REPORTAJES

Domingo 25 de Agosto de 2002

HUMOR EN SERIO. La sátira en la prensa chilena:
Risas en su tinta

Es la historia no oficial de Chile. Fotografías de tintura concentradas en apenas un dibujo que se han encargado de revelar la mirada más sarcástica, irónica y de sentido común del país y sus personajes. Una pluma poderosa que manejaron con maestría desde Manuel de Salas hasta "Lukas" y que esta semana editorial "El Mercurio-Aguilar" perpetuará al lanzar un libro con parte de la obra de Jimmy Scott.
RODRIGO BARRÍA REYES

Poesía satírica. Coplas y versos eran las armas más utilizadas en los comienzos del 1800 por realistas y criollos para asestar golpes de ironía y ridiculez a sus adversarios políticos. Camilo Henríquez y Manuel del Salas eran algunos de los autores de buena parte de los escritos que circulaban en la época.

Impensado, incluso a José Miguel Carrera se le atribuye el haber inmortalizado en los albores de la patria al general San Martín montando un burro con cabeza sospechosamente parecida al rostro de O'Higgins.

El general trasandino va ahí arriando un grupo de ovejas mientras sostiene en una de sus manos una botella de licor y un libro titulado "Acuerdos de la logia" descansa en su cinturón.

Heredero de esa pretérita camada amiga del sarcarsmo, la ironía y la sátira, Jimmy Scott - el encargado de arrancar sonrisas diarias en la página A3 de "El Mercurio"- presentará a mediados de esta semana su primer libro recopilatorio con una extensa selección de sus trazados de humor gráfico mercurial más memorables.

¡Ja!

Los albores de la burla

"El hambriento" y "El canalla" fueron las dos publicaciones que más fieramente se enfrentaron en los comienzos de la vida independiente del país.

"Diría que esta etapa satírica es especialmente interesante, aunque no tan productiva. Lo notable de este período es que estas obras ayudan a descubrir cómo varios próceres también tenían esta faceta más ligada con el humor y la sátira", explica Jorge Montealegre, probablemente el investigador que más ha estudiado el tema en Chile y que tiene terminado un extenso libro en donde explica la evolución que ha tenido el humor gráfico en el país.

Tras la muerte de Diego Portales las publicaciones satíricas se multiplican. Se trata, eso sí, de pasquines cuya característica más común es la irregularidad de sus apariciones.

"El barbero ", "Guerra a la tiranía", "El despedazado", "El sotacura" y "El clamor" eran algunas de esas publicaciones.

Eran días en que, por ejemplo, el Presidente Prieto aparecía sospechosamente rebautizado como "Abraham Asnul".

Quizás la primera expresión de humor gráfico serio y constante se haya dado en el periódico "El correo literario", donde los dibujantes Antonio Smith y Benito Basterrica tuvieron al Presidente Montt y a su ministro Varas como objetivos permanentes de burla.

Tan incómodo estaba el gobierno con la pluma de Smith que decidió "eliminarlo" académicamente a través de una beca que el Ejecutivo le otorgó para que se perfeccionara
- ojalá por largo tiempo- en Europa.

Bajo la presidencia de Pérez, "El charivari" y "La linterna del diablo" forman parte de una nueva generación de prensa satírica ahora más institucionalizada y que se vincula abiertamente con las disputas doctrinarias del momento, especialmente las cuestiones religiosas.

Tan dura es la burla a varios de los próceres de la iglesia del momento que el obispo Mariano Casanueva incluso decide excomulgar a los lectores, accionistas, redactores, impresores, repartidores, vendedores y avisadores del periódico llamado "Poncio Pilatos".

El medio, entonces, decidió reburlarse de la medida eclesiástica al aparecer nuevamente en circulación con la consiga "periódico muy católico, pero excomulgado".

Al Presidente Jorge Montt - adelantándose a su época- se le critica en variadas caricaturas sus constantes viajes por el interior del país.

Von Pilsener y la poderosa tinta de Topaze

El siglo XX se inicia con la aparición de "Zig-Zag", en donde Pedro Subercaseaux pariría la célebre "Aventuras de Von Pilsener".

