REPORTAJES

Domingo 28 de Enero de 2007

Por qué la nueva intendenta es uno de los "comodines" de la Concertación:
Arriba Delpiano

Es política, pero nunca ha sido candidata. En los 70 fue Mapu, en los 80 ayudó a fundar el PPD, en los 90 se hizo cercana a Lagos y en 2000 se ganó la confianza de Bachelet. Ahora, Adriana Delpiano, la "niña símbolo" del cambio de intendentes, será la encargada de hacerle frente a una de las tareas más engorrosas para el Gobierno: el Transantiago.

GABRIEL PARDO

A primera vista, Adriana Delpiano es como Michelle Bachelet. Rostro amable, picardía en la mirada, estatura menuda, contextura robusta, un traje amarillo de dos piezas. Lleva con ella eso que hoy se llama en política "carisma".

"Necesito que me cambie todos los encabezados de las cartas. En vez de intendente debe decir intenden-TA". No termina de dar la indicación con una sonrisa a su secretaria y ya está saliendo de la intendencia para abordar el asiento trasero de una 4x4 plateada rumbo a La Florida.

En su primera actividad oficial, Adriana Delpiano (PPD) llega a un hospital a entregar dos ambulancias junto al alcalde UDI Pablo Zalaquett. Cuando le toca hablar a ella sube de un salto a la tarima de casi medio metro. Pero se tambalea y sus pequeñas piernas la salvan por poco de caer al suelo. No cae. Ahí está, de pie y sonriente ante la concurrencia. Con nuevo cargo. Dice un chiste fome sobre su cuasi bochorno. La gente ríe. Aplausos.

Cuando se baja del escenario les dice con ganas a las señoras: "No se nos puede caer el Transantiago". Reparte besos. Se saca fotos. Vuelve a repartir besos.

Team silla musical

Aunque parece candidata en campaña, la nueva mandamás de la Región Metropolitana, la "niña símbolo" del cambio de intendentes, la reemplazante del alicaído Víctor Barrueto, nunca ha sido candidata a nada. Ni a concejala ni a alcaldesa. Menos a diputada o senadora. Pero siempre alguien la elige.

Y no cualquiera. El Presidente Frei la escogió para ser ministra de Bienes Nacionales. El Presidente Lagos la puso a cargo del Sernam y luego de la poderosa Subsecretaría de Desarrollo Regional, puesto codiciado por todos los partidos concertacionistas. Y, hasta la semana pasada, ocupaba en La Moneda un cargo con nombre rimbombante. Uno que antes de la llegada de Michelle Bachelet al poder no existía: directora de Asuntos Socioculturales de la Presidencia. Incluso ella misma propuso ese nombre a lo que no es otra cosa que las labores que realizaba antes la primera dama. Cuando había primera dama. Adriana Delpiano prefería que le dijeran "la primera comadre", lo que sacaba risas a la Presidenta Bachelet.

Esta vez sólo tuvo que cruzar la calle para llegar a su nuevo cargo. Desde su oficina en Palacio le bastaba correr las cortinas para ver el edificio de Morandé con Moneda donde ahora está instalada.

"Ella dentro de la Concertación pertenece al 'team silla musical' -comenta un parlamentario PPD que la conoce hace años-; no importa cuál sea el baile, siempre queda sentada en un puesto".

Para unos se debe a su pasado en el influyente Mapu. Otros creen que su laguismo irrestricto la ayuda. Varios mencionan su gran carisma y su capacidad ejecutiva.

Los años mexicanos

1969. El mismo año en que se casa, Adriana entra al Mapu. Ella cursa Servicio Social en la Católica y está de moda entre los universitarios de izquierda ingresar al taquillero movimiento.

Es la menor de seis hermanos, perdió a su padre de pequeña y ahora es una chica veinteañera histriónica que pasó un año por la Escuela de Teatro de la UC, pero no quiso dirigir sus pasos hacia una vida bohemia. Así que como aplicada profesional en la Corporación de Reforma Agraria del gobierno de la UP la sorprende el golpe militar.

Parte a Buenos Aires con su esposo, José Antonio Valenzuela, y sus dos hijas. Las cosas no funcionan. Llegan a México. Lo primero que logra hacer Adriana es convertirse en vendedora de enciclopedias. Nace otra hija.

Aunque la situación es difícil, su casa mexicana queda en el centro del Distrito Federal, así que sirve de alojamiento y espacio de reunión para otros exiliados. Sobre todo del clan Mapu. Incluso es sede de cumpleaños de los hijos de otros chilenos, como recuerda el ex ministro Jaime Estévez.

