EL SÁBADO

Sábado 4 de Noviembre de 2006

Veloso versus Grau
Veloso versus Grau

Cara a cara de la ministra y su hijo rebelde
Por Cherie Zalaquett

Es la una de la tarde y en un amplio salón de la Secretaria General de la Presidencia, Paulina Veloso hace algo inusual para un ministro: esperar. Y no cinco minutos, sino veinteÉ Sin embargo, no hay tensión ni impaciencia en su rostro, ya que el "esperado" es su hijo Nicolás, ex presidente de la Fech, que se hizo famoso por sus ácidas declaraciones contra el gobierno ­incluida la propia Presidenta Bachelet y su ministro Belisario Velasco, a quien calificó de "dictador"­ durante las tomas, paros y protestas de los estudiantes secundarios.

­Empecemos sin él­ dice la ministra.

En ese momento, se abre la puerta y aparece Nicolás. Lo saluda con chochera y sin ningún reproche. "¿Usted se va a quedar a almorzar conmigo?", le pregunta con voz cálida, como cualquier mamá de hijo veinteañero.

­No sé si pueda, porque tengo una cosa en Rectoría­ responde él, lacónicamente, ignorando las formalidades del Palacio de la Moneda.

En los álgidos días de la gigantesca movilización pingüina, ambos vivieron momentos difíciles cuando estuvieron enfrentados en bandos distintos. La ministra Veloso como estratega del gobierno. Nicolás, como combativo dirigente de la Fech, atizando el fragor de las protestas contra el oficialismo.

¿Cómo fue vivir esas tensiones? ¿Cómo separar aguas entre la vida familiar y la política? ¿Cómo criticar a la jefa y a los compañeros de gabinete de su madre sin ningún pudor?

Contesta la ministra: "Cuando Nicolás hizo la crítica a la Presidenta y al Ministro del Interior, las dos veces ­aunque a lo mejor no tenía derecho­ le reclamé. Yo creía que era legítimo que él sostuviera sus posiciones, pero que no era necesario hacer una crítica personal".

Nicolás reafirma su postura: "La Presidenta encarna los puntos de vista de su gobierno, por lo tanto yo sigo sosteniendo que sí se obró mal cuando no se atendió las demandas sociales en profundidad, y se centró el debate en el tema comunicacional de la violencia".

­Ministra: ¿La Presidenta no la retó por ese episodio?

­No. Ella tiene una gran comprensión de la juventud, es muy generosa en eso.

A Belisario Velasco, en cambio, le costó más digerir el calificativo.

"Yo entiendo el punto de vista de mi hijo y creo que tiene todo el derecho a formularlo. Sólo que para mí es problemático que deslice algunas frases de críticas que aparecen como personales. Entiendo que pueda discutir sobre la política de seguridad, aunque no lo comparta, pero es distinto referirse a las personas. Cuando fui dirigente estudiantil fui bastante más ácida en mis planteamientosÉ".

­¿Belisario le dijo algo a usted?

­Él sabe que no es un dictador.

­¿Pero le pidió una explicación?

­Para nada. Lo que piensa Nicolás no está determinado por lo que yo pienso. No tengo que responder por las cosas de él y él no tiene que responder por las cosas que yo hago como parte del gobierno.

­Nicolás ¿sentiste no haber sido suficientemente leal con tu madre?

­Creo que no, porque cuando uno hace una crítica política, la lealtad está con las ideas que uno tiene. A veces es complicado cuando se habla en una entrevista. Pero las opiniones que di aún las mantengo. Mi lealtad está con la Federación de Estudiantes. Lo preocupante sería aprovecharme de las conversaciones que tengo con mi mamá para hacerle críticas al gobierno.

Madre aprensiva

Paulina Veloso nació en Concepción, tiene 49 años y es la tercera entre cinco hermanos. Son hijos del prestigioso académico Adolfo Veloso, fallecido en febrero, y de Felicitas Valenzuela, una destacada filósofa feminista que dirige el Centro de Estudios de Género de la Universidad de Concepción.

