ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Lunes 21 de Febrero de 2005

Agricultor, ministro y dirigente: cosecha duradera


MONTSERRAT SALVAT L.

100% agrícola es la carrera de Jorge Prado. Y tal como en esa actividad, donde hay buenas y malas cosechas, al empresario le han tocado momentos de tormenta en su vida pública.

Como cuando asumió la cartera de Agricultura el año 82 en medio de una de las peores crisis económicas que ha vivido el país.

O cuando recién electo presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura tuvo que asumir los coletazos del caso de las uvas envenenadas.

O los años que fue vicepresidente de Lucchetti y Perú decidió cerrar su planta en Lima.

Nacido y criado en San Vicente de Tagua Tagua, hoy Prado Aránguiz se dedica a lo de toda la vida: sus frutales del fundo Las Casas de Pencahue.

La producción de limones, naranjas, duraznos y ciruelas secas se destina principalmente a la exportación.

Después de 11 años seguidos de intensa exposición mediática, Prado decidió retomar sus asuntos privados, que "tenía muy descuidados". Claro que su semana se divide entre el campo y Santiago.

Prado -casado, dos hijos y cuatro nietos- comenzó joven en las lides del campo. Estudiaba su tercer año de Derecho en la Universidad Católica, cuando la muerte de su padre lo obligó a hacerse cargo de los dos fundos familiares.

En ese ámbito, Prado destacó como dirigente comunal, regional y luego en las ligas mayores, como vicepresidente de la SNA.

En ese cargo estaba cuando en 1982 recibió un inesperado telefonazo desde La Moneda para asumir la cartera de Agricultura.

Aunque pensó que estaría con suerte seis meses, duró en el cargo siete años.

La prensa de la época destacó su voluntad de "definir con claridad las reglas del juego, es decir, una política agraria que permitiese una reactivación del sector".

Prado recuerda esos días con satisfacción. "Me tocó muy difícil a la partida, y de a poco fuimos construyendo una política de desarrollo agrícola muy positiva que se transformó en un período de desarrollo súper importante para el sector. Empezó el fuerte impulso de las exportaciones frutícolas, y el sector creció mucho más que el promedio del país en todos esos años", analiza Prado dos décadas más tarde.

Días después del plebiscito del Sí y del No, pasó al otro lado del mesón, al asumir como presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura.

En esos momentos se incorporó como director de la naciente Universidad Mayor, cargo que conserva hasta hoy, cuando ese plantel ha pasado de los 50 alumnos iniciales a más de 16 mil en Santiago y Temuco.

También por esas fechas entró a las filas del consejo de la Fundación Chile, donde trata temas relacionados con el agro.

Pero la colocación que más ocupado y entretenido lo tiene es ser director del Banco del Desarrollo desde hace cinco años.

"Aquí se puede ayudar y colaborar mucho. El banco es muy abierto al agricultor mediano y chico", explica, y agrega que eso le permite mantener contacto con muchos agricultores, clientes del banco también, razón fundamental para ingresar a la institución financiera.

Además de estas actividades, Prado Aránguiz participa del directorio de Iansagro.


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En las puertas de La Moneda, pero esta vez como presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura.
En las puertas de La Moneda, pero esta vez como presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura.


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