REVISTA DEL DOMINGO

Domingo 31 de Diciembre de 2006

Carretera Austral
Modelo para armar

Aquí, diez de los mejores panoramas que puedes disfrutar si tienes la bendita idea de enfilar por el tramo de la Carretera Austral que va de Coyhaique a Caleta Tortel.
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Texto: Mauricio Alarcón C., desde la Carretera Austral. Fotos: Álex Moreno.

(1) KAYAKEAR. A Bahía Acantilado puedes llegar por tierra bien desde Puerto Aysén, pero claramente es mejor hacerlo en barco, saliendo desde el muelle de Aguas Muertas. Más bonito. De hecho, ves cómo el paisaje se abre, y tu barco se convierte en una cosita insignificante entre tanto cerro forrado de selva. Además, así empiezas a acostumbrarte a las formas en que se pasa el tiempo en la Carretera Austral, donde todo es más lento, más difícil y, seguro por eso mismo, se disfruta mejor.

El punto es que llegas en barco a Acantilado, junto a los guías de Atex Patagonia, cambias de transporte y empiezas a remar. Y te vas bordeando las verdes laderas, sin más ruido que tu respiración y las palas abriendo el agua.

Desde luego, toda esta región es perfecta para kayakear. ¿Por qué aquí en especial?, podrías preguntarte. Entonces miras alrededor y, claro, ahí está la respuesta. Alcanzas el ventisquero (el rutero total toma seis horas, por 70 dólares, o se puede hacer en dos días, por 90; www.atexpatagonia.com), te quedas un rato flotando a la deriva, y emprendes el regreso. Con ganas de mirar tu cámara con tranquilidad.

(2) CORRER A SAN RAFAEL.

El glaciar San Rafael ya no es el de antes, pero a los pasajeros del catamarán los deja con la boca abierta igual.

Mientras vas desde Puerto Chacabuco a bordo de la veloz nave de Catamaranes del Sur (www.catamaranesdelsur.cl), ves imágenes viejas del glaciar más famoso de Chile. De los años en que los hielos cubrían casi la mitad de la laguna a la que ahora apenas se asoman.

El catamarán avanza con rapidez. De hecho, esta embarcación achatada, de doble cubierta y ventanales panorámicos, hace en un día el circuito que usualmente tomaba varios. Y aún así, sobra tiempo para comer, ver algún video, asomarse a la cubierta hasta que el oleaje o el viento o ambos te convencen de volver, y cuando ya se te empiezan a acabar las ideas, anuncian la llegada al gran valle azul. El San Rafael está al alcance de los zodiacs.

Miras, sonríes, haces click y vuelves al barco. Un poco más silencioso. Un poco más contento. Y algo congelado, así que viene bien el viejo ritual del vaso de whisky con un pedazo de hielo del mismo glaciar. Mientras el pequeño iceberg se mantiene a flote en el pequeño lago amarillo de tu vaso, emprendes el regreso.

(3) PARAR EN CERRO CASTILLO.

En la carretera que pasa por Villa Cerro Castillo, hay una vieja micro anclada al suelo. Adentro, pequeñas mesas, una cocina y una amable pareja se encarga de saciar el hambre de los viajeros a punta de sándwiches clásicos. Pero lo mejor está fuera del menú. Más allá de las ventanas se asoma impresionante el Cerro Castillo, una fortaleza de piedra y hielo y nieve que algunos comparan con las Torres del Paine. Pues sí, este paisaje recuerda vagamente al otro y también está surcado de notables senderos de trekking. Si quieres, puedes probar. Hay rutas de varios días, incluso (Shehen Aike tiene varios ruteros, si prefieres ir guiado; www.aike.cl). Aunque desde aquí, cerveza en mano, igual es imperdible.

(4) CAMINAR EN EL GLACIAR.

Exploradores es uno de los brazos que se descuelga del Campo de Hielo Norte, un hito geográfico que pocos conocen y menos aún han visto con sus propios ojos.

