WIKÉN

Viernes 31 de Diciembre de 1999

El Imperio del Chacotero

Fue el año del golpe a la cátedra. El público borró de un plumazo el mito de que las películas chilenas no las ve nadie y convirtió a "El chacotero sentimental" en el filme nacional más taquillero de la historia. Medio mundo vio "La amenaza fantasma", pero fueron títulos que no aspiraban a mucho, como "Sexto sentido" o "The Blair witch project", los verdaderos triunfadores de la temporada. En 1999 los márgenes de aquello que se entendía por cine de gusto masivo se diluyeron. Ya nunca más serán los mismos. Y no es chacota.
Cine Chileno en Grado Máximo.- El pasado 17 de octubre, a pocos días del estreno de "El chacotero sentimental", su director Cristián Galaz resumía mejor que nadie las expectativas más optimistas que era posible tener frente al lanzamiento de una película nacional.

"Soy más bien cauto, porque sé lo que cuesta vender cine en Chile. Aunque todo el mundo me diga que a la película le va a ir muy bien, el cine chileno siempre parte con la desventaja de no tener continuidad ni un público establecido, con lo cual es posible que se produzcan éxitos, como también un montón de fracasos".

Es 31 de diciembre y está demostrado que Galaz tenía razón, aunque no de la forma como él pensaba. La desventaja histórica con que partió sólo logró convertir en algo todavía más espectacular aquello de que "es posible que se produzcan éxitos". Y de qué forma.

Cerca de 500 mil chilenos han reído y disfrutado con su primer largometraje, y el conteo en las boleterías continúa con casi la misma constancia que en aquellas primeras semanas de locura, que hicieron del director y de Roberto Artiagoitía, el "Rumpy", referentes obligados en cualquier repaso del año a nivel local.

Pero es en relación con lo que queda para más adelante, con las cosechas del 2000 y de años siguientes, que "El chacotero sentimental" se impone como punto final y al mismo tiempo como punto de partida. Derrumbó el mito.

A partir de ahora, ya nunca más se podrá decir que una película chilena está, simplemente por su nacionalidad, más abajo en las prioridades del público que cualquier pedazo de celuloide importado de Hollywood. Ya nunca más se podrá pedir un trato privilegiado bajo el pretexto de que es imposible competir de igual a igual con el cine extranjero, o que hacer cine aquí significa indefectiblemente perder dinero.

Por supuesto, como en todo, las fórmulas garantizadas en este negocio no existen y ni siquiera Galaz puede sentirse a salvo de grandes porrazos en el futuro (basta recordar lo que le ocurrió a Ricardo Larraín con "El entusiasmo", su primera película desde la exitosa "La frontera"). Pero más allá de su evidente sentido de la oportunidad, la cinta - protagonizada por el Rumpy y extraída de historias escuchadas en su también popular programa de radio- fue capaz de sacar a las plateas del cascarón del prejuicio, por no decir derechamente del mal recuerdo.

Algo hizo click con esta película. Dejar satisfecha a tanta gente no es lo mismo que engatusarlos por la vía del marketing y la sobreexposición. Y entre tanto buscar, la respuesta parece ser lo más simple del mundo: "El chacotero sentimental" gustó porque es cine de género. Porque al espectador no se le hace difícil asimilar a los personajes y reconocer sus universos. Porque comunica sin dobles lecturas, con transparencia y sin pretender cambiarle la vida a nadie.

Pero, por sobre todo, gusta porque está bien narrada y porque, tal como el programa radial, cuenta su historia en sintonía con quienes están del otro lado de la pantalla.

A la luz de una docena de largometrajes chilenos programados para debutar durante el 2000 y de una aún mayor cantidad de rodajes en carpeta - en un signo de reactivación que ya comenzó a percibirse desde 1997 y que ha derivado en una apertura del abanico de estilos y temáticas- , "El chacotero sentimental" llegó para dictar sentencia: las películas pueden ser livianas o cargadas de tesis, pero para que funcionen tienen primero que enganchar con la gente.

O en palabras del Rumpy, "con la gallá". Esa que, como quedó demostrado, sí estuvo aquí durante todo este tiempo, esperando que le dieran en el gusto.

a Verdadera Amenaza Fantasma.- Si se trata de balances anuales en materia de cine, lo habitual es hacer un repaso de los grandes eventos que lograron estatus de megaéxito internacional, y de aquellas pequeñas películas que marcaron tendencia o silenciosamente se introdujeron en la piel del público.

Pero en 1999, la misma definición de megaéxito como lo conocemos desapareció. Y la línea que habitualmente separa lo masivo de lo alternativo fue más delgada y borrosa que nunca.

Tanto así que los dos fenómenos más llamativos de la temporada fueron una contradicción en sí misma: por un lado, el cúmulo de producciones ultra-publicitadas y marqueteadas hasta la saciedad que obtuvieron recaudaciones millonarias, pero que dejaron en el aire un sentimiento generalizado de frustración, como "La amenaza fantasma", "Austin Powers 2" y "Ojos bien cerrados".

Y por el otro lado, los filmes sorpresa, que parecían destinados sólo a satisfacer la demanda de públicos específicos y más reducidos, pero que terminaron por adueñarse de la taquilla mundial y desconcertaron al circuito. En esta esquina, el fenómeno "The Blair witch project", los sobresaltos de "Sexto sentido", las criaturas niponas de "Pokémon", el sentimentalismo de "La vida es bella" y las cibernéticas artes marciales de "Matrix".

Fue un año extraño, sin duda, que echó por tierra varias convicciones y abrió una interrogante: ¿Realmente se divide el mundo entre las películas de consumo masivo, los manoseados blockbusters hechos a la medida del "gran público", y el resto de la producción resignada a repartirse las sobras?

Títulos como "Las aventuras de Jim West" o "La maldición" probaron que, al terminar el siglo, los presupuestos millonarios de marketing y la creación artificial de expectativas no garantizan nada. Y contrastaron con una escena independiente que ya no tiene por qué ser una mera "antesala" de Hollywood ni una especie de prueba de aptitud para las ligas mayores.

Hecha en video, "The Blair witch project" se convirtió en la película más rentable del año - de hecho, en la más rentable de la historia, al costar 60 mil dólares y recaudar 209 millones- , cautivando con su esquema de documental falso a un público que no pudo evitar la tentación de verla. Es díficil saber en qué momento se transformó en lo que se transformó, tanto como es difícil descubrir qué llevó a "Pokémon" a convertirse, en el transcurso de un año, en una franquicia con el mismo calibre que cualquier producto Disney.

Pero el motivo bien puede ser el mismo por el cual "La amenaza fantasma", lejos la película más anticipada del año y además la más vista, con 915 millones de dólares recaudados en el mundo, quedó en la memoria como un relativo fracaso. Y es que, según el cine de 1999, lo masivo es simplemente lo que el público decide convertir en tal, lo exitoso no tiene instrucciones para armar y no hay etiquetas que valgan. La excepción fue la norma.


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales