REVISTA DE LIBROS

Sábado 11 de Noviembre de 2000


Viaje Mítico

por Jorge Eduardo Rivera C.

ESTE libro es una segunda edición de la obra que, con el título de Parménides, apareciera en Buenos Aires en 1985, publicada por la Editorial Charcas. La nueva edición, llevada a cabo con máxima pulcritud por la Editorial Universitaria de Santiago de Chile, está fechada en junio del año 2000. Aparte de la eliminación de algunos errores de menor cuantía, el libro se publica sin modificaciones, nos advierte el autor.

No es fácil ni habitual que una edición bilingüe, y máxime cuando el texto original está escrito en griego, sea de tan acabada perfección como ésta que ahora nos ofrece Alfonso Gómez-Lobo. No he podido detectar ninguna errata ni en el texto griego, ni en la traducción española, ni en los comentarios que, por lo demás, abundan en transcripciones igualmente impecables. Este libro es un modelo de lo que debiera hacerse, ojalá más frecuentemente, en nuestros países hispanohablantes.

El autor nos ofrece un texto griego corregido según la más actualizada crítica textual, de tal manera que el lector puede estar seguro de poseer lo mejor que hoy puede ofrecerle la erudición contemporánea. La traducción, realizada por el propio Gómez-Lobo, es asimismo altamente cuidadosa y perspicaz. Si yo le he objetado algún detalle, se trata de cosas menores, por lo demás corregibles.

Además de la correspondiente traducción, a cada uno de los 19 fragmentos siguen un comentario y unas notas acerca de la fuente de donde proviene el texto, a las que se añaden observaciones de gran valor filológico, en que se explican y justifican las diferentes opciones tomadas.

El comentario de Gómez-Lobo tiene algunas características que quisiéramos destacar aquí. Escogemos, como es natural, sólo unos pocos aspectos, ya que presentar en detalle la interpretación que se hace del Poema de Parménides no es posible en estas escuetas líneas.

En primer lugar, el autor adhiere, en lo que respecta al Proemio del poema, a la tesis de Burkert, según la cual el viaje allí descrito no se dirige hacia la luz, como habitualmente se lo ha entendido, sino más bien hacia la mansión subterránea de la Noche. Las razones que Gómez-Lobo da para esta interpretación son convincentes, y pienso que la cuestión queda definitivamente zanjada. El viaje mítico del joven Parménides se dirige a la oscuridad, pero para recibir en esa oscuridad una revelación de carácter mistérico que obviamente es una iluminación interior, es decir, algo así como la epópteia que tenía lugar en las religiones de misterios, a las que aluden varios de los términos empleados por Parménides en el Proemio.

Otro punto importante es la interpretación del fragmento 2, en el que la diosa - posiblemente la Noche- habla de las únicas vías que se abren para el pensar. De esas vías, la primera es que es y que no es posible que no sea. Alfonso Gómez-Lobo entiende esta frase en el sentido de que sólo es posible investigar allí donde el objeto de la investigación existe. Ahora bien, esta manera de entender el texto me parece a mí un tanto pobre. Obviamente que si no hay objeto, mal podría hacerse ninguna investigación... Creo, más bien, que Parménides habla de la vía que es el ser, y habría que entenderla en el sentido de que la primera vía es que es y que no es posible el no-ser. Si Parménides hubiera tenido a su disposición las comillas que nosotros usamos con tanta profusión, habría hablado de la vía del es y de la exclusión del no ser.

El fragmento 8 nos ofrecería, según Gómez-Lobo, una visión de lo que Parménides llama el ente, es decir, de una curiosa realidad que no tiene origen, ni es posible que deje de ser, que es inmóvil, unitaria, compacta, redonda y limitada, es decir, de algo que tendría que ser como es en razón de ciertos principios que Parménides aceptaría como inconcusos, pero que serían, en realidad, discutibles. Yo pienso que el eón que Parménides presenta no es una realidad determinada, sino el ser mismo, y que todos los signos o sémata con que se lo caracteriza sólo se aplican al ser y no a algún ente, y en este sentido son signos distintivos del ser en cuanto tal.

La segunda parte del Poema eliminaría del mundo real todo movimiento, toda multiplicidad, todo comenzar y todo término. Sería la negación total del mundo en que vivimos. Esta interpretación también me parece excesiva. Pienso que Parménides habla de los entes, a diferencia del ser, y que a estos entes no les niega realidad, sino que los contrapone al serear del ser (sit venia verbo), que es lo que ha presentado en el fragmento 8.

El libro de Gómez-Lobo es, en resumen, una obra bien argumentada frente a la cual, si se toma una posición diferente, habría también que argumentar en forma rigurosa. Dicho en otras palabras, un libro con el cual hay que contar. Seguramente es la mejor traducción e interpretación que poseemos del Poema de Parménides en nuestra lengua.

EL POEMA DE PARMENIDES

Texto griego, traducción y comentario Alfonso Gómez-Lobo. Editorial Universitaria, Santiago, 2000, 224 páginas.




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