ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 25 de Julio de 2004

PERFIL. Las apuestas empresariales del ex presidente de la CPC:
La fértil cosecha de los Ariztía

Ricardo Ariztía está abocado a consolidar su holding agrícola, que no sólo controla una de las empresas de riego más importantes del país sino que desarrolla ambiciosos proyectos para ampliar sus plantaciones frutícolas.

LAURA GARZÓN ORTIZ

Ricardo Ariztía de Castro -el ex presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC)- no está acostumbrado a perder batallas. Como lo definen sus amigos, "es un tipo animoso para los retos y se estimula con los desafíos", quizá por eso le duele que Douglas Tompkins le haya ganado la partida y se quedara con la polémica Hacienda Chacabuco.

Junto a León Cosmelli, Ariztía reunió a un grupo integrado por otros 10 empresarios que ofreció US$ 9 millones por el predio de 69 mil hectáreas, ubicado en la XI Región. Pero Tompkins -a través de su esposa- hizo una oferta mayor.

La pugna por la hacienda puso al ex dirigente gremial nuevamente en la palestra pública, de la que había estado ausente desde 2002 cuando dejó la presidencia de la CPC. Alejado de la contingencia, Ariztía retomó las riendas de sus negocios agrícolas que durante más de 10 años había, en gran parte, delegado para dedicarse primero a liderar la Federación de Productores de Fruta (Fedefruta), la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y culminar en la Confederación.

En estos dos últimos años, Ariztía (59 años) estructuró un holding -Empresas AT- que incluye filiales dedicadas a desarrollar proyectos de riego (Agroriego), maquinarias para movimiento de tierras (AT Servicios) y amplias plantaciones frutícolas (AT Agrícola), cuya producción exporta y también vende internamente (AT Comercial). Apoyado por su hijo -Ricardo Ariztía Tagle (ingeniero comercial, 29 años)-, quien ejerce como gerente general, está compitiendo fuerte en la primera división de los empresarios agrícolas del país.

Sin parar de crecer

Pero su meta es seguir ampliando sus dominios. Para ello este año empezó a gestar un megaproyecto en sociedad con su tío Manuel Ariztía Ruiz, el controlador del grupo avícola Ariztía. Pese a ser familiares, nunca habían hecho negocios juntos y ahora están apostando en grande: plantarán 1.000 hectáreas de paltos y cítricos en la zona de Melipilla.

Los Ariztía llevan más de un siglo en el negocio agrícola en la zona central. Casi como anécdota cuentan que hace poco nació el séptimo Ricardo Ariztía, siguiendo así la tradición de que el primer hijo hombre debe llevar ese nombre.

El ex presidente de la CPC tenía su destino ya trazado. Estudió Agronomía en la Universidad Católica y a los 21 años empezó a trabajar con su padre en la administración de los campos familiares que hoy se organizan bajo una sociedad anónima: Longovilo S.A.

En paralelo, sin embargo, decidió emprender sus propios proyectos. En 1978, en sociedad con Marcelo Quezada, creó Agroriego una empresa dedicada al diseño, fabricación e instalación de equipos de riego para la agricultura. "Tenemos más de 22 mil hectáreas cubiertas entre Arica y Puerto Williams y damos trabajo a 60 personas", comenta Ricardo Ariztía hijo.

Aunque no da cifras de facturación, en el mercado se señala que esta compañía está entre las tres más grandes del país. Y la idea es seguir creciendo, por eso hace un año y medio Ariztía tomó el control con el fin de seguir enfatizando la integración vertical y las economías de escala.

Siguiendo ese predicamento, le ha dado un impulso a AT Servicios -que es el área de maquinarias- que hace trabajos para terceros, de movimiento y perforación de tierras. Pero este desarrollo industrial deriva de la gran apuesta de Ariztía: las plantaciones agrícolas. De a poco comenzó a comprar campos y ya cuenta con 500 hectáreas plantadas -en Naltahua (Isla de Maipo), Talagante, Melipilla y Rapel- con paltas, que representan el 65% de la superficie; limones, naranjas, clementinas y uva de mesa.

"Somos de los más antiguos y más importantes productores de paltas en Chile, partimos en 1976, donde aún no se vislumbraba el boom de esta especie", comenta Ricardo hijo.

Cosechan tres millones de kilos al año -principalmente de la variedad Hass-, cifra que los ubica entre los diez más importantes a nivel nacional.