Allí, un germano regordete llamado Federico aparecía junto a perro mascota salchicha bautizado como "Dudelsackpfeifergeselle" tomando nota de distintas situaciones.

A comienzos de los '30 apareció "Topaze"
- nombre tomado de una obra de teatro francesa- y el humor gráfico político se vistió de largo.

Tomarles el pelo a todos por igual. No comprometerse con nadie, menos con alguna tendencia política. No caer en la grosería y no tocar la vida privada de las personas constituían los pilares en los cuales la publicación - que aparecía los días miércoles- cimentó una notable circulación de cien mil ejemplares.

El avisaje principal de la revista eran los alimentos infantiles Meyer. Costaba 40 centavos el ejemplar.

La publicación incluso tuvo una versión radial llamada "Topaze en el aire" que conducía Raúl Matas.

Jorge Délano, "Coke", era el cerebro de las hojas de Topaze, ésa que lanzó al estrellato por años a Juan Verdejo Larraín, un roto chileno encargado de pasear y comentar las distintas situaciones políticas del momento.

Publicación distante de Arturo Alessandri, el ex Presidente montó en cólera cuando se vio en la portada de la revista dibujado bajo las órdenes de un domador con la poco gratificante leyenda de "no es tan bravo como lo pintan".

Fue la afamada edición número 285, la cual jamás se puso en venta. Primero, fue confiscada por Ley de Seguridad Interior del Estado y, posteriormente, sospechosamente robada y quemada en las cercanías de un cuartel de Investigaciones.

Junto a "Topaze", el genio creador de Pepo lanza al vuelo a su cóndor humanizado que, con el paso de los años, se convertiría en la caricatura chilena más leída internacionalmente.

"El caso de Condorito es interesante, ya que la idea de un cóndor humano es algo que había estado desde hacía años presente, aunque no se había materializado. Es decir, existen caracterizaciones que responden a ideas colectivas que han estado presentes con mucha anticipación a que aparezcan", explica Jorge Montealegre.

Después del aletargamiento de "Topaze" en los '50, el humor gráfico se orientó nuevamente a la seguidilla de pasquines virulentos, muy semejantes a los que se habían conocido en los comienzos de la historia republicana chilena.

En los '60 la acidez se convirtió progresivamente en claras punzadas que poco conocían de recato y buen gusto.

La UP conoció bien esa virulencia extrema en los trazos de tinta.

"Lukas" y lo que enseña el humor gráfico

En medio de ese fiero intercambio de fuego político satírico de los '60 y comienzos de los '70, la figura de Renzo Antonio Giovanni Pecchenino Raggi - "Lukas"- se consolidaba cada vez más no como un simple caricaturista, sino como un notable retratista de la idiosincrasia criolla.

Su pluma ágil, de sentido gracioso combinada con una mente rápida capaz de atrapar con fidelidad e ironía un instante político o social hizo que sus dibujos pasaran desde medios como la revista "Topaze", "El Pingüino" y "Mampato" a los diarios "El Mercurio" de Santiago y Valparaíso y "La Segunda".

El personaje más afamado de sus dibujos fue "Don Memorario", quien fue inmortalizado por primera vez en 1977. Como una suerte de Sancho surgió junto a "Don Memorario" el dibujo de "Florencio Aldunate".

Los dos tipos, de edad avanzada, ataviados con viejos ternos y sombreros de época se convirtieron en la representación de un viejo Chile que comentaba la manera en que se iba moldeando un nuevo país.

En la actualidad, la memoria del dibujante es perpetuada gracias a una fundación que se encarga de exponer el trabajo del artista en una residencia-museo ubicada en el 448 del Paseo Gervasoni, a metros del ascensor Concepción y sobre el reloj Turri.

Sin embargo, la difusión del trabajo del dibujante es complejo.

