ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Jueves 25 de Enero de 2001


El Liberalismo de Rosenblut

El presidente de Chilectra y ex subsecretario de la Presidencia Jorge Rosenblut, opina que falta el "factor sorpresa" que le inyecte al país energía para saltar al desarrollo. Según él, una baja de los impuestos y una nueva ronda de privatizaciones serían un buen comienzo.
Jorge Rosenblut integró, hace unos seis años ya, el destacado grupo de tecnócratas que a comienzos del gobierno de Eduardo Frei fue llamado a liderar el salto al desarrollo y la modernización.

Pero por una u otra razón esa tarea quedó inconclusa y hoy casi todos ellos están de vuelta en el sector privado.

Rosenblut no es la excepción. Es el presidente de la distribuidora de electricidad Chilectra y vicepresidente de Smartcom, la apuesta telefónica del grupo Endesa España en Chile.

Y dice que está feliz, sin arrepentimientos.

Sin embargo, este ingeniero industrial de la Universidad de Chile ligado al PPD, que fuera subsecretario de Telecomunicaciones y de la Presidencia, entre otros cargos ostentados por él, no es indiferente al modo en que el país está aprovechando - o no- las oportunidades que tiene para graduarse como desarrollado.

Precisamente sobre ese y otros temas como la globalización y la clase empresarial, habla Jorge Rosenblut en esta entrevista:

- ¿Sobre qué terreno está pisando Chile en este momento: firme o pantanoso?

- Estamos empezando una etapa distinta en nuestra economía. Tenemos un ritmo de crecimiento sobre el 5 por ciento, una de las inflaciones más bajas de la historia - sacando el "efecto petróleo"- y la gestión fiscal ha sido exitosa. Nuestras exportaciones hablan de un país con una vocación global importante. La contundencia con que las autoridades están enfrentando el tratado de libre comercio nuevamente es destacable. Hay sensibilidad para tratar el tema de las reformas laborales - a pesar de las turbulencias- y las autoridades han demostrado seriedad en la forma en que se está completando el tema de los derechos humanos.

- ¿En definitiva?

- Nuestros supuestos básicos nos ubican entre los primeros lugares del concierto latinoamericano. Todos los exámenes están pasados. La pregunta es, ¿nos quedamos conformes con eso o nos corresponde saltar a un nuevo estadio? Yo creo que estamos preparados para saltar.

- ¿Hacia dónde?

- Creo que tenemos bastante consenso suprapartidario en torno a cuáles son nuestras prioridades. Sabemos que hay un alto desempleo y eso no nos gusta. Sabemos que en educación y salud queda mucho por hacer y que nuestras ciudades están tensionadas, que tenemos problemas de transporte y delincuencia. Hay consenso en las prioridades y también en que hay que intervenir. La pregunta es cómo hacerlo.

- Ahí no hay consenso, ¿cuál es su propuesta?

- Me pregunto si no valdrá la pena sorprender.

- ¿Cree que a este gobierno le ha faltado el "factor sorpresa"?

- Por ejemplo, con respecto al legítimo ejercicio de las nóminas parlamentarias para las próximas elecciones, que ha tomado un espacio gigantesco en la prensa, es posible resaltar que ahí no estén nuestras prioridades. Es importante que se hagan las plantillas y que los partidos resuelvan sus problemas, pero ¿están ahí los debates? Nos hace falta algo que nos reencasille en los temas que harán posible que la administración del presidente Ricardo Lagos cumpla con su objetivo de llegar al bicentenario con Chile como un país emergido y no emergente como somos hoy.

- ¿Qué implica eso?

- Eso implica, de todas maneras, hacer cosas distintas. Cuando el senador Alejandro Foxley habla de la reducción del impuesto a las personas, por ejemplo, está proponiendo algo distinto. También se puede sorprender con las privatizaciones. En la famosa comisión Brunner se señaló la necesidad de crear un fondo que fuera el producto de la privatización de empresas. La idea era colocarlo internacionalmente, para no generar problemas macroeconómicos. Entonces, de sus rentas y retornos podríamos obtener recursos adicionales para enfrentar los cambios estructurales en educación, desempleo, salud y calidad de vida, sobre los cuales hay consenso. El fondo fue estudiado y discutido y creo que es algo que se puede usar. Hay una escuela de pensamiento - con la que me identifico- , que está diciendo "baje impuestos", "privaticen".

