ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Sábado 1 de Abril de 2006

En qué está Modesto Collados, empresario y cuatro veces ministro

Cuenta que ha construido alrededor de un millón de metros cuadrados. A sus 89 años es director del BCI, piensa escribir un libro y acaba de recibir un reconocimiento del Colegio de Ingenieros.

DANIELLA ZUNINO

La clásica frase "los ingenieros son cuadrados" es lo más alejado de la realidad en el caso de Modesto Collados, quien acaba de recibir el Premio Infraestructura 2005 del Colegio de Ingenieros. Y como no, si este profesional ha sido empresario, ministro en cuatro oportunidades -de Vivienda, Obras Públicas y Economía-, dirigente empresarial de la Cámara Chilena de la Construcción, del Colegio de Ingenieros y del Instituto de Ingenieros, profesor, y además ha escrito varios libros, sobre temas tan variados como Rusia o la cultura occidental.

La infraestructura, la filosofía y la literatura surgen espontáneamente cuando se conversa con él. Y es que no se remite sólo a hablar de lo "concreto", sino también se va a lo más teórico y puede pasar fácilmente a hablar sobre Tomás Moro o Montesquieu: "Me interesan más las cosas generales, de la literatura, filosofía y la política, pero la gran política, para mí el problema de Maquiavelo es el importante, no el problema de quien va a ser el próximo presidente".

A sus 89 años, Modesto Collados (casado, seis hijos, 19 nietos, y también varios bisnietos) es director del BCI y tiene muchas ganas de escribir otro libro. Esta vez sobre la alternancia del pensar, un tema relacionado con el estudio de las matemáticas.

En su casa de la calle Macul, que él mismo construyó, y donde vive desde 1958, quien fuera el primer ministro de la Vivienda del país y secretario de Estado de Eduardo Frei Montalva y Augusto Pinochet, recuerda un estudio que realizó en 1978 titulado "Infraestructura y desarrollo económico", con lo que explica se inició la trayectoria del estudio de la infraestructura. "No hay estudios anteriores sobre infraestructura", dice.

Del total de su vida profesional, el 80% correspondió al sector privado y sólo el 20% al público. "Creo que son alrededor de 52 años como empresario y debo haber construido como un millón de metros cuadrados, principalmente en vivienda", afirma.

-¿Le interesaba más el sector privado?

"Me interesaba más el sector privado. Cuando estudié siempre miraba el sector privado, pero yo egresé el año 39 y era ilusorio poner una empresa, no tenía capital, entonces había que emplearse y ahí se aprende también. Cuando nació mi tercera hija me independicé. Empecé a hacer casas, venderlas, hacer pequeñas propuestas. Y comencé a trabajar en el sector privado donde me sentía muy bien, muy activo y me metí mucho en la parte gremial. Fui tres veces presidente de la Cámara de la Construcción y luego en el Colegio de Ingenieros y en el Instituto de Ingenieros. En éste junto con Sergio Jiménez por los años 70 hicimos el primer estudio que se hizo de concesiones, que el Instituto presentó al gobierno y lo metieron en un cajón...no estaban maduras las cosas para eso".

-Siempre se dice que el nivel de infraestructura de Chile es bueno. ¿Cómo lo ve usted que es un experto en el tema?

"Tiene un aspecto positivo y negativo. Ahí me voy al tema de qué es lo contrario de la infraestructura, y llegué a la conclusión de que vivimos en un mundo de ideas y de ideologías y como caso extremo de éstas las utopías. Se es muy injusto con los utopistas, porque fíjese que los grandes utopistas, como Tomás Moro y Montesquieu lo primero que hacen es estudiar cómo están las cosas en la realidad, o sea, ambos son muy realistas. Hay un tema de la antítesis de la utopía y la infraestructura, porque ésta es una respuesta que damos a la utopía que plantea el utopista. Estamos llenos de una serie de utopías que todos queremos llevar a cabo, y les llaman ideologías e incluso se crean partidos políticos alrededor de las ideas y cuando quieren llevarlas a cabo se encuentran con que falta infraestructura".

"Faltan dos infraestructuras: la material y moral. Y la segunda mucho más que la primera, porque hacen una excelente autopista, pero los conductores no la respetan y hay defectos que si usted va al fondo, son todos morales. En la Edad Media hicieron las maravillosas catedrales que son infraestructura material, pero ahí se llevaba la vida espiritual. O sea, ahí estaban las cosas a la par. Nosotros hemos descuidado la segunda".

-En el caso de las concesiones usted decía que era el tema moral, ¿a qué se refiere?

"La de nosotros como ciudadanos, ahí fallamos mucho, la manera cómo conducimos y usamos las carreteras. Esto de que apedreen a los autos. La sociedad no está moralmente a la altura de lo que se ha hecho materialmente, que es una cosa muy buena".

-Si tuviera recursos ilimitados, ¿qué obra pública haría?

"Cualquier cosa que haría la pondría al lado con la moral o espiritual. Un ejemplo, es el Teatro Municipal. Tenemos la tendencia de que la infraestructura es sólo la material y dicen 'hay que hacer un teatro', pero ¿hacer un teatro será lo más importante? No será que hay que apostar por la cultura de la gente para que le guste la música buena".

-¿Cómo ve ahora las épocas en las que usted estuvo de ministro?

"Cuando fui ministro en el período de Frei Montalva el país era la mitad en población y la tercera parte en producto, o sea, era mucho más chico. A mí me tocaron todos los terremotos cuando era ministro. Me tocó el año 65 cuando no había ni comunicaciones. En el gobierno no sabíamos dónde era. Con el ministro de Defensa tiramos al cara o sello si íbamos a Llay Llay o a San Fernando".

"Fui parte del primer gabinete de Frei, los primeros dos años, fui el ministro sorpresa según dijo la prensa, porque no pertenecía al cuoteo, no integraba ningún partido".

-¿Cómo recuerda su segunda época como ministro?

"Entré a Vivienda y fue poco tiempo porque después pasé a Economía. Me tocó otro terremoto, el del 85".

"El Presidente me dijo: 'quiero que sea ministro de Hacienda', yo le dije no, porque no soy especialista en eso, pero sí lo soy en economía, que la entiendo como la relación del Estado con los privados. Y cuando decía esto yo estaba pensando que conocía a todos los representantes de las entidades económicas, era amigo de Manuel Valdés, de Ernesto Ayala. Si me dice cuál de los cuatro ministerio que he tenido es el mejor, diría que es Obras Públicas por lejos, y Lagos lo sabe perfectamente. Es el mejor ministerio, usted se luce, las cosas que hace las inaugura, está súper bonito el camino o el hospital y si viene algún reclamo van a venir cuatro años más tarde y va a ser otro el ministro (se ríe)".

"Si me dice cuál de los cuatro ministerios que he tenido es el mejor, diría que es Obras Públicas por lejos, y Lagos lo sabe perfectamente".


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Hay dos: material y moral, ahí dice que fallamos.
Hay dos: material y moral, ahí dice que fallamos.
Foto:CATALINA AVARIA


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