VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 4 de Noviembre de 2006

En Rancagua:
El más rápido rescate patrimonial

La Iglesia de la Merced es un hito de la Sexta Región. No es raro que su nombre aparezca en todos los libros de historia de Chile y que sea lugar obligado de un paseo turístico por la ciudad. Este invierno su estructura corrió serio peligro por las lluvias, sin embargo, su reconstrucción no tardó en llegar. El cariño de los rancagüinos por un Monumento Nacional que suma más de 200 años apuró la causa.

Texto, Valeria Campos Fotografías, Julio Maillard

Todos los días puntualmente al mediodía, durante tres meses y en plena época de temporales, en las calles del centro de Rancagua se escuchó el sonido melancólico de un carillón. Provenía de la Iglesia de la Merced, a una cuadra de la Plaza de Armas, y su objetivo era recordar un pequeño gran desastre: las incesantes lluvias de junio habían corroído parte de la iglesia, la construcción más antigua de la ciudad y lejos el lugar más significativo de la historia de Rancagua.

Fue una voz de alerta buscando generar una especie de conciencia patrimonial en la comunidad, además de una pronta respuesta de las autoridades de la zona. No era para menos, pues la Iglesia de la Merced, una pequeña y austera construcción de adobe y madera declarada Monumento Nacional, se ha mantenido en pie desde 1771, cuando la orden mercedaria la construyó junto al convento de San Ramón.

Pero el valor de la iglesia no sólo radica en sus más de doscientos años de vida recibiendo fieles y albergando misas todos los domingos; también es hito nacional. El salto hacia los libros de historia se produjo el 1 y 2 de octubre de 1814, durante la batalla de Rancagua, cuando la Iglesia de la Merced sirvió de refugio para el bando patriota. Su líder, Bernardo O'Higgins, guió a sus tropas hasta el templo y desde su torre observó el horizonte, esperando infructuosamente la llegada de los contingentes comandados por José Miguel Carrera, única esperanza para revertir el fatal resultado de la contienda. Sin embargo, el avance carrerista había sido detenido por las fuerzas rivales, con lo que la jornada, desastrosa para los patriotas, marcó el fin de la Patria Vieja y el comienzo de la Reconquista.

Por culpa de una gotera

"Hay una gran identificación de la comunidad de Rancagua con la iglesia, por su valor histórico principalmente. Todos saben lo que pasó aquí hace casi dos siglos y lo tienen absolutamente asumido como parte del patrimonio rancagüino", afirma Alberto Anguita, de la Oficina Regional de Arquitectura de Rancagua. Una razón lo suficientemente poderosa como para conmover en poco tiempo a la Dirección Nacional de Arquitectura, quienes en menos de tres meses consiguieron los fondos para repararla.

Los trabajos se iniciaron el 17 de agosto, casi tres meses después del desastre provocado por una gotera. La pequeña filtración, en principio inofensiva, comenzó a ablandar los bloques de adobe con que se construyó la iglesia, produciendo un serio daño estructural en la esquina sur-poniente. Fue urgente reparar la techumbre antes de que vinieran nuevas lluvias. El otro riesgo era el adobe mismo, que funciona como una sola gran masa muy poco flexible, por lo que una pequeña falla pone de inmediato en riesgo la estructura completa.

Así lo evaluaron en Santiago: "Esta iglesia tiene un valor histórico súper fuerte y era dramático que estuviera en riesgo. Por eso tratamos de conseguir los recursos lo más rápido posible y nos resultó. Además, el trabajo era muy sencillo, porque se repuso lo mismo que había antes, con adobe que tenía el mismo padre", cuenta Verónica Serrano, Directora Nacional de Arquitectura. Decisivo para la iniciativa fue su gran valor arquitectónico, pues es una construcción típica de la zona central chilena, de adobe trabado, cubierta de madera entramada y tejas.

Repararla también se hizo importante por la gran concurrencia que tiene, a pesar de estar a pocos metros de la gran catedral. Si bien el daño no afectó el interior, lo que permitió que se siguieran oficiando regularmente las misas, dejarla sin arreglo era una falta de respeto para los fieles. Así lo vio el padre Fernando Vásquez, quien está a cago de ella. "Aun cuando no es parroquia, aquí se realizan matrimonios muy frecuentemente. Su valor espiritual es muy grande y por eso se llena de devotos de la Virgen de La Merced y de quienes vienen por el templo mismo, muy cómodo y pequeño", asegura.

La iglesia forma parte de toda una manzana declarada Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales, que también alberga a un par de casas de adobe y el claustro. Sin embargo, estas no han tenido la misma suerte, pues apenas quedan algunos muros y algo de techo.


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1. La Iglesia de la Merced de Rancagua es una pequeña capilla de adobe que data del año 1771, declarada Monumento Nacional y centro histórico de la ciudad.
1. La Iglesia de la Merced de Rancagua es una pequeña capilla de adobe que data del año 1771, declarada Monumento Nacional y centro histórico de la ciudad.
Foto:Julio Maillard


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