Por su hogar pasan el ex canciller Juan Gabriel Valdés; la actual ministra de Mideplan, Clarisa Hardy; el músico Ángel Parra y el ex subsecretario de Allende, Mario Montanari, entre otros. Hoy, este último es uno de los empresarios más acaudalados de la Concertación y ha sido financista de las campañas de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Delpiano y él siguen siendo amigos y no son pocos los que piensan que ella ha sido el puente "recaudador" en época electoral.

Con los años, la situación de Adriana mejora. En lugar de vender enciclopedias se pone a estudiarlas cursando un máster en Educación en el Instituto Politécnico de México. Pero también aprovecha de recorrer el país en autos de segunda mano junto a sus tres hijas.

En 1979 ya está de vuelta en Chile.

"Dentro del PPD -asegura un parlamentario de la colectividad- sus contactos Mapu pesan. Todos los ex Mapu funcionaron siempre como una cofradía y se ayudan mutuamente. Adriana es una de ellos".

"Nana", la laguista

Pero quienes la conocen afirman que su paso por el Mapu no es todo. Su amiga María Antonieta Saa dice que aparte de matea y ejecutiva, tiene un humor inigualable. De hecho, dentro del laguismo es una de las pocas personas que hace reír con ganas al ex Presidente.

A él lo conoce desde cuando trabajaron en conjunto para formar el PPD, en 1987. Luego, cuando ella era ministra de Bienes Nacionales de Eduardo Frei hizo una apuesta alentada por su amigo Francisco Vidal. Dejó su cargo para sumarse como subdirectora ejecutiva de la campaña presidencial de Lagos.

El nuevo Mandatario premió su lealtad nombrándola ministra del Sernam. Y, más tarde, puso a prueba su "muñeca" política llevándola a La Moneda como subsecretaria de Desarrollo Regional en reemplazo del mismo Francisco Vidal.

Ya en marzo de 2006, cuando Lagos se despidió de los ministros y subsecretarios de su gobierno, la encargada de cobrar personalmente los 50 mil pesos de cuota para la cena y el regalo no fue otra que la "Nana" Delpiano. Ahora conforma el directorio de Proyectamérica, el think tank que reúne a varios amigos cercanos del ex Mandatario.

Con esa misma personalidad trabó cercanía con la Presidenta Bachelet antes de que llegara a La Moneda. Aunque nunca han sido amigas, trabajaron juntas en la campaña de Lagos, lazo que se estrechó mientras una era ministra de Salud y la otra del Sernam.

"Nana" siempre reconoce en privado que no es una mujer aventurera. Prefiere un buen juego de naipes con música de Joan Manuel Serrat de fondo. Tal vez lo más osado que ha hecho en los últimos años es una travesía en camello en Marruecos con cinco amigas. Tuvieron que dormir todas en la misma carpa, vestidas, soportando el mal olor de los animales. No se animó a repetir la experiencia.

En lo político es similar. Sus cercanos afirman que está más preocupada de "hacer bien la pega" que de proyectos políticos personales o de enfrentarse duramente con la derecha. Tal vez por ello, reconocen, estaba tranquila en su labor de "primera comadre", donde trabajaba junto a la esposa del timonel PPD Sergio Bitar, la que hoy es su reemplazante.

Hasta que su nombre, desde noviembre, comenzó a sonar como posible carta para la Intendencia de Santiago debido a que La Moneda tenía bien evaluada su gestión en Palacio, sus amplios contactos y su perfil mediático.

"Si Barrueto representaba la lentitud y el desorden heredado del Parlamento, Delpiano es la rapidez y la obediencia al jefe. Claramente la trajeron para blindar a la Presidenta frente a los posibles problemas del Transantiago", señala un parlamentario PPD.

Ésa es la tarea prioritaria que le encomendó la Presidenta. Y Adriana, haciendo honor a su perfil, se ha puesto a estudiarlo hasta altas horas de la noche. Incluso quienes la conocen sospechan que partió días antes de que Belisario Velasco la llamara a su celular el domingo y ella tuviera que estacionarse para escuchar que era la nueva intendenta de Santiago.

Pero ella se tiene fe; después de todo, dentro de la Concertación es una de las que más saben de transbordos.



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Pese a que la conocía poco, el Presidente Frei la nombró ministra de Bienes Nacionales.
Pese a que la conocía poco, el Presidente Frei la nombró ministra de Bienes Nacionales.
Foto:Héctor Aravena


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