Las exportaciones totales, que realizan a través de Agricom, sumaron el año pasado US$ 3 millones y con perspectivas de seguir creciendo ya que cada año están plantando 250 hectáreas más. Por eso, no descartan a futuro exportar directamente o en sociedad con otros productores.

El resto de la fruta que cosechan lo venden directamente a través de los cinco locales que AT Comercial tiene en la Feria de Lo Valledor. "Tanto en exportaciones como en comercialización interna estamos aumentando a tasas de entre 20 y 25% al año", comenta Ricardo junior.

El futuro de Ariztía

Fuentes del mercado estiman que el volumen de facturación sólo por venta de fruta les genera sobre los US$ 5 millones.

Pero los Ricardos -padre e hijo- siguen volando alto y ampliando sus horizontes con nuevos proyectos que les permitan seguir aumentando los volúmenes de producción.

El que más los entusiasma es el que tienen con Manuel Ariztía, el controlador del holding avícola, y tío de Ricardo padre. En enero empezaron los primeros contactos para hacer algo en conjunto y hoy ya tienen tres campos donde la idea es plantar unas 1.000 hectáreas en Melipilla, a un promedio de 250 anuales en cuatro años de cítricos y paltos. Un proyecto de esta envergadura, de acuerdo a lo que estiman empresarios del agro, demandará una inversión total cercana a los US$ 10 millones.

Los quehaceres de Longovilo

A la cabeza de este emprendimiento están Marcelo (hijo de Manuel) y Ricardo junior. "Ellos estaban muy concentrados en el rubro avícola y nuestro fuerte es el frutícola, estamos enlazando fuerzas", comenta Ricardo.

Además de la sociedad con Manuel Ariztía, la dupla que maneja Empresas AT agregará otras 200 hectáreas a través de predios que plantarán en Rapel y Mallarauco, en esta última localidad asociados con el empresario Guillermo Vicuña.

En paralelo, los Ariztía tienen el 50% de la estancia El Tofo, un terreno de 24 mil hectáreas ubicado a 50 kilómetros de La Serena. Lo compraron en 1998 en unión con Sociedad Comercial Frutícola, y si bien en un comienzo lo tomaron como una inversión, ahora la idea que barajan es otra.

Y es que este valle, considerado principalmente minero, tiene un gran potencial agrícola. "Empezamos a perforar y logramos sacar 1.200 litros de agua por segundo aforado, lo que dan un potencial para plantar por lo menos 1.700 hectáreas. A eso se suma que los campos de prueba ya han arrojado cosechas de cítricos, olivos y uva vinífera", comenta Ricardo hijo.

Con esta perspectiva, los Ariztía creen que El Tofo es ideal para concretar un megaproyecto, principalmente en el área olivícola. Por eso están abiertos a la posibilidad de vender a un tercero o asociarse. "No lo desarrollaremos nosotros porque nuestra cultura de administración es estar encima del negocio, y esto está en el norte. Estamos dándole mucha fuerza a lo que tenemos en la zona central y eso implicaría dispersarnos", explica.

Aunque se rehúsa a dar detalles, se sabe que AT Inversiones, la filial a través de la cual compraron El Tofo, ha destinado importantes recursos para darle valor agregado a este enorme predio. Estimaciones de agricultores de la IV Región calculan la inversión entre US$ 2,5 millones y US$ 3 millones.

La dupla que ha hecho el ex presidente de la CPC con su hijo no es azar. Y es que el tiempo no le alcanza ya que también es responsable de administrar los bienes familiares de su padre (hoy de 85 años) y sus 10 hermanos.

"Como el mayor de los hijos hombres, soy el gerente general de Longovilo S.A., la sociedad que hace 10 años creó mi padre para impedir que la propiedad se dividiera como ha ocurrido con otras sucesiones", señala Ricardo Ariztía de Castro.

Cuenta con un patrimonio de 1.500 hectáreas distribuidas entre Longovilo, Paine y Melipilla. En ellas, alrededor de 1.000 están destinadas a cultivos tradicionales como trigo, remolacha y maíz; 350 están plantadas con carozos, kiwis y duraznos conserveros, y el resto con viñedos que abastecen a diversas viñas del mercado.

"La exportación de fruta nos reporta alrededor de US$ 2 millones anuales. En lo vitivinícola nos ha ido bien, pero aún no es el momento de incursionar en bodega y embotellamiento", cuenta.

