REVISTA YA

Martes 24 de Febrero de 2009


Facebook: la nueva pasarela de la moda

Diseñadoras de vestuario en una nueva plataforma.
Por Valeria Iturriaga B. Fotografía: Viviana Morales. Producción: Germán Romero.

Un vestido que simula dos piezas, unos anteojos de sol blancos que hacen juego con unas sandalias del mismo color y, en sus brazos, una gran cantidad de prendas recién confeccionadas, es lo que lleva encima Loreto Correa (26), una joven diseñadora de vestuario que ha conseguido poco a poco ir haciéndose un nombre entre los diseñadores emergentes. Acaba de llegar a su taller en la comuna de Vitacura después de ir a buscar sus nuevas creaciones a Lo Espejo, donde una costurera arma sus trabajos.

Si hay una palabra que define a Loreto es "motivación". De espíritu emprendedor, ha buscado abrirse camino en el difícil mundo de la moda. Ha andado con sus diseños a cuestas, tocando puertas, buscando lugares donde exhibir sus prendas de ropa. "Soy bien jote", dice entre risas. Es que Loreto tiene claro que si ella no se mueve, las oportunidades de surgir con su marca no van a llegarle gratis.

Oriunda de San Vicente, vivió hasta los 18 años allá. Llegó a Santiago para entrar a la universidad, sin saber bien qué quería de su vida. Por eso empezó su vida universitaria estudiando diseño gráfico en la Universidad Finis Terrae, pero, al año siguiente, decidió cambiarse a diseño de vestuario. La universidad elegida fue la del Pacífico, donde conoció a otras mujeres que marcarían la pauta del diseño independiente de su generación. Entre ellas, Karina Latorre (25) y Natalia Ceballos (26).

Ellas tres, junto a Francisca Orellana (24) e Isabel Larroulet (25) - diseñadoras de vestuario del Inacap y creadoras de la marca de ropa Boém- , son claros ejemplos de cómo las plataformas tecnológicas pueden hacer surgir un buen proyecto. Las cinco soñaban con crear su propio sello e instalarse en el mundo de la moda. Una vez que cada una conformó su marca, buscaron la manera de darse a conocer. Partieron vendiendo sus creaciones en su círculo cercano y esperaban que la voz se corriera. Internet, mediante blogs, mails y flick'r, fue un buen apoyo, pero todavía tenían que seguir buscando contactos. Hasta que se encontraron con Facebook. Al ver la gran cantidad de personas que empezaron a usar esta herramienta en Chile, creyeron que sería un buen medio de publicidad, pero nunca pensaron que les sería tan beneficioso. "Yo no quería hacerme Facebook, no le encontraba ninguna gracia. Estuve estudiando en Buenos Aires y me lo hice para estar más comunicada. Y me impactó. Al poco tiempo tenía un montón de clientas", asegura Loreto Correa.

Desde ahí no necesitaron buscar más clientas, pues ahora eran estas últimas quienes llegaban a ellas.

"Facebook ha sido una red social buenísima. Al principio buscaba público haciéndome "amigos" y ahora no necesito hacer nada, porque me buscan. Ha sido una herramienta fundamental para vender y promover mi trabajo", asegura Natalia Ceballos.

Todas han tenido excelentes experiencias gracias a este medio que se ha transformado en una plataforma importantísima para el mundo de la moda. No sólo han conseguido "seguidores" de sus marcas - "fans" como se autodenominan los usuarios en Facebook- , sino que han logrado vender su ropa a tiendas comerciales. Y, para su sorpresa, han logrado traspasar las barreras territoriales más allá de lo que podrían haber imaginado.

A Loreto le han escrito pidiéndole prendas desde otros países: una chilena que vive en Canadá, una española, colombianas, mexicanas; todas porque han visto sus diseños en la red. La joven diseñadora comenta que hay muchas clientas que le compran la ropa sólo con verla en sus fotografías y sin siquiera probársela. Y esto no sólo sucede mediante Facebook, sino también a través de su página web.

Es por eso que saben con certeza que deben preocuparse de que sus fotos sean de excelente calidad. "Partimos sacándonos fotos a nosotras mismas. Pero después pensamos 'esto es demasiado importante para nosotras, es nuestra vitrina, así es que hagámoslo bien'. Y contratamos a un fotógrafo y buscamos amigas que pudieran ser modelos", comenta Francisca Orellana.

Entonces, cuando Loreto organizó la primera venta de "Monjitas a la moda", que consistía en reunir las creaciones de un grupo de diseñadores jóvenes - cuya tercera versión se realizará a partir de marzo en la Casa Abarzúa, en Monjitas 578- , se preocupó de cada detalle para que las fotos fueran de calidad. Y así fue. Los diseñadores trabajaron en conjunto y lograron hacer trabajos profesionales de alto nivel.

Si bien es cierto que gracias a este medio han recibido excelentes ofertas en el mercado de la moda - presentar sus colecciones en desfiles de diseñadores emergentes, vender su ropa en tiendas de Curicó, Puerto Varas, San Fernando, Antofagasta, Arica, Concepción- y han logrado ganar entre 300 y 600 mil pesos mensuales, son capaces de ver que el fenómeno de Facebook también tiene puntos en contra. Karina Latorre dice que su principal miedo es que, al exponer tanto cada uno de sus diseños, le puedan copiar.

Isabel Larroulet y Francisca Orellana han discutido bastante el tema entre ellas. Lo que más les preocupa es que la marca pierda su perfil de exclusividad. "Nos complica con qué nos relacione la gente, porque muchas veces en las ventas que se organizan por Facebook invitan a cualquier persona que vende ropa, sin importan que sean o no diseñadores. Entonces le puedes bajar mucho el perfil a tu marca", explica Isabel.

