ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 28 de Enero de 2001

LOS ULTIMOS NEGOCIOS DEL DUEÑO DE COPEVA:
El Renacimiento De Francisco Pérez Yoma

A más de tres años de luchar contra viento y marea por el caso Copeva, Francisco Pérez Yoma, uno de los mayores empresarios de la construcción, sale a flote. No sólo sobrevivió a las acusaciones y a la crisis del sector, sino que ha duplicado la cantidad de proyectos e incluso volvió a construir viviendas sociales.
Por Carolina Soza J.

Al menos un centenar de videos clasificados y ordenados en una bodega de Copeva contienen las imágenes que po-drían revivir el golpe más duro que ha enfrentado esta constructora, cuando durante tres meses los canales de televisión dedicaban los primeros 45 minutos del noticiario a las denominadas casas de nylon de Puente Alto, cuyos muros fueron incapaces de resistir los temporales del 97.

Estas cintas, además de una numerosa cantidad de recortes de diario, son algunos de los recuerdos que quedaron de aquella tormenta, que incluso llevó a que la constructora dejara de construir por un tiempo viviendas sociales para el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Y si es que antes de ese impasse la empresa y su dueño Francisco Pérez Yoma mantenían un bajo perfil, después de esta dura experiencia, esa característica se acentuó, prefiriendo cerrar el capítulo y dedicarse exclusivamente a sus negocios.

La estrategia dio buen resultado. Todo indica que ahora el viento está soplando a favor del empresario, quien es uno de los hijos del vicepresidente de la República, Edmundo Pérez Zujovic, asesinado en 1971 por un grupo de ultraizquierda.

En los últimos tres años, el grupo constructor Copeva S.A. ha logrado duplicar la cantidad de proyectos y ha aumentado las ventas (ver recuadro).

Esto, a pesar del negro panorama del sector construcción, uno de los más golpeados durante la crisis económica, especialmente el año 1999 en que registró una caída de 10%.

El futuro de Copeva ahora vuelve a verse alentador. Actualmente, la compañía cuenta con diez asociaciones estratégicas - entre ellas con Corp Group Inmobiliario, Aetna Fondo de Inversión, Santander Plusvalía y Consorcio Nacional de Seguros- para de-sarrollar proyectos por más de US$543 millones, según el informe del grupo constructor Copeva.

Entre los más importantes se encuentran Valle del Mar, en Antofagasta, que comprende un desarrollo inmobiliario de casas, comercio y servicios con una inversión estimada de US$80 millones. Vale la pena mencionar también un proyecto en la comuna de Quilicura que, con US$60 millones, se orientará a construir viviendas para sectores medios.

Además, si se consideran las iniciativas terminadas por la empresa el año pasado, se llega a un saldo de 5.438 viviendas construidas, lo que incluye las básicas (que en general son departamentos cuyo valor es de $3 millones) y las casas PET (Programa Especial para los Trabajadores, que cuestan alrededor de $6 millones).

Pero uno de los hechos más claros de que las casas de nylon están quedando en el pasado es que Copeva retomó la construcción de casas para el Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu). En el último tiempo, la empresa ha construido tres poblaciones (alrededor de 800 viviendas básicas) a solicitud del Gobierno.

La gran cantidad proyectos en los que se ha visto involucrada le ha llevado a aumentar sustantivamente la cantidad de trabajadores. Si en el año 97 contaba con alrededor de 3.000 empleados, hoy ascienden a 4.500, si se toma en cuenta el número de fuentes laborales generadas en las obras.

A nosotros nos ha ido bien, porque hemos sorteado la crisis económica a través de muchos más proyectos. Antes teníamos unos 15 y hoy tenemos 30 en ejecución. Así hemos capeado el temporal, sostiene Francisco Pérez Yoma.

Reconoce, eso sí, que ha caído la demanda por viviendas, pero al diversificar la oferta en distintos lugares geográficos se puede resolver este problema.

La imagen de la constructora en los clientes es un tema que ya está zanjado, de acuerdo al empresario. Fue algo espantoso que nos ocurrió, pero logramos superarlo por la lealtad de los empleados de la empresa, los clientes y el sistema financiero que también confió en nosotros y nos apoyó, recuerda.

Aunque en un momento se barajó la posibilidad de cambiar el nombre de la empresa tras los problemas de las casas en Puente Alto, finalmente se decidió no hacerlo porque, a juicio de la compañía, se demostró que Copeva no era culpable de las acusaciones que se le imputaban.

Muestra de ello es que todos los informes técnicos solicitados por los estragos de los temporales en las viviendas sociales (de la Universidad de Chile, Católica, USACH y Contraloría General de la República) demostraron que Copeva había cumplido con las especificaciones del proyecto, ya que se adecuaba a las normas técnicas que el Serviu define para las viviendas sociales.

El caso lo dejamos totalmente como algo del pasado, porque toda la gente informada sabe realmente lo que pasó, sostiene Pérez Yoma.

Cabe recordar que el ministro en visita designado para el caso, Ismael Contreras, después de dos años de investigación terminó con el sobreseimiento de la empresa a fines de 1999 y ésta salió libre de todos los cargos. Sin embargo, aún falta la última palabra en el juicio del Serviu.

De todas formas, tras la crisis hubo una reorientación de Copeva, ya que se reforzó mucho más la inmobiliaria PY S.A., que la misma constructora.

