DEPORTES

Lunes 7 de Abril de 2003


El gran destape de lucero

Sebastián Walker y Camilo Padilla, con notables 41 puntos, sorprendieron a todos sobre sus potros en la Serie Campeones del 55º Nacional de Rodeo. Los jinetes de la Asociación Valdivia fueron escoltados por los favoritos Juan Carlos Loaiza y Eduardo Tamayo, que sumaron 40 unidades en Estimulada y Barricada.
Javier Piñeiro Dávila y Juan Pablo Salgado S.

Enviados especiales a Rancagua

Qué contraste.

Sebastián Walker Campos y Camilo Padilla Ríos tuvieron un estreno para el olvido en el 55º Campeonato Nacional de Rodeo. El viernes por la noche, en la Serie Potros, no pasaron del primer toro al cuajar una faena en blanco. Menos de 48 horas más tarde, los representantes de la Asociación Valdivia y el Corral Vista Volcán terminaron su viaje del cero al cielo adueñándose sorpresivamente del título con los 41 puntos sumados sobre los mismos Lucero y Destape.

Qué golpe.

Ninguno de los dos siquiera soñó con la corona. El Criadero Santa Isabel pretendía preservar su hegemonía obteniendo por cuarto año consecutivo el trofeo, meta para la cual era amplio favorito merced a un trabajo científico de alto vuelo y jinetes profesionales que llegaron inspirados a la Sexta Región. A lo sumo, fórmulas como Diego Pacheco-Luis Huenchul, José Luis Meier-Marcelo Rivas, José Manuel y Alejandro Pozo, Luis Pérez-Jorge Gutiérrez o Leonardo García-Christian Pooley emergían con preferencias para desbancar a los candidatos de fierro.

Qué puntuación.

La producción dominical de los vencedores igualó la marca en la jornada decisiva concretada hace dos temporadas por Luis Eduardo Cortés y Juan Carlos Loaiza, entonces en Batuco y Banquero. Y lo hizo resignando las aspiraciones del propio hexacampeón, quien llegó a 40 con Eduardo Tamayo en Estimulada y Barricada, cosecha con la que jamás hubiera imaginado ver frustrada la posibilidad de igualar ayer los siete títulos de Ramón Cardemil en el Chileno.

Qué desarrollo.

Tras asegurar sus boletos desde la Primera Libre A (que ganaron con 34), Walker y Padilla comenzaron con una regular carrera de seis unidades, lejos de las deslumbrantes apariciones de Alejandro Loaiza-Felipe Jiménez, en Parranda y Arisca (13); las yeguas de Tamayo y Loaiza (12); los Pozo (12); o los vicecampeones y monarcas de 2002: García-Pooley (11), en Escarabajo y Piropero; y, de nuevo, Tamayo-Loaiza, en Talento y Almendra (12).

Sólo vinieron a generar ruido en el tercer huacho, cuando una carrera perfecta los dejó al frente (30), mientras los demás comenzaban a inclinarse: los mentados Loaiza y Jiménez cayéndose en el segundo (con dos cero) y el siguiente (un negativo para el olvido); los hermanos en una montaña rusa; o la collera defensora del torneo marcando sólo el de salida en el tercero después de una gran mitad inicial (12-11).

Qué clase.

Los sorprendentes valdivianos no sintieron el peso de la circunstancia, justo cuando a cualquiera le tiemblan las piernas. Iniciaron el novillo postrero mano a mano con los expertos campeones y les dejaron una tarea durísima con los once anotados. Los del Santa Isabel apenas añadieron diez, lo que , al menos, les sirvió para asegurar el vice y quebrar la declinación que venían mostrando conforme la serie se desarrollaba.

Qué valioso.

Justo cuando el rodeo profesional parece tomar distancias insalvables, dos jinetes cuya dedicación a las quinchas es muy inferior, demuestran que la disciplina corralera permite sorpresas mayúsculas en su gran escenario. Y lo anterior no resta méritos a los grandes, que igual se las ingenian para poblar los lugares de privilegio en el Chileno. En rigor, triunfos como el de ayer obligan al resto a forzar su capacidad al límite, porque la perfección no existe y surgen imponderables.

Qué triunfo personal.

Walker sufrió un gravísimo accidente en febrero de 2001. Cayó de un caballo y su existencia pareció esfumarse. Pero se salvó a duras penas de una muerte joven y siguió junto al rodeo. No puedo vivir sin los caballos, comentó ayer en estas páginas, desde la esperanza de sus 23 años. Padilla, con mayor oficio, fue el escudero de lujo de un talento ya inscrito en la historia gigante.

Qué Nacional, en realidad.

Walker: Vamos a celebrar un par de semanas

No es difícil de adivinar. Sebastián Walker no venía con ninguna expectativa a esta 55ª versión del Campeonato Nacional de Rodeo. Luego de haber estado al borde de la muerte hace dos años, este estudiante de Agronomía se sentía más que satisfecho con el solo hecho de haber llegado a la final.

Por esto, el primer lugar fue una verdadera sorpresa para él.

No tengo ninguna opinión. Estoy demasiado feliz y emocionado. Me cuesta hablar... No puedo decir qué siento, sólo que esta es la felicidad más grande de mi vida. Ganarle al Santa Isabel es un doble mérito. Ellos son unos monstruos. Son los jinetes que uno más admira, los mejores, dijo el representante de la Asociación Valdivia.

Ahora viene lo mismo que hubiese venido si es que nos hubiéramos ido sin pena ni gloria: seguir entrenando y participando en rodeos, que es lo que más me gusta. Y tengo que hacer un esfuerzo para poder terminar mi carrera, pero primero vamos a celebrar un par de semanas..., comentó Walker.

El progenitor del flamante campeón, Ricardo, tuvo palabras de elogio para su retoño. Tengo un hijo maravilloso: estudioso, encachado y le gustan los caballos, que es el mismo vicio que tengo yo. A Dios no le puedo pedir más. Lo tuvo muerto hace dos años y hoy (ayer) está aquí, sentenció.

El otro monarca, Camilo Padilla, estaba igual de emocionado que su compañero. Este es un doble triunfo por todo lo que le pasó a Sebastián. Él es amateur y esto es una recompensa por todo el sacrificio que hizo, dijo.

Sobre haber dejado en el segundo lugar al Santa Isabel, el jinete de Río Bueno, indicó que no corría contra Santa Isabel. Corría contra mí, para sacar lo mejor y marcar. Nos salió un toro bueno e hicimos excelentes atajadas, lo que nos sirvió para ser campeones. ¿El apoyo del público? Me di cuenta de eso y es salvaje. Se dan cuenta del sacrificio que se hace.

La otra cara de la moneda la vivieron los, hasta ayer antes del término de la final, campeones de Chile: Juan Carlos Loaiza y Eduardo Tamayo.

¡¿Qué pasó?! Salimos segundos pues y estamos felices. No le podemos pedir más a la santa. Estamos conscientes que el hecho de haber ganado el Champion anteriormente, es un tremendo premio para nosotros y estar en la pelea nuevamente es magnífico.
En esto la suerte es importante y la lógica no se da, dijo el seis veces triunfador del Chileno, quien agregó que no siente amargura por no haber igualado el récord de Ramón Cardemil (quien celebró siete veces).

Su collera, Eduardo Tamayo, resaltó un factor muy importante en este deporte: la fortuna. Cuando hay parejas competitivas, cualquiera puede ganar y casi siempre se impone el con más suerte. Pero estamos muy felices por el triunfo de Sebastián, porque tiene proyección. Tiene que mantenerse no más. ¿Responsabilidad ante el público? Nosotros no corremos para el público. Corremos para hacerlo bien y por los caballos, aclaró el Lalo.




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ATAJADA DE IJAR PARA WALKER Y PADILLA. Los valdivianos destruyeron todos los pronósticos.
ATAJADA DE IJAR PARA WALKER Y PADILLA. Los valdivianos destruyeron todos los pronósticos.
Foto:Mario Muñoz


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