Francisca comenta que lo difícil es que tampoco pueden excluirse de ese mundo, porque su público principal - mujeres entre 20 y 35 años- se caracteriza por ser muy tecnológico y seguir de cerca los acontecimientos que se van publicando. Esto les permite informar de manera rápida y eficaz a sus clientes, pero a la vez les genera una dependencia excesiva al medio. "Tienes que estar conectada todo el tiempo, porque la gente ya no llama por teléfono y hace preguntas por Facebook esperando recibir respuestas inmediatas. A veces necesitan una prenda para el mismo día y, si no ves el mensaje a tiempo, no puedes hacer nada", argumenta Isabel. Sin embargo, al hacer un balance entre costos y beneficios, sin dudarlo prefieren que esta herramienta exista. Reconocen que sin ella venderían menos de la mitad de lo que logran vender.

Se autodefinen como observadoras, siempre atentas a lo que va sucediendo a su alrededor para crear a partir de lo cotidiano. Con influencias de los años 70, se describen además como vanguardistas, porque buscan principalmente innovar con sus diseños. Pero están conscientes de que no es una tarea fácil. Para ellas, la clave es dedicar mucho tiempo a la fabricación de los detalles. Loreto juega con las texturas y trabaja con paciencia el patchwork; Natalia se concentra en los bordados, trenzas, flores y cinturones pensados especialmente para cada prenda; Karina utiliza telas con estampados fuera de lo común; y Francisca e Isabel buscan diferenciar sus prendas a partir de prendedores, juegos de amarras, contrastes de texturas y detalles al canto.

El futuro que sueñan

Natalia es chiquitita y delgada, pero habla con convicción. Tiene claro qué es lo que tiene que lograr para salir adelante:identidad. "Mis colecciones, por ejemplo, son siempre muy románticas y ultrafemeninas", explica. Es así como se siente segura de estar creando una marca cuyo trasfondo va más allá de la moda de los tiempos presentes y que tiene algo que entregar.

Karina Latorre es de Antofagasta y siempre supo que lo suyo era el diseño de vestuario. "Desde chica adornaba mi ropa, ingeniaba nuevos diseños y así fue como me empezó a interesar cada vez más el tema", relata. Es la más nueva en el mundo de la moda, pero no se ha quedado atrás. Participó junto a Natalia y Loreto, además de una decena de diseñadores, en la primera versión de "Monjitas a la moda". Estuvieron todo diciembre exponiendo sus colecciones en la Casa Abarzúa. Y les fue bien. Vendieron cerca de dos millones de pesos.

Francisca Orellana (24) e Isabel Larroulet (25) formaron hace más de dos años Boém, una marca de ropa que "está más bien guiada por las tendencias que por la moda". Al igual que las demás, son idealistas y tienen ansias de mejorar la calidad del diseño de vestuario en Chile. "Buscamos hacer diseños que perduren en el tiempo. Nuestra idea principal es crear prendas prácticas de buen calce, pero con detalles diferenciadores", asegura Francisca.

El sueño compartido que tienen estas diseñadoras es consolidarse en la carrera en la que ya empezaron a construir un camino. Sorpresivamente, Facebook les abrió la primera puerta: encontrar al público interesado en lo que ellas hacen. Además, les permite lo que todas ellas buscan: que sus marcas sean reconocidas. "Me gustaría que la gente se sienta identificada con mis diseños y que reconozcan mi trabajo para lograr tener un espacio en la moda", confiesa Karina Latorre. Le encantaría, además, en un futuro más lejano, tener un lugar fijo en donde pueda exhibir sus creaciones.

Loreto Correa está intentando alcanzar ese sueño a través de la postulación del proyecto "Monjitas a la moda" - el cual reuniría a diseñadores independientes de gran calidad en una misma tienda con dos sedes, una en Monjitas y otra en la zona Oriente de Santiago- a Octantis, potenciadora de negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez. "La idea de Monjitas es dar un verdadero empuje, fomentar el diseño independiente y, sobre todo, que sea de calidad, con una página web buena, con fotos excelentes y una buena edición", explica la diseñadora.

Natalia Ceballos ya está evaluando la posibilidad de instalarse con su propia tienda. Sueña con mejorar el nivel de la moda en Chile y para eso quiere viajar, conocer otras tendencias y analizar qué es lo que necesita la moda chilena. También le gustaría trabajar internacionalmente. "Quiero demostrar a través de mis diseños que puedo salir de mi país, porque tengo algo que decir", asegura.

Francisca Orellana e Isabel Larroulet sueñan con potenciar Boém como una marca de vestuario diferente. "Queremos crear una tienda que mezcle las distintas áreas del diseño y el arte, en donde puedas tomarte un rico café mientras vitrineas y a la vez te encuentres con una exposición de arte u objetos de diseño", cuenta Francisca.

Si bien recién están comenzando a armarse un camino propio en el mundo de la moda, no hay duda de que han empezado con el pie derecho. La motivación, perseverancia y ganas de cumplir sus sueños es lo que las ha llevado a que hoy tengan grandes oportunidades en sus manos. Y, por supuesto, no hay que olvidar que una importante ayuda fue esa sorprendente red social que es Facebook.




Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
De izquierda a derecha: Isabel Larroulet, Loreto Correa, Karina Latorre, Francisca Orellana, Natalia Ceballos.
De izquierda a derecha: Isabel Larroulet, Loreto Correa, Karina Latorre, Francisca Orellana, Natalia Ceballos.
Foto:VIVIANA MORALES


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

Ver versión animada
  • Revistas
    El Mercurio
  • Revista del Campo
    Lo que los chinos quieren.
    Alternativas  Académicas Ediciones Especiales