REVISTA YA

Martes 20 de Abril de 2004

Ximena Lyon de Ravinet, candidata a concejala:
La comuna de Santiago está caótica...

Ximena Lyon de Ravinet, candidata a concejala.
Texto Ximena Urrejola B. Fotografías Carla Pinilla

Ximena Lyon tiene un escritorio en el segundo piso de su casa, desde el cual sólo se ven árboles. Árboles que hoy están rojos y amarillos, por la llegada del otoño. Es una vista apacible y relajante, en sintonía con lo que refleja su dueña hoy.

La mujer del activísimo ministro de la Vivienda Jaime Ravinet dice que está tranquila. Cuenta que los once años que acompañó a su marido en la Municipalidad de Santiago fueron "una experiencia fascinante, con muchos compromisos públicos"; en cambio su vida como señora de ministro es absolutamente opuesta, "a lo más lo acompaño a alguna reunión". Ahora está abocada a su propia causa: convertirse en concejala por Santiago en las próximas elecciones municipales.

Conoció a Jaime Ravinet cuando estaba recién separada de Raúl Aldunate, con quien estuvo sólo cuatro años casada. "En marzo del '72 tenía 23 años, estaba separada y con dos hijos muy chicos. Tuve que empezar a trabajar, porque la situación económica en esa época era sumamente mala". Entró como recepcionista a la agencia de publicidad donde trabajaba Jaime Celedón, quien era parte del comité de la campaña parlamentaria de Eduardo Frei Montalva. Por lo mismo, Jaime entraba y salía de la agencia. "Ahí empezaron los coqueteos; se enteró de que yo estaba separada, que tenía dos niños y empezamos a salir. Al año y medio nos casamos, en enero del '74. Con libreta, como digo yo, porque había anulado mi matrimonio anterior", cuenta.

- ¿Por qué crees que duró tan poco tu primer matrimonio?

- Éramos muy jóvenes. Me casé apenas salí de cuarto medio, pero fue un período muy duro porque en ese tiempo sufrí un accidente bastante serio. Me bajaba de la micro del colegio, en Pedro de Valdivia con Providencia, cuando un auto, que venía muy rápido, se pasó la luz roja y me atropelló. Me deshizo una pierna. En total fueron tres años entre yesos y operaciones. Salí de la maternidad por mi primer hijo y entré inmediatamente a traumatología, donde me hicieron un trasplante de hueso. Fueron seis meses de cama con mi guagua. Pero fue una operación bastante exitosa. Ya antes me habían hecho otras tres intervenciones sin ningún resultado. Con la última logré recuperarme.

- ¿Pudo este accidente haber afectado tu matrimonio?

- Podría ser, por supuesto, es un factor, porque estar con una persona mucho tiempo en cama es complicado.

- ¿Qué significó para ti? ¿Cómo lo ves ahora, con el paso del tiempo?

- Como una prueba de poder sobreponerme a mí misma y sobrellevar algo para lo cual nadie está preparado, menos cuando se tiene diecisiete años. A esa edad se quiere salir a fiestas, tener una vida, ir a la universidad, pasarlo bien, qué se yo. Y esto fue un guaracazo que me mandó a guardar, como digo yo. Pero de alguna manera saqué fuerzas y voluntad para salir adelante, aunque me costó mucho.

- ¿Qué los une con Jaime Ravinet? ¿En qué se parecen?

- Creo que con el paso de los años uno se va mimetizando un poco y vas formando como pareja un mundo propio, de cosas que compartes, de cosas que gustan. Y a pesar de que nos ha tocado una vida social bastante intensa, en términos de asistir a una serie de lugares, en nuestra vida de pareja somos bastante solitarios. Tenemos muy pocos amigos y nos gusta mucho estar juntos, solos.

- Tiene fama de polvorita.

- No es que tenga fama, es polvorita. Es una persona que explota fácilmente, que dice las cosas en el acto, pero una vez que se acabó la explosión queda muy tranquilo. Es su forma de desahogarse.