- ¿Qué empresas privatizaría?

- Francamente, pienso que no hay ninguna empresa que no debiera ser privatizada. Salvo Codelco, empresa en la que, hasta que ciertas cosas se entiendan, mantendría el control, pero privatizando un bloque importante de sus acciones, primero para que participen las AFP y todos quienes somos afiliados nos enriquezcamos.

- En otras palabras, justifica las privatizaciones en función de cómo se pueden destinar los recursos que dejan.

- Que en el 2010 tengamos US$ 10.000 por habitante no necesariamente nos gradúa. Que dejemos de ser economías emergentes en el 2010 dependerá principalmente de nuestros resultados en el Simce, los tiempos de atención en los consultorios primarios, los niveles de seguridad ciudadana o la calidad de nuestro transporte. Y eso requiere reformas estructurales profundas y muchos recursos, cuya fuente está en la reducción de impuestos y un fondo proveniente de las privatizaciones. Ello, sin contar lo que ayuda que nos incorporemos, por ejemplo, a un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Esta vocación por insertarnos en esos clubes de comercio es tremendamente aplaudible.

- Posiciones liberales como la suya han sido objeto de duras críticas por parte de Carlos Ominami.

- Carlos Ominami es uno de los grandes pensadores de la Concertación y siento que su reflexión es indispensable dentro de la Concertación. Sería ingenuo pensar que no. La pregunta es si los liberales somos marginales o no.

- ¿Cuál es su respuesta?

- No tengo una respuesta. Lo más probable es que al mundo más liberal le ha faltado un esfuerzo de persuación, de seducción a través de ideas con el mundo más tradicional y más "conservador" de la Concertación. Cuando veo el debate parlamentario, siento ganas de que muchos de los que aparecen discutiendo, como los diputados Lorenzini, Walker o Girardi, llenaran más los espacios de poder político y de las ideas. Ello, sin perjuicio de que pueda estar en desacuerdo con alguno de ellos. El punto es que entre una corriente con vigor a presentar discusiones nuevas y que se abandonen otras discusiones que, aunque válidas, me temo que arriesgan nuestra meta de graduarnos en el 2010 como país ya "emergido".

- ¿Qué mérito van a tener liberales como usted si se logra esa graduación?

- La verdad es que no me atrevería a decirlo. A intelectuales como Eugenio Tironi, Jorge Schaulsohn o José Joaquín Brunner los veo hoy con poco foro, en el sentido de que hacen sus comentarios por la vía de la prensa, pero no están - o no estamos- logrando mover la discusión.

- ¿A qué cree que se debe esa debilidad?

- Al peso de la discusión política tradicional. Que al elegir a un ministro, se haya cambiado a un talento por otro, sin cumplir los protocolos debidos, por ejemplo, genera un debate que, cuando se extiende, termina llevando el eje de la discusión en la Concertación hacia un lado distinto de lo que proponen esos pensadores más liberales.

- ¿Qué pasó con todas las expectativas que generó ese grupo de tecnócratas que liderarían la modernización?

- La verdad es que a algunos, nuestros quehaceres profesionales en el sector privado nos impiden seguir. Aquí hubo opciones. En 1997 yo elegí tener un largo periplo en el sector privado y me siento tremendamente realizado de estar intentado aportar algún valor en importantes empresas. Pero hay otras personas que todavía mantienen una reflexión pública más potente. De alguna manera, el propio senador Foxley, a quien leo como un renovador cuando escribe sobre modernización del Estado o impuestos, probablemente está un poco solo en el partido al cual pertenece. Mi pregunta es: ¿qué pasará si no estábamos equivocados y en el 2010 nos damos cuenta de que no fue suficiente lo que teníamos para graduarnos y que por eso no dimos ese salto cuántico que necesitábamos? ¿Qué pasa si, efectivamente, había que sorprender? Va a ser tarde y habrá un 50 o 60 por ciento de la población del país que se hubiera beneficiado con un mejor sistema de salud, educación y calidad de vida.