No es sencillo alcanzar este sitio. Tampoco es imposible. De partida, necesitas un tipo que sepa del asunto, que en este caso se llama Francisco Croxatto, arquitecto, fotógrafo y montañista, que se instaló en el poblado de Puerto Tranquilo, junto al lago General Carrera (www.elpuesto.cl). De aquí sale el camino a la Bahía Exploradores, ruta aún inconclusa que permitiría quedar casi encima de la laguna Rafael. Pero nosotros paramos mucho antes. Junto a un estrecho sendero que remonta una dura pendiente, se interna entre bosques y llega a un mirador que muestra lo que viene: el descenso, una zona repleta de rocas y, al final, el mentado glaciar.

O sea, llegas agotado. Rendido. Como sea, pero todo se pasa cuando estás en el hielo y empiezas a jugar con los grampones, esas imprescindibles plataformas llenas de puntas metálicas que se amarran al zapato y permiten caminar seguro en el hielo. Así puedes remontar paredes inclinadas hasta lo imposible, y pararte frente a grietas y agujeros de profundidad difícil de precisar. Sin peligro. A menos que te pongas a tontear, claro. Pero no. De hecho, dan ganas de seguir caminando. De internarse en el Campo de Hielo. Aunque ésa sería otra historia.

(5) CABALGAR.

Desde el sector de la mina terminas de entender por qué la Hacienda Tres Lagos (www.haciendatreslagos.cl) se llama así. Las bonitas instalaciones de este hotel están rodeadas por los lagos General Carrera, Bertrand y Plomo.

Lo bueno de la Hacienda es su atención, las cálidas instalaciones y, sobre todo, las "cabañas" más alejadas: cuatro mini-departamentos por edificio, con grandes espacios, camas irresistibles y gran vista. Se come bien, y la variedad de actividades disponibles es amplia. Desde pesca a cabalgatas. Sencillas. Relajadas. Fáciles. Una muestra: en quince minutos remontando colinas suaves, dejas los caballos. Diez minutos más de caminata y encuentras la mina, con una panorámica impagable. Hay cabalgatas más largas. Pero es suficiente por hoy. Las cámaras, y sus dueños, requieren recargar energías.

(6) VER HUEMULES.

La Reserva Nacional Tamango (www.conaf.cl) es tan poco conocida que algunos mapas la pasan por alto. Curiosidad considerando que aquí, a minutos de Cochrane, está uno de los mejores sitios para ver huemules. Y además, es un sitio en verdad hermoso. En la reserva hay varias zonas de camping y, mejor aún, acogedoras cabañas (algunas bien alejadas, alcanzables sólo en bote y perfectas para "desaparecer" por un tiempo). Pero esto se trata de huemules.

No es fácil dar con ellos. Tímidos por naturaleza, la acción de grupos de perros vagos los mantienen aún más alerta. Es cosa de paciencia.

(7) PROBAR EL ASADO PATAGÓN.

Cochrane (www.cochranepatagonia.cl) es zona de paso. La escala para abastecerse y seguir sumergiéndose en el sur. Ahora, también es la última oportunidad para usar el celular. Por todo eso, Cochrane es una escala breve, que se estira justificadamente para probar el cordero al palo de Teresa Catalán, del restaurante Ñirrantal. Mejor aún si lo programas con tiempo, para montarlo en el quincho de Conaf, en los "límites" del pueblo. Y casi tanto o más recomendable que la carne, es contar con la presencia de los invitados de Teresa, para mezclar los cortes de carne y la experiencia de un patagón de fuste.

(8) VISITAR LA ISLA DE LOS MUERTOS.

Caleta Tortel (www.municipalidaddetortel.cl) es uno de los sitios más pintorescos de la Carretera, la Patagonia y, seguro, del país. Y era hasta hace no demasiado uno de los más aislados. De hecho, antes de la llegada de la Carretera Austral hasta las narices mismas de los tortelinos, la única manera de acceder al pueblo era navegando hasta hallar este poblado de casas encaramadas en los cerros y unidas por un mareador laberinto de varios kilómetros de fragante ciprés de las Guaitecas. Ahora, se llega sin más. En auto.