- ¿Eres crítica con tu marido?

- Soy su peor crítica, pero en privado. Muchas veces un punto de conflicto entre nosotros es lo negativa que puedo ser respecto de las cosas que hace. Pero yo creo que la persona que se tiene más cerca es quien debe decir la verdad. A otras personas quizá les cuesta, por temor, porque trabajan con él... Entonces yo me siento con la obligación de hacerlo.

- Y él, ¿qué te critica?

- Mi carácter. Es nuestro punto de roce. Me dice que tengo que ser más abierta y positiva, no reaccionar tan para adentro ni agresivamente.

- ¿Él te impulsó a que postularas al Concejo Municipal de Santiago o fue idea tuya?

- Una de mis carencias como persona era que siempre quise ser profesional. No había estudiado. Primero por el accidente, después por los niños chicos, después porque cuando me casé con Jaime partimos con un matrimonio-familia que había que echar para adelante, etcétera. Pero cuando me recibí de Ciencias Políticas surgió el "dónde aplico mis conocimientos". Ahí surgió, considerando que hay elecciones, la alternativa de postular como concejal. Y la idea tuvo bastante buena acogida en el partido. Además que yo trabajé once años ad honorem en la Municipalidad. Conviví y compartí mucho con la comunidad, y también me surgieron las ganas de involucrarme más.

- Al lado de un marido tan conocido, ¿sentiste en algún momento que querías brillar con luz propia?

- Ése es un tema que puede complicar un poco, porque tienes una persona al lado que ilumina muchísimo, y evidentemente que la idea de uno es no hacerle el contrapeso. A mí me encantaba acompañarlo porque es sumamente interesante y entretenido, y me gustaba participar. Pero de repente me sentí un poquitito dejada de lado: por ejemplo, después de las reuniones los periodistas se tiraban directamente a Jaime y yo literalmente tenía que hacerles el quite a las cámaras para que no me pasaran a llevar. Pero es lo lógico, él cumple una función pública, y nunca mi intención ha sido competirle, decirle yo quiero ser tu otra cara de la luz. No. Yo soy un complemento a sus tareas.

- ¿Te consideras ambiciosa? ¿Te interesa ser alcaldesa, por ejemplo?

- No, no soy ambiciosa. Y por el momento no me veo de alcaldesa. No creo tener la experiencia política - te lo digo derechamente- ni la dedicación de tiempo que requiere la alcaldía de Santiago.

- ¿Cuando seas concejala vas a meter harto ruido?

- Si tengo que defender alguna propuesta que considero importante evidentemente que sí, pero creo que en general la gente está aburrida de lo pirquinera, lo egoísta, lo mezquina y lo descalificatoria que está la política. De repente veo parlamentarios, senadores, dirigentes de distintos partidos políticos que tienen una muy buena relación personal, pero cuando están en la arena política se llegan a sacar los ojos, y cuando se prenden los focos es aún peor. Yo creo que eso tiene que cambiar.

- ¿Cómo lo está haciendo Martita Larraechea en el Concejo?

- Bien. Ella optó por ser una persona que hace bastantes denuncias y críticas a la gestión de Lavín.

- Por eso te pregunto, porque de afuera parece como si se dedicara sólo a eso.

- Yo no sé si es lo único que hace. No conozco su trabajo al interior del municipio. Sí me guío por lo que dicen los diarios, y ésa ha sido su gestión, ha sido su estilo. Yo creo que cada persona tiene una manera diferente de enfrentar los problemas. Y mi idea al presentarme al Concejo de Santiago no es para ser la crítica de Joaquín Lavín. Mi proyecto es mirando el futuro, del 2004 al 2008, aunque evidentemente hay ciertas situaciones que se han deteriorado en Santiago y que hay que revertir.

- ¿Quién será el próximo alcalde de Santiago?

- Esa es la pregunta del millón. Pero a mí me gusta Marcelo Trivelli.

- ¿Tu marido lo hizo mucho mejor que Joaquín Lavín?

