ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 6 de Noviembre de 2005

Las credenciales de los favoritos

Tanto Andrés Velasco como Mario Marcel cuentan con atributos más que suficientes para pilotear la economía chilena. Las preferencias sólo responden a matices sobre la trayectoria o las personalidades, pero por sobre todo a lazos personales.

Aunque Andrés Velasco (45, casado, una hija) afirme y reafirme que no está en sus planes instalarse en el piso 12 de Teatinos 120, porque en septiembre del próximo año retomará su cátedra vitalicia Sumitomo de Desarrollo y Finanzas en Harvard -termina su año sabático-, no todos le creen. (Ver entrevista en Cuerpo D)

Primero, porque existe una generalizada percepción de que vino tras su oportunidad para pasar de la teoría a la práctica (así como todos los políticos quieren ser Presidente, no hay economista que no sueñe con ser ministro de Hacienda o presidente del Banco Central). Segundo, porque siempre se puede rescindir un contrato, sobre todo cuando hay una buena razón. Por lo demás, en materia de nombramientos se han escuchado muchos nunca jamás que a poco andar dan paso a un sí, acepto.

Considerando que el mundo, y por ende Chile, rinde culto a lo mediático, sus partidarios creen que tendría mejor manejo comunicacional y capacidad de seducción que el hermético Mario Marcel. Aunque en sus frecuentes apariciones públicas como coordinador programático de Bachelet ha dejado la impresión de soberbio, sus colegas hacen ver que todos los economistas son educados en una arrogancia infinita.

"Es bastante menos pesado que Eyzaguirre -tiene buen carácter- y más pragmático y liberal. Académicamente, también es más que Eyzaguirre porque sacó el doctorado en Harvard. Es riguroso, más de escuela de Gobierno y menos de economía dura, muy conectado a la política internacional y a las regulaciones, por sus consultorías al BID, Banco Mundial y el FMI", comenta un ex asesor de Hacienda.

Sus cercanos afirman que en éste u otro cargo sería un gran aporte, tanto por su sólida preparación técnica como por su cultura: "Dada su larga estancia en Estados Unidos, es progresista, cosmopolita y tolerante con la diversidad".

Lo describen como sociable, cálido, simpático, irónico, agudo, intuitivo, con mucha onda y sentido del humor (explota el doble sentido), "puede hablar de la última edición de The Clinic, la decisión de la FED o de una novela de Fuguet".

Su versatilidad de intereses se refleja no sólo en que escribe desde sesudos papers a novelas, sino también en su variopinto grupo de amigos y conocidos: políticos de todos los colores, empresarios, escritores, artistas e intelectuales de todos los sexos, jet set y red set.

"Porque le gusta vivir y vestirse bien, en ciertos sectores lo consideran frívolo, cuico o light, pero son prejuicios absurdos. Ser fome y tener mal gusto no avalan solidez técnica y criterio político", asegura una integrante de su círculo.

Entre sus desventajas, mencionan que tiene poca experiencia política: no milita. Eso podría jugarle en contra si las designaciones se hacen bajo la tradicional lógica del cuoteo, aunque Bachelet podría dejar espacio a independientes para demostrar los nuevos vientos.

Pero ese supuesto inconveniente podría desvanecerse si decide incorporarse al Partido Radical. Él lo desmiente, pero en la tienda confirman que han estado en conversaciones como parte del plan de relanzar al PR y modernizarlo, con la incorporación de profesionales jóvenes.

Desde otra perspectiva, la independencia puede ser una fortaleza para este cargo. Además, "todos los ministros deben enfrentarse permanentemente con los políticos y aprenden a manejarlos en el camino", afirma un ex subsecretario de la cartera, quien recuerda que "a Nicolás le reprochaban lo mismo cuando asumió y ahora lo alaban".

Además, la militancia puede ser compensada con el rol protagónico que está jugando en el comando y la campaña, históricamente un plus para la carrera ministerial.

Le critican que ha estado poco en Chile y por lo mismo no tiene equipos, falencia que comparte la presidenciable. Pero puede ser un mal argumento: "Lo importante es lo que ha hecho, una carrera excepcional para un chileno en el mundo académico estadounidense, y que estando tan bien afuera, decidió venirse. Tiene credibilidad más allá de las fronteras, porque ha asesorado a varios países en el diseño de soluciones para enfrentar crisis", esgrime otro compatriota que se mueve en esas lides.

Añade que nadie puede poner en duda que alguien que ha hecho carrera académica escribiendo papers con otros economistas no sepa trabajar en equipo.

"Tampoco hay que olvidar que organizó Expansiva y que ha hecho buena dupla con Ricardo Solari", comentan en el comando.

Otro contra sería la poca experiencia en el teje y maneje del sector público, que aborda los problemas desde un punto de vista exclusivamente: "Ha compuesto mucho, pero le falta tocar la guitarra. Si se la pasan, tendrá que adoptar actitudes más humildes con quienes han estado en el campo de batalla todos estos años", comenta un tecnócrata.

Tuvo un breve paso por el sector público como jefe de gabinete y coordinador de finanzas internacionales de Foxley (1990-93) y ha seguido asesorando ocasionalmente a los gobiernos y al Banco Central.

