NACIONAL

Sábado 28 de Junio de 2003

Sacerdote Miguel Ortega:
El malpensado imagina lo que quiere

Planteó que están expuestos a interpretaciones antojadizas por el trato afable a sus fieles.
HERNÁN ÁVALOS

Sin rencores ni deseos de pelear y dispuesto a conversar con el comentarista Roberto Artiagoitía, quien lo acusó de una conducta impropia con los alumnos del Seminario Menor, el padre Miguel Ortega regresó ayer a ejercer su ministerio en la parroquia Inmaculada Concepción, en Vitacura.

En la semana asistió al seminario religioso efectuado en la Casa de Ejercicios Padre Hurtado. El miércoles fue sorprendido por los juicios de Artiagoitía, ex alumno suyo, hechos en el contexto de una crítica a la Iglesia Católica por haber apelado de la obligación de pagar $50 millones a las víctimas de José Andrés Aguirre.

- El "Rumpy" dijo que usted deslizaba la mano bajo el pantalón de sus alumnos...

"Las personas cuando tienen los ojos limpios, ven las cosas limpias. De otra manera, todo se ve sucio. Si un niño se abraza a uno para llorar porque está con pena, el malpensado puede imaginarse lo que quiera. Y si uno recibe a una señora que está triste y trata de consolarla y ayudarla, también pueden pensar lo que quieran.En ese sentido, los sacerdotes somos vulnerables porque nos pueden acusar de cualquier cosa. Estamos expuestos como lo estuvoJesucristo".

El padre Ortega no está triste, pero evidentemente quedó en incómoda posición frente a esta acusación pública.

"Evidentemente que para un sacerdote que recibe la vocación de servir a los demás y que tiene 34 años de ministerio, 28 años en la educación; que ha participado en múltiples reuniones, encuentros, entrevistas, una acusación así no es grata y menos todavía que se involucre en un delito, porque... eso es serio, es grave, da cuenta de un estilo que rechazo absolutamente". Al exponer su filosofía de vida señala con optimismo: "Los criterios míos son los del Evangelio. No quiero que haya 'ojo por ojo, diente por diente'; no quiero que haya venganza; no quiero que haya desencuentro. A mí me parece que tenemos que vivir en un país civilizado, un país donde nos respetemos, donde seamos capaces de hablar con la verdad, con toda la transparencia necesaria".

- ¿Habló con el "Rumpy" después del programa radial?

"Desgraciadamente, no. A mí me encantaría tener una conversación con él para aclarar las imputaciones que me hizo".

- ¿Ha tenido algún reclamo de algún niño o de sus padres por supuestos abusos cometidos?

"Jamás. En las casi tres décadas que he trabajado en colegios, más lo que he trabajado en pastoraljuvenil, nunca he recibido una acusación ni un reclamo nisiquiera una reconvención por mi proceder".

- ¿Está dispuesto a perdonar a quien lo acusó?

"Estoy dispuesto a perdonar, sin rencores. Yo conozco a la familia del Rumpy, tiene un hermano sacerdote, es gente honorable y buena. No tengo ánimo de pelear".

- ¿El comentarista habría actuado a instancias de su hermano sacerdote?

"No tengo esa información, no he hablado con el Jolo. Es muy trabajador. Lo conocí antes que entrara al seminario. Hablé con él sobre su vocación, pero en esto hay un dicho bien conocido en el Evangelio: El árbol se conoce por sus frutos. Eso es lo que exhibo: la trasparencia, el testimonio, lo que he hecho. He escrito más de 70 obras. Los que me conocen verdaderamente saben que no estoy en una mentira".

- ¿Cree que hay intenciones políticas tras esta acusación por el cargo de capellán de La Moneda que desempeñó durante el gobierno del ex Presidente Frei y sus vínculos con la familia del ex Mandatario?

Quisiera pensar que no.

Los dichos del "Rumpy"

Al criticar la actitud de la Iglesia con las víctimas de sacerdotes acusados de pedofilia, el "Rumpy" dijo: "Cuando yo estaba en el colegio, el rector Miguel Ortega tocaba a todos los niños. Les metía las manos a los pantalones".

Luego continuó: "La Iglesia sabía y no decía nada. Si había reclamos, cambiaban los cabros del colegio ¡Qué fuerte la Iglesia chilena!". "¡No se dejen tocar, niños! ¡No es normal que un sacerdote los toque! Él tocaba a todos mis amigos y trató de tocarme a mí, pero yo no lo dejé", concluyó.




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El padre Miguel Ortega, párroco de la Inmaculada Concepción, regresó ayer a sus actividades pastorales.
El padre Miguel Ortega, párroco de la Inmaculada Concepción, regresó ayer a sus actividades pastorales.
Foto:Viviana Morales
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