Pero Longovilo, además, es fuerte en el negocio ganadero. Tiene una de las masas bovinas importantes en la zona central con 1.500 vientres, unas 2.800 cabezas en los períodos de parición, además engorda novillos de la zona sur bajo el sistema de mediería.

Y Longovilo va por más. Ariztía entusiasmó a su familia para que entrara en la producción de carne de wagyu en Chile. "Hay muchos empresarios que se embarcaron en el tema y para dos años esperamos tener, en conjunto, unas 15 mil cabezas disponibles para exportar a los mercados desarrollados", anuncia.

El potencial es enorme si se considera que en Estados unidos los 400 gramos de este animal se venden en más de US$ 100.

Un desafío más con el que Ariztía pretende probar la tesis de que en el agro hay que innovar e ir adaptándose a la demanda de los consumidores externos. "En el mercado interno hay sobreoferta, ni siquiera salva los costos. Lo que tenemos que ver es qué productos tenemos y a qué países exportarlos", sentencia.

La carrera gremial

Doce años dedicó Ricardo Ariztía de Castro a la labor gremial. Partió su carrera en 1990 como presidente de la Federación de Productores de Fruta (Fedefruta), entidad que lideró hasta 1996.

De ahí saltó a la cúpula del agro: la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), donde estuvo cuatro años y enfrentó duros momentos ya que tuvo que iniciar la reestructuración del gremio que mostraba un fuerte endeudamiento.

"Tuvo que ponerle el cascabel al gato y hacer un ajuste de sueldos y de personal importante para reducir las pérdidas", recuerda un dirigente del agro.

En paralelo, le tocó ser el interlocutor con el Gobierno para la negociación con MERCOSUR, un tema altamente sensible para los agricultores.

En 2000, y coronando -como muchos interpretan- su buena gestión a cargo de la SNA, saltó a la presidencia de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Allí hizo gala de un carácter firme a la hora de defender los intereses del empresariado que se veía amenazado por las reformas laboral y tributaria.

Famosa fue su frase en Enade 2001 cuando le dijo al Presidente Lagos "por favor, déjenos trabajar tranquilos".

La vida pública

EN LA SNA

Cuando lideró la Sociedad Nacional de Agricultura, Ricardo Ariztía tuvo que hacer cambios profundos para reducir las pérdidas del gremio. Además, debió ser el interlocutor de su gremio en las negociaciones del gobierno con el Mercosur.

PERÍODO DE TRANSICIÓN

En los dos años en que estuvo al frente de la CPC, a Ariztía le correspondió encabezar el cambio de rol de la entidad, que pasó a coordinar a las distintas ramas, y superar los roces que se produjeron con la Sofofa durante la gestión de Walter Riesco.

DURA FRASE

Ricardo Ariztía tenía abiertas las puertas de La Moneda, pero tras increpar al Presidente Lagos -en plena Enade 2001- diciéndole: "Déjenos trabajar tranquilos", todo cambió. Le costó recomponer las relaciones después de ese episodio.

CON LOS TRABAJADORES

Más de una vez se vieron las caras Ricardo Ariztía, en su calidad de cabeza de los empresarios, con el presidente de la CUT, Arturo Martínez. Las sonrisas eran sólo para la foto. Las relaciones entre ambos se quebraron con las reformas laborales.

RELACIÓN CON EYZAGUIRRE

Un diálogo fluido mantuvo Ariztía, como presidente de la CPC, con el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre. Junto con el líder de la Sofofa, Juan Claro, encabezaron las negociaciones para idear la Agenda Pro Crecimiento.


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Ricardo Ariztía de Castro ha hecho una dupla perfecta con su hijo Ricardo Ariztía Tagle en quien empezó a delegar funciones desde el año 2000, cuando estaba presidiendo la CPC. Hoy Ricardo junior es el gerente general de Empresas AT, el holding que reúne los negocios del ex dirigente gremial.
Ricardo Ariztía de Castro ha hecho una dupla perfecta con su hijo Ricardo Ariztía Tagle en quien empezó a delegar funciones desde el año 2000, cuando estaba presidiendo la CPC. Hoy Ricardo junior es el gerente general de Empresas AT, el holding que reúne los negocios del ex dirigente gremial.
Foto:Montaje Digital El Mercurio


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