VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 13 de Abril de 2002

Entrevista con lorena molina
no trabajo para agradar a los demás

Cerca de 15 esculturas flotantes presentará la artista Lorena Molina a partir del 16 de abril en el Centro de Extensión de la Universidad Católica. Su trabajo responde a una exhaustiva investigación sobre resina.
Texto, Soledad Salgado S. Fotografías, Carla Pinilla y José Miguel Pérez

En pleno corazón de La Granja se ubica el taller de Lorena Molina (33). Para la artista, más que un lugar de trabajo, es su escondite, un espacio donde se aisla del resto para dar vida a sus esculturas, en medio de herramientas y algunos gatos, hasta ahora únicos testigos de su obra. El taller también fue refugio de su padre, constructor, quien indirectamente le transmitió el gusto por los fierros y tuercas, y de quien aprendió la prolijidad que intenta manifestar en su trabajo.

Estudió en el Grange y luego Arte en la Universidad Católica, siguiendo una vocación que la perseguía desde niña, "era muy buena para el dibujo, realmente no tenía otra cosa que hacer, y siento que no me equivoqué", comenta la artista, a pesar de que ha pasado por etapas bien críticas, "hasta no tener más de $300 para la micro, pero todo esfuerzo tiene su recompensa", agrega.

Está a punto de presentar su primera exposición individual en el Centro de Extensión de la Universidad Católica, en la que mostrará 15 esculturas hechas en resina, material que la ha seducido por completo y que la ha tenido enclaustrada en este taller que algo tiene de mágico.

¿Qué has vivido en tu taller?

"Paso la mayor parte del tiempo aquí, a veces me siento como autista, pero es que me encantan las herramientas, incluso prefiero ir al Homecenter que a un mall. Lejos. Además, en la esquina hay una ferretería súper grande. En ocasiones me gusta que se demoren en atenderme para poder verlo todo. Luego me instalo acá y la concentración que logro es total".

Cuesta imaginar a Lorena trabajando con tanto ímpetu los materiales, soldando u ocupando la fuerza; su figura más bien menuda y sus manos limpias no ayudan. Pero sí lo hace la pasión con que habla de su profesión.

"Siempre fui tridimensional, el trabajo físico me atrae, el rodear la obra por todos sus lados... me gusta involucrar mi cuerpo y eso la escultura lo permite".

Trabajaste mucho tiempo en fierro ¿por qué cambiaste a resina?

"No sé si lo he cambiado, pero ahora estoy metida en esto. Quiero conocer todo sobre este material, lo he estado investigando. Tengo entendido que hay gente trabajando en resina, no mucha, pero no he salido a ver en qué están. Me gustaría que fuera más masivo, así uno también ve y aprende. El material no es barato, a lo mejor también es eso, yo tengo la suerte que la resina me la regala Epoxa".

¿Quizás no es un elemento muy comercial?

"Yo quiero vender lo que hago, es una buena forma de cerrar el ciclo y comenzar con algo nuevo. Aquí trabajé la liviandad, la transparencia y gravedad y me gustaría empezar con otra cosa. Mis piezas no son típicas ni utilitarias, pero me producen placer, y si alguien las quiere es porque realmente las va a disfrutar. Trato de no trabajar pensando en agradar a los demás, porque eso te lleva a realizar cosas que no están en tu cabeza. Mi opción es hacer lo que a mí me gusta, aunque no sea comercial".

Lo que presentará Lorena son básicamente móviles de gran tamaño, en las que mezcla resina con vidrio, engastes de plata y pigmentos fluorescentes.

¿Consideras juguetonas o lúdicas tus creaciones?

"Puede ser. Si tú lo ves así... bien. Eso me gusta, que la gente se quede pegada observando, es agradable que las formas muevan al espectador".

¿Cómo ves el campo para los nuevos escultores?

"Escuché que Toral decía que la nueva generación es mucho más movida que nosotros, pero yo no sé si es tan así. Mi impresión es que la gente que se dedica al arte y tiene más de 30 años es muy trabajadora y tan apasionada como yo. Creo sí que los jóvenes se han formado con más herramientas, yo me meto a Internet y veo que hay mucho donde aprender."

Vives estudiando.

"Aprendiendo y practicando. Ahora, estoy leyendo sobre física, partículas elementales más que nada. Es realmente alucinante".

Ese gran interés que Lorena Molina manifiesta en sus procesos de aprendizaje la llevó a concentrarse en sus esculturas, sin exponer durante dos años. Sí realizó algunas obras para campañas publicitarias y se mantuvo haciendo clases particulares de hockey. "Ahora tuve la suerte de que llegara un ángel ­porque eso es lo que es­, y me ayudara monetariamente a preparar esta exposición, creo que es una recompensa a mi dedicación. La magia siempre llega", concluye.


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"SOY UNA CONVENCIDA de que las personas que se dedican al arte son como hormiguitas. En esto se necesita mucha disciplina", afirma Lorena.
Foto:Carla Pinilla y José Miguel Pérez


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