Además, se optó por darle un nuevo rostro a la mesa directiva de Copeva. Carlos Urenda asumió la presidencia en reemplazo de Pérez Yoma y se incorporaron otros profesionales de alto prestigio como Jorge Awad y Luis Ortiz.

Los mismos competidores de Copeva reconocen que efectivamente a esta constructora le ha ido muy bien. Además de reconocer el talento de quienes lideran la compañía, aseguran que una de las claves para repuntar fue la agresiva política que se utilizó en la compra de terrenos y su habilitación como zonas urbanas.

A esto se suman, a juicio de los analistas, los buenos contactos que mantiene Copeva con las autoridades de Gobierno, lo que le ha permitido copar gran parte de la construcción de casas PET.

El único punto débil, según sus competidores, es que las viviendas sociales realizadas por Copeva po-drían tener una mejor calidad por el mismo valor.

En el sector pesquero estamos conversando con todos los actores

Pero los negocios de Pérez Yoma no sólo se han movido en el sector construcción. Además cuenta con inversiones en el sector pesquero que podrían generar noticias.

Desde 1993 es propietario de Indufish, una empresa mediana con base en Coronel que cuenta con una flota de seis barcos y con 5.500 toneladas de capacidad de bodega y que se dedica principalmente a la producción de aceite y de harina de pescado.

Este negocio no corre la misma suerte que la empresa constructora. Atrás ha quedado la época de oro de Indufish, de hace unos siete años atrás, cuando se facturaban alrededor de US$ 45 millones anuales.

Actualmente, está pasando por la crisis que afecta a todo el sector. Sus ventas no llegan a más de US$ 5 millones cada año.

Un monto que ha pasado a ser muy pequeño dentro de los negocios de Francisco Pérez Yoma, si se considera que la facturación total del año asciende a US$ 120 millones, aproximadamente.

Los malos momentos del sector pesquero se derivan, a juicio del empresario, de las falencias de la ley de pesca que ha regido hasta ahora.

Esta normativa permite que las cuotas fueran extraídas libremente, hasta un cierto tope. Esto origina la llamada carrera olímpica, donde sin asignación de cuotas de extracción existe una competencia por capturar lo más posible.

Sin embargo, la reciente aprobación por parte del Congreso de la Ley de Pesca transitoria - por dos años- , significa un cambio para el sector, ya que establece un límite máximo de captura por armador y regulariza el registro pesquero artesanal.

Para Pérez Yoma, ésta es una buena noticia, porque ordena un sector al que le faltaba una regulación y protege las diferentes especies.

Sin embargo, explica que su empresa se ve afectada con las modificaciones que hizo el Senado a este proyecto, en relación a que el límite máximo de captura para cada armador se consideran los derechos históricos.

Creemos que es una decisión arbitraria y no entendemos por qué la autoridad optó por este cambio, afirma.

Más allá de esta reforma, todos los expertos reconocen que el sector está pasando por momentos difíciles.

Una de las fórmulas para soportar esta crisis, según Pérez Yoma, es a través de las fusiones de las empresas del rubro. De esta manera, se pueden producir sinergías y aprovechar mejor los equipos para reducir costos.

Justamente ésa es la estrategia que tiene pensada su grupo. Nosotros tenemos contemplado realizar una fusión y para eso estamos conversando con todos los actores del sector, agrega.

El Alfalfal, la empresa familiar

Uno de los proyectos más importantes de este empresario no tiene relación con el grupo Copeva y es la más grande apuesta de Pérez Yoma.

Se trata de El Alfalfal, una ciudad autosustentable a cuatro kilómetros de Quilicura, en la provincia de Chacabuco, que tendrá, entre otras cosas, 8.000 viviendas, colegios, comercio y campos deportivos.

En cuanto a las participaciones del negocio, 20% pertenece a Consorcio Nacional de Seguros, 31% a Corpgroup y el 49% a su familia directa (señora e hijos).

Inicialmente se tenía presupuestado invertir US$ 800 millones en un período de diez años y se contemplaba realizar 17.500 viviendas. Sin embargo, este proyecto se achicó.

Esto se explica por la aprobación del plan regulador de Chacabuco, que significó una reordenación de las zonas urbanas y una disminución de la densidad de habitantes en las tierras.

El Alfalfal implica actualmente una inversión de 350 millones de dólares y está a la espera de que el Ministerio de Vivienda le dé su aprobación definitiva.

Si todo funciona como se espera, en junio estaría lista la autorización por parte del Gobierno y la construcción comenzaría de inmediato.

Francisco Pérez Yoma está confiado del buen resultado de esta iniciativa. Es un proyecto con mucho sentido, porque está muy cerca de la ciudad, tiene buenos accesos y es una zona industrial que no tiene muchas viviendas, afirma.

En este sentido, cree que va a ayudar a solucionar la carencia de suelo urbano para los grupos socioeconómicos medios y bajos.

De salir todo bien, nadie podría cuestionar que Francisco Pérez Yoma ya está nuevamente a flote.






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Francisco Pérez Yoma está tratando de fusionar Confish con otra pesquera para sobrevivir a la crisis del sector.
Francisco Pérez Yoma está tratando de fusionar Confish con otra pesquera para sobrevivir a la crisis del sector.
Foto:El Mercurio


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