EDITORIAL

Miércoles 30 de Enero de 2008

El caso Krassnoff


Señor Director:

El brigadier del Ejército de Chile Miguel Krassnoff está preso en una cárcel de nuestro país, y la suma de sus condenas sobrepasa los cien años de prisión.

¿Qué puede haber realizado este oficial para recibir un castigo tan severo, a pesar de su brillante hoja de servicios que incluye la medalla al valor, distinción que sólo se otorga en casos excepcionales?

Todo esto tiene una sola explicación.

En 1975, encargado por sus superiores de investigar las actividades del MIR, logra descubrir, en una casa en la zona sur de Santiago, a los máximos dirigentes de esta organización terrorista. Al llegar a dicho domicilio es recibido por una infernal balacera desde el interior de dicha vivienda. Krassnoff responde al fuego enemigo y solicita apoyo.

Resultado de este operativo: Miguel Enríquez, el más alto dirigente del MIR, muere en este combate. La izquierda chilena desde ese día señala al entonces teniente Miguel Krassnoff como un enemigo que deben perseguir.

Se agrava su situación con la izquierda cuando ésta toma conocimiento de la vida de sus familiares más directos. Su padre y su abuelo fueron los máximos jefes de los Cosacos del Don, guerreros que lucharon por décadas en contra del régimen comunista soviético. A fines de la Segunda Guerra Mundial, los jerarcas rusos los condenan a muerte y los colgaron en la Plaza Roja de Moscú.

En Chile, luego del caso Miguel Enríquez, la izquierda inicia una seguidilla de querellas en contra del oficial Krassnoff, las que en su gran mayoría se traducen en condenas que suman al día de hoy 138 años de presidio.

Luego del fracaso mundial del proceso totalitario comunista, parece obvio que sus seguidores se ensañen con los que fueron y son sus claros detractores. Es lo único que les queda por hacer. Lo que no parece muy lógico es que magistrados de las cortes chilenas se hagan parte de estas demandas y condenen, sin pruebas concretas, a distinguidos oficiales de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden.

La historiadora Gisela Silva Encina ha publicado recientemente el libro "Miguel Krassnoff, prisionero por servir a Chile". En él describe , entre otras materias, lo que ha ocurrido con los procesos en contra de este oficial.

En un caso está condenado por tener secuestrado a un ciudadano chileno. El Registro Civil tiene otra opinión, ya que ha emitido un certificado que dice que esa persona falleció. En otro "secuestro" existe un certificado de la Cancillería que demuestra que esa persona se asiló en México.

El libro sobre el brigadier Krassnoff no ha sido comentado por la izquierda, a pesar de que ya está en circulación una segunda edición y ha despertado el interés de organizaciones rusas libertarias, que recientemente rehabilitaron al abuelo de nuestro oficial inaugurando un imponente monumento en su tierra natal.

Han solicitado una versión en ruso y en inglés para difundirlo mundialmente, proceso que ya se ha iniciado.

Me pregunto cómo puede ocurrir un hecho como éste en nuestra patria. ¿Cómo es posible que la gente que tiene responsabilidades en los poderes del Estado "mire para el lado" y con ello permite que esto siga ocurriendo.

¿Hasta cuándo va a durar esto?

Nadie ha pensado que también a los civiles, de cualquier corriente de pensamiento, se les puede aplicar esta forma de "justicia". ¿No será el momento de poner fin a este abuso?

ALFONSO MÁRQUEZ DE LA PLATA Y.
Ex Ministro de Estado


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