El hombre que lo reemplazó fue Boris Blanco Márquez a quien le tocó realizar la segunda tanda de intervenciones bancarias y la más violenta, en enero de 1983. En ese período crítico, Mauricio Larraín Garcés, hoy director general del grupo Santander en Chile y presidente del Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare), era Intendente, y en varias oportunidades debió subrogar a Blanco. Quien siguió por un lapso también breve fue Francisco Ibáñez Barceló, hermano del anterior superintendente, que tuvo un fugaz paso de no más de 35 días.

Así se puede ver que durante la crisis que partió en 1981 hubo un período de gran inestabilidad que se reflejó en la corta permanencia en el cargo por parte de las autoridades. No obstante, fue en esa fecha cuando partió el período de fuerte perfeccionamiento de la calidad de supervisión bancaria que dura hasta hoy.

Es así como se eliminaron conflictos de interés, especialmente los préstamos concedidos a partes relacionadas, y se emitió una serie de regulaciones destinadas a medir en forma preventiva la calidad de la cartera de préstamos de los bancos, exigiéndoles un adecuado respaldo de capital.

Büchi, Ramírez y Guzmán: reglas del juego y nuevos negocios

El paso de Hernán Büchi Buc también fue breve. En ese entonces era un joven ingeniero de minas, de 32 años, con un posgrado en Columbia, que se perfilaba como hombre clave en materias económicas del gobierno. Por algo asumió después como Ministro de Hacienda donde permaneció entre los años
1985-89. En la Superintendencia de Bancos estuvo tan sólo 10 meses, y en ese lapso sacó una lluvia de instrucciones para que las entidades financieras comenzaran a funcionar normalmente. En sus circulares instruyó a los bancos a publicitar hechos relevantes que hasta la fecha se mantenían en reserva. Por ejemplo, los obligó a comunicar sobre multas por déficit de encaje, o por haber tenido que recurrir por más de 15 días a sobregiros o préstamos de urgencia del Banco Central.

Büchi lleva en el cuerpo una postulación a la Presidencia en 1989 cuando recibió el 28% de los votos, y ha tenido un papel importante en la actual candidatura de Joaquín Lavín. Pero, sin duda, su mayor vocación se encuentra en el área de políticas económicas. Con ese fin fundó en 1990 el Instituto Libertad y Desarrollo, un centro de pensamiento independiente de derecha.

Hoy Büchi es un conocido conferencista internacional y miembro del directorio de una serie de empresas.

El período de estabilidad se consolidó al asumir Guillermo Ramírez Villardel como titular de la Superintendencia de Bancos, quien estuvo en el cargo desde 1985 hasta el fin del gobierno militar. Uno de los hitos importantes de esos años fue la reforma a la Ley de Bancos, promulgada en 1986, que consagró a nivel legal todos los mecanismos de supervisión que se venían diseñando desde 1981. Además, esta normativa concibió la diversificación del sistema financiero abriéndoles a los bancos, que hasta esa fecha eran puramente comerciales, la posibilidad de incursionar vía filiales en nuevos negocios como leasing, corretaje de bolsa, fondos mutuos y asesorías financieras.

Hoy este ingeniero comercial, master en Economía de la Universidad de Yale, es asesor de gobiernos y de organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y el BID en materias de desarrollo del sistema financiero, en aspectos regulatorios y reformas. Se desempeña como socio principal de la consultora Guillermo Ramírez y Asociados e integra el directorio de Puerto Ventanas. En los últimos años participó como director en Gener, el Banco BHIF y Empresas Conosur.

La llegada de José Florencio Guzmán a la Superintendencia de Bancos se registró al inicio del primer gobierno de la Concertación encabezado por Patricio Aylwin, en 1990. En su período salieron importantes normativas de modernización del sistema financiero. Por ejemplo, la Ley del 95 siguió ampliando la gama de nuevos negocios y permitió la expansión internacional de la industria, asimismo, incorporó nuevas reglas para medir la capitalización bancaria de acuerdo a los principios de Basilea.

Fue una verdadera sorpresa el posterior nombramiento de Guzmán como Ministro de Defensa, a mediados de 1998, ya que tuvo que entrar de lleno al área política, manejando las relaciones cívico-militares. Desde esa fecha, quien era entonces Intendente, Ernesto Livacic, un ingeniero comercial con un master en Economía de la Universidad de Notre-Dame, asumió la superintendencia, cargo en el cual continúa hasta hoy.