Estudiaba ingeniería civil y a los 18 años se casó con Alexei Jaccard, quien es detenido desaparecido, y se fue exiliada a Suiza. La muerte de su marido la hizo tomar la decisión de estudiar Derecho en la Universidad de Concepción, y se casó con el ejecutivo de Aguas Andinas Francisco Grau, con quien tuvo a Nicolás, 23, estudiante de economía y a Matías, 18, estudiante de ingeniería civil. Ella estaba en cuarto año de Derecho cuando fue elegida vicepresidenta de la Federación de Estudiantes y Nicolás tenía apenas ocho meses.

"Para preocuparnos de Nicolás nos distribuíamos con Paco, mi marido. Yo hacía todas las cosas de la guagua: lunes, miércoles y viernes y domingo por medio. Y Paco martes, jueves y sábado y domingo por medio. Es un niño que se crió bajo una modalidad paritaria y yo creo que eso es muy relevante porque tiene buenos nexos con su padre y con su madre desde muy pequeño", dice Veloso.

Nicolás no recuerda quién le cambiaba los pañales, pero tampoco que lo hayan castigado alguna vez.

"Nicolás y Matías fueron niños súper normales y relativamente obedientes, eran poco demandantes y muy regalones", sub-raya Paulina.

Tan regalones que hasta hoy la ministra les compra la ropa y se han quejado que desde que asumió en el gabinete no les ha comprado pantalones. "Estos niños nunca han ido a probarse ropa, yo le ubico los gustos", cuenta, aunque Nicolás advierte que él se compra las zapatillas y las poleras con diseños que reflejen sus ideas, "lo demás no me interesa".

Y, mucho más importante que la ropa, Veloso se preocupa de que esté bien y se declara "aprensiva". Por ejemplo, durante la movilización estudiantil, Nicolás estuvo resfriado y con una fiebre que le duró cinco días. Fue al médico acompañado de su mamá y de su papáÉ "Aunque era sólo un resfrío, no sabíamos lo que tenía. Finalmente fue un rotavirus", relata.

La ministra confiesa que durante las marchas estudiantiles estaba permanentemente preocupada de Nicolás y Matías. "Me preocupo si llegan tarde. Y en las movilizaciones, siempre estuve pendiente de los dos. Los llamaba mucho por celular. Cuando me llaman mis hijos suena una musiquita especial, entonces sé que son ellos y les contesto de inmediato".

­¿Qué sistema de educación empleó con sus hijos? ¿Fue muy exigente?

­Nicolás y Matías no eran malos alumnos en la Básica, pero tampoco súper buenos. Si se sacaban mala nota, les hacíamos presente que les podía ir mejor, pero eso no estaba asociado a una lógica de orden ni de castigo. Nunca les impusimos si podían ver o no televisión o ese tipo de cosas. Usamos una lógica de que ellos aprendieran que el destino se lo forja cada uno.

Agrega Nicolás: "Aunque no fuera una presión explícita, sí había una cultura familiar de mucho estudio entre los primos y una idea meritocrática de tener ideas propias y de que las personas valen por su capacidad".

­¿Nicolás, nunca fuiste rebelde?

­No, ni en la adolescencia. No sé lo que significa ser rebelde ni faltar el respeto. Generalmente hice las cosas que quería hacer.

Hace un año, con Felipe Melo, Rodrigo Rocco y otros ex presidentes de la Fech fundaron el Movimiento Nueva Izquierda, que él define como "un proyecto transformador con acento en el futuro". Obviamente, es opositor a la Concertación.

­Ministra, si usted tuviera 23 años ¿estaría en la Concertación o en la Nueva Izquierda?