"Efectivamente, en el último tiempo hemos estado resentidos en cuanto al apoyo económico que hemos recibido. A eso se agrega el hecho de que, lamentablemente, el apoyo oficial prefiere ir a otros proyectos más controvertidos y no a iniciativas como la promoción de un trabajo tan notable como el de Lukas", señala Beltrán Urenda, presidente de la Fundación.

Durante el Gobierno Militar, las secciones de humor gráfico de las publicaciones contrarias a Pinochet se convirtieron en espacios de crítica especialmente osada.

Pinochet y los clásicos personajes de lentes oscuros rondando por ahí cerca del general se convirtieron en pinceladas habituales de esas páginas.

El poder del ridículo contra el régimen a través de una caricatura se convirtió en un arma tan o más poderosa que el artículo escrito.

Ya en democracia, las risas se han reubicado.

"En situaciones de estabilidad la política se hace poco atractiva. El humor, por lo mismo, se hace menos dramático, pero se amplia a otras áreas. Es precisamente cuando los cambios sociales adquieren importancia", explica el dibujante Hernán Vidal, conocido bajo el apodo de "Hervi".

¿Pero qué lecciones dejan esos dibujos más allá de la sonrisa que pueden hacer arrancar en algún momento?

Historiadores y estudiosos en el tema del desarrollo del humor gráfico coinciden en señalar que los dibujos de prensa escrita - técnicamente conocidos como "viñetas"- son una de las más notables fuentes de información histórica que pueden encontrarse.

Las vestimentas, los diálogos y los entornos que aparecen en los trazados suelen ser versiones muy fidedignas respecto de la idiosincrasia de un país en un momento determinado.

"Si con Topaze los personajes aparecían en el Club de la Unión, ahora esos mismos tipos aparecen conversando en un gimnasio o un centro comercial. Eso dice mucho respecto de lo que ha sido la evolución de un país como Chile", explica Angel Soto, investigador de la Universidad de los Andes, que encabeza una investigación de dos años respecto del humor gráfico durante la transición.

Coincide Jorge Montealegre: "Las historietas permiten descubrir el país desde lo cotidiano. A muchos de los próceres se les humaniza gracias a los dibujos. El humor gráfico nos permite encontrar una versión informal de la historia chilena".

Ese memoria que se hace con tinta, pero que en vez de escribirse, se dibuja.·

JIMMY

Señor Scott

Deambulando con su figura menuda, con esos cabellos albos, lentes grandotes de marco café, reloj clásico de los de antes, pinta informal y papel en mano, Jimmy Scott suele caminar por los pasillos de "El Mercurio" al atardecer buscando la primera evaluación casual del dibujo que tiene preparado para el día siguiente.

"En una especie de previa a la reacción que tendrán los lectores. Me sirve de guía a cómo reaccionará la gente", comenta respecto de esos paseos mercuriales.

Arturo Scott - su verdadero nombre- es un hombre solitario que suele escabullir cualquier protagonismo.

Su despacho es un cubículo más largo que ancho. Un computador de pantalla grandota y rumas de papeles se ubican en un escritorio en donde una taza de té resulta tan relevante como las hojas y los lápices.

"He probado dibujar en computador, pero necesito sentir los trazados del lápiz. La distancia más corta para un dibujante es la que va de su mano a la cabeza. Por eso es que el computador sólo lo uso para los mail", sentencia el caricaturista.

Las paredes de su habitáculo distan de ese pegoteo interminable de caricaturas que se supondría en el lugar de trabajo de un dibujante.

Apenas una caricatura del Presidente Lagos se ubica frente a su escritorio como recordatorio de qué espectos debe cuidar al volver a dibujar al Primer Mandatario. Arriba del lugar un reloj de pared de tamaño medio marca el avance del día.

Scott llegó a "El Mercurio" después de estar dibujando durante casi dos décadas en distintos medios de Río de Janeiro.

Estaba en "O'Globo" cuando fue llamado para ocupar el lugar del legendario Renzo Pecchenino.

"Era su amigo, pero nunca quise visitarlo en su última etapa para que no me vieran como un buitre junto a su cama", explica Jimmy Scott.