- ¿Qué habría pasado si ustedes se hubieran quedado en el sector público? ¿El país estaría mejor?

- No sé. Decir eso tendría dos errores. Uno, sería decir que la gente de hoy no es capaz y la verdad es que es súper capaz. Sería una arrogancia inadecuada y equivocada decir que faltaba uno. Segundo, estaríamos diciendo que en la sociedad humana hay una sóla manera de aportar valor agregado y yo creo que no es así. Creo que ayudando a grupos importantes internacionales a consolidar posiciones de desarrollo e inversión y operaciones más eficientes, uno crea un valor agregado muy importante, que es el que me realiza. Además, la calidad de vida mejora sustancialmente.

- ¿Qué opina de la extranjerización de las empresas chilenas?

- Una economía global tiene características inevitables y eso hay que tenerlo claro cuando se tiene vocación de país global. Hace poco tiempo fue gran noticia que un importante y exitoso grupo nacional tomara el control de un importante banco en Chile, cosa que aplaudo. Pero hubo comentarios del tipo "qué bueno que ese banco quedó en manos chilenas". Quince millones de personas, al sur del mundo, no tienen subsistencia sino siendo miembros plenos de una economía global y eso tiene algunas obligaciones. Unos señores de una importante compañía norteamericana llegan y rápidamente toman el control de una de las importantes empresas eléctricas del país. Esas son las características de un país global. Basta con mirar el nuevo gabinete del presidente Bush, en el que se ven caras asiáticas, latinas, etcétera. No podemos comprarnos la economía global en sólo una parte. La tenemos que comprar entera. Por eso hoy la minería en Chile, salvo la estatal, es esencialmente extranjera. Por ello también la energía, las telecomunicaciones y el financiamiento son extranjeros.

- ¿Hay que aceptar la disolusión de la clase empresarial criolla?

- No podemos pretender que nuestras exportaciones suban de US$ 20.000 millones a US$ 40.000 millones en unos años más, si no aceptamos la otra cara de la globalización. No puedo comprar una parte sin tomar la otra.

- En ese contexto, ¿qué pasará con las representaciones gremiales?

- Mi sensación es que las empresas controladas por grupos extranjeros, probablemente frustradas por su imposibilidad de permear los grupos más tradicionales, han ido generando asientos propios. Uno lo ve en la Amcham o el Consejo Minero. Comienza a haber organismos de alguna manera paralelos, absolutamente técnicos. En el ámbito gremial, definitivamente la tendencia es a reordenamientos distintos.

- ¿Cómo maneja los conflictos de intereses propios de haber trabajado en las áreas pública y privada?

- Creo que los conflictos de intereses siempre existen. Lo importante es administrarlos. Todos tienen relaciones. Lo importante es que esas relaciones estén reguladas.

- Usted y otras figuras que han emigrado a la empresa privada, son vistos como instrumentos de las empresas para conseguir un trato oficialista especial.

- En mis actividades privadas me corresponde muy poco interactuar con el sector público. En el caso de Enersis, en general es la matriz la que mantiene una opinión pública sobre los temas del grupo. A las operadoras no nos corresponde mayormente una interacción en esa materia. Pensar que personas como Máximo Pacheco, Jorge Vande, Oscar Guillermo Garretón no son capaces de aportar un valor agregado al quehacer de negocios y a la construcción de valor de las empresas, es un juicio un poquito fácil.

Por Cindy Rivera M.




Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Jorge Rosenblut asegura que, al pasar del área pública a la privada,
Jorge Rosenblut asegura que, al pasar del área pública a la privada, "los conflictos de intereses siempre existen, lo importante es administrarlos".
Foto:Ricardo Figueroa
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales