NACIONAL

Sábado 18 de Febrero de 2006

El balance del ministro del Interior al término del sexenio de Lagos:
Lo reconozco hidalgamente, la derecha hizo oposición constructiva

A 21 días de dejar el cargo, Francisco Vidal evalúa la gestión del gobierno y anticipa retos políticos que enfrentará Bachelet.

CLAUDIO SALINAS

El ministro de Interior es un autocomplaciente inveterado y eso se refleja en su balance al término del sexenio del Presidente Ricardo Lagos.

-¿Qué balance hace a pocos días de dejar su cartera?

"En general, Chile, a marzo del 2006, es mucho mejor que el Chile del 2000, e infinitamente mejor que el del 90. La marca que se ha consolidado para la ciudadanía es que la Concertación en su esencia es solidez institucional y paz social, crecimiento económico y políticas de cohesión social. En lo político, el balance es promisorio. El Presidente Lagos le traspasará la banda a una mujer, militante de la Concertación y ministra de su gabinete, lo que es el símbolo máximo del éxito político de la coalición en una democracia. Además, la Concertación en la última parlamentaria logró mayoría absoluta, y a nivel del poder local sus alcaldes conducen dos tercios de los municipios de Chile".

-¿Todo ello es sólo mérito de Lagos, de la Concertación, o le daría algún crédito a la labor de la oposición?

"Yo lo ordenaría. Creo que hemos tenido un Presidente excepcional, y lo prueba el hecho de que termine con 75% de adhesión, según la última encuesta Mori. Ha sido el conductor fundamental. Pero ésta es también una tarea colectiva, que tiene que ver con los pequeños aportes de cada uno de nosotros en los sucesivos gabinetes, con la estructura de gobierno en el territorio, la Concertación, sus partidos, directivas y parlamentarios. Creo también, mirado como país, si uno analiza las leyes, que Chile es mejor no sólo por una conducción sino que también con una colaboración de la oposición, no obstante que este aspecto sea parte hoy de su autocrítica".

-Sí, y eso la ha llevado a anunciar que en el próximo período endurecerá su postura.

"Ellos tienen un debate legítimo entre los que sostienen que una oposición constructiva no le conviene para ser alternativa. Es un dilema de fondo, porque una oposición constructiva permite que el país avance, mientras que una oposición obstaculizadora, obstruccionista podría consolidar su núcleo duro de votación, pero no es garantía para el chileno común y corriente, que quiere que el gobierno, los parlamentarios y políticos le resuelvan los problemas. La derecha puede equivocarse, porque si la lógica es que siendo oposición dura, sin llegar necesariamente a negar la sal y el agua, porque la experiencia histórica no es muy buena, creo que incluso puede ser contraproducente para sus propias aspiraciones electorales. Estoy convencido, por mis seis años de experiencia en el Gobierno, que lo que la ciudadanía premia es el entendimiento y no el enfrentamiento".

-Pero la oposición reclama que el Gobierno no reconoce su aporte, sobre todo en la aprobación de sus proyectos.

"Yo tengo un matiz con eso. Mi experiencia concreta: saqué 19 leyes en mi gestión en la Subdere y en la inmensa mayoría de ellas era imprescindible el acuerdo. Cuando no había acuerdo, hubo un esfuerzo por persuadir a parte de la oposición, como ocurrió con RN en el cambio de sistema para la elección separada de alcaldes. En lo sustantivo, al país le va mejor en la medida en que haya disposición al acuerdo. Con el AUGE se ingresó un proyecto de determinada manera y salió de otra, porque a nosotros nos importaba garantizarles atención de salud a más chilenos en lugar de no tener AUGE y haber muerto con las botas puestas".

-La UDI se arrepiente de haber "salvado a Lagos" de la crisis política abierta por el caso MOP-Gate.

"Están equivocados. Un 'salvataje' al Gobierno y al Presidente está fuera de la realidad. Lo que hubo fue un acuerdo nacional al que concurrieron todos los partidos para hacer una gran reforma del Estado, que permitió enfrentar problemas como, por ejemplo, la relación entre el dinero y la política. Los temas MOP-Gate y sus derivados siguen el curso judicial, así que la derecha confunde los planos. En esto me quedo con las palabras de Longueira, que cuando ha sido criticado por esto ha dicho que siempre tiene que estar el interés del país por sobre la ventaja electoral. En definitiva, en la mirada larga de los seis años, creo que la derecha hizo una oposición constructiva. Lo reconozco hidalgamente".

-¿Qué tareas deja pendientes en su ministerio?

"Éste es una especie de puente, y está entre las primeras medidas del programa de la Presidenta Bachelet, que además conversé con el ministro nominado (Andrés) Zaldívar, y que es sacar la creación del Ministerio de Seguridad Pública. Porque mi opinión es que el Ministerio del Interior debe tener un sentido más de articulación política del gabinete y dejar el tema de la seguridad y la coordinación con Carabineros, Investigaciones, el Conace, la ANI, en fin, al nuevo ministerio. En lo político, queda pendiente el cambio del sistema binominal. Yo estoy convencido de que en la próxima elección parlamentaria vamos a tener un sistema distinto al que tuvimos la última vez, porque la derecha empezó a vivir en carne propia los riesgos del binominal. Ojalá que ello vaya acompañado con la inscripción automática, el voto voluntario y el voto de los chilenos en el exterior".

-¿Cómo prevé la relación entre los partidos y La Moneda en el período de Bachelet?

"Yo no voy a dar consejos ni sugerencias al próximo gobierno, porque no me corresponde. Dicho eso, a partir de mi experiencia y dadas las mayorías estrechas que tuvimos en el Parlamento -que no se subsanan con las mayorías explícitas, hoy día en ambas cámaras, porque hay proyectos que requieren quórum calificado-, hay que mantener buenas relaciones con las directivas y las bancadas de los partidos, tanto de gobierno como de la oposición, con la mejor buena voluntad y disposición al diálogo. Tengo la convicción de que el equipo político que asume el 11 de marzo, por sus capacidades y trayectoria, tiene un enorme capital para ello".

-Su nombre circuló en la prensa para nuevos cargos en el gobierno de Bachelet.

"Aparecí en 23 listas de ministeriables en la prensa, lo que es una doble falta de respeto: a la Presidenta y a mí mismo, porque nadie me preguntó".

Rol de los partidos

El ministro Francisco Vidal se muestra crítico de la reacción que tuvo su propio partido, el PPD, al cuestionar en la primera hora la conformación de su gabinete que hizo la Presidenta electa Michelle Bachelet.

"Hay un enorme desafío a que los partidos políticos recuperen y aumenten su credibilidad y prestigio. La democracia no puede funcionar sin partidos políticos. Me preocupa y me duele que los partidos estén en el último escalón de la apreciación ciudadana. El suprapartidismo ha sido una muy buena política de los tres gobiernos de la Concertación y del que se inicia, cuya clave es depositar en el liderazgo presidencial la confianza política para la estructuración de los equipos. Además eso es valorado por la ciudadanía, de todos los sectores. El quiebre se produce cuando esa conducta explícita se resquebraja y los partidos se quejan por la conformación del gabinete (...)Yo la política la entiendo como una tarea colectiva donde hay que estar disponible para que el colectivo determine donde uno sirve más. No es un negocio, emprendimiento personal ni para aumentar el patrimonio".

"Es el momento de la unidad en el PPD"

-¿Sus planes a partir del 12 de marzo son postularse a la presidencia del PPD?

"El sábado 11 cumpliré trareas de Estado acompañando al Presidente al Congreso y el lunes 13 me pondré a disposición de mi partido, lo que me perece natural porque yo he sido militante desde 1987 y con orgullo he ocupado literalmente todos los cargos que existen en el PPD: militante, presidente del comunal Las Condes, presidente del frente de profesionales, miembro de la directiva nacional, de la comisión política y vicopresidente".

-El pináculo natural de ello es ahora la presidencia

"No, no necesariamente, porque eso tiene que ver con cual es la tarea colectiva que el PPD está dispuesto a emprender a partir de este próximo periodo. Sí le adelanto que veo bien al PPD desde el punto de vista electoral, parlamentario y municipal, tiene una diversidad interesante y creo que hoy no hay ninguna diferencia sustantiva en su interior, más allá de estilos de liderazgo. Creo que es el momento para la unidad y los grandes acuerdos en el partido".

-¿Eso significa que no está dispuesto a competir?

"Las competencias en los partidos son legítimas si hay diferencias de contenidos; no si unos son de un lote tal o cual".



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