La tarea de heredar el puesto de "Lukas" era enorme.

"Sabía que era complicado, pero no me quedó más opción que manejarlo y mirar hacia adelante", dice.

Jimmy - el diminutivo con que lo identificaba su padre y que después asumió como apodo en sus caricaturas- es esencialmente un gran lector de títulos y bajadas en diarios.

De ellas y de los comentarios de la calle, de los temas que suelen copar las conversaciones informales, sale buena parte de la inspiración para sus dibujos.

"A veces consulto a algunos periodistas para que me expliquen algo de un tema que no entiendo bien. Pero las ideas son personales. Lo que pasa es que a veces he recibido sugerencias y después me he dado cuenta que eran de dibujos que ya habían salido en otras partes. Por eso prefiero que las ideas salgan de mí", aclara.

Para Scott la parte más potente y desafiante de sus dibujos son los diálogos.

"En realidad el dibujo es una consecuencia de la conversación que van a mantener los que aparecen en él", explica.

Entre hacer reír o hacer pensar, el dibujante de "El Mercurio" no tiene preferencias especiales.

"Lo que pasa es que el dibujo no siempre debe ser cómico. Se puede hacer algo que sea un homenaje o un recordatorio. En esos casos basta sólo con el dibujo. Ni siquiera se hace necesario el diálogo", señala.

En su trabajo no existen preferencias por tipos de lápices con puntas determinadas ni papeles específicos.

"Cualquier cosa que manche sirve. Y cualquier papel en donde se pueda manchar sirve", sentencia el hombre de silueta más escandinava que chilena.

Scott sabe el poder que genera su pluma.

"Lo que más me duele es cuando me he equivocado al juzgar a una persona y la he dañado. Esos son los dibujos que me arrepiento de haber hecho", puntualiza.

Pero sus aciertos llevan la delantera.

"En realidad me olvido rápidamente de los dibujos. Los que más se acuerdan son los lectores. Pero si se trata de elegir uno en especial me quedo con el que hice cuando murió la princesa Diana. Creo que ahí representé el dibujo preciso con un diálogo tan preciso como breve", afirma.

A las 19:30 horas el dibujo de Jimmy Scott debe estar listo.

En general sus ideas apenas son perfeccionadas. Nada de cambios muy sustantivos.

El viernes es el día con más carga para el dibujante, ya que debe dejar listos los monos del fin de semana, tanto de la página A3 como de las distintas secciones del diario.

"Me gusta especialmente trabajar en la crónica de Lafourcade. Ahí tengo la posibilidad de crear cosas distintas, nuevas. En esa crónica suelo experimentar mucho", asevera.

Poco seguidor de caricaturas de humor de medios extranjeros - "temo que esas ideas se me peguen y termine copiándolas"- Jimmy Scott está seguro de que su fama de gracioso y filoso en sus dibujos dista sideralmente de una personalidad más bien ensimismada.

"Si quieren aburrirse, vayan a una fiesta de dibujantes", advierte convencido.·

EXPOSICIÓN

La muestra de Jimmy Scott

¿Dónde?: Corporación Cultural de Las Condes (Avenida Apoquindo 6570).

¿Desde cuándo?: desde el miércoles 28 de agosto hasta el día 13 de octubre.

¿Qué se expone?: 350 dibujos y caricaturas, ilustraciones para algunos suplementos, caricaturas de personajes y trabajos personales inéditos, como una serie en torno a conocidos intérpretes de jazz.

Además, la editorial "El Mercurio-Aguilar" aprovechará la ocasión para lanzar el libro "Página 3", un compilado de los chistes realizados por el dibujante y que han sido publicados en la página editorial del diario.

¿Qué tiene de especial la exposición?: es la primera muestra individual que hace Jimmy Scott en su carrera.·


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En la publicación de 1868  el Presidente Pérez lee mensaje de apertura del Congreso con uniforme del ejército boliviano.
En la publicación de 1868 el Presidente Pérez lee mensaje de apertura del Congreso con uniforme del ejército boliviano.
Foto:Jorge Sánchez


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