ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Viernes 3 de Febrero de 2006

El ministro de Justicia, Luis Bates, y el autojuicio a su gestión

En el área más económica quedan algunas tareas por sacar, como la tercera ley de quiebras y la tipificación como delitos de los cobros fraudulentos de siniestros a las compañías de seguros.

Daniella Zunino

La implementación de la reforma procesal penal es el gran tema que aparece al momento de hablar del balance en materia de justicia durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos. Pero, aunque no lo parezca, esto tiene una relación con el desarrollo económico; al menos así lo cree el ministro de Justicia, Luis Bates.

"Todo este proceso de reformas profundas a la justicia en sus distintos sectores (penal, familiar, laboral) no habría sido posible con la sola voluntad política del gobierno; van mucho más allá de los cambios jurídicos propiamente tales o de los diseños legales; son reformas que tienen que ver con la estructura de la justicia; son reformas institucionales. Entonces ha habido la voluntad política de los tres últimos gobiernos para hacer esto, pero si no hubiera habido al mismo tiempo un desarrollo económico, que es el que ha tenido el país, no se habría podido disponer de los recursos que son realmente inéditos en la historia de Chile... nada de esto se habría podido hacer si no hubiera habido, en primer lugar, un manejo responsable de la economía; en segundo lugar, un crecimiento económico sostenido, si no hubiera un país con estabilidad política y con bajos niveles de corrupción. Entonces, si no hubiera habido estas características, no habría podido hacerse esta reforma. Fíjese que sólo en lo penal se invirtieron US$ 500 millones; son cifras importantes".

También Bates destaca que el "peso" económico de su cartera ha aumentado, ya que mientras "en el año 90 el 0,9% del presupuesto de la nación iba al sector justicia, en 2005 estamos pasando levemente el 2%. Eso es bastante importante, porque es una cifra que es muy decidora respecto de lo que se ha podido hacer. Yo veo una asociación entre el desarrollo económico y la modernización de la justicia muy importante, porque la mera voluntad política no basta".

-¿Qué balance hace de su gestión?

"Uno no es la persona más adecuada para hacer una autoevaluación, porque puede ser un poco subjetiva. Interiormente yo estoy muy contento de haber tenido la posibilidad de colaborar con el Presidente Lagos. Trabajar con él ha sido una experiencia notable y, como ministro de Justicia, me ha permitido terminar de conocer habiendo participado en todos los componentes de la justicia".

"He tenido una actividad profesional privada, he estado en el servicio público en tres grandes instituciones: en la Corporación de Asistencia Judicial, el Consejo de Defensa del Estado y el ministerio. Entonces en esta experiencia aprendí una enormidad, porque una cosa es lo que se mira desde fuera, del abogado litigante, el académico que opina, que critica y dice cosas, y otra muy distinta es vivir la experiencia desde adentro; ésa es una experiencia invaluable. Llegar a este cargo es como la culminación de todos estos componentes del sistema de justicia. Es una satisfacción interna de verdad. Segundo, el cargo es muy desgastador; de eso no tengo duda. Requiere una dedicación competa, de 12 a 14 horas diarias y fines de semana para estudiar, porque en la semana hay muy poco tiempo para estudiar. Es muy intenso, hay costos que asumir, pero también lo pensé cuando acepté el ofrecimiento, y como que lo asumí por anticipado. Además, tiene el costo de la visibilidad pública".

-Pero ¿cuál es el balance de este tiempo en el Ministerio?

"A mí me tocó el período de implementación de las reformas judiciales, que es una fase muy compleja, que tiene muchos componentes, una fase un tanto silenciosa, que requiere concurso de tiempo y claridad en lo que se está haciendo y componentes como la infraestructura. La verdad es que con las reformas judiciales la cara de la justicia ha cambiado en Chile; eso se lo puedo decir, porque uno recorre las regiones y es impresionante ver cómo cambió esta cara de la justicia a través de la infraestructura, de los edificios, de las fiscalías, de los juzgados, las cortes. Hay cortes hermosísimas; por ejemplo, la de Valdivia es transparente... Antes eso era impensable en los temas de justicia. Yo recuerdo haber tramitado aquí en Santiago un juzgado donde los ratones se comían los expedientes".

"También ha cambiado todo lo que tiene que ver con preparación de personal, se creó la Academia Judicial en 1995. Creo que el trabajo de la academia ha sido un apoyo fundamental en la preparación de los jueces".

"También está el asunto de la difusión. Ése es uno de los grandes temas que me han interesado, poder constatar en terreno la distancia que hay entre los sectores más modestos del país y los temas de derecho y de justicia. Eso creo que hay que seguir trabajándolo muy fuerte en lo que yo llamo la traducción de los temas técnicos jurídicos al lenguaje cotidiano de la gente. Hoy la justicia es un tema popular del cual hablan todos, algunos con conocimientos y otros sin conocimiento. Ése es un tema que me interesa y que me seguirá interesando, porque si el ciudadano no entiende, las grandes reformas finalmente van a tener limitaciones".

-¿Cuáles son las tareas que se deberían hacer en el futuro gobierno?

"Dentro de las cosas que faltan probablemente y a las que haya que abocarse en el próximo gobierno están la reforma procesal civil, la justicia militar, la justicia de policía local y el reforzamiento de la asistencia jurídica, especialmente de las corporaciones de asistencia judicial, que están tan cerca de la gente humilde y pobre".

