ARTES Y LETRAS

Domingo 24 de Marzo de 2002

HOMENAJE. Filósofos chilenos y Gadamer:
Juicios y testimonios

Durante sus más de cincuenta años de labor docente, Hans Georg Gadamer formó a un sinnúmero de filósofos. Entre ellos cuenta un chileno, Jorge Eduardo Rivera. Hablamos con él, así como con varios profesores, sobre el legado de Gadamer a la reflexión.
JUAN PABLO SARMIENTO P.

El timbre suena en una modesta casa de Ziegelhausen, un pequeño pueblo a las afueras de Heidelberg, en Alemania. Hans Georg Gadamer abre la puerta. Su figura es imponente, pero no está erguido. Jorge Eduardo Rivera se detiene en sus manos, que se aferran a los bastones que sostienen su peso.

"¡Ya no me puedo mis piernas!", bromea el filósofo alemán.

Así comenzó una de las últimas visitas que Rivera le hizo a Gadamer. El chileno, autor de la segunda traducción al español de "El ser y el tiempo", tuvo el privilegio de tener como guía de tesis doctoral al que, después de Heidegger, es considerado por muchos como el filósofo más importante del siglo XX.

Rivera cuenta que, en sus últimas conversaciones con Gadamer, al autor de "Verdad y Método" le pesaba haber sido testigo de las múltiples convulsiones del siglo XX. Los embates de la globalización y el predominio anglosajón lo ensombre-cían especialmente.

"Él estaba muy preocupado por la situación filosófica y por la situación histórica", explica Rivera. "Era bastante reactivo respecto de Norteamérica; para él representaba una tendencia muy dañina para el mundo... Norteamérica como arquetipo del proceso de globalización".

- Algunos de sus colaboradores más cercanos cuentan que le molestaba que el eje teórico se hubiera desplazado de Europa.

"Más que eso, Gadamer estaba preocupado por el desarrollo de las filosofías en esta época, y el desarrollo técnico. La técnica trata de acortar el proceso de producción, y la filosofía es todo lo contrario, es darse tiempo para que las cosas aparezcan en su realidad".

"Es difícil que hoy en día aparezca una filosofía grande, como la de Martin Heidegger y Hans Georg Gadamer, que yo creo que fueron las últimas grandes".

- No obstante, Gadamer toleró el nazismo en Alemania, lo que se le criticaría más tarde. En especial desde la izquierda universitaria.

"Bueno, cuando yo lo conocí, a comienzos de los setenta, había en Alemania un movimiento estudiantil bastante violento. Fue un poco, de manera retrasada, lo que fue antes en Chile y en Francia la reforma universitaria. En sus clases lo interrumpían los estudiantes de izquierda, cosa que era absolutamente inusitada. No lo dejaban hablar, y Gadamer se ponía muy nervioso".

- Muchos consideran a Gadamer como el último gran filósofo de nuestra época. ¿Cómo se sentía él con esa nominación?

"La Fundación Inamori, que da una suerte de Premio Nobel a la filosofía, me mandó a preguntar en un par de ocasiones a quién consideraba yo como el filósofo más importante del mundo en ese momento. Era como el año '91. Yo, claro está, dije que Gadamer".

"Él no ganó el premio, pero yo cometí la indiscreción de contarle que lo había nombrado. Él me respondió: "¿Usted cree que yo soy el mejor filósofo del mundo? No. Puedo ser el que más sabe de filosofía griega, pero no me considero el mejor filósofo del mundo"".


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"Hans Georg Gadamer era toda una aristócrata. En eso se diferenciaba de su maestro, Martín Heidegger, quien siendo la gran figura que es, era un hombre tosco, de pueblo"
Foto:El Mercurio
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