VISIÓN NACIONAL

Miércoles 3 de Enero de 2001


Cochamó Vive de Recuerdos

Fue un pueblo floreciente a comienzos del siglo XX, centro de un intenso comercio ganadero desde Argentina. Pero, de pronto se pasmó.
Por Soledad Neira

En sus tiempos de gloria aquí se trajinaba a pura vela y remo por el estuario, recuerda nostálgico Ramón Gutiérrez, nacío y criao en el sector de Puchequín, unos kilómetros al sur de Cochamó, a orillas del Reloncaví. A principios del siglo XX el floreciente poblado pintaba para convertirse en una gran ciudad. Pero se pasmó, como dicen por estos lares para indicar que, de un día para otro, la prosperidad se estancó.

Cochamó era bien grande y adelantado en esos tiempos. Mucho más que ahora. Se empezó a morir de a poco y se terminó de sepultar en los setenta. No había trabajo y uno no tenía ni cómo mantenerse, recuerda Gutiérrez, dueño de un pequeño local comercial.

Grandes almacenes mostraban sus repisas repletas de productos llegados en las famosas lanchas veleras chilotas que remontaban el Reloncaví. El comercio florecía y pese a la casi inexistente agricultura, aquí era posible encontrar de todo: papas, verduras, frutas...

La única forma de comunicación era por vía marítima y el radiotelégrafo. Todavía quedan trozos de alambre de este sistema colgados de los postes en algunos sectores.

Melancólico, Rosenberg Sepúl-veda, de 66 años, dice que en esos tiempos el mar era un vergel: enredado en el lance salía de todo aquí. Aún es posible encontrar mantas raya, peces voladores y unos tremendos salmones de esos que a veces se sueltan de las jaulas de cultivo, agrega su esposa, Estela Maldonado.

Los mejores tiempos los vivió el poblado - que es comuna sólo desde 1979- a partir de 1905, cuando sumado a la explotación de enormes extensiones de alerce, se instaló allí la Compañía Frigorífica i Ganadera (sic), que traía animales vivos desde Argentina y exportaba carne a Chile.

Pese a la inexistencia de caminos, miles de vacunos entraban por una estrecha senda que cruzaba el Paso El León, abierto en 1897 en el sector de Llanada Grande. En esos campos está la riqueza. El que menos cuenta sus mil animalitos, acota Sepúlveda.

Los traían de arreo con tropillas de caballos y luego los hacían vadear el río. En total la jornada les tomaba entre 8 y 10 días.

Restos de sus instalaciones, en forma de enormes fuentones de concreto - en el sector sur del pueblo- muestran la estratégica localización que tenía el frigorífico, el matadero y una grasería. Hacia arriba, sobre los lomajes, los grandes corrales, y hacia abajo, a escasos metros, el muelle de embarque.

Más hacia al sur estaba la Aduana, a cargo del finao Francisco Vivar, cuyo hijo se quedó a vivir ahí, según acota Rosenberg Sepúlveda.

Pero el creciente intercambio atrajo también a la zona a bandas de asaltantes cordilleranos, por lo que junto a la Aduana debió también instalarse un retén policial. El conflicto más grave tuvo lugar en 1911, cuando una de las más temidas bandas de la zona, la de Leandro Monsalve, escapando de la Gendarmería argentina, se enfrentó ferozmente con la policía chilena.

Los forajidos asesinaron a un carabinero, robaron la cantina y saquearon la mayor parte del pueblo. Fue tal el revuelo que llegó un piquete de soldados de refuerzo al Regimiento de Llanquihue, para detener la violencia, pero los asaltantes alcanzaron a huir.

Pese a que el pueblo sobrevivió a los cuatreros, hasta hoy nadie se explica por qué el esplendor se fue apagando. Años más tarde el frigorífico desmanteló su maquinaria y la envió a Puerto Montt. En el pueblo quedaron sólo unos cuantos valientes.