Hombres de valores: impulsando el mercado

La rotación de superintendentes en el área de Valores y Seguros ha sido más baja que en el sector de la banca. Hacia 1978 y hasta el 82 estuvo en el cargo el ingeniero comercial Arsenio Molina Alcalde, quien debió enfrentar los efectos en su sector de la crisis internacional y doméstica que empezó a gestarse a partir del 81. Los problemas que se generaron fueron especialmente graves porque la insuficiente información que las propias empresas entregaban al mercado afectaban la transparencia de las transacciones bursátiles.

Al igual que varios de sus pares, Arsenio Molina pasó más tarde al sector privado y fue precisamente cuando se desempeñaba en forma simultánea como gerente de desarrollo del holding Enersis, como director vicepresidente de Endesa y director de otras cinco sociedades vinculadas al sector eléctrico, que le tocó vivir en carne propia lo que era recibir una sanción de la Superintendencia de Valores y Seguros.

Fue el actual titular, Daniel Yarur Elsaca, quien firmó hace dos años la resolución que lo sancionó al pago de una cifra equivalente a $3.000 millones. En su argumentación indicó que Molina Alcalde "aprovechó en beneficio propio las oportunidades comerciales que se le presentaron en razón de su cargo" y a su vez "privilegió su calidad de accionista (de las sociedades Chispas) en lugar del interés social de la compañía de la que era director (Endesa) y por el que preferentemente debió velar".

Hoy Arsenio Molina integra junto a otros ex ejecutivos de Enersis la sociedad Prospecta, liderada por José Yuraszeck, la cual evalúa alrededor de 10 proyectos en el país. El pago de la multa cursada por la Superintendencia de Valores se encuentra aún en suspenso dada la apelación de Molina a los tribunales.

En medio de los problemas que la insuficiente regulación no había logrado prevenir, a mediados de 1982 asumió como superintendente Felipe Lamarca, y en menos de un año de permanencia en el cargo aplicó drásticas medidas para enfrentar esos tiempos de emergencia económica. En ese entonces tenía 33 años y era un destacado economista de la Universidad Católica, que ya había sido especialmente respetado y temido en su labor modernizadora de Impuestos Internos.

Cuando le tocó el turno a Fernando Alvarado la situación del mercado era bastante delicada, porque en 1983 había más de 120 mil inversionistas de fondos mutuos reclamando la devolución de su dinero. El mercado bursátil prácticamente no operaba, un gran número de empresas importantes había sido entregado en parte de pago a los bancos, y las instituciones financieras extranjeras habían cortado el crédito al país.

Una de las tareas más importantes que abordó este abogado al inicio de su gestión fue la de normalizar y liquidar ordenadamente casi el 80% de los fondos mutuos que operaban en la industria. En los años siguientes se ocupó de ir perfeccionando las normativas para devolver la confianza de los accionistas en la transparencia del mercado. Por ejemplo, modernizó la Ley de Valores identificando conflictos de interés, con sus respectivas sanciones y reguló la inversión de los institucionales.

Hacia fines de los 80 Alvarado y su equipo junto al Ministerio de Hacienda trabajaron para fomentar el desarrollo del mercado de capitales. Es así como pusieron a su disposición nuevos instrumentos de inversión e impulsaron, entre otros, los fondos de inversión de capital extranjero, cuya normativa se materializó en 1987. Hoy este abogado trabaja en su consultora y se desempeña como vicepresidente de la Compañía de Seguros Axa.

Posteriormente, cuando partía la década de los noventa y se iniciaba el gobierno de Patricio Aylwin, hizo su estreno como superintendente Hugo Lavados. A él se le recuerda por su facilidad para delegar y sus dotes de negociador. En su período tomó fuerza la internacionalización del mercado chileno, que se precipitó con la primera colocación de acciones bajo la modalidad de ADR que hizo la ex Compañía de Teléfonos en la bolsa de Wall Street. Otra tarea de Lavados fue generar los mecanismos que permitieron a los inversionistas institucionales, fondos mutuos, fondos de inversión, AFP y compañías de seguros, invertir en el exterior.

Tras cuatro años como superintendente, este ingeniero comercial de la Universidad de Chile, con un magíster en Economía en la Universidad de Boston, pasó al sector privado a hacerse cargo de la gerencia general del Banco BHIF, donde permaneció hasta que el grupo español BBV tomó el control de la entidad. Hoy se desempeña como gerente general de Habitacoop y dedica parte de su tiempo a su consultora especializada en asesorías financieras.

Sin duda, al repasar la tarea desarrollada por estos patrulleros del mercado se observa que ella ha sido significativa y a veces especialmente compleja. Por pertenecer a una elite, la mayoría de estos ex fiscalizadores siguen en puestos de primera línea y continuarán dando que hablar en el mercado de capitales.


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Arsenio Molina
Arsenio Molina
Foto:Gamma


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