"El otro gran tema que he impulsado como ministro, y que voy a seguir haciéndolo en cualquier actividad que depare el futuro, es la gran política que le hemos puesto la justicia de los acuerdos. Es decir, las soluciones de conflictos por vías pacíficas, amigables, conciliadoras".

"Hoy en Chile es un tema que se está empezando a introducir transversalmente, lo tenemos en la reforma procesal penal, en la ley de matrimonio civil, en la ley de los tribunales de familia. Además, lo tenemos en leyes económicas, como la ley de quiebras. La segunda ley de quiebras va en esta dirección de los acuerdos, en que se introduce una institución jurídica que se llama el facilitador, y que, en el fondo, es un mediador y que tiene por objetivo evitar que se produzca la quiebra hasta donde ello es posible, según las circunstancias y características de cada caso".

-En el caso de la ley de quiebra, ¿no cree que es una deuda que se hayan sacado sólo dos de los tres proyectos? Porque queda pendiente el tema penal.

"Aquí lo que se tuvo en vista es que esos proyectos había que sacarlos ley, y ahí focalizamos buena parte de los esfuerzos del Ministerio, y lo conseguimos. El logro de esas leyes ha sido algo positivo en cuanto a las empresas en crisis y el tema de los síndicos y respecto de la parte penal, la parte de los delitos de las leyes de quiebra, se insertó dentro de la reforma al Código Penal, que es un trabajo hecho como anteproyecto, que lo entregamos al Presidente de la República hace uno o dos meses".

-¿Qué tan importante cree usted que es la apertura del sistema penitenciario al sistema de concesiones?

"Permite que los recursos del Estado, que son siempre limitados, se puedan también focalizar y dirigir a necesidades sociales urgentes, y mediante este mecanismo se atraen capitales. De las 10 unidades que son las programadas a través de todo Chile, hemos inaugurado entre noviembre y diciembre tres: Rancagua, Alto Hospicio y La Serena".

"Los privados están obligados a proporcionar algunos servicios, de acuerdo a las obligaciones contractuales que han contraído, por ejemplo, en materia de educación, salud, laboral. Si eso lo hacen bien, porque eso está empezando, es una revolución en materia penitenciaria".

"Además, son polos de desarrollo económico para el sector donde se construyen estas cárceles. Por ejemplo, lo que vimos en Alto Hospicio es que pueblos cercanos a la cárcel tuvieron como consecuencia de ello mejores condiciones en agua potable y de infraestructura, pavimentación, como consecuencia de la construcción; incluso fuentes laborales -la cárcel de La Serena ha permitido contratar gente de las propias ciudades para el aseo".

-Entonces sería un cambio, porque normalmente nadie quiere tener una cárcel cerca de su casa.

"Nadie, es como la basura".

"Si los privados hacen bien su trabajo en la parte de los servicios que van a seguir explotando, como los que mencionaba: trabajo, educación, salud; incluso ya en Rancagua una empresa se constituyó al interior y les está pagando a los reclusos, y con imposiciones. Creo que eso es lo que permite realmente que la palabra reinserción, que se usa tanto, pueda transformarse en realidad".

-¿En qué está el tema de que se tipifiquen como delitos los cobros fraudulentos de siniestros a las compañías de seguros?

"Se ha estado trabajando en un grupo de trabajo de la división jurídica del Ministerio junto con los privados que elaboraron un proyecto en materia de seguros y la Superintendencia de Valores y Seguros. Ha habido visiones distintas sobre el tema, pero como tarea vamos a dejar el anteproyecto que apunta a modificar esos temas para que el próximo Congreso y gobierno, si lo toma, como esperamos que lo tome, lo lleve para un pronunciamiento legislativo".

"Creo que es una materia importante que también tiene que ver con la comisión de la reforma penal, porque tiene que ver con delitos que aunque sean especializados, tienen que estar dentro del contexto de la reforma penal".

Buscando la especialización

-¿Qué le parece el nombramiento de Isidro Solís como ministro de Justicia?

"Lo conocí en el ejercicio profesional y es una persona que ha pasado por distintos cargos de la administración, o sea, tiene que tener una visión de la administración pública por las propias experiencias que él ha tenido. Creo que eso es un aporte, un valor. Y me parece que en esto también son importantes los equipos de que se disponga para hacer una labor".

"Creo que en el Ministerio de Justicia hay tareas ya fijadas, sin perjuicio de lo que resuelva el ministro que recibe, como las que señalé: la justicia militar, la reforma a la justicia civil, etcétera. Me interesa mucho que salgan las leyes que tienen que ver con el Poder Judicial, la flexibilidad presupuestaria, el tema de los abogados integrantes, el tema de la regulación disciplinaria de los jueces; esas reformas tienen que ver con probidad judicial, con la eficiencia o eficacia judicial y con independencia judicial".

"Hoy, cada vez la sociedad lleva más conflictos a los tribunales. La política se ha judicializado bastante, la economía lleva conflictos a veces extremadamente complejos. Y en los proyectos que están en el Congreso se sugiere especialización de salas, no sólo en la Suprema, también en las Cortes de Apelaciones, y en ese sentido pueden entrar los temas económicos a través de la especialización de salas, porque los temas económicos a veces son extremadamente complejos".

IDENTIDAD

LUIS BATES

Abogado de la Universidad de Chile. Ministro de Justicia. Fue presidente del Consejo de Defensa del Estado y también del capítulo chileno de Transparencia Internacional.


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"En el año 90, el 0,9% del presupuesto de la nación iba al sector justicia, en 2005 estamos pasando levemente el 2%", afirma el ministro de Justicia, Luis Bates.
Foto:EL MERCURIO
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