- Sin ninguna duda. Es cosa de mirar cómo quedó Santiago el año 2000 y cómo está ahora, realmente caótico. Hay un desorden generalizado, según lo que me he informado, tanto a nivel de la administración municipal como del orden que tiene que existir en una ciudad. El centro de Santiago está sucio, lleno de vendedores ambulantes, los permisos municipales que Jaime había cortado ahora están proliferando de nuevo...

- ¿Cómo te explicas este desorden del que hablas?

- Lavín está buscando votos y no quiere enemistarse con nadie. Lo que él se propuso como alcalde de Santiago era hacer una gestión con miras a la elección presidencial de 2005, sin importarle desarrollar una política comunal coherente, de largo plazo, y que tuviera beneficios concretos, en términos de progreso de la ciudad, de invertir en capital humano, para que las propias personas puedan salir adelante por sus medios. Lavín se ha dedicado a hacer una política absolutamente asistencialista que, evidentemente, conquista votos. Pero para ordenar el tráfico, las micros, el comercio o cualquier actividad se tiene que aplicar una política dura, hay que ir en contra de intereses y mucha gente estará en contra de eso. Por eso Lavín no ha aplicado políticas duras hacia ningún sector. Él busca votos repartiendo sándwiches, haciendo playas, botones de pánico, pirotecnia.

- Y tu marido, ¿cuántas ganas tiene de ser Presidente?

- Yo creo que como toda persona que aspira a un cargo mayor. Te aseguro que a todos los obispos les encantaría llegar a ser Papa; a todos los capitanes les gustaría ser generales o comandante en jefe. Es una ambición natural, pero de ahí a que su objetivo en la vida, su obsesión sea ser Presidente de la República, no. De todas maneras, el tema presidencial, como lo ha dicho el Presidente Lagos, conversémoslo en mayo de 2005.

- ¿Qué opinas de Eduardo Frei?

- Hizo una buena gestión presidencial. Aparentemente tiene muchas ganas e intenciones de volver a postularse. Las encuestas todavía lo muestran bastante bajo y creo que ha tratado de aparecer con un new look, de una manera un poco más abierta. Es una opción presidencial, sin duda.

- ¿Y Soledad Alvear?

- Me gusta mucho. Creo que es una mujer muy eficiente, muy trabajadora, que ha hecho una brillante gestión. Lo haría bien como Presidenta.

- Tú hablas de que no hay que adelantarse en la campaña presidencial, ¿pero no crees que es injusto que ya muchos estén en campaña, como la misma Alvear, por ejemplo?

- Creo que es un error. La elección municipal es importante para la presidencial, porque da el parámetro de cuáles serán las grandes tendencias. Hay que concentrarse ahora justamente en darle importancia a esta elección, sin contaminarla con las elecciones futuras.

- Pero, insisto, ¿no te parece injusto?

- No deberían haberlo hecho y yo creo que el Presidente Lagos se ha molestado, y lo ha dicho públicamente, con aquellas personas que de alguna manera han intentado adelantar las campañas. Lo ha dicho por todos los medios.

quién es

Ximena Lyon (53) está casada hace 30 años con el actual ministro de Vivienda y ex alcalde de Santiago Jaime Ravinet. Tiene dos hijos de un primer matrimonio (Raúl, de 34 y Ximena, de 32), una hija con su actual marido (Macarena, de 27) y dos nietos. Estudió Bachillerato en la Universidad Andrés Bello, Ciencias Políticas en la Universidad Católica, y el año pasado terminó el magíster en esa misma casa de estudios. Espera salir elegida concejala por Santiago en las próximas elecciones municipales representando a la Democracia Cristiana. Para desempeñarse en el Concejo asegura que tiene cualidades: "Soy ejecutiva, muy trabajadora, terriblemente perseverante, cuando tengo una idea por delante me la juego por completo. Soy capaz de armar equipos, soy capaz de trabajar en grupo, de delegar muchas atribuciones, y yo creo que eso es esencial".


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Foto:Carla Pinilla


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