Marcel, el trabajólico

Quienes se inclinan por Marcel (46, casado, tres hijos) argumentan de partida que difícilmente los liberales podrían comandar la economía en un gobierno de Bachelet: "El ministro será Mario, excepto que prefiera irse a una cartera sectorial, pero es probable que el PS lo obligue a aceptar, porque con un Presidente y un ministro de Hacienda socialistas matarían todos los chunchos", especula un politólogo.

Agrega que Escalona y Ominami saben que difícilmente otro "compañero" calza ahí: se necesita una carta que realmente crea en los incentivos del mercado.

Otro elemento a tener en cuenta es que como los temas macro están resueltos y el foco se pondrá en los micro, Marcel sabe de eso: monitorea los sectores desde la Dirección de Presupuestos, que es el corazón de la cartera.

Y si lo que Bachelet quiere es modernizar de verdad el Estado, es el candidato correcto. Él implementó los indicadores de gestión para el sector público y ha tratado de ir incorporando la asignación de recursos contra cumplimiento de metas.

Otro plus sería que ha tenido bastante práctica como negociador, porque en su cargo se maneja con autonomía y tiene bagaje en los gallitos con los grupos corporativos y con los parlamentarios.

Quizá su principal blindaje es su larga carrera en esta cartera: también partió como asesor de Alejandro Foxley en 1990 en asuntos macro y sociales; al año siguiente, asumió como director de estudios de Presupuesto y entre 1992 y 1996 fue subdirector de racionalización y función pública de la misma dirección, cargo que en 1995 combinó con la secretaría ejecutiva del Comité Interministerial para la Modernización del Estado.

De sus características personales destacan que "no es de dar codazos para ganarse un cargo, no hace lobby para que lo nombren".

Trabajólico y riguroso, un profesor chileno con quien trabajó en sus años en Cambridge asegura que es uno de los pocos economistas que transpiraron cuando estuvo asignado al BID: "Dejó tan buena impresión en este organismo que su ex presidente Enrique Iglesias hace tres años le ofreció que volviera a encargarse de un nuevo departamento de evaluación de la efectividad de los programas y proyectos en desarrollo del banco.

"Fue un gran colaborador, un excelente director, de gran solidez técnica, capacidad de análisis y buen comunicador; sabe oír y explicar", comenta Iglesias, quien desde Madrid corroboró esta versión.

Con quienes no conoce es serio, parco y distante, pero entre su reducido grupo de amigos se lo califica de cálido. Sus aficiones son igualmente solitarias: colecciona jazz y blues y lee novelas inglesas.

La lealtad y discreción son virtudes relevantes para trabajar con Bachelet, con quien trabó amistad cuando coincidieron en Washington, donde él estuvo entre 1997 y febrero de 2000 como director ejecutivo por Chile, en el BID (Frei lo destinó ahí porque no lo confirmó como director de Presupuestos, cargo que ocupó interinamente entre octubre y diciembre de 1996).

A la hora de restar, comentan que tal vez por su perfil tan tecnócrata le falta habilidad política para reemplazar a Eyzaguirre y una mirada más global. También que carezca de empatía para enfrentar las cámaras y que su tozudez sea considerada contraproducente, claro que no hay ministro de Hacienda que no sea llevado de su idea.

Según la mitología palaciega, en una reunión con los colaboradores de primera línea, Lagos comentó que Marcel era el único consecuente, "porque desde el plebiscito hasta la fecha era el único que seguía diciendo no". El Mandatario ha escuchado sus negativas cuando los números no cuadran.

Marcel no puede entrar en carrera mientras siga vinculado al Gobierno. Pero tal vez no necesita transformarse en cara pública de la campaña, porque está conectado con la candidata: colaboró en el programa y ella lo llama cuando necesita dilucidar dudas técnicas.

Otras cartas

En todo caso, estos nombres no son los únicos.

A Jorge Marshall aún le ven posibilidades, a pesar de su alejamiento del comando. Sus activos son su trayectoria en el sector público y los 10 años como consejero del Banco Central, que le dan manejo y credibilidad.

Foxley se ve con menos posibilidades: "Aunque lo postulan los empresarios, él es inteligente y sabe que la comida recalentada nunca sabe bien, por lo que no se arriesgaría a opacar su anterior gestión en la cartera", afirma un ex colega.

El actual titular del MOP, Jaime Estévez, también aparece como un "tremendo candidato", pero bajan sus bonos si Bachelet realmente no quiere que se repitan el plato ni dar pie a que se diga que el suyo será la segunda parte del gobierno de Ricardo Lagos.

Entre los tapados, sugieren que podría entrar a tallar José Pablo Arellano, a quien atribuyen desconocidas destrezas políticas; sin embargo, le falta cercanía política con la "jefa".

Claro que, como la realidad es dinámica y la eventual Presidenta impredecible, mañana puede surgir un nombre que sorprenda a la galería.


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Los partidarios de Velasco destacan que aparte de su solidez técnica, aportaría una cuota de glamour al gabinete.
Los partidarios de Velasco destacan que aparte de su solidez técnica, aportaría una cuota de glamour al gabinete.
Foto:Manuel Herrera


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