Tortel es para instalarse y caminar. Luego de algunas vueltas y extravíos, empiezas a habituarte a la red de pasarelas y la gente se vuelve familiar.

Tortel también es para hacer excursiones. Las más populares son, desde luego, en bote hacia los glaciares Montt y Steffen, y de camino para visitar y conocer la apasionante historia de la Isla de los Muertos. Son cuarenta minutos de navegación para dar con el sendero forrado de madera que conduce hasta el monumento nacional: un cementerio de 1906, que guarda un oscuro episodio de la historia patagónica. Las cruces indican el último paradero de un grupo de "hacheros" chilotes, contratados por la Sociedad Explotadora del Baker para faenar la riqueza de la zona: la madera. Las versiones hablan de enfermedad, de envenenamiento accidental, aunque la historia no oficial dice que ésta habría sido la solución que encontraron los patrones para ahorrarse el pago de sueldos, luego de un mal período en los negocios. Y bueno, el lugar emociona.

(9) PESCAR.

Lo vemos en directo. No llevamos ni diez minutos, y el guía ya pescó su cuarta trucha. Los alrededores de Coihaique son, junto a Tierra del Fuego, de lo mejor para probar suerte con la caña, y los alrededores de la ciudad están llenos de sitios donde comprobarlo. Es cosa de asesorarse bien. En este caso, la demostración en la zona del río Simpson corre de cuenta de Claudio y Gastón Urrejola, de Rumbo Patagón (www.rumbopatagon.com). Y hay sitios como la sofisticada Estancia del Zorro (www.estanciadelzorro.com), reconocida por algunas de las revistas de pesca más prestigiadas del mundo. Está a 40 kilómetros de Coihaique, en la frontera con Argentina, y con acceso a los ríos Pedregoso, Coihaique y el Zorro.

(10) DESCONECTARSE.

En Patagonia sientes que estás en el último territorio salvaje del mundo. Y puedes pasar frío, quedar mojado hasta el alma o resecarte la piel cuando el sol se ensaña, y disfrutarlo. Porque de eso se trata: de sentir la naturaleza. Claro que al final del día, quieres una cama mullida, buena comida y unos leños en la chimenea. La recompensa justa. Como en el silencioso y confortable Mincho's Lodge, de Coihaique, o en el acogedor y luminoso El Puesto de Río Tranquilo (ver Datos prácticos). Y especialmente, como en las cabañas de Terra Luna, instaladas en Puerto Guadal, encima del Lago General Carrera.

El lugar es la base de operaciones para montañistas, aventureros y viajeros en general que quieren expediciones en serio al Campo de Hielo o al legendario Monte San Valentín (a cargo del dueño, Phillipe Reuter, con varias montañas de proporciones - incluyendo el Everest- en el cuerpo), y otros paseos más relajados. Pero también es un tranquilo lugar donde se come bien, se conversa harto, de pronto hay fiestas, o puedes esperar la noche sumergido en las calientes aguas del hot tub, un jacuzzi al aire libre. O puedes dejarte impresionar por la panorámica de las montañas nevadas, más allá del lago y que se ven incluso ahora, que es de noche y la luna lo llena todo. Imperdible.

Datos prácticos

Llegar

A Balmaceda vuela Lan, desde 89.900 pesos, más impuestos.

Dormir

Mincho's Lodge, formidable refugio en las afueras de Coihaique. Desde 65 mil pesos. www.minchoslodge.com

Loberías del Sur, moderno y amplio en Puerto Chacabuco. Desde 300 dólares. www.catamaranesdelsur.cl

El Puesto, hostal design en Río Tranquilo. Desde 45 mil pesos. www.elpuesto.cl

Más información

www.patagoniachile.cl

www.sernatur.cl


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Foto:Álex Moreno


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