­Difícil pregunta. Seguramente me habría encontrado con mis hijos. Estaría con ellos. El movimiento al que pertenecen, la Nueva Izquierda, tiene un atractivo: es juvenil, no tiene compromisos fuertes con el pasado. Es progresista, hay generosidad, es un grupo que manifiesta unidad. Así es que si hubiera tenido un líder como Nicolás, lo hubiera seguido a él.

­¿No le hubiera gustado encantar a Nicolás con el sueño de la Concertación? ¿no la frustra no haberlo logrado?

­No me gustaría plantearlo así. A mí me gusta que la Concertación reciba un punto de vista crítico de jóvenes que en el fondo tienen sueños parecidos a los de uno. Entonces, dicho de otra manera, no me gusta la idea que todos los jóvenes piensen igual que uno. Esas críticas desde afuera son necesarias para mejorar.

¡No votaría por su mamá!

Cuando la Presidenta Bachelet le comunicó a Paulina Veloso ­ abogada integrante de la Corte de Apelaciones y recién nominada por el ex Presidente Lagos en el Consejo de Defensa del Estado­ que la nombraba ministra, ella no lo conversó con sus hijos porque guardó la reserva que le pidió la Presidenta.

Nicolás, en cambio, sí consultó su propio futuro en la Fech con los dirigentes y amigos de la Izquierda Amplia: "Encontraron que no era problema y tomé la decisión de seguir al frente de la Fech. Yo ahí representaba, no mis ideas ni mis intereses, sino la posición política general del grupo que yo comparto".

Confiesa que su decisión habría sido distinta si a su mamá la hubieran designado ministro de Educación o ministro del Interior "que habría sido para mí la segunda posición más incómoda", remarca Nicolás

Paulina reconoce que cuando la nombraron no se le pasó por la mente que iban a producirse las movilizaciones contra el gobierno en las que su hijo, desde la Fech, iba a jugar un rol preponderante. "Nunca pensé que eso iba a ser complejo para mi rol de ministro"

­Pero lo fue.

­Bueno, si yo hubiera sido ministro de Educación seguramente. En ese caso o yo no habría sido ministro de Educación o Nicolás habría renunciado, pero no habríamos estado en esa posición.

Ella dice estar tan orgullosa de que Nicolás haya presidido la Federación. Cuando él fue candidato, ella pudo votar, en su calidad de alumna de doctorado en Derecho. Y aunque se presentó una lista de la Concertación, Paulina votó por la Nueva Izquierda. "No sólo eso, además conseguí que unas amistades fueran a votar por Nicolás".

­Si tu mamá fuera candidata a algún cargo de representación popular, ¿votarías por ella si su oponente fuera alguien de la Nueva Izquierda?

­Votaría igual como siempre he votado: por la Nueva Izquierda. Siempre he defendido que el voto debe ser político. Incluso a los amigos míos que decían que iban a votar por mí porque eran mis amigos, les aceptaba, pero les decía que no opinaba de la misma forma.

A la ministra la han criticado algunos parlamentarios y políticos, calificándola de inflexible y de que le cuesta escuchar. Nicolás asegura que en términos personales no es así y en términos políticos no lo sabe, porque nunca ha estado en esa situación con ella. Y agrega que lo que más admira de su madre es que actúe en consecuencia con sus ideas políticas.

Paulina aclara que mientras ella y Nicolás estuvieron en roles contrapuestos, muchos imaginaban que en la familia había disturbios. Y, dice ella, fue al contrario, "siempre tenemos una cantidad de manifestaciones de cariño. Eso es como lo central. Por consiguiente, cuando a veces tenemos discusiones un poco fuertes, finalmente, por lo menos yo, siempre atempero cualquier diferencia. Porque quiero que quede claro el cariño por sobre la diferencia".



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La ministra y su hijo, posando en los balcones de La Moneda.
La ministra y su hijo, posando en los balcones de La Moneda. "Cuando a veces tenemos discusiones un poco fuertes, finalmente, siempre atempero cualquier diferencia. Porque quiero que quede claro el cariño por sobre la diferencia".
Foto:Héctor Aravena


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