REVISTA DEL CAMPO

Lunes 10 de Marzo de 2008

El boom del aceite de oliva sigue sin freno

Inversiones por US$ 50 millones anuales y un crecimiento de 70%, continúan fortaleciendo a la industria chilena.
Natalie Traverso Vásquez

Érase una vez un grupo de españoles que llegaron a América de la mano de un aventurero, de nombre Cristoforo Colombus. Venían a un continente desconocido, en busca de oro, pero fueron ellos los que introdujeron una fuente de riqueza que recién 500 años después está dando sus frutos.

Se trata de las olivas, de las que nace el aceite del mismo nombre. Primero fue un boom productivo en España e Italia, pero las tierras se acabaron y ahora Chile se perfila como un nuevo centro neurálgico de la producción de aceite de oliva.

El consumo global va en aumento, pero la oferta no crece. El problema es que Europa ya no tiene muchos terrenos disponibles y la mano de obra es muy cara", explica Arturo Leiva, presidente de Chileoliva.

Las cifras hablan por sí solas. El Consejo Oleícola Internacional (COI) prevé que la Unión Europea alcanzará a producir 2,13 millones de toneladas durante la temporada 2007/2008, un 0,3% menos que en la campaña anterior. Simultáneamente, según el COI, durante la presente temporada se consumirán 2,93 millones de toneladas, 100.000 más que la producción prevista. Queda en evidencia que la demanda supera ampliamente a la oferta.

Todo esto beneficia a Chile, donde ya se vive un boom que no parece tener techo. Los buenos precios en los mercados internacionales -donde los aceites chilenos se cotizan entre 5,5 y 10 dólares el litro- y la abundancia de buenos terrenos -hoy hay sólo 10 mil hectáreas plantadas y en 2030 se llegaría a 100.000- son los principales motores de la nueva niña bonita de la agricultura.

Las inversiones han sido sostenidas en los últimos tres años, llegando a los 50 millones de dólares anuales. Lo mismo ocurre con las exportaciones, que pasaron de US$ 900 mil en 2005 a más de US$ 3 millones en 2007; y se espera que para este año lleguen a US$ 5 millones. En términos globales aún no es tanto, pero implica un crecimiento anual de 70%", añade Leiva.

Otra ventaja que tiene Chile es que la mayoría de los productores aplican el sistema de cultivo superintensivo -los árboles son pequeños y están plantados muy juntos-, lo que permite cosechar con máquinas. Esto no ocurre mucho en España donde la propiedad está en manos de varios agricultores que aplican un manejo tradicional, con cosecha a mano, lo que incrementa los costos.

Grandes grupos en Chile

Ante esta coyuntura, los europeos no se quedan de brazos cruzados. Su nueva apuesta es seguir con el negocio en otros países como Chile, por su estabilidad política, buenos suelos y costos aún interesantes al menos para este rubro.

"Las grandes compañías que tienen acuerdos con empresas de retail, como Walmart, deberán comprarles aceite de oliva a países como Chile para suplir el menor crecimiento de Europa. Por eso muchas de ellas se pueden instalar acá", explica Pablo Ugarte, ejecutivo de inversiones de Corfo.

Eso ya se está materializando. La primera en llegar fue la española Olivo Noble en el año 2000. Hoy cuenta con 1.500 hectáreas, de las cuales 600 están plantadas.

"La empresa tenía plantaciones en España y quería crecer, pero no podía por la poca disponibilidad de suelos. Buscaron en Argentina, Uruguay y California, pero eligieron a Chile", dice Juan Manuel Jiménez, encargado del proyecto.

Otra empresa que ya se encuentra en Chile es el grupo español Bogaris, que compró un fundo de 700 hectáreas en Lolol.

"Invertiremos unos US$ 5 millones más en plantaciones. Siempre buscamos más tierras, pero por ahora nos preocuparemos de esta producción", dice Hugo Regojo, encargado de la empresa en Chile.

Además de estos dos proyectos, este año podrían llegar empresas importantes como la portuguesa Sovena, que tiene ventas superiores a 600 millones de euros, y la cooperativa española Hojiblanca, que produce 80.000 toneladas al año.

Y el fenómeno no para. Hoy parte el foro internacional de oportunidades de inversión olivícolas en La Serena, organizado por InvestChile de Corfo, con la presencia de empresarios españoles e italianos.

Chilenos se agrandan

Ante esta vorágine de inversiones, los chilenos no se quedan atrás y planean sus estrategias para no ceder terreno.

Esto lo tiene claro Elvio Olave, dueño de la Agrícola Valle Grande, que actualmente, cuenta con 220 hectáreas de producción orgánica de aceite de oliva y quiere más.

"Estamos buscando un campo en el norte de unas 500 hectáreas. Es una industria que tiene mucho futuro porque llega a la mesa de los consumidores con etiqueta, es un producto hermano del vino, que genera un montón de ventajas respecto de otros cultivos", indica Olave.

Lo mismo pasa con Olisur, otro gigante de la producción en Chile, que de la mano de Alfonso Swett ha invertido en 1.000 hectáreas de plantaciones.

"Tenemos un plan de inversión para aumentar nuestros cultivos en 500 hectáreas más dentro de los próximos tres años, aunque todo va a depender de la coyuntura del mercado. Es una industria que está aumentando su consumo, por ejemplo, en Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administration) llamó a la población a incluir en sus dietas dos cucharadas de aceite de oliva al día", señala Tomás Eguiguren, gerente general de Olisur.

Por su parte, la empresa Huaquén es más cauta a la hora de hacer proyecciones de inversión, principalmente por el tema de la sequía que golpea actualmente al país.

"Por el momento no tenemos pensado comprar nuevos terrenos, ya que habrá que ver si la falta de agua se vuelve crónica. Por ahora potenciaremos las 300 hectáreas de producción orgánica que tenemos", señala Paulo Rosales, gerente de la empresa.

Así, el boom del aceite de oliva parece no tener freno y es ya una potente estrella en la canasta exportadora de Chile. n

Competencia de Chile

Si bien Chile se perfila como una gran opción para complementar la oferta europea, hay otros competidores amenazantes. "Argentina tiene 75 mil hectáreas, mucho más que Chile, pero están enfocadas más al granel y al consumo interno, mientras que nosotros apuntamos al alto valor. Una competencia más directa es Australia, que tiene 40 mil hectáreas y van también a un nicho de alta calidad", sostiene Leiva.


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