Origen del Nombre

Aun cuando no existe consenso respecto del significado de la palabra Cochamó, de claro origen huilliche, el diputado Carlos Ignacio Kuschel, estudioso de la historia regional, señala que una versión la atribuye a la unión de colcha o colchar, que significa unir, y mó, que indica hacia, en o dónde. Lo que podría entenderse como la unión de las aguas dulces con las saladas.

Una segunda interpretación la asocia a cünchanmó o desprendido, caído, desmoronado y mó, desmoronamiento de tierra. Es decir, Cochamó sería el lugar donde ha habido derrumbes. Algunos lugareños bromean con esta denominación, atribuyéndola al hecho de que la comuna no pueda despegar.

A raíz de ello, y aunque ahora la construcción del camino que los une a la Carretera Austral abre esperanzas al sector turismo, algunos escépticos sostienen que a Cochamó lo condena el nombre.

Huilliches y Poyas

Situado en el extremo norte del Estuario de Reloncaví, Cochamó formaba parte de una extensa zona habitada por huilliches que practicaban la horticultura en los sectores ribereños y precordilleranos, y por pueblos cazadores conocidos como poyas, que se desplazaban por la cordillera, tal como lo reseña la historiadora local Elizabeth Barrientos en su Historia de Cochamó. El área fue descubierta por García Hurtado de Mendoza y Alonso de Ercilla en 1558, pero no existen datos concretos sobre los probables contactos con aborígenes.

Según señala el padre Eduardo Tampe, en su obra Desde Melipulli hasta Puerto Montt, la relación más cercana con los europeos se estableció en 1670, cuando el jesuita Nicolás Mascardi, de la misión de Chiloé, se internó por el Estuario de Reloncaví y cruzó el macizo cordillerano por el Paso de los Vuriloches. Su objetivo fue establecer una misión a orillas del Lago Nahuelhuapi, en 1703. A partir de entonces se realizó un flujo permanente entre el Estuario y la isla de Chiloé. Comenzó una lenta emigración de familias chilotas, que empezaron a instalarse en los sectores ribereños.

Antiguos habitantes de la zona aseguran que la mayor parte de los primeros pobladores de Cochamó vinieron desde Huar, una isla al sur de Puerto Montt que a mediados del siglo XIX registraba sobrepoblación. Se recuerda como pioneros a los Téllez, que llegaron por lancha en 1850. Les siguieron los Gutiérrez, los Olavarría, los Barría y los Morales, entre muchos otros.

La última oleada de inmigrantes llegó a principios del siglo XX, cuando muchas familias de colonos chilenos instaladas en Argentina fueron expulsadas de esa nación en los años 20. La época coincide con la del mayor auge en la zona.

De las grandes casonas que hubo en el lugar, sólo una, enorme e imponente, sobrevivió a la debacle y hoy domina el pueblo desde su privilegiada ubicación, frente al seno del Reloncaví y con espectacular fondo de volcanes.

En el pueblo viven hoy cerca de 1.500 personas. Principales actividades son la pesca y la cría de ganado. En realidad, nunca les ha gustado mucho eso de cultivar la tierra. Recientemente, han sido también invadidos por las jaulas de las salmoneras.

En internet

Circuito Turístico por Estuario de Reloncaví

http://www.portalsur.cl/tour/tour4.html

Pueblo de Cazadores

http://www.chileaustral.cl/culturas/

indios/tehuel.html

Cochamó en Inglés

http://www.villarrica.cl/English/

Cochamo/Cochamo.htm





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Nacío y criao aquí, recalca Rossenberg Sepúlveda (63), mientras cuenta el producto de su pesca. Los niños juegan alegres, ajenos a la decadencia del pequeño poblado.
Nacío y criao aquí, recalca Rossenberg Sepúlveda (63), mientras cuenta el producto de su pesca. Los niños juegan alegres, ajenos a la decadencia del pequeño poblado.
Foto:Mafalda Rissetti


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